Hace unos meses escribí un sencillo manifiesto al que astutamente bauticé como Manifiesto Palabra de Oso 2015 con la intención de prolongar su vigencia. Un decálogo que surge con la intención de poner paz en el proceloso mar de la comunidad de osos global y que incorpora abundantes puntos de humor, cosa que en mi opinión hace mucha falta en este preciso momento. Son diez puntos sencillos y concretos, un principio del que partir. Me permito recuperarlo de forma morrocotuda ahora que ya estamos de lleno en el 2015. No es el primer Manifiesto Bear ni será el último, y quizá llegue el día en que ya no hagan falta más.

- La etiqueta bear es una manera de entendernos.
- La etiqueta bear es polisémica e inclusiva, admite a todo el mundo: gordos, flacos, peludos y lampiños.
- Usted es un oso, o un gordito, o un cazador, o un muscle, o un otter. No importa su envergadura física ni la cantidad de pelo que pueble su pecho.
- Para formar parte de la comunidad bear solo es necesario un requisito: desear formar parte de la comunidad bear.
- La comunidad bear no establece jerarquías, y si las establece es preciso acabar con ellas. Todos somos ciudadanos de primera clase: osos, gorditos, cazadores, muscle, otters, etc.
- Aquellos que incumplan el punto anterior serán invitados a extraer su cabeza de lo más profundo de su culo.
- Los habitantes de la comunidad bear que se comporten como divas engreídas recibirán no menos de veinte azotes en sus carnosas o magras nalgas.
- Reivindicar nuevas maneras de entender la masculinidad en el contexto gay no significa menospreciar la pluma o lo femenino. La comunidad bear será inclusiva o no será.
- La comunidad bear no puede ser víctima de estereotipos: sus principios son las ganas de compartir, disfrutar y follar en armonía.
- El mainstream surgido de la escena bear imita las dinámicas del mainstream típico de una sociedad tardocapitalista, por lo tanto, por pura higiene, debe ser periódicamente revisado, cuestionado y deconstruido.



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