The Bears Are on Ozempic

El pasado 1 de agosto el New York Times lo hizo oficial: The Bears Are on Ozempic. Parece que es la clase de artículo destinado a marcar históricamente un acontecimiento. Y eso es algo que solo se consigue insuflando cierto aire alarmista a su contenido. Pero ¿dónde queda el rigor? ¿Significa que —en efecto—la comunidad bear afronta un serio peligro de extinción? ¿O nos hemos pasado de derrape?

Al margen de las respuestas, nos parece natural que un medio decano como el New York Times se haga eco de una realidad que está empezando a hacerse sentir en el seno de la comunidad de osos a escala planetaria. En su artículo, se ocupan de la escena localizada en Provincetown durante su Bear Week. Y sí, lo que nos cuentan resulta un tanto alarmista. Osos inapetentes, cuerpos de menor envergadura y, en general, hombres más pendientes de la aprobación de sus respectivos médicos que de mantener vivas las señas de identidad de la subcultura que los acoge.

El debate está servido. Un post en la cuenta de Instagram de Palabra de oso nos sirvió para comprobar que los ánimos están a flor de piel. Un cazador manifestaba su parecer en un comentario: «Tiempos extremadamente deprimentes para los osos. Se sienten más saludables (se desconocen los efectos secundarios a largo plazo) pero son esclavos de una droga que les trae de vuelta la felicidad que perdieron porque nunca fueron felices siendo osos. Décadas de ser incluidos en un concepto que nunca aceptaron. Quieren redefinirlo ahora… Absolutamente cansado y harto de eso». Mientras otro participante contemporiza: «¿Dónde está el maldito problema? Ellos vivirán más tiempo, la mayoría tiene diabetes». A continuación otro oso pierde los papeles: «Nos están matando», comenta escuetamente.

Lo que está claro es que la impronta de los fármacos agrupados bajo la nomenclatura GLP-1, entre los que podemos mencionar Zepbound, Wegovy, Ozempic y Mounjaro, se hará sentir de un modo u otro. Ahora bien, sabemos a los medios les gusta más un drama que a un tonto un lápiz, de manera que inspiremos profundamente y permanezcamos a la espera. La revista The Advocate replicó a la noticia del New York Times con un titular que llamaba a la calma: La cultura gay bear sobrevivió al fascismo corporal. Puede sobrevivir a Ozempic.

Y esperemos que así sea. Desde esta web ya nos ocupamos de la cuestión dos años atrás, cuando el rumor de los tambores empezaba a hacerse notar. Nuestros pensamientos nos arrastran hasta un escenario hipotético en el que ser oso será una mera cuestión performativa, a la manera de la elección de género que propone la filósofa Judith Butler. Ser o no ser oso será una prerrogativa personal irrenunciable. Una vez más veremos como lo personal es político. Puede que la comunidad bear adelgace su envergadura en alguna medida, pero a la fuerza, su núcleo, permanecerá como un verdadero ejemplo de compromiso y resistencia. Y desde luego, los que miren por su salud, deberían estar completamente libres de portar una letra escarlata como signo de ignominia. Seamos adultos. Ampliemos las miras. Respetemos cada una de las decisiones. Intentemos no pensar solo con la p…

A pèl, una exposición de Polleiro

El pasado sábado 7 de junio se inauguró una exposición de originales del ilustrador y dibujante Ismael Ferrer, más conocido por su alias artístico Polleiro. La muestra estará abierta al público hasta el próximo 30 de junio en la Galería Taller Balam de Barcelona (a dos minutos de la parada de metro Lesseps) y en ella se recoge una buena selección de dibujos perfecta para iniciarse en el trabajo del artista. Además, la exposición se presenta como un oportuno complemento a la reciente publicación de su nuevo libro The Big Book of Polleiro [Chaumington Ed.], una recopilación del trabajo realizado durante estos últimos años que resume primorosamente el aliento erótico-festivo de su proyecto. Cuerpos de gran envergadura capturados por un trazo inconfundible que logra un difícil equilibrio entre la modalidad cartoon y el realismo. Nadie hubiese pensado que unas viñetas que recuerdan lejanamente al arte de maestros consagrados como un Ralf König acabasen por resultar tan sexys.

En las obras reunidas en esta muestra se aprecia ese gusto de Polleiro por la expresividad del trazo, por las envergaduras rotundas, por el sensual uso del color a través de las acuarelas y sobre todo por esa naturalidad con la que pasamos del boceto a la obra acabada. Algunas de las obras escogidas son bosquejos extraídos de las numerosos cuadernos que acumula el artista, un trabajo que transmite esa sensación efervescente de constante work in progress, de la belleza de lo inacabado o de la materialidad del propio proceso artístico. A la postre, la exposición transmite la idea de que la obra está terminada cuando así lo decide el artista.

Para los que desconozcáis su trabajo, podéis haceros con un ejemplar del mencionado The Big Book of Polleiro. Un festín para los ojos de todos aquellos amantes del erotismo protagonizado por hombres grandes. Dividido en siete apartados (Homo, Duo, Anal, Many, Fantasies, Oral, Sketch), el libro se recrea en un sinfín de situaciones eróticas donde se presta tanta atención a la fisicidad de los cuerpos como a la misma idea de morbo. En definitiva, el antídoto perfecto para los aburridos físicos normativos con los que nos saturan la publicidad y el mainstream de cada día. Como reza la contraportada: Forget the abs!

Bob Flesh habla sobre su nueva novela

Se cumplen dos meses del lanzamiento de mi última novela, Nunca en viernes 13, y me parece una buena ocasión para repescar la entrevista que me hicieron en la web bearinbcn.com a propósito de su publicación. Por cierto si no conocéis la web, echadle un vistazo porque incluye abundante información sobre la escena bear, especialmente para los que vivís en Barcelona.

Lee la entrevista aquí.

Recuerda que puedes conseguir mis novelas de osos pinchando en este enlace.

Nueva entrega de Pellizco en la nuca

La tercera entrega del cómic Pellizco en la nuca se presenta fuertecita, con un extra de erotismo, con esa pizca de magia marca de la serie, ese gusto por lo onírico, la ensoñación o lo fantástico a escala cotidiana y encaminando su trama hacia su resolución, que tendrá lugar en el próximo número. Continuamos con el devenir de Juan, su orondo protagonista, en esta ocasión entregado a los placeres que le procura el tiempo libre recién conquistado, persiguiendo la estela de aquel misterioso hombre que le hizo experimentar el pellizco en la nuca y cultivando las relaciones con su entorno familiar y de amistades, entre las que se cuentan su exmujer Adela o sus amigos Ángel y Bobby. Precisamente Bobby, el propietario del bar donde se reúnen los personajes, protagoniza la portada de este nuevo grapado, un personaje cuyo culto e interés no para de crecer entre los nuevos lectores que se incorporan a la serie.

El dibujo de José Manuel Hortelano-Pi continua evolucionando hacia el más puro esplendor (las primeras páginas de este número son una escalada hacia la sensualidad desatada, enlazando varios planos narrativos, haciendo virguerías con las transiciones entre escenas y cargando las tintas hasta alcanzar lo épico), mientras la historia de Juan, su protagonista, avanza sin pausa hasta su intrigante desenlace. Como en los números anteriores, el guion corre a cargo de Manolo Dos.

Si quieres hacerte con cualquiera de los números de la serie, puedes conseguirlos aquí.

Y si quieres leer más sobre este proyecto, puedes repescar las respectivas entradas que dedicamos al número 1 y al número 2.

Campfire, un cortometraje de Austin Bunn

Campfire es un cortometraje rodado en el año 2023 por el guionista y periodista Austin Bunn. En sus diecisiete minutos de duración nos cuenta la historia de Carl, un hombre heterosexual que en su madurez decide acudir a un campamento LGBTQ+ en busca de un tal Martin, un hombre con el que compartió algo más que una amistad en el pasado.

Su realizador, Austin Bunn, pasó varios meses en el campamento, empapándose de su día a día y realizando numerosas entrevistas con la idea de que la labor de investigación arrojara una historia por el camino, algo que le ayudara a dotar de estructura a su propio cortometraje. En esas andaba cuando una revelación personal acudió en su ayuda. Austin recibió la llamada de un anciano que, a sus ochenta y tantos años, le comunicó que durante sus años de servicio en el ejército, en la década de los cincuenta, había tenido una relación amorosa con su padre que duró dos años.

En palabras de su guionista y realizador, aquel hecho fortuito le proporcionó la médula narrativa de su proyecto, un proyecto que reclamaba un elemento de ficción sin renunciar a su inspiración documental. A lo largo de su metraje, Campfire se esfuerza en captar el ambiente que se vive en el campamento, uno de los reductos más antiguos de la tradición de retiros LGBTQ+ de los USA.

Ha sido un buen amigo quien me dio a conocer la existencia de este cortometraje tras leer mi última novela, Nunca en viernes 13, un divertimento bajo la forma de slasher erótico que comparte ideas, ambientes y escenarios con este Campfire.

Si tienes interés en mi novela puedes conseguirla aquí. Y si quieres ver el cortometraje de Austin Bunn, puedes hacerlo pinchando aquí.