En la bañera con Burl Ives

The Spiral Road (1962) es una de esas películas que hubiera caído por completo en el saco del olvido de no ser por una célebre escena de baño compartido entre sus dos protagonistas, Rock Hudson y el bear icon Burl Ives. Por lo que sabemos, ver sus 145 minutos de metraje resulta una proeza poco aconsejable, un devenir religioso/existencial entre dos médicos holandeses tratando la lepra en las indias orientales. Mi buena acción del día consiste en capturar la serie de imágenes de tan homoerótica escena y compartirla con mis queridos lectores. Con todo, la película no resulta tan descabellada, yo por un Burl Ives soy capaz de enfrentarme al paludismo, recuperar la fe y compartir bañera si hace falta.

Lo que andaba buscando

Lo que andaba buscando era algo que solo él sabía, hasta que te llevaba a su casa y bajaba las persianas. Calzoncillos en los tobillos y su cabeza pegada a mi vientre. Joder, sí. No había un plan B, aquello era lo que era. Un éxtasis eléctrico. Sabía que si me metía un dedo en el ojete en el momento oportuno su recompensa llegaría bajo la forma de incontrolables oleadas blancas, mi cuerpo tenso como una cuerda de guitarra, la promesa de algo inminente, no desaprovecharía ni una gota. Se relamería satisfecho y su mirada franca me diría que, una vez más, había encontrado lo que andaba buscando.

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