
Sabemos que la homosexualidad no es un tema que se pueda abordar con libertad en un país como China. Pero puede que estemos asistiendo al surgimiento de grietas que permitan la expresión del deseo de un hombre hacia otros hombres. Y esas grietas han venido por donde menos lo esperábamos, a través del uso de la IA. Como muestra, un botón. Compartimos aquí el artículo que nuestro querido Víctor Montol ha escrito sobre el pequeño gran fenómeno que supone la webserie Quién resuena conmigo. Una historia de amor entre dos hombres heterosexuales, con físicos fuera de la norma, que desarrollarán una atracción mutua que ni siquiera pueden comprender. Quiero pensar que esto es solo el inicio de algo, que no se quedará en una mera muestra aislada. Quiero agradecer a Víctor esta colaboración porque es un gran conocedor de las coordenadas en las que surge esta webserie y es un momento especialmente candente para abordarlo. Lean y descubran. No permanezcan al margen de esta historia.

Desde China con amor
Si alguien me llega a decir que esta webserie dramática y romántica de origen chino —realizada por un aficionado usando IA— se iba a convertir en mi guilty pleasure favorito del año… vamos, me habría partido el culo de la risa en su cara. ¿Otro culebrón de amor trágico? No, por favor. ¿Más IA slop? Pasando, gracias. Y, sin embargo, ahí seguía su carátula, desafiándome en mi lista de recomendados de YouTube. ¿Qué podía perder por echarle un vistazo? Al fin y al cabo, tengo sangre otaku y me apasiona el storytelling y la narrativa oriental. Es fácil adivinar qué pasó.

Quince minutos después ya había superado todos mis «peros» y estaba más enganchado a la trama que un adolescente a TikTok. Y sí, alguna lagrimita he soltado… pero de pura emoción, porque esta obra por la que no habría apostado ni un yuan me ha dejado muy, muy tocado. He estado investigando por la red para ver de dónde narices ha salido esta joya. Durante el proceso, he podido comprobar que no soy el único tarado al que esta historia de amor entre dos cuarentones le está resonando con fuerza: ha acumulado una legión de fans que traspasa fronteras. Ahora os cuento más. Pero primero vamos con la sinopsis de esta pequeña gran maravilla.

Cuando menos te lo esperas
La historia gira en torno a dos hombres de mediana edad: Wang Jianguang (45) lleva trece años divorciado y es dueño de una pequeña imprenta; y Liu Yi (42) está casado, trabaja como profesor y tiene una hija adolescente. Todo empieza durante una excursión a la montaña. Liu, que está disfrutando de unos días de turismo con su mujer y su hija, coincide en el autobús con Wang, quien ha decidido tomarse unas merecidas vacaciones en su trabajo. Ambos hacen buenas migas enseguida y disfrutan de la compañía mutua durante el resto de la jornada. El viaje termina, pero no así la relación entre ellos. Aunque viven en ciudades distintas, Wang y Liu siguen en contacto a través del móvil, estrechando sus lazos hasta forjar una profunda amistad. Tanto es así que, aprovechando un fin de semana libre, Liu decide ir a visitar a Wang, quien no duda en ejercer de anfitrión para enseñarle los rincones más especiales de su ciudad. Sin embargo, el primer giro dramático no tarda en llegar: la mujer de Liu fallece inesperadamente.
Durante los días posteriores, Wang se convierte en el pilar fundamental de Liu, acogiéndolo en su casa para ayudarle a superar el duelo. Más adelante, durante las festividades del Año Nuevo Chino, viajan juntos a visitar a la madre de Wang… y es justo ahí cuando éste empieza a darse cuenta de que lo que siente por su amigo va bastante más allá de una simple amistad. Hasta aquí la zona libre de spoilers. Voy a seguir destripando un poco la trama, pero antes vamos a ver de dónde narices ha surgido todo esto.

La novela frente a la censura
En China existe una estricta censura que prohíbe de forma oficial la representación de tramas y personajes homosexuales en prensa, televisión, cine y plataformas de streaming. La homosexualidad no es ilegal allí (fue despenalizada en 1997), pero ser gay sigue estando fuertemente estigmatizado. En la cultura china, casarse y tener descendencia es visto casi como un deber sagrado, lo que acaba traduciéndose en una presión familiar y social sencillamente asfixiante. A falta de referentes audiovisuales locales, allí son muy populares los danmei: un género de ficción literaria centrado en relaciones románticas y afectivas entre hombres (el equivalente al BL, shonen-ai o el yaoi japonés). Estos relatos novelados se publican por entregas semanales, muy al estilo del manga de toda la vida. Así, cada semana, su legión de seguidores espera ansiosa el nuevo capítulo de su blogonovela favorita. Es en uno de estos danmei donde tiene su origen esta historia.

El secreto del éxito
《有谁共鸣》(«Who Can Resonate With Me», en castellano: «¿Quién resuena conmigo?») es obra de Jiang Dong (作者江东), un novelista con bastante bagaje en esto de contar romances masculinos. Ambientada en la década actual, la novela aborda la emotiva y complicada historia de amor entre dos hombres de mediana edad. Su título no es casual. En chino, la expresión «resonar» va mucho más allá de su significado literal: evoca la soledad de quien busca a alguien que entienda su mundo, sus silencios y su sentir más profundo sin necesidad de explicaciones. Nos habla de afinidad pura, de eco, de comprensión mutua. «Quién resuena conmigo» se desarrolla a lo largo de casi cien capítulos y alcanza un éxito inmediato. Llega al primer puesto en KadoKado (el Wattpad de Taiwán) y amasa una barbaridad de reseñas positivas que alaban el realismo, su calidad y la profunda intensidad emocional de la obra. Y aquí es donde surge la gran pregunta: ¿Dónde está el truco? ¿Qué tiene de especial esta historia para enganchar tanto y diferenciarse del resto? He leído los primeros capítulos —tirando de traductor para superar la barrera del idioma y apoyándome en los comentarios de los lectores— y he llegado a mis propias conclusiones. Primero, olvida los clichés clásicos. Aquí nos encontramos a dos hombres heteros maduros, con la mochila del pasado a cuestas y una vida ya construida. Y sí, has leído bien: heteros. Nada de «heterocuriosos» o bisexuales reprimidos. Wang y Liu van a ir descubriendo lo que sienten a lo largo del tiempo, pillándolos por sorpresa a ellos mismos.
Segundo: la pureza del romance. Lo fascinante —y a la vez desgarrador— de esta relación es su honestidad. Ambos están confundidos, tienen miedos y dudas, pero el principal obstáculo son ellos mismos: su forma de encajar este nuevo amor se basa en anteponer siempre el bienestar del otro al suyo propio, aunque eso signifique sufrir en silencio. Tercero: rompe todas las reglas del género. La historia no se acaba cuando por fin se enamoran. Al contrario: el «final feliz» no es más que la mecha que enciende el siguiente gran drama. Cuando crees que los protagonistas ya pueden respirar tranquilos… ¡zasca! La vida les vuelve a cambiar las cartas y los separa durante años.

El paso al formato serie
Con la llegada de la IA generativa, solo era cuestión de tiempo que alguien recogiera el testigo y se pusiera manos a la obra para dotar de vida visual al relato. Y aquí es donde aparece en escena Siliang Cheng (Bobby Bear H en YouTube), quien —con el visto bueno del autor original— se puso a quemar tokens como un poseso con un objetivo clarísimo: crear una adaptación a la altura del texto. A pesar de encargarse él solo de todo el proceso de producción, el resultado final es asombroso. Adapta la historia original con un respeto enorme y su guion consigue que te subas al carro desde el primer minuto (sobre todo si activas los subtítulos, claro). Pero su gran virtud —y la auténtica clave de este pelotazo— ha sido la maravillosa caracterización de sus protagonistas. Wang y Liu tienen alma (si es que se puede usar esta palabra hablando de IA). Notas el mimo con el que se ha trabajado en su diseño: están cuidados al milímetro. El resultado es que empatizas con ellos al instante y los ves como si fueran personas de carne y hueso. La manera que tienen de transmitir sentimientos es tan real que hay momentos sencillamente insuperables. No es de extrañar que se hayan convertido en auténticos iconos.

«Si algo hace grande a esta serie es el lenguaje corporal entre Wang y Liu, que no necesita diálogos para ponerte los pelos de punta. La manera en que se acarician, la forma en que sus manos se tocan todo el tiempo sin darse importancia. Es fascinante contemplar cómo una inteligencia artificial consigue plasmar algo tan orgánico como el amor puro fijándote en estos detalles.»
No quiero pasar por alto sus errores técnicos. Como en todo vídeo generado por IA, hay carencias: transiciones entre escenas mejorables, objetos «disléxicos» que se teletransportan por el espacio-tiempo, puertas que se abren al revés, carteles de la Bauhaus en todas partes… y unos rubores tan manga que resultan completamente innecesarios. Es difícil solucionar estos fallos sin un postprocesamiento de vídeo profesional (que probablemente sería carísimo para afrontarlo una sola persona). Pero ¿sabes qué? No me importa. Detrás hay un guion sólido y unas escenas memorables. Wang y Liu roban el protagonismo absoluto de cada plano y —como si esto fuera una función de teatro— los pequeños defectos del decorado no interfieren en la obra.

La historia continúa
Los primeros episodios de la webserie se estrenaron en Bilibili (el YouTube chino) a principios de octubre. En cuestión de días, los vídeos de «Quién resuena conmigo» se colaron en los tops de lo más visto. De ahí el fenómeno saltó a YouTube, donde sigue acumulando críticas sensacionales y comentarios entusiastas —el último episodio recibió más de setecientos en apenas media hora—. La reacción del fandom no se ha hecho esperar. Han empezado a surgir covers maravillosos que ponen la banda sonora con melodías tradicionales chinas, e incluso circulan montajes de aficionados que en algunos aspectos llegan a superar al original. Claro que esto también tiene su parte mala: hay tanto material pululando por las redes que a veces cuesta horrores distinguir qué es canon y qué no. Posiblemente por eso se hayan producido movimientos muy interesantes en las últimas horas. Los autores han registrado los derechos de autor de la obra, e incluso Jiang Dong, el creador de la novela original, la ha trasladado a otra plataforma donde se puede leer de forma gratuita (aunque por el momento no está disponible en ningún idioma occidental, muy a mi disgusto). Por su parte, el propio Bobby Bear ha confirmado en su canal que, gracias al apoyo de sus mecenas, está puliendo y mejorando la calidad del material, dejándonos pequeños teasers de lo que se viene. Y ojo, porque la trama de la serie todavía no ha alcanzado ni su ecuador. Se nota que están cuidando mucho la imagen del producto final. Esto me da que pensar que, tal vez, en la sombra se esté cociendo algo mucho más grande y profesional. ¿Una película en condiciones, quizás? Solo el tiempo lo dirá.

Conclusiones
Dicen por ahí que una buena obra es aquella capaz de sostener múltiples lecturas y llegar al corazón de espectadores de todo tipo, sin importar de dónde vengan. Por lo que a mí respecta, solo puedo quitarme el sombrero. La propuesta de «¿Quién resuena conmigo?» me ha emocionado, ha despertado mi lado romántico y, sobre todo, me ha recordado por qué me apasiona tanto que me cuenten buenas historias. Y vosotros, ¿os vais a animar a darle una oportunidad a esta joyita?

—Las montañas siguen siendo las mismas. Las aguas no han cambiado. Hay estrellas en el cielo, el viento del norte sigue soplando la tierra. Tú sigues siendo tú. Yo sigo siendo yo. Pero tú y yo ya somos un «nosotros». Liu Yi -《有谁共鸣》
Sobre el autor de este artículo: Víctor Montol, hombre polifacético, divulgador sobre cuestiones geek y tecnología, es autor de las novelas Mi merienda eres tú: Temporada Uno y Mi merienda eres tú: Especial navidad. Consíguelas gratis aquí.


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