A Portrait In Isolation By Mascular Studio

Captura de pantalla 2020-06-10 a las 10.15.27

El colectivo fotográfico Mascular Studio ha publicado en su web una galería con autorretratos de 160 hombres de todo el mundo confinados durante la cuarentena. El aislamiento, la intimidad y el erotismo se dejan ver en esta instantánea de la pandemia mundial que nos ha pillado a todos por sorpresa. A lo largo de estos meses han sido varios los proyectos que han surgido en condiciones de confinamiento, sin ir más lejos en el post anterior nos ocupábamos del proyecto musical del dúo MAN ON MAN. Estaremos atentos a todas aquellas iniciativas que abunden en esta tendencia, de momento, puedes ver la galería Online A Portrait In Isolation de Mascular Studio pinchando en el enlace:

http://www.mascularstudio.com/aportraitinisolation#1

Entrevistas Palabra de oso: Diego Trerotola

78589383_3283631674996979_4696812119910252544_n.jpg

Diego Trerotola (Buenos Aires, 1974) representa todo lo que yo busco en un hombre, inquietud, humor, activismo queer, creatividad, espíritu punk, apertura de miras, eclecticismo y un bagaje de cultura pop que ya quisieran muchos. Dedicado al periodismo desde hace un cuarto de siglo, programador cultural, conferenciante, dibujante, miembro cofundador del primer Club de Osos de Argentina, profesor, especialista en cine experimental y de cualquier género que se te antoje, viajante, colaborador habitual del Diario Página/12, agitador y gran amante de la música, ¿qué más?, se me olvidan muchas cosas pero sirva todo esto de carta de presentación. Como comprenderéis, Bob Flesh tenía unas ganas locas de entrevistarle y, como los sueños se cumplen, aquí tenéis el resultado.

 Hola, Diego, tenía ganas de charlar contigo porque tu radar de cultura pop es impresionante y además compartimos muchos gustos. Si te parece, vamos a empezar por los años más tiernos de nuestra vida, nuestra primera adolescencia, en mi caso mis primeros mitos sexuales tienen que ver con personajes de televisión (me acuerdo ahora del Profesor Shorofsky de la serie “Fama”) y sobre todo con la figura de Bob Hoskins o cantantes como el Black Francis de los Pixies. ¿Qué iconos o personajes te ponían en aquellos años?

Creo que mi primer amor pop fue el padre de Meteoro, un gordo de bigotes que era mecánico de autos en esa serie de animación japonesa. El nombre en inglés del personaje es Pops Racer, y en la versión del cine de las Wachowskis lo interpretó John Goodman, otro sex symbol para mí que es perfecto para ese personaje, quien también encarnó a Pedro Picapiedras, otro personaje de animación que me ponía en mi niñez. ¿Habrá muchos niños que se erotizan con personajes de animación? Es un tema un poco tabú creo todavía hoy. Obviamente, el profesor Shorofsky, para quienes nos criamos en los 80 es un daddy erótico casi obligado, pero antes estaba el abuelo de Heidi, que es igual de guay. En el cine estaba Luis Politti, un actor argentino que se exilió a España durante la última dictadura y murió en Madrid a los 47 años. De adolescente yo tenía fotos de Politti pegadas en mi armario. Había interpretado muchos papeles en Argentina, pero el de La Raulito (1975), tenía mucho erotismo para mí. Entre sus últimas películas españolas hay una rara llamada FEN (Formación del Espíritu Nacional, 1979), donde Politti aparece bañándose desnudo. Le debo esa gran escena sensual a tu país.

dia-abuelo-dragon-ball-sailor-moon-heidi.jpg

Ha llegado el momento de erotizar los dibus

Porque si no me equivoco (me suena haberlo leído en tu Instagram) saliste del armario a una edad temprana. No debió de ser fácil.

Empecé a vivir mi sexualidad muy joven y me puse de novio a los 16 años con Ernesto, un hombre de 49 que conocí en la puerta de un cine. Fue una relación oculta que duró cinco años y debía resguardarlo a él porque podían acusarlo en ese momento de corrupción de menores. Estaba fuera del armario solo entre amigos comunes con Ernesto, porque en mi familia y entre algunas amistades preferí no contarlo porque podían vigilar más mi vida o, incluso en esas épocas a inicios de los 90, se usaba más que ahora tratar de “corregir” la orientación sexual, mandándote al psicólogo o prohibiéndote vivir libremente. Fue difícil en algunos aspectos, porque tuvimos que hacer un noviazgo un poco disimulado, nos tomábamos las manos en la oscuridad del cine solamente, pero incluso allí una vez alguien nos golpeó. Al mismo tiempo fue una relación que me salvó la adolescencia, es que si te gusta la gente madura y tienes 16 años, entonces no podías noviar, mis amigas y amigos estaban de novios pero yo no podía. Gracias a  Ernesto, que se arriesgó a estar conmigo, pude tener el noviazgo que deseaba en mi adolescencia. Luego esperé a los 21 para decirlo a viva voz entre mi familia, y ante todas las personas que me conocieran: ya era mayor de edad e independiente y no podían hacer nada para intentar “corregirme”.

94710290_3209147859310835_5459004026544178333_n.jpg

Crítico cultural sexy e incorregible

¿Recuerdas ese momento en el que descubres que existe una subcultura asociada a tus gustos sexuales, a los osos, a los hombres maduros, a los tipos grandes en general? ¿Cómo fue?

No lo voy a olvidar nunca. Fue justo a los 21 años, un 21 de septiembre de 1996, que era la segunda vez que fui a una disco gay, que era Contramano, donde unos amigos me habían llevado porque iba la gente madura que me gustaba. Ese día en Argentina comienza la primavera, y en la disco se hacía una fiesta, estaba colmada de gente, un hombre me cogió por la solapa de mi campera y me atrajo hacia él: era Sergio, un oso hermoso, y pasé la noche y casi todo el día siguiente en su casa. En la tarde me mostró una peli porno en vhs que su ex novio, que vivía en Estados Unidos, le había regalado. Era una porno de osos, con la estrella Jack Radcliffe, yo no sabía que existían películas aún con ese tipo de cuerpos. Sergio me explicó sobre la subcultura de los osos y me dijo que miraba hombres gordos por internet en la casa de un amigo que también gustaba de hombres gordos, peludos. En esa época, 1996, muy poca gente en Argentina tenía internet en su casa, y yo casi nunca había navegado, así que eso fue lo primero que quería hacer cuando tuviese internet: ir a ver osos. Todavía estoy en contacto con Sergio, vive en Brasil hace años.

6e4530012117258a533a5f34f989a2b9.jpg

Starring Jack Radcliffe

¿Te involucraste con algún colectivo de osos o lo viviste siempre desde fuera? 

Esa misma primera noche de primavera en Contramano conocí a Umberto, quien un año después sería socio fundador del Club de Osos conmigo y con un puñado de gente que frecuentaba esa disco. Estuve desde los comienzos en el primer grupo de osos de Argentina, fuimos quienes inauguramos y difundimos la cultura de osos en Buenos Aires y después se expandió a todo el país. Teníamos mucho entusiasmo, hacíamos reuniones públicas todos los domingos en pubs y de a poco comenzó a venir más gente. Era fines de 1997, y pronto se afianzó el grupo y comenzamos a crecer y organizarnos. Formé parte del equipo de comunicación y logramos publicar una nota de tapa en la revista gay que existía y eso disparó la popularidad de los osos en todo el país. Después empezaron las fiestas, los viajes internacionales en grupo, en el primero fuimos a Uruguay, y un montón de actividades. Tras alrededor de dos años de participación decidí alejarme del club como socio, por varias razones,  pero seguí participando de las fiestas y de algunas actividades hasta hoy. Desde hace muchos años entregan un premio anual a una figura de la cultura LGBTIQ en Argentina, y en 2014, durante la fiesta de los 17 años del Club de Osos, me lo entregaron a mí. Agradecí mucho el reconocimiento. Tengo un activismo osuno inorgánico, incluso he escrito y leído discursos en representación de osos independientes durante las Marchas del Orgullo LGBTIQ de Buenos Aires. Y también asistí a casi todas las propuestas de osos que se hicieron en Argentina, la mayoría son fiestas, a veces hay algunos eventos culturales, pero no existe una disco, un bar o un punto de encuentro público solamente orientado a osos en este momento en Argentina.

Parece ley de vida eso de que las subculturas pierden su carácter transgresor y se domestican con los años. ¿Crees que también ha pasado algo así con la movida Bear? ¿Qué opinión te merece su evolución a lo largo de sus tres décadas de existencia?

Hay una sensación ambivalente que tuve con la cultura bear desde los inicios, que me hace pertenecer y sentir cierto rechazo al mismo tiempo. En cierta forma, la cultura bear es subversiva, al incluir el deseo por cuerpos que no se consideran mayoritariamente saludables ni bellos en la medida apolínea de las representaciones hegemónicas. Gordos, peludos, viejos, son todas tipologías estéticas que aún son combatidas, dentro y fuera de la cultura gay. No digo que no haya cuerpos hegemónicos dentro de la cultura bear, como los muscle bear de tapa de revista, pero también hay mucha estética revolucionaria. En ese sentido, muchos osos enfrentan, por ejemplo, la gordofobia de una manera para mí bastante revolucionaria. Pero por otro, hay cierto machismo, cierta misoginia, transfobia, lesbofobia, que es bastante frecuente entre miembros de la cultura bear y creo que menos que hace unas décadas, pero sigue dando vueltas por las comunidades de osos. Esas dos formas coexisten aún, están en tensión permanente, lugares de osos que no dejan ingresar mujeres, por ejemplo, conviven con activistas gordos que enfrentan al sistema de salud frente a concepciones reaccionaria de los cuerpos saludables. Creo que por eso hay un ciclo de revolución y retroceso constante en el movimiento de osos. Pero definitivamente en la sociedad en general, tanto como en la cultura LGBTI, muchos osos ya no representan nada demasiado problemático ni disruptivo, están bastante asimilados.

¿Cómo has percibido dicha evolución en el caso argentino en particular, en tu ciudad de Buenos Aires?

La comunidad de osos en Argentina involucionó mucho los últimos años, porque se manifiesta más bien poco tanto en redes sociales como en lugares de encuentro. Hay menos grupos y menos actividades en general. Nunca dio un salto evolutivo. Hay bastantes personas que se identifican como osos pero casi ninguna propuesta colectiva. Lo más regular es Amerikanbears que es una fiesta variable, en general dos veces al mes, en un sector de una disco. El Club de Osos de Buenos Aires cambió bastante su política de inclusión de socios y es mucho menos reaccionaria que en sus primeros años, pero realizan muy pocas actividades al año. En el resto del país se diluyeron la mayoría de los proyectos de crear comunidades de osos. Del auge de los osos hace 15 años estamos en el momento de menor actividad.

95168754_307400576914058_8401064167253222858_n.jpg

Con Martín, del grupo hardcore queer, Limp Wrist

Lo queer es un término que lleva usándose desde hace muchas décadas pero parece que ahora está más presente que nunca. ¿Crees que lo queer nos puede servir para englobar toda realidad sexual fuera de la norma, incluyendo la subcultura de los osos? En ese sentido, ¿crees que estamos viviendo una crisis o cuestionamiento de las etiquetas en tanto resultan excluyentes?

Lo queer se refiere a una situación de interseccionalidad, que incluye a la sexualidad conectada con muchas situaciones, pero que intenta principalemente desregular las restricciones y representaciones de las instituciones hegemónicas sobre los cuerpos y los deseos de las personas. Lo queer en realidad no cree en las identidades como totalizadoras, por lo tanto es un movimiento que no fomenta ninguna identidad cristalizada y tradicional, sea la que sea. Es decir, originalmente lo queer nace desde enfrentamiento con la cultura gay, que era un forma de asimilacionismo cultural. La cultura gay basaba sus estrategias en adaptarse a una matriz cultural, para decir “yo no soy diferente a vos”. Lo que derivaba en la creación de un gay positivo, en un modelo de vida gay que era, por lo menos, clasista y racista, que mostraba un sujeto promedio y no problemático como prueba que los gays eran como cualquier otra persona. Eso se convirtió en una política de reduccionismo aberrante, de mayoría de hombres blancos masculinos de clase media sonriendo para las cámaras. Eso continúa de muchas formas y es inaceptable para mí. Para que un oso pueda ser queer debe al menos tener un punto de vista crítico, que incluye la autocrítica, poder dejar de estar atado a una cristalización de qué es un oso, renegar a veces de esa característica o mirarla de manera perpleja. Pero sobre todo, descreer de lo que nos asimila a modos asfixiantes de pertenencia y exclusión y nos hace dóciles a fomentar la invisibilización de las diferencias propias y ajenas.

Una vez me llamaron “dramoso” (y quizá con un poco de razón) por escribir un artículo titulado La imposibilidad de expresar el deseo en el que hablaba de esa dificultad añadida a la hora de expresar nuestro amor por cuerpos fuera de la norma estética en un entorno cotidiano. ¿Cómo has llevado tú esto?

Lo llevo como puedo, a veces bien, a veces mal. Es que el deseo no se queda quieto tampoco, no tengo solo un deseo, sino un cuaderno lleno de deseos que cada vez tiene más hojas. Expresar ese juego entre movimiento y fijación que es el deseo es un tanto complicado. Y si no te gusta quien le gusta a todos, entonces, peor, parece que sos un rebelde en plan pose. Pero no, es que tampoco puedo decir exacto qué me gusta, porque en el momento en que lo digo encuentro mil excepciones. Me gustan los hombres de más de 45, de barba, canas y gordos (si tiene o no pelo en el cuerpo me da igual, lo mismo la estatura). Pero también hay miles de hombres con esas características que no me gustan nada. Y también hay hombres que no tienen una o dos de esas características y sí me gustan mucho. Y también hay mujeres que tienen algunas de esas características y me atraen. Total: toda expresión sobre el deseo es proteica. Un amigo que me gusta y que quiero mogollón siempre me dice que porque alguien para la mayoría es guapo, como George Clooney o no sé quién, es objetivamente guapo y no acepta que yo le diga que él es más guapo que Clooney. Es el juego del “universal ilógico”, que creo que lo explica Kant: cuando estás ante una belleza para ti, piensas que todo el mundo al contemplar lo mismo sentirá que es bello. Pero claro que no es así, incluso lo sabes, pero igual lo sientes. A mí me demuele de placer ver a James Gandolfini, creo que nadie podría desestimar su encanto, pero no hace falta ni hacer la prueba porque sabemos que mucha gente pasaría de él. Mejor que sea así, porque Gandolfini no alcanzaría para todos. Bueno, ahora ya no alcanza para nadie.

MV5BYTY4ZjRiOWYtYzNkZS00ODRjLTlhOTItZDI0ZDg2YjMzODYwXkEyXkFqcGdeQXVyNDIyNjA2MTk@._V1_.jpg

No necesita presentación

Siempre digo eso de que la lengua del mainstream es el estereotipo y que a partir de ahí, vamos mal, ¿estás de acuerdo?

Es difícil, son varias cuestiones. No creo que todo lo mainstream tienda al estereotipo, es que lo mainstream es histórico, se mueve para todos lados, está en constante cambio porque necesita la novedad que la modernidad le reclama. Por eso, en algún momento, James Gandolfini fue un sex symbol bastante extendido, por ejemplo. ¿Es un estereotipo de macho? No lo sé, tal vez un poco, pero también era un hombre suave, relajado, alejado del brillo convencional y de ciertos tics de las modas, y eso pienso que lo demostró varias veces en su carrera y en su vida. Es solo un ejemplo, creo que el lugar de cruce entre lo mainstream y lo underground es un poco el sitio donde hay más chispas de revolución.

¿Cómo acabar con el capitalismo rosa?

Las políticas de los sentimientos son importantes para eso. Sentir y ser analíticos con nuestros propios sentimientos y afectos pude ser un camino de salida a otro tipo de sociedad entre las personas de la disidencia sexual. Saber que tenemos que cuidarnos entre todes, que no dependemos de instituciones sino de un vínculo profundo comunitario que puede pasar de lugares o marcas o franquicias que supuestamente nos apoyan. Formar una comunidad de afectos es importante y no se necesita más que mirar a las otras personas desde otro lugar, un punto de vista más sincero, menos egoísta, esperando poder compartir experiencias y placeres. Tenemos que saber que somos una comunidad y tenemos esa fuerza conjunta y una complicidad que nos tiene que posibilitar poder elegir los caminos sin tener que ser guiados por un circuito creado y sostenido por un mercado. Y diferenciar también quienes crean un espacio para proteger y multiplicar ese afecto comunitario y quienes están usando todo lo que crea nuestro deseo como forma de egoísmo. Y todo eso se puede hacer riendo mucho, que lo digo y parece solemne pero igual te cagas de risa.

95257939_2663640807250032_5561911063045669127_n.jpg

Como jurado del Premio Teddy en la Berlinale

Diría que has sido el primer crítico cultural en ocuparse del trabajo de Guibu en El ósculo hirsuto, a través de las dos entrevistas que le hiciste para el diario Página/12. ¿No crees que ha llegado el momento de que alguien le publique en papel toda la serie?

Guibu es un grande, y merecería ser publicado en papel. Lo he hablado personalmente con él, pero no es fácil. Además es muy perfeccionista, últimamente creo que estaba redibujando parte de los comienzos de El ósculo hirsuto. Y no solo hice sus primeras entrevistas en varios medios, la primera fue en el suplemento Soy del diario Página/12 y la segunda en la revista Inrockuptibles de Argentina, sino que soy una de las pocas personas que lo conoce personalmente. Guibu usa seudónimo, no sube fotos suyas a las redes sociales, y es un poco misterioso. Él vive en Tucumán, una provincia del norte muy lejos de Buenos Aires donde yo vivo. Pero he ido algunas veces allí y en una ocasión tuvimos varios encuentros y pude conocerlo bastante. Alguna gente que lee su comic en Buenos Aires me pregunta mucho cómo es. Pero mantengo su secreto. Incluso creo que ya hay como un mito Guibu, porque muchas veces, cuando deja un tiempo de aparecer en las redes, mucha gente inventa historias, incluso de su muerte. Lo cierto es que El ósculo hirsuto me parece un aporte fundamental a cierta mirada sobre los cuerpos gordos, maduros y el erotismo. De hecho, la historia que cuenta se enmarca fuera del universo de los osos, que no se nombran nunca, y propone también una pornografía unida con la poesía de una manera muy original.

Captura de pantalla 2020-04-30 a las 11.34.20.png

El ósculo hirsuto

Quería preguntarte algo sobre Página/12, un diario en el que participas tú y también gente de tanto interés como Mariana Enríquez, cuya novela “Nuestra parte de noche” me ha entusiasmado y está cosechando un gran éxito en España. ¿Sois un fenómeno paranormal en estos tiempos en los que tanto cuesta mantener un proyecto a la contra?

Página/12 todavía mantiene el nivel bastante rupturista y libre que tuvo desde el comienzo. Y, por supuesto, la gente que escribe en el diario es fundamental para eso. Mariana Enríquez es un ejemplo perfecto. Es el único diario del mundo que tiene un suplemento como el Soy, que tiene una impronta muy queer, no hay otro diario de tirada nacional que saque todas las semanas un suplemento sobre diversidad sexual e identidad de género. Y menos con esa perspectiva tan por fuera del mercado. Soy el único periodista en la actualidad que escribe desde el número cero, hace más de doce años. Mi último artículo fue una nota de tapa donde cuento mi diario de cuarentena sobre el sexting, un texto que hace quince años creo que hubiese sido inaceptable para cualquier diario por el lenguaje y el nivel pornográfico en primera persona que desarrollo.

Captura de pantalla 2020-04-30 a las 15.29.52

Hablemos ahora de masculinidades. Con motivo de la reciente muerte del director de cine Stuart Gordon publicaste un precioso texto en tu facebook en el que evocabas tu amistad con él —con notas homoeróticas incluidas— a raíz de su paso por el Festival de Cine de Mar del Plata. Además de un director de cine genial, Stuart era un daddy viril y muy guapo que representa una masculinidad heterosexual a la antigua. ¿Por qué nos fascina tanto la masculinidad de nuestros héroes? ¿Es por aquella fantasía de convertirnos en sus amantes o hay algo más?

Difícil responder eso para mí. La masculinidad en sí misma no me atrae, la verdad. Stuart era muy masculino de aspecto, es verdad, pero siempre siento que si hubiese sido la misma persona pero muy maricón me hubiese gustado igual, ni más ni menos. A ver, ni me excitan todas las expresiones de la masculinidad, ni siento rechazo erótico por las formas de lo marica o lo femenino. Es eso. De hecho tuve novios de mucho tiempo muy maricones. Yo no sé cuán femenino o cuán masculino soy, no me importa medirlo. Es que hay una combinación de cuestiones que me atraen de un hombre, y no son siempre las mismas. Y creo que tampoco me excita que un hombre sea heterosexual en la vida real. Sin embargo, miro mucho porno heterosexual para excitarme, y solo he estado en la cama con una mujer en mi vida en un trío con otro hombre. ¿Seremos muchos los putos que miramos porno hétero? No sé. No me parece mal que a alguien le excite la heterosexualidad, o le excite la masculinidad, aclaro. No es cuestionable lo que te excita, lo cuestionable podría ser que eso lo institucionalices, lo hagas un dogma alrededor del cual construyes un patrón del sexo y del afecto que creas que es un camino a seguir por los demás. Prefiero más que la persona sea amplia, que le guste pasarla bien con quien sea, si quieres llamar a eso bisexual, lo acepto, pero es otra cosa también. Es una amplitud dentro de un rango que igual todas las personas tenemos, aunque a veces vaya variando. Mi fantasía ahora es estar con alguien que no se sienta atado a mí, que se sienta libre, pero que nos queramos abrazar todas las noches, aunque no podamos hacerlo.

94924147_241003500319960_4137466248931163809_n.jpg

Con el gran Stuart Gordon

Sin abandonar el mundo del cine, una de las cosas que he descubierto al preparar esta entrevista es tu carrera como actor, ¿estás interesado en desarrollar un carrera en esta industria o se trata de colaboraciones puntuales con amiguetes?

En Google ponen que soy actor si alguien busca mi nombre y eso es más mentira que verdad. Mi relación con el cine es profunda, además de ser crítico de cine desde 1995 también trabajo en festivales de cine desde hace por lo menos 18 años, tengo mucha relación con cineastas y por eso me convocan a ficciones y documentales. Acepto mayormente por diversión. En general son cineastas amigos o que se interesan en lo que escribo y que creen que soy la persona correcta para estar en sus películas. En general me llaman para interpretar personajes o situaciones que pocas personas se atreven porque saben de mi desprejuicio y mi gusto por tratar de salir de lo tradicional.

Me gustan mucho tus dibujos, son muy tiernos y personales, ¿cómo abordas la ilustración, como un pasatiempo o experiencia fanzinera o tienes algún proyecto que yo desconozca?

Gracias. El dibujo es un placer total para mí. Verlo y hacerlo. Como te dije, desde niño también me parecía erótico, así que es una disciplina que me da todo lo mejor. Dibujo mucho, más de lo que muestro, siempre lo hice porque me pone contento ir creando imágenes con trazos. Las redes sociales me ayudaron a perder un poco la vergüenza y hacer circular lo que dibujo. En los últimos diez años comencé a desarrollar más esa veta de dibujante, participé en muestras, en distintas publicaciones colectivas y hago fanzines. Tengo varios proyectos más ambiciosos, que algunos podrían terminar en libro, pero los llevo lentamente. Igual para mí un libro o un fanzine puede ser igual de genial, el prestigio del libro no me interesa en sí. De hecho, mi obra escrita en medios es de un cuarto de siglo, escribí mucho y no caí en la ansiosa tentación de editar un libro compilatorio de algunos textos, como cierto periodismo joven de estos tiempos. Sí han incluido artículos míos en muchos libros, y he compilado uno conjuntamente con un amigo. Con el dibujo me pasa lo mismo, un fanzine ya es una obra digna de atención. Y muchas veces más libre que otras formas más jerarquizadas o legitimadas por el mercado.

01.jpg

Osópata quiere ser tu amigo

Sería estupendo que hicieses algo con ese entrañable personaje que creaste de Osópata. Cuéntanos algo sobre él.

Es una creación espontánea del año pasado, fue un personaje que hice un domingo y me entusiasmó y lo desarrollé en una serie breve de humor gráfico. Es un cartoon, un oso gordo que está entre lo pintoresco y lo tétrico. Es un personaje un poco autobiográfico, un poco con el sentido del humor absurdo que me gusta, y tiene mucho de mi experiencia en el mundo del comic. Ahora mismo estoy expandiéndolo para hacer una publicación con parte de lo que circuló en redes, otros dibujos inéditos y nuevos que hago mientras le doy forma a la publicación. Tal vez sea la primera publicación de dibujos más extensa que vaya a hacer.

Como apasionado del mundo de las historietas, dime tres cómics que te hayan arrebatado al máximo y quieras recomendarnos.

Notas al pie de Nacha Vollenweider, Intensa de Sole Otero y Guy, retrato de un bebedor de Olivier Schrauwen.

Y alguno más que se ocupe de las masculinidades de un modo excitante o que incorpore elementos homoeróticos.

El primero que pienso es Nazario y su clásico Alí Babá y los 40 maricones. Debe ser el libro que más me erotiza en la cuestión de la masculinidad. Toda la obra de Nazario todavía me parece revolucionaria, y ahí están los primeros osos del comic español y casi mundial. Pero justo otro libro de Olivier Schrauwen llamado Arsene Schrauwen, que es una de las mejores novelas gráficas de la última década, tiene una escena homoerótica que me fascina, y el libro tiene mucho de la observación del cuerpo de un hombre maduro y gordo que me parece muy sexy. Como clásico Stuck Rubber Baby de Howard Cruse es un libro fundamental, es una memoria política del despertar sexual, y su personaje en el presente tiene una barba muy guapa.

Me ha llamado la atención un ensayo en el que participaste “Gordx el que lee. Lecturas urgentes sobre disidencia corporal y sexual”. ¿Cuál es la tesis principal del volumen o la idea que lo puso en marcha?

En ese libro compilamos con unes amigues un ciclo de lecturas que creamos hace varios años. Le pusimos ese título, Gordx el que lee, porque queríamos reunir a personas gordas, gente que venía del activismo gordo y otras que no, que haya producido alguna forma de escritura en relación a la disidencia física y sexual y de género: poemas, ficción, ensayo, crónica. Hacíamos encuentros cada dos o tres meses, con lecturas y a veces incluso con conciertos, lo sostuvimos durante dos años en Casa Brandon, un centro cultural queer de Buenos Aires, pero no necesariamente todo el mundo era de esta ciudad. Yo era el maestro de ceremonia de los encuentros, y a veces también mi colega Flor Monfort. Fue creciendo mucho la cantidad de gente que venía a los encuentros y encontramos mucha gente que escribía textos muy estimulantes, principalmente gracias a Laura Contrera y Nico Cuello que se sumaron a organizar el ciclo y tienen un libro fundamental de activismo gordo llamado Cuerpos sin patrones. Finalmente Casa Brandon decidió que el ciclo merecía terminar en un libro y nos pidieron que lo compilemos. Con ese libro inauguraron la editorial Brandon. Estoy muy contento con el resultado. Hay desde gente que escribió y leyó públicamente por primera vez para el ciclo y hay escritorxs con prestigio, hay literatura de guerrilla hasta poesía simple, hay humor y tristeza. Mis textos abordan la cuestión gorda muy lateralmente, son dos crónicas, pero el libro es una intensa caja de Pandora.

Me gusta mucho lo ecléctico de tus gustos, lo mismo te interesa el cine de John Waters que el cine viril de un Sam Fuller, que el cine de terror que el experimental. Me identifico mucho con esta actitud. En el mundo marica puedes encontrarte con gente que rechaza el rock por considerarlo demasiado machirulo, y lo mismo pasa si hablamos de cine. ¿Cómo crees que se relaciona la perspectiva de género actual con esas películas o grupos de música que nos gustan desde nuestra infancia pero que hoy casi parece que hay pedir perdón por seguir amando?

Aclaro que a Waters también le gusta Sam Fuller, de hecho en una de sus películas, Cecil B. Demented, un personaje lleva un tatuaje con el nombre de Sam Fuller. No le pido perdón a nadie por lo que me gusta, aunque respeto que si algo que escucho o miro puede causar daño a alguien lo hago y lo disfruto entre la gente que sé que no le molesta. No necesito que a todo el mundo le parezcan correctos mis gustos, pero sí me gusta encontrar formas de compartirlos. Pero eso no implica que solo me junte con gente que piensa igual que yo, ni que siempre esté acorde a los lugares y la gente que me rodea o que acepte las convenciones de cada lugar al que vaya. Mis gustos no los dejo de lado nunca. Si toca ir a ver a un grupo donde soy el único puto, no me importa, pero no dejo nada de lo que soy antes de entrar, sigo siendo el mismo puto esté del lado de la puerta que esté. En 2018 fui a ver una muestra en New York que celebraba los 50 años del disco Velvet Underground & Nico. Fui con una camiseta de Mötorhead, que es un grupo que me gusta y que, en principio, no tendría tanto que ver con Velvet Underground. En el lugar se me acercan a hablar dos hombres por la coincidencia con mi camiseta, uno con un anillo de Mötorhead y otro con un tatuaje. He ido a sitios de ambiente con la misma camiseta y nadie se me acercó a hablar de Mötorhead, y tal vez en una Marcha del Orgullo LGBT tampoco suceda. Si me pongo una camiseta de Erasure, que también me gusta mucho, puede que encuentre coincidencias en esos lugares, y eso me parecería también bueno, pero si no puedo escuchar Mötorhead y Erasure no soy yo. A veces encuentro coincidencias en lugares que ni los vas a buscar, lo importante es moverse sin dejar de ser lo que somos. Y yo soy el punk que le gustan algunas canciones de pop cutre como La Oreja de Van Gogh. En relación a eso de la perspectiva de género y nuestros gustos, creo que ya respondí: desmontar las determinantes del género, de qué es lo masculino y lo femenino, es desmontar los gustos, es conocer y convivir con nuestras contradicciones, es que nada es lineal. En la infancia o en la adultez estamos siempre moviéndonos por afectos que a veces son hasta impensados, y a veces los reprimimos porque supuestamente no corresponden a mi género o a mi orientación sexual o a mi cuerpo o a mi ideología. Hay que vivir esas experiencias más libremente.

78283329_3283633508330129_7916773484250791936_n.jpg

Con The Pope of Trash, John Waters

Hace poco leí un post tuyo en Instagram, muy irónico, en el que te definías como un crítico de cine muy serio y nos alertabas sobre los peligros de lo Camp. Como amante de lo Camp que soy quería preguntarte cómo te acercas tú a esta sensibilidad.

Descubrir lo camp fue un momento muy importante en mi vida, porque sentí que alguien me desnudaba, me dejaba al descubierto, hablaba de sentimientos que pensaba que eran míos pero que pertenecían a toda un cultura que originariamente fue una cultura del secreto. Descubrí el camp de la fuente, del ensayo célebre de Susan Sontag que leí a los 21 años. Y desde ese momento leo a Sontag como a una amiga que te cuenta secretos al oído. Ella nombró lo que había sentido profundamente: mi gusto por las masculinidades aterciopeladas, por los ogros con miedo, por las películas de Isabel Sarli y Libertad Lamarque, o mi romance con “La traición de Rita Hayworth” de Manuel Puig, que funda la literatura camp latinoamericana. Creé mi propio circuito camp, que se redefine en cada acto de insolencia al gusto, en cada momento donde lo vulgar se vuelve sublime. Es un flash, una carcajada muda que te atraviesa como descarga eléctrica.

IMG_0066.jpg

Él mató a un policía motorizado

En BigFatLove, una de mis novelas porno, Marc Kaplan, su protagonista, se encierra en casa escuchando de manera muy obsesiva “La dinastía Escorpio” de Él mató a un policía motorizado. Me consta que tienes una gran amistad con este grupo, al que has acompañado en diferentes giras a lo largo de los años. ¿De dónde viene esta relación tan especial con ellos?

El mató a un policía motorizado me cambió la vida. Había leído de su existencia, había escuchado algunas pocas canciones y nunca los había visto en vivo, y cuando lo hice a mitad de los 2000, fue un shock, sin exagerar. Yo iba poco a recitales, principalmente porque me la pasaba en los cines y mi círculo de amistades tenían que ver con la cinefilia. Pero cuando descubrí El mató me di cuenta de que había una sensibilidad en sus canciones que me interpelaba, me hacía soñar, me hablaba a mí siempre. Me volví fan, iba a todos los recitales, viajaba a verlos a tocar a La Plata, la ciudad natal del grupo. Yo escribía casi solamente sobre cine, un poco sobre literatura e historietas, pero nunca de música. Y escribí mi primera nota sobre música hablando de El mató, fue en una revista de cine. Y ahí entré en contacto con el cantante, Santiago Motorizado, que leyó la nota y me contactó por messenger para decirme que se sorprendió que una revista de cine hable de su grupo. Eso fue en 2007, y unos años después cuando editaron un disco El día de los muertos, que tenía que ver con el Apocalipsis y el cine de terror, les hice una entrevista para la misma revista de cine. Ellos habían elegido el nombre del grupo cuando en una fiesta en una casa había un televisor pasando una película y en el subtítulo leyeron “El mató a un policía motorizado”. Todavía estaban ensayando y grabando las primeras canciones y no tenían nombre, y cuando después finalmente decidieron ponerle ese nadie sabía qué película era la que pasaba el televisor en aquella fiesta. Durante años nadie lo supo. Como cinéfilo, quería averiguar de qué película se trataba. Y cuando estoy escribiendo el artículo con la entrevista, después de años de intentarlo, doy con la película. Era R.O.T.O.R, una película de ciencia ficción y acción un poco cutre y excéntrica. Incluso hice una edición de la película y la proyectaron en algunos recitales de aquella época. Es un descubrimiento periodístico que me llena de orgullo y es devolverle un poco de todo lo que me genera el grupo a través de sus canciones y sus ilustraciones. Con el tiempo me hice amigo de ellos pero sigo siendo el fan de siempre, porque me sigue conmoviendo lo que hacen, y creo que cada día más. Los acompañé en 2010 en su primera gira europea, en la que tocaron por primera vez en España, y este año volví allí para celebrar los diez años de aquella gira y estuve otra vez con ellos en las mismas tres ciudades de España que estuvimos originalmente: Barcelona, Valencia y Madrid. Ellos siguieron la gira tocando en muchas otras ciudades más porque ya tienen un público extendido en toda España.

Los últimos quince años de mi vida no hubiesen sido lo mismo sin El mató, y seguro hubiesen sido peor. El mató resume mucho de lo que me conmueve y de lo que soy: el pop y el ruido, la catástrofe y el cariño, el sentimentalismo y la perplejidad, el absurdo y lo pedestre.

Y si dices que un personaje de tu libro se encierra a escuchar obsesivamente un disco de El mató tal vez hayas escrito mi autobiografía sin conocerme. Tengo que leer ese libro, puede que debas pagarme derechos de autor.

Captura de pantalla 2020-04-30 a las 11.53.51

Jaja, ¿conocías mis novelas de osos? Cuando pase la pandemia me gustaría enviarte algunas.

No, y quiero conocerlas, te he encontrado por Instagram y te sigo hace tiempo, y todo lo que vi allí me pareció muy guay. Y si te gusta El mató ya tenemos un punto de coincidencia importante.

Me consta que te gusta mucho venir a España, ¿qué es lo que más te gusta a parte de nuestra tortilla de patata?

Muchas de las grandes ciudades españolas tienen una estructura urbana que me gusta mucho: las calles muy angostas que son como laberintos y que desembocan en avenidas. Es una experiencia urbana muy interesante, te permite pasar de la intimidad de los pasajes mínimos hasta el vértigo de las grandes avenidas. No muchas ciudades pueden ofrecerte eso, y en España es muy común. Eso ya me hace sentir bien, porque soy muy urbano. Incluso los pocos pueblos españoles que he visitado también tienen experiencias parecidas, pero con los paisajes que se abren alrededor de los pueblos. De España me gustan muchas cosas más: visitar a Nazario en Barcelona, ir a ver a Los Punsetes, mi banda favorita de allí, las tapas y los pinchos, los garitos muy chicos donde la gente está un poco apretada, el tomate untado en el pan, la cultura nudista de playas, y los acentos, cómo hablan, que para mí, y para muchos argentinos, son muy sexys. Y tengo que reconocer que los hombres españoles son de lo mejor, claro. Cierto desarrollo de la cultura de osos allí también está muy bien.

94705980_861397931030399_3688856845907436311_n.jpg

Para terminar, te hago esta entrevista en pleno confinamiento, dime dos o tres cosas positivas que hayas extraído de esta cuarentena tan prolongada como inesperada.

La primera es que me reencontré con la cocina, hace mucho tiempo que casi no cocinaba, más de una década. Y ahora soy casi un experto. Hice mi primera tortilla de patatas durante la cuarentena, y me inspiré en cómo la hacía mi madre, que era gallega, vivió hasta los ocho años en España. Me gustaba mucho mirarla cocinar, y la tortilla era una de sus especialidades, y de niño yo no sabía que era una tradición española. Ella falleció hace varios años y las cuatro tortillas que ya hice fueron una bonita manera de invocarla. La segunda cosa positiva es el sexting, algo que había rehuído pero con lo que me reencontré bastante a gusto durante la cuarentena. Tener sexo a través del celular me dejaba un poco frío antes y ahora me está divirtiendo. Escribí un diario al respecto y si todavía después de todo esto tienen ganas de seguir leyendo, lo pueden hacer por acá:

https://www.pagina12.com.ar/261193-coronavirus-y-sexualidad-sexteo-sentido

Queer: Una historia gráfica

queer-historia-gráfica.jpg

Siempre me ha resultado muy frustrante comprobar el gran desfase existente entre el análisis del género por parte de la esfera académica y el alcance de sus avances más allá de las barreras universitarias. No en vano, más que de desfase podemos hablar de fracaso absoluto: el estamento académico, con su tendencia a lo farragoso y su amor por la cita bibliográfica ha demostrado una incapacidad total a la hora de divulgar sus hallazgos teóricos en un entorno amplio, popular y cotidiano. Y es una verdadera pena, porque la labor desarrollada a lo largo de estas últimas décadas en el contexto de las universidades a la hora de deconstruir las nociones de género heredadas por una sociedad patriarcal y caduca es verdaderamente notable.

tumblr_ngsx5cfrHg1tbvxwdo1_500.jpg

Por eso me apetece recomendar una lectura valiosa y reveladora que por una vez consigue salvar ese desfase y explicar de manera clara y amena muchas cuestiones fundamentales para la vida de cualquier persona cuya sexualidad escape de la norma. A lo largo de sus 176 páginas, “Queer. Una historia gráfica” va desgranando el devenir de la teoría de género durante estas últimas décadas, aclarando conceptos, asumiendo críticas y contradicciones y allanando el camino para los años futuros; y todo de una manera sencilla, didáctica y perfectamente comprensible. Escrito por Meg-John Barker y Julia Scheele y publicado en España por Melusina, el libro lleva a cabo una sensata reivindicación de lo “queer” como término plural e integrador de todas aquellas orientaciones sexuales que no encajan dentro de la estrechez heteronormativa. Frente a categorías cerradas como gay, lesbiana o transexual, categorías que ya empiezan a generar una normatividad propia que a la postre resulta opresiva, excluyente y heredada de patrones heterosexuales, lo queer se presenta como el gran paraguas integrador de todas aquellas sexualidades libres que rechazan identificarse con ninguna concepción cerrada construida por los medios, los gobiernos o las instituciones de turno.

tumblr_n386x01QOf1tx6z4jo1_540.jpg

La lectura de sus páginas resulta tan reveladora que el libro podría figurar sin problemas en la sección de manuales de autoayuda. Muchos de los problemas y traumas consustanciales al hecho de ser lesbiana, trans, maricón o intersexual son desintegrados a lo largo de sus páginas con la mayor naturalidad, porque una de las cosas que te enseña “Queer. Una historia gráfica” es que el ‘problema’ ya no es un ‘problema’, y que si en todo caso lo sigue siendo, será de los demás, no tuyo. En conclusión, por un lado este ensayo con forma de cuasi novela gráfica resolverá muchas de las dudas e inseguridades que todo maricón alberga en su interior desde su más tierna infancia, por otro lado, su lectura puede ahorrarte mucho dinero en psicólogos. ¿Te parece poco?

10 razones por las que los osos millennials lo pasarán mejor que tú

tumblr_nlzjpjjMrk1r5a4z0o1_500.jpg

Es típico de los tiempos que corren —con las inercias que impone la dictadura de la actualidad y el imparable aluvión de novedades de todo tipo— olvidarse de echar la vista atrás y hacer un ejercicio comparativo entre el momento presente y épocas pasadas.

Por lo que se refiere a la comunidad Bear parece que podemos referirnos ya a dos momentos históricos bien diferenciados que marcan un claro antes y después para todos aquellos que podemos considerarnos osos veteranos o de vieja escuela, es decir, todos aquellos que crecimos y empezamos a vivir antes de la consolidación de eso que ahora ya todo el mundo conoce como la subcultura Bear. A nadie se le escapa que ese ‘antes y después’ viene dado por la impronta de internet y su capacidad de difusión y visibilización de nuevas sensibilidades e intereses.

tumblr_nyuxa63kE51ubysooo1_1280.jpg

Como miembro de esa vieja escuela pero al mismo tiempo participante de esta normalidad bear en la que ya por fin todos podemos desenvolvernos, hoy me he levantado con ganas de sacudirme esa amnesia que coloniza nuestras mentes y en ocasiones nos impide tomar perspectiva. Lo diré de otro modo, hoy me he despertado pensando en el oso millennial, en ese joven sin un pasado hostil que rememorar y que cuando ha venido al mundo se ha encontrado con un contexto a medida en el que desarrollarse, como si tal cosa fuese lo más natural del mundo. Y que conste que lo que me propongo hacer se trata de un ejercicio puramente objetivo sin ningún ánimo de cuestionar. Siempre he aborrecido los discursos de nuestros mayores cuando se empeñan en aquello de ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’.

tumblr_nxysxydWed1qgwtp9o1_540.jpg

Porque a nadie se le escapa que el punto de vista de ese oso millennial es diferente al de sus antecesores. Quizá por eso me ha apetecido sintetizar en diez puntos escuetos aquellos hechos básicos y fundamentales que los proyectan hacia un horizonte de realización personal y sexual con el que pocos habíamos soñado a primeros de la década de los noventa (por no decir antes) y que entre todos hemos ido construyendo. Aquí vienen esas diez razones elementales que hacen del oso millennial una figura moderna que, como tal, tendrá que afrontar retos futuros que aún están por definirse.

  1. Ha nacido en un momento en el que la comunidad bear ya está constituida.
  2. Ha nacido en un momento en el que el porno resulta accesible, variado y ¡gratuito!, con posibilidad de ajustarse a la categoría deseada. Son buenos tiempos para el refinamiento, las parafilias y las estrellas del porno amateur.
  3. Ha nacido en un momento en el que ya existe un nuevo canon estético —al margen del canon estético universal— en el que encajar.
  4. Ha nacido en una era en la que ya existen bares, discotecas, fiestas, jornadas, conferencias, festivales y kdadas sobre rollo oso.
  5. Ha nacido en la era de las apps de folleteo, cuando existen categorías específicas con las que etiquetarse, ya sea oso, cub, chub, muscle o chaser. Nunca antes había sido tan fácil follar.
  6. Ha crecido en la era Instagram y en la era del selfie, cuando el narcisismo se democratiza de manera definitiva y todos podemos disfrutar de él. Todos disponemos de nuestro nicho en el mercado y de nuestra propia cuota de admiradores. Una vez más Warhol tenía razón, en el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos. Quizá más.
  7. Ha crecido en un momento en el que existe una cultura popular propia: películas, webseries, porno, música, fiestas, publicaciones, manifiestos, iconos, libros de cocina, estudios académicos, novelas de osos, camisetas, merchandising, redes sociales, etc…
  8. Ha crecido en una época en el que la representación de la masculinidad —más que nunca— está sometida a debate.
  9. Ha crecido en una época en la que ya no se habla de la segunda salida del armario. El mundo oso ha llegado por fin al ‘mainstream’. Ya no tienes que explicarles a tus amigos qué es un oso y justificar tu elección. Todo el mundo sabe de qué hablas.
  10. En definitiva, han crecido en un medio ambiente que les proporciona un espejo en el que mirarse, cosa que los aleja de generaciones anteriores y les permite sacudirse gran parte de las inseguridades del pasado. Si antes te gustaban los tíos grandes y peludos eras un freak, hoy molas bastante. Felizmente, hoy ya somos todos un poco osos millennials. A quien no le guste, que se aguante 🙂

Entrevistas Palabra de Oso: José Manuel Hortelano-Pi

Retratro by Jesús Ugalde.jpg

José Manuel Hortelano-Pi  [Foto: Jesús Ugalde]

Llevo tiempo fascinado con la obra de José Manuel Hortelano-Pi (Murcia, 1979), ilustrador y retratista afincado en Madrid, persona de trato sencillo y directo, virtuoso del dibujo, maestro del color, investigador incansable de la representación de la masculinidad, amante del arte y de la buena música, inquieto, variado y dispar, su obra aumenta día a día arrojando un generoso saldo de creatividad en el que siempre me sumerjo con gozo. Admirador de los clásicos y de contemporáneos como Hockney, Peter Doig, Glenn Brown, Nazario o Rodrigo, la amplitud de su trabajo nos habla de una persona permanentemente inquieta, exploradora del concepto de “intimidad”, que encuentra inspiración en lugares o motivos cotidianos excluidos de las crónicas oficiales.

En el año 2009 publicó la primera entrega de Onán, un fanzine consagrado a una más que necesaria revisión de la masculinidad a través de su inconfundible estilo. Ahora, ocho años después, ha puesto en marcha una continuación de aquella indispensable publicación a través de nuevos números de Onán. La noticia es tan excitante que Bob Flesh ha querido charlar con él y compartir este momento con vosotros. Y recordad, si queréis ser retratados por su arte no dudéis en visitar su Instagram (@onan.fanzine), allí encontraréis todas las instrucciones.

Onan_0.jpg

Cuéntame, ¿qué fue lo que te animó a retomar Onán?

Varias cosas. Primero el auge del fanzine y de la autoedición. Cuando saqué el primer número de Onán había cosas pero no la explosión que hay ahora en todo el mundo. Me apetece formar parte de todo eso.

Un día me acordé de que la idea original de Onán era hacer una publicación tipo BUTT o Kink pero solo de ilustración, con dibujos míos y de algún colaborador en cada número. Al final, al resucitar Onán, he querido que sea totalmente inclusivo y que no pertenezca a ninguna categoría de género o de orientación sexual (aunque este primer número arrastra mucho su pasado de ilustración enteramente masculina, prácticamente gay).

onan_1.jpg

Onán, 2017

¿Qué periodicidad tendrá el fanzine? ¿Para cuándo el primer número de esta nueva etapa y cómo se podrá conseguir?

Mi idea es sacar dos o  tres al año. El primer número estará listo en diciembre y se podrá conseguir en las presentaciones que haga en Madrid y Barcelona, alguna tienda especializada y sobre todo por internet.

Dime una cosa, ahora que vivimos en la edad dorada del selfie y del narcisismo instagramer, ¿no puede resultar apabullante la cantidad de gente que te escribe para ser retratada? ¡Yo también quiero mi retrato! ¿No se te acumula la faena?

En los primeros meses de la convocatoria apenas recibí fotos, pero ahora que están empezando a salir los dibujos la gente se está animando. Aún así, apenas tengo cubierto el cupo para el primer número y, como decía antes, apenas tengo chicas para dibujar. Así que de momento no he tenido que hacer ni selección, para este primer número voy a dibujar todas las fotos que he recibido hasta ahora. Como pido fotos que no estén publicadas o que no vayan a ser publicadas en redes sociales supongo que la gente se corta más al mandarlas; a pesar de esta explotación de unos mismos que hay en las redes yo pido a la gente que de un paso más y que me mande esas fotos que no enseñaría a todo el mundo. Me interesa mucho conocer cuál es la idea de intimidad que tiene cada persona, algunos consideran un primer plano de su cara como algo muy íntimo y otros un desnudo frontal total.

onan_5.jpg

Onán, 2017

Siguiendo con la era del Yo, como retratista a la búsqueda de modelos, ¿dirías que a la gente le cuesta menos desnudarse en estos tiempos? ¿Nos estamos volviendo menos mojigatos, más exhibicionistas?

Vivimos en la época del post-narcisismo, gente totalmente ensimismada en su imagen y en la constante necesidad de ser halagada por desconocidos. Además, con internet, cada persona es capaz de encontrar su público más fácilmente y hoy en día puedes llevar una vida satisfactoriamente narcisista sin mucho problema. Pero sin embargo en otros aspectos de la vida la sociedad se está volviendo más mojigata, antes era más fácil encontrar contenidos sexuales en muchos más ámbitos de la vida pero últimamente se está volviendo un tema tabú. Supongo que es otra de las consecuencias de la polarización de la sociedad que estamos viviendo en estos últimos años.

onan_7.jpg

Onán, 2017

A menudo el común de los mortales tiene un gusto bizarro y un nulo sentido estético, ¿qué haces cuando te mandan alguna foto que no hay por donde cogerla?

Una de las cosas que más me gusta de hacer Onán es precisamente eso, sacar el máximo partido a la foto que me mandan, sea como sea. Tengo máximo respeto por esas fotos y por la gente que me las confía, así que para mí cada dibujo de este fanzine es algo muy especial, una conversación privada con una persona que acabo de conocer.

A parte de esto (o quizás precisamente por esto) creo que el nivel de las fotos que me han mandado es bastante alto y en la mayoría de casos me sorprendo por la calidad de las que he recibido.

onan_4.jpg

Onán, 2017

Como retratista, ¿se puede decir que prefieres trabajar con imágenes que con modelos?

Siempre he trabajado con imágenes, pocas veces alguien ha posado para mí. En el primer Onán, Rodrigo, el autor de una de las obras que más me han influido, “Manuel no está solo”, escribe una carta sobre la pulsión que se siente a la hora de tener un modelo delante, de cómo esa sustancia cárnica mutable se va plasmando en algo tan estático como un dibujo. Creo que me habría gustado experimentar más esas sensaciones, pero mi carácter y el carácter de mi obra siempre viene de la intimidad de mi estudio y de mi propia personalidad.

onan_3.jpg

Onán, 2017

El primer Onán, publicado en 2009, lo planteabas como una indagación en el concepto de la masculinidad, en esta nueva etapa te abres a la diversidad (mujeres, hombres, trans, intersexuales, asexuales), ¿qué ha pasado entre medias? ¿Qué te ha empujado a abrir el abanico?

Yo he cambiado radicalmente tanto por fuera como por dentro desde el primer Onán. Nunca me han gustado los ghettos ni las categorías y menos ahora. El primer Onán quería que fuera una publicación queer sobre el retrato masculino, porque lo veía necesario en ese momento y porque era lo que más me apetecía. Ahora lo que me apetece es dar otro paso y romper más clasificaciones tanto de género como de orientación sexual; me apetece ser más inclusivo y crear una publicación de ilustración erótica de carácter íntima, sin más.

onan_9.jpg

Onán, 2017

¿Qué pasa con los osos? En tu opinión, ¿de qué modo se ha relacionado la subcultura bear con el replanteamiento de la masculinidad tradicional difundida por el mainstream?

Lo bear ha ayudado a que gran parte de hombres homosexuales que no encontraban representación en los cánones de belleza tradicionales encontraran su sitio. Hoy en día se puede ver por la calle a muchos chicos con estética bear que no son homosexuales, actores gordos y maduros considerados sexys y deseables en series y películas. Antes Alfredo Landa era un chiste, hoy en día puede ser considerado como un icono sexual (por ejemplo).

boceto_onan.jpg

Boceto para Onán, 2017

Hay una película de Sean Connery, La casa Rusia (1990), en la que interpreta a un espía veterano en el contexto de la guerra fría. Durante un interrogatorio le preguntan si ha tenido experiencias homosexuales. Su respuesta es escueta: cuando era joven me hacía pajas. Esta idea de que hacerse pajas es cosa de adolescentes es muy machirula y muy hipócrita, ¿no crees? En tu opinión, ¿sigue teniendo el onanismo un componente tabú?

Yo siempre he sido muy onanista y muy pornógrafo. He hablado abiertamente con chicos y chicas del tema, he ido a comprar juguetes sexuales y he intercambiado vídeos y fotos porno con mucha y muy diversa gente, así que no sé si soy un caso excepcional o que las cosas han cambiado mucho desde los años 90. Lo audiovisual está actualmente muy volcado al autoerotismo y al onanismo, es muy fácil encontrar material en todos sitios, hay páginas con cientos de cámaras con gente masturbándose en directo donde puedes entrar y masturbarte con ellos, es más, todo está clasificado según tus gustos y es muy fácil encontrar el tipo de pornografía que te gusta en muy poco tiempo. Ha habido intentos de enseñar en las escuelas lo que es la masturbación y sus beneficios, y aunque por ahora han sido fallidos, creo que falta muy poco para la normalización de esta práctica.

onan_8.jpg

Onán, 2017

Cuando publicaste el primer Onán comentabas que aún no habías alcanzado tu estilo. Teniendo en cuenta la evolución que se observa entre las ilustraciones de aquel primer fanzine y tus nuevos trabajos (mayor gusto por el detalle y por el tratamiento de la luz y del color, virtuosismo próximo a lo fotorrealista), ¿dirías que lo has encontrado ya o crees que es una quimera, algo así como un work in progress constante? ¿O acaso has pasado ya “al otro lado”, por usar una expresión tuya?

Siempre he pensado que no tenía estilo y sigo pensando que no lo tengo, pero todo el mundo dice que mis dibujos son muy fáciles de reconocer y que hace tiempo que lo he encontrado. Supongo que es como tú dices, un eterno work in progress y pensar que no tengo estilo es lo que, espero, no termine por encasillarme.

Termina la frase: cuando empecé a dibujar pensaba que la técnica…

No era importante. Gran error. Me arrepiento mucho de no haber estudiado un poco más en aquellos años y tener una base más sólida para enfrentarme a los proyectos que me van saliendo.

apuntes_roma_2015.jpg

Apuntes, Roma, 2015

La tradición del desnudo masculino en el arte nos enseña que muchos de los pintores cuyo trabajo ha perdurado hasta nuestros días eran homosexuales. ¿Estoy hablando a tontas y a locas? ¿O percibo homoerotismo donde no lo hay?

No sé realmente cual es el porcentaje de homosexuales conocidos en la historia del arte, pero lo que sí tengo claro es que tenían un conocimiento profundo del cuerpo masculino, algo que en la actualidad puede estar mal visto. Yo también percibo siempre mucho homoerotismo en los museos, hay veces que he ido a El Prado y todo me provocaba esa sensación. He tenido experiencias parecidas en otros museos en otras ciudades y siempre pienso en lo que dices. Creo que depende del día y de la actitud con la que vayas a ver el arte, una misma exposición puede suponer experiencias muy distintas para una persona u otra.

Por lo que se refiere al arte contemporáneo, ¿crees que fenómenos como la apropiación están aquí para quedarse? Cómo artista, ¿qué te impulsa a apropiarte de una imagen determinada?

El apropiacionismo siempre ha estado ahí, lo que pasa es que ahora se le ha dado nombre. En otros periodos del arte la copia era necesaria e incluso obligatoria para que algo alcanzase la categoría de gran arte, ahora con la era digital todo se ha desmadrado, todo ha alcanzado otra dimensión. En mi caso te puedo decir que desde que empecé a dibujar usé imágenes de otra gente para crear las mías, nunca de forma (creo) demasiado evidente pero no creaba mis ilustraciones a partir de la nada. Se da el caso que mis ilustraciones más exitosas son aquellas en las que yo he sido el que ha creado todo el proceso, desde la elección de modelos, la sesión de fotos y la posterior postproducción de éstas, pero eso funciona en mi caso. Hace poco vi cómo trabajaba Marlene Dumas, una de mis pintoras contemporáneas favoritas. Tiene un archivo con miles de imágenes de revistas de donde saca la idea de sus obras, pero crea algo totalmente nuevo a partir de éstas.

David&Roger_acuarela 2015.jpg

David y Roger, acuarela, 2015

No tengo ningún talento para el dibujo, lo cual me lleva a admirar el virtuosismo de tus obras y tu gusto por el color. Pero por encima de todo esto está la importancia del gesto y la mirada del artista. ¿Cómo atrapar ese elemento personal e intransferible que vuelve reconocible un rostro? Me niego a creer que se trata tan sólo de técnica. Como retratista, ¿tienes algo de médium? Sabemos que siempre te ha interesado el ocultismo, ¿podemos hablar de magia?

Hay miles de tratados de dibujo sobre fisionomía y fisiognomía (recomiendo el de Charles Le Brun, “Fisiognomía de las Pasiones”) donde te enseñan a capturar el “alma” de las personas. Yo empecé a dibujar sin conocer nada de esto y te puedo decir que lo primero que aprendí a dibujar bien son los ojos, es lo más importante de un retrato. Un pequeño brillo en la mirada, una línea más arriba o más abajo en el párpado puede ser determinante.

Luego está el tema del ocultismo, la magia y las proporciones divinas de las facciones humanas. De vez en cuando me interesa leer sobre estos temas. Una de mis exposiciones surgió de leer un ensayo que relacionaba las dimensiones del cuerpo humano con las del primer templo de Salomón.

Pienso que hay que creer que existe la “magia”, si no todo es más aburrido, y qué mejor que pensar que la magia emana de tu propio cuerpo y de tus proporciones.

2014.jpg

Autorretrato, 2014

He leído que periódicamente te haces un autorretrato, una costumbre que te ayuda a observar la evolución de tu persona a lo largo del tiempo. Me fascina esta idea. ¿Qué te dicen tus autorretratos? ¿Se puede compartir o me lo dices por privado?

El autorretrato como formato para atrapar el paso del tiempo me parece una herramienta fundamental para conocerse a uno mismo, todo el mundo debería hacerlo aunque no dibujen asiduamente. El caso de Rembrandt lo conocí hace pocos años pero ilustra perfectamente esta idea. Mis autorretratos hablan mucho, pero creo que solo yo los puedo oír 😉

autorretrato.jpg

Autorretrato, 2017

Siempre te has mostrado muy a favor de las tecnologías, te cito: “el objetivo final de mi obra llega cuando la escaneo y la tengo guardada. El dibujo en sí, la pieza de papel, no me interesa. He regalado un montón de dibujos porque lo único que quiero es tener el jpg o el tiff para reproducirlo lo más posible”. Al respecto tengo una pregunta, ¿de verdad no te inquieta la naturaleza virtual y evanescente del entorno tecnológico?

Al revés, es la obra única lo que me inquieta y me produce ansiedad, pensar que si esa obra se destruye y no ha sido reproducida digitalmente se puede perder para siempre.

Confío plenamente en la era digital e internet me da la seguridad de que esos dibujos que cuelgo en las redes pueden estar guardados en cualquier sitio de cualquier parte del planeta.

Sorte.jpg

Sorte, acuarela, 2016

Hablemos de los cánones. Tengo un problema con ellos. Entiendo que son necesarios en tanto suponen una manera de expresar un gusto determinado, pero al mismo tiempo —sobre todo si alcanzan un estatus oficial— se vuelven excluyentes. ¿Cuál es tu opinión al respecto? Por lo que se refiere al mundo oso parece que la cosa empezó como una desmitificación del gusto estético mainstream pero de manera inevitable está desembocando en una nueva era de divismo bear por no decir de star-system. ¿Existe ya un oso de manual? ¿Qué pasa con todos aquellos que no son contemplados por el canon?

Creo que hay que diferenciar entre los cánones de belleza, armonía y proporción y las tendencias estéticas y sexuales dependiendo de la época y el sector de la sociedad a las que están dirigidos. Una persona puede ser inherentemente bella pero resultarte carente de toda sexualidad. El oso de manual existe, porque existen los cánones dentro del mundo bear como existen en otros colectivos, y esto genera irremediablemente personas que reúnen todas las condiciones para ser los máximos exponentes de ellos, así que creo que es inevitable que surjan estas figuras de divas bear.

Para mí los cánones siempre han sido un problema a nivel personal. Cuando era joven era gordo y peludo y nadie a mi alrededor parecía estar interesado por mí a nivel sexual. Cuando empecé a encontrar mi sitio tampoco lo aproveché mucho, nunca me ha gustado salir por sitios donde lo único que une a la gente es su preferencia hacia una determinada estética con una implicación sexual, pero bueno, encontré gente y un ambiente donde poder desarrollarme sexualmente.

Hace unos años tuve una crisis de ansiedad y todo el pelo de mi cuerpo desapareció, por lo que me he vuelto a sentir invisible a nivel sexual y erótico.

Creo que he tenido una vida sexual plena de 5 años, de sentirme a gusto con mi cuerpo y de sentirme deseado, por lo que para mí los cánones siempre han sido algo frustrante y siempre me he sentido fuera de todos ellos, pero por eso me gusta tanto internet, es capaz de hacer que gente como yo encuentre siempre alguien a quien gustar.

sheriff_cherry.jpg

Sheriff & Cherry Sunglasses Campaign

Pongámonos filosóficos, dime una cosa mala de la juventud y una buena de la madurez. ¿Qué te ha enseñado la vida en estos últimos años?

Cuando era joven tenía ansiedad por el futuro y ahora que soy mayor tengo ansiedad por no haber disfrutado la juventud.

A juzgar por el volumen y la variedad de tu producción, tengo una pregunta, ¿eres hiperactivo? ¿Cómo es un día cualquiera en la vida de José Manuel Hortelano?

Qué va, de hecho soy bastante vago. Puedo estar varias semanas sin pintar o dibujar. Mi día a día suele ser bastante aburrido (si no tengo trabajo urgente que hacer): me levanto, me pongo delante del ordenador y a las 5 horas de estar mirando cosas en internet intento hacer algo productivo. Solo lo consigo una de cada cinco veces.

Muraal para Coordonné.jpg

Mural para Coordonné

Eres retratista, ilustrador, has hecho murales, portadas de discos, numerosas colaboraciones con revistas y marcas, fanzines, preciosas vajillas ilustradas, ¿qué te falta por hacer? ¿Te tienta la narración gráfica?

Me falta por hacer muchas cosas, y la novela gráfica es una de las que más me apetece. Empecé a dibujar gracias a dibujantes de cómics como Nazario o Rodrigo, por eso creo que le tengo demasiado respeto y nunca me he atrevido a dar el paso.

Real Business Men_ 2016.jpg

De la serie Real Bussiness Men, 2016

Una de las cosas que más me gusta de tu obra es la variedad de motivos que abordas en tus dibujos. Por favor, cuéntame algo sobre tu proyecto Real bussiness men.

Todo empezó con el descubrimiento de un Tumblr de fotos de ejecutivos anónimos. Siempre me ha llamado la atención este tipo de imagen y de figura masculina, llena de poder y de mezquindad en grandes cantidades. Hombres cuyos rasgos pueden resultar desagradables pero que, enfundados en estos trajes, desprenden hasta erotismo.

Mi idea expositiva es juntar los 12 retratos que hice en una sala alrededor de una gran mesa de reuniones, crear un comité de empresa anónimo para reflexionar sobre la idea de poder a través del retrato clásico.

De la expo 'La llave del cielo es el templo de nuestro cuerpo", 2014.jpg

De la expo La llave del cielo es el templo de nuestro cuerpo, 2014

Marc Kaplan, el protagonista de mis novelas de osos es un pintor de fama mundial. Una de sus series de cuadros más controvertidas se titula ‘Anos’. En ella retrata los ojetes de sus amantes en gran formato para reivindicar el culo como factor fundamental de nuestra cultura y para llamar la atención sobre ese paisaje misterioso que se esconde en lo más recóndito de nuestro ser. ¿Te parece muy descabellada esta idea? ¿No te parece que ya está bien de tanto falocentrismo?

No me parece nada descabellada, de hecho he visto algunos ejemplos de lo que me dices, pinturas hiperrealistas de anos masculinos de gran formato o fotografías de éstos en museos estatales. Uno de los finalistas del año pasado del premio Turner era una escultura gigante de un ano de papel maché. Creo que una de las consecuencias de esta era hipernarcisista es la vuelta al ano como máximo representante de este movimiento. Yo nunca he sido falocéntrico y siempre he reivindicado el ano como elemento lleno de matices y contrastes al que nunca se le ha prestado la atención necesaria, pero como te digo, creo que esto también está cambiando.

fran_head.jpg

Fran Head, Right – Left, 2012

Para terminar, ¿conocías mis novelas de osos? Tengo esa fantasía en la que Pi ilustra una de mis historias, aunque sea un humilde microrrelato, ¿crees que puede ocurrir en un futuro?

Las conocía pero no las he leído aún. Ilustrar es mi profesión y mi pasión, así que si me quieres proponer algo estaré encantado de colaborar contigo.

Me has alegrado el día. Tendrás noticias mías en breve. Y ya como nota final, sé que compartimos gustos musicales, dime un disco que te haya enganchado últimamente.

Mientras contestaba a esta entrevista no ha parado de sonar el ‘Yummycoma’ de Sean Nicholas Savage, uno de mis cantantes favoritos.

Instagram: @josemanuelhortelano // @onan.fanzine

Web: http://www.josemanuelhortelanopi.com

Descarga el primer Onán aquí