Entrevistas Palabra de Oso: Carlos Savoie – Colectivo Stop Gordofobia!

Le conocí años atrás a través de su perfil de Facebook cuando se hacía llamar Carlos Sinolesgustatubarrigaclavasela, detalle que me enamoró. Carlos Savoie (Santa Cruz de Tenerife, 1988) es asquerosamente joven y tan guapo por fuera como por dentro. Enfermero, agitador, hombre inquieto, activista LGTB comprometido con mil causas, divulgador y constructor de mundos mejores. Bob Flesh ha charlado con él para hablar de su faceta como cofundador del colectivo Stop Gordofobia! y de paso repasar algunas cuestiones que tocan muy de cerca al momento actual de la movida de los osos. Tomad asiento y abrid vuestra mente, hay cosas que debéis saber.

12540068_1506135053024390_2046567412_n

Hola Carlos, encantado de charlar contigo, francamente, me sorprende que no haya más iniciativas como la vuestra en nuestro país. ¿Cuándo nació vuestro colectivo? ¿Se constituyó a imagen y semejanza de otras iniciativas surgidas en otros países?

Pues la verdad es que Stop Gordofobia! ha atravesado varias fases y nace en el 2011 poco después del 15M. En una primera fase no empezamos directamente con la página. Lo comenzamos mi compañera Magda Piñeyro y yo, ambos somos personas gordas, ella provenía del ámbito feminista, yo de la lucha LGTB, y acampados en la plaza como tantas noches, haciendo guardia por si la policía venía a desalojarnos, hablando de nuestras vivencias como personas gordas y tal, pues al poco decidimos crear un grupo secreto de Facebook en el que agregar a personas gordas, sobre todo amigos o amigas nuestros, que pensábamos que podrían simpatizar con la causa. La verdad es que funcionaba como un grupo de autoayuda, en él nos contábamos mierdas del día a día, creamos consignas y empezamos a generar discurso. Pero se nos quedó corto y llegado un momento decidimos dar un paso más, pensamos que para cambiar el mundo no podíamos hacerlo desde un grupo secreto de Facebook. La verdad es que en ese momento no pensamos en iniciativas de otros países ni nada, descubrimos poco después que en EE.UU. había un movimiento activista bastante potente pero en aquel entonces fue una idea completamente fruto de la creatividad, del querer avanzar un poco más. Empezamos muy poco a poco. Sinceramente, pensamos que no tendría mucha repercusión, pero la verdad es que ha superado del todo nuestras expectativas y vamos ya por los 35000 Megustas en Facebook.

12243036_901914926529240_3300612286811228598_n

En esta entrevista hablaremos mucho de los media, de la cultura de masas o del mainstream como generadores (y reforzadores) de los cánones de belleza imperantes. Realmente, se percibe una notable hipocresía. A menudo los informativos incluyen noticias ‘simpáticas’ sobre algún desfile de moda de tallas grandes u otras sobre los riesgos de la delgadez extrema asociada al mundo de la moda pero el contexto nos habla de otra cosa, de la omnipresencia y de la dictadura de los así denominados ‘cuerpos perfectos’. ¿Cabe pensar en un debate de los medios que no resulte tóxico o cuanto menos hipócrita?

Yo creo que no, que la labor de los medios de comunicación es específicamente esa, los medios muchas veces están vendidos o son manipulados por los partidos políticos que gobiernan en el momento, tanto el PP ahora como el PSOE en su momento, y dichos partidos también están vendidos a intereses capitalistas, el PSOE con el Banco Santander y el PP con el BBVA. Así que creo que el discurso de los medios siempre suele ser como para cubrir expediente, decir la típica frase crítica pero en plan postureo, y lo mismo con las gordas, decir ‘qué mala es la gordofobia’, y como para hacer ver que se está haciendo algo, pues ponen lo que tú comentas, el típico desfile de tallas grandes, como si con eso se solucionara todo.

Yo creo que hace falta que los medios se mojen muchísimo más, que la gordofobia empiece a difundirse, no solo como concepto teórico sino también como concepto práctico, como realidad, y que se divulguen todas la reivindicaciones que tenemos los colectivos que defendemos que otras formas de cuerpo son posibles, que otras formas de belleza son posibles, y no solo posibles sino que ya existen, que es lo mejor. Pero claro, mientras sigan gobernando partidos que se alimentan de los grandes capitales que son los que se han inventado toda esta mierda de hacernos sentir fatal con nuestros cuerpos para vendernos productos, pienso que seguiremos en la misma mierda, así que hace falta un cambio político en el gobierno para que haya una mínima posibilidad de que otra realidad para las personas gordas sea posible, y hasta que eso no pase será David peleando contra Goliat. Y es muy difícil desde una página en Facebook generar un cambio de actitud, de mentalidad tal como para que ello tenga repercusión en toda una generación y podamos tambalear los cimientos de la gordofobia, así que el activismo cibernético virtual está muy bien y es necesario generar ruido, y aunque desde Stop Gordofobia! seamos apartidistas, sí tenemos claro que donde verdaderamente se pueden generar cambios es en el congreso de los diputados con leyes que combatan esta mierda, y que si no se mojan los medios de comunicación también, pues nada va a cambiar.

1915466_929422120445187_2167395313829168882_n

Realmente, el bombardeo mediático que ensalza el canon estético de los cuerpos delgados y musculados está tan presente en nuestras vidas —a través de los medios, películas, publicidad, moda, etc…— que hemos acabado interiorizando dichos parámetros como naturales. ¿Cómo explicarle a la gente que el concepto tradicional de belleza es algo socialmente ‘construido’ y en absoluto natural? ¿Qué clase de estrategias deben ser puestas en marcha?

Una cosa que nosotras explicamos desde Stop Gordofobia! en los numerosos talleres y charlas que damos por todo el estado español es un ejemplo tomado de la historia, durante la etapa medieval, el ideal de belleza de aquel momento estaba más ligado al espíritu y a la moral que a la estética. El atractivo estaba más asociado a valores de comportamiento que corporales. Desde esa forma de entender la belleza, esa calidad de espíritu, esos valores morales eran fácilmente transmisibles a través de las relaciones laborales, fábulas o parábolas, de manera que era fácil difundir aquellos requisitos necesarios para aumentar las virtudes y los valores morales. Sin embargo, transmitir cánones corporales no resultaba tan fácil porque por aquel entonces el único medio por el que podían difundirse era a través de iconos u obras de arte, con el inconveniente de que estas tienen muy limitado acceso. Si ponemos el ejemplo de la Mona Lisa, seguramente solo podría disfrutarla el burgués de turno que lo tuviese en su castillo, o si me apuras, alguno de sus esclavos, así que esas obras no se podían duplicar, no se podían dividir, y no se podían mover ni tampoco divulgarse. Por todo ello, en la Edad Media un canon estético tendría un efecto bastante escaso tanto en lo público como en lo privado, geográficamente quedaría muy limitado, es decir un canon estético que surgiera en Australia, en Sídney, no tendría ninguna repercusión en El Hierro, en Madrid, en Nueva York, en China o en Berlín.

Sin embargo, después de la revolución industrial, cuando cambia la economía, con la llegada del sistema capitalista, cuando se produce toda esta transformación, cuando se pasa de una economía productiva a otra basada en el consumo, donde surge la publicidad, donde se prefiere crear necesidades para vender productos, en vez de crear productos para satisfacer necesidades, se produce un cambio de mentalidad importante. Cuando pasa todo eso y la publicidad empieza a tomar protagonismo, la belleza acaba convirtiéndose en un impulsor de consumo, así que, dentro de esa filosofía de crear necesidades, dentro de esa lógica, el capitalismo ha preferido crear la necesidad de la belleza, de querer ser guapa y guapo, no como en la Edad Media, época en la que importaba más el contenido que el continente. Con esta primera transformación del sistema capitalista después de la primera revolución industrial, importa más el continente que el contenido, y lo importante es la apariencia, lo que cada uno parece ser, no lo que es. Resumiendo, el capitalismo ha preferido crear todo un estado social en el que los seres humanos nos convenzamos a nosotras mismas de que somos personas feas para luego vendernos el producto que nos va a permitir ser guapas, con todo lo que eso supone. Se trata de dos estrategias clave, por un lado convencer a todo el mundo de que son feos y de que ser guapo es importante y por otro lado, convertir la belleza en una recompensa, en algo que nos permita a conseguir privilegios que de otra manera no se van a conseguir.

adele-4

Un hecho revelador lo encontramos en el reciente lanzamiento del nuevo disco de la cantante Adele. Previamente al desembarco de sus nuevas canciones, el mundo entero fue sacudido y espolvoreado por las numerosas noticias que afirmaban que la cantante había perdido 68 kg —en lo que luego resultó ser una información errónea—, ¿qué lectura podemos llevar a cabo de semejantes dinámicas del mainstream?

A mí también me sorprendió. Yo creo que con Adele se producen dos tipos de fenómenos, por un lado los medios de comunicación lanzan un mensaje subliminal que nos dice que la única manera de triunfar en el mundo de la música —puedo decir otros mundos, otras industrias— es adaptándote a los cánones de belleza imperantes, es decir, algo así como “atención gordas, que esto fue un espejismo, un simulacro, si Adele quiere vender más, va a tener que someterse, así que si ustedes quieren sobrevivir en esta sociedad, van a tener que seguir el mismo camino”. Y, por otro lado, las gordas teníamos a Adele como referente. Creo que las gordas estamos tan faltas de referentes positivos, que cualquier gorda que asoma la cabeza por encima de las demás enseguida se constituye como un referente. Con Adele pasó lo mismo, y para muchas la noticia fue un jarro de agua fría, no tardaron en llamarla traidora, vendida al capital. Así que creo que todo ese fenómeno tiene esas dos lecturas, por un lado el mensaje subliminal que nos lanzan los medios, que solo es posible triunfar adaptándote a un canon estético, y por otro lado, el enfado de la comunidad, la impresión de que se nos caía otro referente, aunque por suerte al final no ha sido así y Adele sigue triunfando, sin obedecer del todo los dictados del canon estético.

11905801_871954749525258_6942358785937871200_n

Otra noticia habitual en los informativos es aquella que tiende a alertar sobre los riesgos de la obesidad y su crecimiento futuro a la manera de una epidemia. ¿Cómo se interpreta el tratamiento que los medios imprimen a tales noticias desde un colectivo como STOP Gordofobia!?

Una de las cosas que yo, a título personal, quiero decir es que no niego que la obesidad sea mala para la salud. Lo que sí cuestiono son dos cosas. Primera, la magnitud que a veces se le da al grado de riesgo para la salud que tiene la obesidad, y segunda, que  en pleno siglo XXI no se hayan hecho investigaciones con la misma inversión económica, material, humana, social para evaluar cuáles son los riesgos para la salud que tiene la gordofobia. Nosotros pensamos que la gordofobia no solo acentúa el riesgo para la salud que provoca la obesidad sino que también crea otros nuevos. Pensamos que la gordofobia social, toda esa presión social que tenemos que aguantar las personas gordas en nuestro día a día, y en la calle, en nuestros barrios, en los colegios, en los medios de comunicación, en el trabajo, con nuestros amigos y amigas, a veces con nuestras parejas, con nuestra familia, etc., crea todo un estado de epidemia que perjudica nuestra salud tanto en un nivel mental como físico, y eso, sin embargo, no interesa. Sabemos que hay estudios —y esta es una conquista del movimiento LGTB— que han demostrado que la homofobia, lesbifobia, bifobia y transfobia provoca que las personas LGTB sean uno de los colectivos con mayores enfermedades mentales, no por ser gays, lesbianas, bisexuales o transexuales sino por la discriminación que padecen. Nosotras pensamos que ese hecho puede extrapolarse muy fácilmente hacia nuestro colectivo y hacia la gordofobia que padecemos. Muchos de los problemas que sufrimos, la ansiedad, la poca autoestima que sentimos hacia nosotras mismas, el miedo, las fobias, etcétera, son consecuencia de la gordofobia. Además, la ansiedad también tiene relación con la comida, así que a veces es una pescadilla que se muerde la cola. Un capitalismo que nos dice que tenemos que adelgazar pero por otro lado una gordofobia que nos provoca una ansiedad que muchas veces las gordas gestionamos con la comida o con hábitos que nos perpetúan en la misma situación.

10945617_873950702658996_4620473914856349754_n

A través de vuestro Facebook compartís numerosas actividades, testimonios y experiencias relacionadas con la lucha contra la gordofobia a nivel mundial. ¿Podemos pensar que cada vez hay más gente consciente de la necesidad de cuestionar los cánones de belleza impuestos por la sociedad y los medios? Si es así, ¿en qué medida está contribuyendo internet a su difusión y organización global?

Nosotras pensamos que sí, que cada vez hay más gente sensible con esta causa, tanto directa como indirectamente, es decir, ya sea porque le afecte directamente o bien porque tiene personas cercanas que lo están pasando mal debido a todo esto. En mi opinión, el feminismo ha contribuido muchísimo a este logro, gracias al feminismo muchas mujeres se cuestionan porqué su vida se la pasan a dieta o se la pasan odiando sus cuerpos o por qué existe esa lupa injusta sobre las mujeres para que adelgacen o para que cumplan unos cánones estéticos determinados. Y decimos esto no por casualidad, sino porque las estadísticas así lo corroboran, la mayoría de nuestros seguidores son mujeres en un porcentaje bastante alto, por encima de los hombres, la mayoría de las personas que nos escriben por no decir la práctica totalidad, el noventa y cinco por ciento, son mujeres contándonos sus relatos, pasándonos recursos, noticias, canciones, vídeos, artículos, cualquier tipo de material para compartir. Por lo tanto, el feminismo y la lucha de las mujeres es aquello que ha conseguido que las mujeres se estén cuestionando los cánones de belleza a lo largo de estos últimos tiempos. Stop Gordofobia! simplemente ha añadido un granito de arena más a esta lucha, e Internet y los medios de comunicación de masas son sin duda una plataforma muy importante, tanto para difundir estos mensajes como para organizar colectivos. De hecho, todos los colectivos que son oprimidos tienden a aliarse, véanse las personas negras, las personas LGTB, las mujeres, las personas con discapacidad, todo el mundo. Internet es una herramienta brutal que permite difundir los mensajes a escala global y organizar a personas que, si no fuera por las redes sociales, no tendrían relación entre ellas. En Stop Gordofobia! somos muchas administradoras, yo soy el único chico, pero también está Magda aquí conmigo en Tenerife, y además tenemos compañeras en México y en otras partes de América del Sur. En definitiva, Internet facilita una organización mucho más global y también que haya mayor peso en la reivindicación, nunca mejor dicho.

completa

Como marica, una de las cosas que más me entristece es constatar cómo el mainstream marica se ha construido no solo a imagen y semejanza del mainstream heteronormativo, sino que ha llevado aún más lejos la obsesión por el culto al cuerpo. En este sentido, me parece que publicaciones como la revista Shangay representan el Mal en tanto difunden una imagen del homosexual como cuerpo bello de alto poder adquisitivo, cero por cien materia grasa y practicante de un hiperconsumismo desatado en el contexto de las empresas de cosmética. A mi entender, semejante estereotipo alimenta la exclusión y por ende provoca gordofobia. ¿Estás de acuerdo con este razonamiento? ¿Qué está pasando con la cuestión gay en el contexto de los cánones de belleza y la gordofobia?

Estoy completamente de acuerdo, creo que revistas como Shangay u otras muchas que existen dentro de la cultura LGTB, sobre todo gay y bisexual entre chicos, fomentan todo esto, creo que ellos como empresa tienen una filosofía de aprovechar un hueco del mercado, es decir, si el mercado y todo lo que se promueve en el tema marica es esto pues yo voy a dirigirme a este público, si el público mayoritario quiere ver tabletas de chocolate, que si la mayoría de las maricas ahora están preocupadas por las arrugas, ahora por los kilos pues resulta un target comercial bastante evidente y mi filosofía de empresa está dirigida a eso. Las revistas en general, así como la publicidad, también se dirigen hacia lo que se fomenta. Si desde el gobierno se desarrollase una apuesta cultural, educativa, por promover otro tipo de mentalidad, de actitud, de filosofía, la publicidad y todas estas revistas comerciales cambiarían sus estéticas por otro tipo. Es lo que pasa con los juguetes de navidad, si las estadísticas dicen que la mayoría de los jóvenes son machistas, ¿qué haré?, seguir promoviendo esa cultura machista. Si se cambia todo eso, las empresas, si quieren seguir vendiendo, tendrán que adaptarse al nuevo modelo.

En Stop Gordofobia! sí que tratamos estos temas, somos conscientes de que a lo largo de la historia la mujer ha sido una víctima de toda esta mierda capitalista, también sabemos que hay otras cuestiones que no se pueden olvidar, como la orientación sexual, la identidad de género, etcétera, es decir, que hay otros colectivos que también sufren la gordofobia a otros niveles, con otros grados y de formas diferentes. Es decir, una mujer gorda no sufre la misma presión que una marica gorda, ni al revés, sufren cosas iguales, en tanto ambas son personas son gordas, pero el hecho de ser mujer tiene sus manifestaciones y sus consecuencias concretas que no se viven igual siendo marica y a la inversa, dentro de la cultura LGTB se ven conductas, manifestaciones concretas que a veces las mujeres no experimentan, pero se trata simplemente de que al pertenecer a diferentes colectivos se sienten especificidades que no se comparten, si bien otras sí.

12241568_906954966025236_1758689510735113630_n

¿Por qué crees que a la agenda del activismo LGBTQI le cuesta tanto incluir realidades como la gordofobia?

Diría que por varios factores, el primero, porque muchas personas, muchos colectivos, ni se lo plantean, porque muchas se plantean el ser marica, lesbiana, bisexual o transexual como una realidad única. Paco Vidarte en su libro “Ética marica” (que aprovecho para recomendar, porque para mí fue una de mis biblias, no solo como activista, sino como marica y como ser humano, fue uno de los libros que me habló de un decálogo de cómo comportarse con el mundo, de cómo entenderse con la gente siendo marica) nos enseñó que todos los sistemas de opresión estaban interconectados, que eran como una madeja de lana y que cuando intentabas soltar un cabo se apretaba otro, cuando intentabas apretar uno, pues se aflojaba el otro y que era muy difícil medir. Por lo tanto no se puede analizar la realidad marica, bollo, transexual, bisexual desde una sola perspectiva, uno no es solo marica, solo bollo o bisexual o transexual, uno es muchas cosas diferentes, uno es gordo, es negro, es persona con discapacidad, persona con VIH, mil cosas y todas esas realidades influyen unas con otras y hace que tu experiencia como marica, como bollera, sea diferente a la de otras personas que no experimentan esas vivencias. Como dije antes, no es lo mismo ser bollera y blanca que bollera y negra o transexual discapacitada, nada tiene que ver una transexual ciega con otra que no lo sea, o yo qué sé, una persona bisexual que tenga el VIH con otra que no lo tenga, no se vive igual ni el VIH ni la propia sexualidad. Por lo tanto, creo que muchas veces en los ambientes activistas LGTB esos factores no se contemplan, se tiende a analizar la sexualidad y la identidad de género como cajones separados cuando muchas veces están muy interconectados y, claro, teniendo en cuenta que las realidades del colectivo LGTB son tan diversas también hay que atender a todas esas especificidades. Por otro lado, también creo que es una cuestión de puro privilegio, es decir, igual que existe el privilegio heterosexual, pues el privilegio delgado también está ahí, y muchas de las personas que están dentro de los colectivos son personas delgadas que a lo mejor nunca han experimentado gordofobia, nunca la han sentido en relación a su cuerpo y por tanto la gordofobia se convierte en algo secundario. Al igual que las maricas o las bolleras nos tenemos que trabajar esas transfobias, esas homofobias que tenemos interiorizadas, las personas flacas también se lo tienen que trabajar. A pesar de sus privilegios, tienen que recordar que las personas gordas constituimos uno de los sectores más oprimidos y que somos el cincuenta por ciento de la sociedad, las tasas de sobrepeso están ahí.

orange-is-the-new-black-season-3

Siguiendo con la causa LGBTQI, cuando ficciones audiovisuales como la series de televisión The L Word, Queer As Folk o Looking consiguen introducirse en cierto contexto mainstream, nos damos cuenta de que también ellas son esclavas de los mismos cánones de belleza fascistas impuestos por los media. ¿Por qué? ¿Tan difícil es reparar —y subsanar— este tipo de cosas?

Como comentaba antes, las series, al igual que la publicidad o las revistas, son un fiel reflejo de lo que quiere la sociedad. Si el machismo impera en la sociedad, si la gordofobia impera en la sociedad o digamos si el público mayoritario sigue los cánones estéticos que se venden, las revistas van a reforzar eso, porque tienen que ganar dinero. Si se crease una contracultura, una revolución, ética y estética, en la que se potenciaran otras estéticas, se cambiaran los valores, de los cuales estas estéticas se ven imbuidos; si una generación entera transformase todos esos valores culturales asociados a los cuerpos, las revistas no tendrían otra salida que adaptarse. Si desde la sociedad se defendiera que las gordas también son seres humanos, que también hay que respetar sus derechos, que también son cuerpos que se pueden erotizar, pues las gordas también estaríamos ahí, pero mientras esto no suceda, mientras no haya un cambio generacional o un cambio potente —y quienes lo pueden promover son quienes nos gobiernan— pues eso no se dará. Sin embargo, sí que es cierto que hay series que apuestan por otra estética, por ejemplo, me nombras The L Word, Queer as folk o Looking, pero tenemos otra, Orange Is The New Black, que es una serie de bastante contenido lésbico, que me encanta, por cierto, y que incorpora estéticas de todo tipo, desde las típicas lesbianas o bisexuales bastante normativas, hasta otras que no lo son tanto, también incluye personas ancianas o una chica lesbiana que además es gorda, muy masculina. En definitiva, se potencia una contracultura, y tampoco me sorprende nada que sean las lesbianas quienes se estén mostrando más contraculturales. A mí me gustaría ver lo mismo en una serie de contenido marica, que se apueste por este tipo de cosas. Por ejemplo, también se me viene a la cabeza Modern Family, donde la pareja entre los chicos no es una pareja al uso, está formada por un chico delgado y un chico gordo, entonces, no sé, vale que las series mayoritarias, las que tienen más éxito apuestan por estéticas más normativas, pero también existe una parte de la cultura que está apostando por visibilizar otro tipo de cuerpos, otro tipo de realidades y que también está teniendo su difusión. Orange Is The New Black es una serie que sigue bastante gente y, francamente, me gustaría que hubiese más aportaciones culturales, más series donde se pueda ver a protagonistas con todo tipo de cuerpos, todo tipo de sexualidades, todo tipo de realidades para que la gordofobia pudiese percibirse como una realidad y se manifestase la importancia de tratar este tipo de temas.

Más allá del arcoíris-PdO#7

Hablemos de osos y de la necesidad de expresar el deseo. Soy Bob Flesh y escribo novelas eróticas sobre osos y gorditos. He publicado siete hasta el momento y pienso seguir haciéndolo. Sin embargo, a veces me asalta la sensación de que hay algo políticamente incorrecto en lo que hago. Escribo sobre cuerpos diversos que escapan a los estándares de belleza convencionales y manifiesto mi atracción hacia los hombres grandes, pequeños, robustos, rotundos y redondos. En lo personal tengo que decir que solo follo con hombres gordos. Como decía, a veces me invade una extraña sensación y tal sensación me dice que estoy fetichizando un tipo de cuerpo determinado. Al hilo de esto quiero preguntarte, ¿qué pasa con los fetichismos en el contexto de colectivos como el de STOP Gordofobia!? Si mi deseo se expresa a través del fetiche, ¿puede resultar ello problemático? Lo digo porque ser considerado fetiche no es un plato del gusto de todos en tanto posee cierta afinidad con el de cuerpo-objeto.

Es una buena pregunta, se trata de un debate que se ha tenido muchas veces en la página. Hay personas gordas a las que no les gusta que vaya gente a la página buscando personas gordas como fetiche y que están un poco en contra de eso. Nosotras, como administradoras de la página, no hemos tenido ningún debate sobre el tema, la verdad, no tenemos una postura clara como página, así que yo te voy a dar mi opinión personal, que creo que no es generalizable, o al menos no lo he compartido con las compis, así que prefiero que no la atribuyas como opinión de la página porque no sería así.

A nivel personal yo no tengo problemas con los fetiches, ni con los propios, que también los tengo, ni con la gente que me dice, ay, me gustas porque eres gordo. Yo creo que todos o casi todos tenemos nuestros fetiches, nos gustan más unas partes del cuerpo que otras, o nos gustan determinadas características o cosas, pero creo que el problema viene cuando al fetiche se le otorga una importancia desmedida, digamos que invisibiliza otro tipo de cosas. Yo he estado con chicos delgados, que estaban conmigo porque les gustaban las personas gordas, pero nunca he sentido, por ejemplo, que si adelgazo me fueran a dejar. Es decir, aunque su fetiche fuera ese, joder, si tu pareja adelgaza, pues yo espero que el sentimiento que tienes por mí pues importa más que cualquier fetiche. Por ejemplo, a mí me gustan las barbas, me gustan muchísimo, sin embargo, el primer chico con el que estuve no la tenía y el segundo, a veces se la quitaba, a veces no. Cuando se la quita, ¿qué hago? ¿lo dejo porque no se corresponde con mi fetiche? Entonces, no sé, creo que los fetiches están ahí y que hay que tratarlos con naturalidad. A veces también son la respuesta de la contracultura a la cultura normativa, es decir, se ve normal que a una persona le gusten las personas delgadas pero que te guste un cuerpo gordo es como, oh, fetiche, y la palabra fetiche tiene cierta concepción, cierto trasfondo abyecto, poco normativo, así que no sé, para mí el fetiche no resulta nada problemático, siempre que no se le dé más importancia que a otro tipo de cosas. Pero francamente me parece una pregunta muy interesante sobre la que debo reflexionar con mayor profundidad.

12240014_1489774091327153_1738752412649113335_n

Al hilo de lo expuesto, vale la pena hacer una pequeña reflexión sobre lo que ha ocurrido con la subcultura de los osos. Lo que inicialmente empezó como un rechazo y un acto de rebelión contra los cánones de belleza difundidos por la cultura gay mayoritaria está evolucionando hacia una suerte de mainstream bear con sus propios cánones de belleza y estereotipos, o lo que es lo mismo, una vez más estamos incurriendo en comportamientos excluyentes. El ‘oso oficial’ de hoy en día parece más musculado que otra cosa y de repente se están reportando comportamientos gordofóbicos en el contexto de la comunidad bear. Un ejemplo concreto lo encontramos en los concursos de belleza osuna. Al principio, tenían un componente importante de parodia. Hoy parece que nos los tomamos muy en serio. ¿Qué está pasando? ¿Por qué lo estamos haciendo así de mal?

Mira, yo comparto la opinión de Javier Sáez, que es un activista muy potente, al que aprovecho y le mando un saludo gigante, porque la verdad que me cae genial y es un pedazo de persona y activista increíble, y él ha escrito un montón de artículos sobre cómo lo bear, el mundo oso, fruto de que el capitalismo lo devora todo, ha acabado siendo una caricatura de cómo empezó. Sí que es verdad que la cultura de los osos empezó como una parodia, como una burla, como una ironía de cómo era la cultura gay normativa imperante en los años ochenta y noventa. Yo también comparto que ahora mismo el mundo bear es como el mundo marica normativo pero con un poco más de pelo y poco más, es decir, yo también he visto conductas gordofóbicas dentro del mundo oso y creo que simplemente nos estamos dejando devorar por el ambiente capitalista, creo que la crítica de los cuerpos se ha perdido dentro del mundo bear y también todo tipo de activismo, es decir, a mí me gustaría otro mundo peluche, como digo yo, otro mundo oso mucho más contestatario, más activista, más crítico, más reflexivo y volver a la esencia de antes. No me gustan nada los certámenes de belleza que se hacen, las fiestas, incluso el espíritu que muchas veces inunda los bares. Ahora dentro del mundo oso solo tienen éxito los que están musculados y a las gordas nos están quitando el único espacio de supervivencia que teníamos para follar, para relacionarnos, el único espacio seguro que teníamos para estar con nuestra barriga, sin miedo a que nos insultasen, nos acosasen o nos mirasen mal. Creo que todo eso se está perdiendo y es una desgracia porque los espacios seguros son necesarios, quizá para algunas personas no porque ya están empoderadas, pero para las nuevas generaciones de gordas, proto-osas que vienen ahora todavía son necesarios y no sé, si algo bueno hemos tenido la comunidad LGTB es que siempre hemos sabido crear espacios de resistencia. Cuando no existían, los hemos creado, y cuando había y se han caído o se han cambiado, hemos creado nuevos, así que quizá sea hora de que las que no nos sentimos identificadas con esta cultura bear capitalista y normativa creemos otro tipo de espacios en los que volvamos a los principios.

11846650_861742547213145_5951686252522138034_n

Me gusta mucho el eslogan de vuestro colectivo (¡TODOS LOS CUERPOS, TODAS LAS BELLEZAS!) pero también me empuja a los brazos de la reflexión. Pienso que, desde cierto punto de vista, al expresar el deseo hacia un tipo de cuerpo determinado (sea el que sea, gordo, flaco o todo lo contrario) estamos excluyendo a los demás. Si este razonamiento tiene algún sentido desembocaría en una idea radical, es decir, en la prohibición de expresar el deseo, porque, ¿qué es lo que ocurre cuando estamos expresando el deseo hacia otros cuerpos o máquinas deseantes (por usar terminología psicoanalítica), qué procesos se desencadenan? ¿acaso reafirmamos nuestra predilección por un tipo de cuerpos al tiempo que señalamos nuestro desinterés por los demás? ¿Quizá me estoy poniendo demasiado filosófico?

Jejeje, pues a lo mejor un poco, no, es broma. A ver, yo creo que hay dos cosas, primero, que lo cortés no quita lo valiente, que expresar el deseo por un cuerpo no significa rechazar los demás, sin embargo, que mucha gente tiene eso instaurado en la cabeza, que cuando yo digo que me gustan las personas flacas, pues la gente tiende a pensar que no me gustan las personas gordas, y no tiene por qué ser así. Puede ser simplemente que no tenga ningún tipo de problema con los cuerpos gordos, simplemente que me gusten los delgados. Puede que haya casos en los que se dé gordofobia interiorizada, pero puede ser que no. Como eso nunca lo vamos a saber, salvo que la persona lo reconozca (si es por gordofobia interiorizada o no), simplemente animo a la reflexión de si el motivo por el que no te gusta algún tipo de cuerpos es por algún tipo de prejuicio, algún tipo de estereotipo, mito o lo que sea o simplemente por una decisión propia, aunque lo de “decisión propia” lo entrecomillo, porque no existe la libertad como tal dentro de un sistema capitalista, la idea de tomar una decisión libre o que sea propia es bastante cuestionable, porque hay veces en que las decisiones y las libertades las toman por nosotros. Simplemente animaría a esa reflexión y sin problemas, vamos.

12495200_930711496982916_574033264561445475_n

Volviendo a vuestro Facebook, por lo que manifestáis, muy a menudo sois objeto de ataques o descalificaciones por parte de usuarios de la red. De verdad, ¿qué fibra tocáis en cierta cuota de los internautas para que ocurran tales episodios? Me da la impresión de que vuestra lucha se enfrenta con un componente extra de estupidez vinculada a la percepción social de los cánones de belleza. ¿Qué se esconde detrás de la visceralidad (o incluso violencia) de este tipo de actitudes? Es algo muy triste que me cuesta mucho comprender.

Pues sí, la verdad que, por suerte o por desgracia, cada día tenemos en la página lo que se suelen llamar trolls, en el lenguaje de las redes sociales, gente gordofóbica que nos insulta o parece que disfruta insultándonos. ¿A qué obedece? Yo pienso que la gordofobia a nivel social está bien vista, como que la violencia hacia las personas gordas todavía se ve como que tiene una función social, es decir, que se hace por su bien porque la persona está gorda y no se da cuenta, así que es por su bien, porque tiene que adelgazar. Es como cuando antes la homofobia se hacía en plan “pero es que es un invertido, es por su bien”, como que la gente siente que está haciendo algo correcto atacando a una persona gorda, cree que así, con esa metodología, conseguirá el objetivo, cuando es todo lo contrario. Y también supongo que es igual que las feministas que muchas veces reciben ataques machistas porque cuestionan privilegios de los sectores que están más privilegiados. Es decir, cuando desde la página decimos que las personas flacas tienen que reflexionar sobre los privilegios que tienen sobre su propia delgadez o cuando decimos que la gordofobia también es un tipo de violencia de género y por lo tanto los tíos influyen, y mucho, sobre todo los tíos heterosexuales, en la opresión hacia los cuerpos de las mujeres, entiendo que ante el cuestionamiento de privilegios haya gente que tienda a defenderse. Si los sectores más privilegiados de la sociedad ven que las gordas se están organizando, que están respondiendo, que están resistiendo, que ante un insulto ya responden, que se están empoderando, pues aumenta la violencia, siempre pasa así, pasaba con las mujeres, pasaba con el colectivo LGTB, cuando nos empezamos a organizar, cuando empezaron los primeros bares y tal, más aumentaba la violencia. Pero bueno, nosotras vamos a seguir ahí, no nos vamos a achantar, y ante la violencia, resistencia y autodefensa sobre todo, es decir, no nos cortamos en absoluto a la hora de bloquear y responder cualquier tipo de incidentes en ese sentido, vamos, que nosotros siempre decimos que la revolución gorda ha empezado y que nunca vamos a dar un paso atrás.

12308266_913464652040934_8248829606003103577_n

Y ya para terminar, ¿cuáles serían las prioridades que incluye una agenda como la de vuestro colectivo? ¿Vuestra labor se desarrolla exclusivamente en el ámbito de las redes sociales o también lleváis a cabo actividades o jornadas en lugares determinados?

Ahora mismo en Stop Gordofobia! nos estamos planteando hacer una agenda de reivindicaciones, en distintos ámbitos, para trabajarlas con partidos políticos, colectivos y asociaciones. Por ejemplo, que la gordofobia se incluya en materia laboral como motivo de discriminación laboral, tanto para conseguir un empleo como para mantenerlo, queremos que los sindicatos lo trabajen, que el ministerio de Trabajo lo contemple, que los partidos lo incluyan en sus agendas. También queremos que se trabaje el acoso escolar por gordofobia en los barrios, en los colegios, en los institutos, en todo tipo de centros educativos, en los curros, en las calles, en todo tipo de sitios, que haya una ley de tallas, que Zapatero hizo como un bosquejo de lo que podría haber sido pero se quedó ahí, es decir, que un partido saque una nueva ley de tallas, que estandarice las tallas en nuestro país, porque a veces una talla M en una tienda, es una XL en otra, o una XXL en una tienda corresponde a una S en otra, y eso no puede ser. También deseamos que se amplíe el abanico de tallas en función de las medidas que tienen el español y la española medios en nuestro país. Si vas a una tienda las XL se agotan enseguida y S y M hay a patadas, ¿qué quiere decir esto? Que a lo mejor el sector de mercado no está en vender más S y más M sino en hacer más XL o de mayor tallaje.

¿Qué más? Promover en materia sanitaria que se hagan estudios de investigación sobre cómo la gordofobia perjudica la salud de las personas gordas y cómo esta se relaciona con mayores índices de obesidad, cómo la gordofobia es un agente facilitador para el sobrepeso de las personas sobre todo relacionándolo con cómo la obesidad perjudica la salud. Yo qué sé, también hacer talleres de autoestima en los colegios, prohibir los certámenes de belleza a nivel social. Nosotros apostamos por promover los concursos de talentos. Yo qué sé, reivindicaciones muchísimas. Por ejemplo, que se prohíba el uso del photoshop en las revistas, o que se limite su uso.

Y nuestra labor, aunque principalmente se desarrolla a través de la página de Stop Gordofobia!, siempre hemos querido promoverla a nivel real, no solo virtual, y queremos hacerlo más. Hemos dado muchos talleres en todo el estado español, hemos ido a Murcia, al País Vasco y a Galicia, hemos ido a Madrid, a Barcelona y a muchas provincias de Andalucía, hemos ido a Las Palmas y también aquí en Tenerife, hemos ido a mogollón de sitios, pero mogollón, dando talleres sobre Stop Gordofobia!, sobre cánones estéticos, sobre la opresión que supone la dictadura estética ahora mismo y la verdad es que un denominador común en todos ellos es que la gente que viene a tratar este tema, todos y todas, hemos tenido en algún momento problemas con nuestros cuerpos, todos nos hemos mirado en espejos y no nos hemos gustado, todos cambiaríamos alguna parte de nuestro cuerpo. Resulta evidente la necesidad de trabajar todo ese tipo de temas, así que sí, seguiremos haciéndolo.

También hay entender que nosotros hacemos esto de manera voluntaria, no cobramos absolutamente nada por lo que hacemos, así que en función de cómo tengamos la economía, no tendríamos ningún problema en trasladarnos, o si la organización nos paga el transporte o lo que sea. También tenemos planteada la posibilidad de constituir Stop Gordofobia! como sociedad estatal, para poder aumentar nuestra labor, hacer proyectos para trabajar en institutos, etcétera. Estamos intentando crear una página web, para tener una tienda online en la que vender merchandising propio de la página para poder financiarnos. Estamos abiertas a cualquier tipo de propuestas, de entrevistas también, para difundir nuestras reivindicaciones. De hecho, me gustaría aprovechar la pregunta para agradecerte la oportunidad de entrevistarnos y de ofrecernos el hueco de tu blog para difundirnos. Agradecer también tu trabajo literario que también considero muy importante para crear cultura gorda, que sabes que los referentes, como te decía antes en otra pregunta, siempre son necesarios, y que haya libros cuyos protagonistas sean gordos, donde se eroticen los cuerpos gordos son imprescindibles a día de hoy y hay que potenciarlo. Así que nos gustaría un montón que en cuanto saques tu próximo libro nos lo mandes para poder difundirlo desde Stop Gordofobia!

Twitter Carlos Savoie: @SeilorMarx

11863499_865661386821261_5728150715861582636_n

Anuncios

Homosexualidades fuera de norma. BangBang! El oso como gángster marica

hilly-blue-03

Iba a titular este post ‘Masculinidades fuera de norma’ pero, francamente, creo que resulta más apropiado el que he escogido finalmente, ‘Homosexualidades fuera de norma’. Frente al devenir del movimiento gay, ahora LGBTQI, parece claro que nos deslizamos siguiendo una lógica que va desde lo marginal hacia lo global, en una continua e imparable lucha por ganar visibilidad y en la medida de lo posible colonizar el mainstream. La consecuencias de esto son incuestionablemente positivas (los gays no solo existimos, sino que nos corresponden los mismos derechos que a los demás) pero en esta escalada a la visibilidad global debemos pagar un peaje que se deriva del siguiente silogismo: “Si el lenguaje del mainstream se basa en el estereotipo lo mismo ocurrirá con el lenguaje de cualquier movimiento o subcultura que sea incorporada a su órbita, es decir, estamos abocados a morir en el maldito estereotipo”. En efecto, toda una fatalidad.

portada-global-gay

Por consiguiente, la cultura gay (subculture no more) se expandirá por el ancho mundo mostrando unas cartas comunes, homogeneizadas y bien reconocibles cuya cristalización poseerá la forma y las maneras del ‘gay’ como construcción cultural, es decir, del mero estereotipo. Será guapo, cuidará su cuerpo, se depilará, se aplicará cremas, bailará bien, tendrá un razonable poder adquisitivo tirando a alto, estará muy interesado por la moda y fomentará el estrellato de cuantas divas gay vengan por delante.

No es el objeto de este artículo abundar en este debate. En todo caso me gustaría señalar la necesidad de una literatura queer (hablo tanto de ensayos como de ficción narrativa) que se ocupe del daño que semejante concepción idealizada de lo gay provoca sobre todas aquellas minorías e identidades que se hallan fuera del insoportable influjo de la norma descrita más arriba.
Personalmente me considero un homosexual fuera de norma, y consecuentemente, me interesan mucho todas aquellas homosexualidades que se presentan como no normativas, complejas, misteriosas, en definitiva, muy alejadas del estereotipo. Esto es algo que evidenció de manera espontánea la subcultura bear. Al menos en sus inicios, resultaba especialmente reconfortante, una verdadera posibilidad de escape, la posibilidad de escapar de una idea de lo gay con la que no nos identificamos.

Captura de pantalla 2015-11-27 a la(s) 18.15.34

Me atrae la idea de trazar una genealogía que describa la presencia de esas homosexualidades fuera de norma a lo largo de los tiempos y a lo ancho de la cultura popular que nos rodea. Remontándonos antes y más alla de las coordenadas del movimiento bear a la búsqueda de momentos que alumbran la posibilidad de otra manera de entender lo gay, encontramos un precedente notable en la obra de Balzac, a través de su personaje Vautrin, oso pionero, hedonista e inmoral que siembra la semilla literaria de una masculinidad que se aleja de su contorno más convencional. Si quieres saber más, pincha aquí. Estamos en el siglo XIX, y de ahí tendemos un puente con el siglo XX a través de uno de sus más fabulosos inventos, el cine.

Homosexualidades fuera de norma. Tipos duros, masculinos, velludos, corpulentos, todos ellos atrapados en una estructura patriarcal que no les impedirá desarrollar sus propios intereses en materia sexual. El cine negro ofrece una amplia galería de personajes que se construyen según estos parámetros, casi siempre vinculados a lo decadente, lo corrupto o lo bizarro.

very_british_gangster_ver3_xlg

Dominic Noonan (Manchester, 1964) es un gángster británico condenado a penas de prisión en más de cuarenta ocasiones por delitos tales como robo, asalto policial, posesión de armas de fuego o fraude. Ha pasado más de veinte años en cárceles de toda Gran Bretaña. Posee una poderosa espalda, lleva la cabeza afeitada y su nuca doble destaca si lo miras por la espalda. Es un tipo duro y homosexual en un contexto rabiosamente heterosexual. Puedes verlo cruzar una calle de su Manchester natal acompañado de una corte de pequeños granujas casi adolescentes, su gang particular, caldo de fechorías, acaso sus amantes. Hace unos años fue el objeto de un curioso documental que recomiendo desde aquí, A Very British Gangster (2007).

707f3d37-14a7-405b-856b-fc8d69c96230

La figura de Noonan recupera la esencia del villano clásico del cine negro desglosada en títulos canónicos como El halcón maltés (1941) o El sueño eterno (1946) pasada por el filtro de la tradición del gángster marica típicamente british, con referentes reales como los célebres hermanos Kray y sus consiguientes derivaciones cinematográficas o literarias como la maravillosa novela de Jake Arnott “Delitos a largo plazo” (1999).

Captura de pantalla 2015-11-27 a la(s) 17.41.43

Se trata de personajes surgidos más allá del estereotipo que en cierto modo encarnan una masculinidad, perdón, una homosexualidad fuera de la norma que los emparenta con la subcultura bear. Hablamos de tipos grandes y robustos que follan entre ellos como opción primera. Algo así como los primos hermanos de los osos.

Tipos rudos, film noir y ligera impronta filogay es algo que se respira también en algunas de las escenas literarias y cinematográficas perpetradas por los hermanos Coen. En su compendio de relatos “Las puertas del edén” (2008) se vuelve a percibir ese aroma que ya habíamos detectado en títulos anteriores como Muerte entre las flores (1990) o El hombre que nunca estuvo allí (2001). Toda una galería de personajes vulgares, fondones, patanes, timadores, siempre con un pie, o acaso los dos, fuera de la ley, fuera de la norma. Es quizá por ello por lo que resulta tan fácil considerarlos un eco de las masculinidades apropiadas desde la cultura gay a través de la movida de los osos, personajes que no acaban de encajar en los patrones patentados por un mainstream a menudo perezoso y simplificador. Los gángsters maricas poseen una esencia fascinante que recupera parte del misterio y del peligro primigenio. Una sexualidad peligrosa, un cuerpo poderoso, un desafío a lo establecido en el peor contexto posible, un mundo macho rabiosamente patriarcal. El mainstream en sí y la cultura gay oficial en particular apenas dejan lugar para lo auténtico, lo arriesgado o lo salvaje, para ellos todo es blanco o negro, sin zonas difusas, a la postre, provocan disgusto porque resultan demasiado previsibles. Por eso, ahora mismo parece tener bastante sentido reivindicar las homosexualidades fuera de la norma, ahora que nos encontramos en un momento delicado y poco halagüeño: aún no hemos escapado de un contexto heteronormativo para caer en otro homonormativo. Por favor, ¿alguien puede dejar de producir tantas normas? ¿Podéis dejarnos vivir en paz y asimilar de una vez la variedad de cuerpos, deseos y sexualidades? Definitivamente, quiero ser un marica fuera de norma.

0102Captura de pantalla 2015-11-27 a la(s) 18.10.450304Captura de pantalla 2015-11-27 a la(s) 18.04.4805

06

The Man Who Wasn’t There, 2001

Más gángsters maricas: Dr. Insermini

Bearteca: Los cogegordos

Vice-cogegordos

Hoy recupero para la Bearteca un curioso artículo de Óscar David López publicado en la edición mexicana de la revista Vice en octubre del 2013. En él su autor lleva a cabo un pequeño trabajo de campo sobre los chasers, es decir, cazadores de osos o como él los bautiza, los cogegordos. Su punto de vista oscila entre la sorpresa y la ingenuidad, como si fuera toda una revelación que existan maricas que no gusten de los cuerpos de belleza estereotipada a los que nos tiene acostumbrados el dichoso mainstream. La parte principal -y la más interesante- del artículo es aquella en la que diferentes chasers o cogegordos se someten al cuestionario del periodista, quien da pie a la batería de testimonios con su particular estilo:

“En esa búsqueda por entender a mi ex amante, pregunté a varios chasers vía correo electrónico algunas cosas en relación a su deseo. Aunque todos son admiradores de lo gordo, unos son más modositos que otros en sus respuestas, ya que sólo creen que han resbalado contra unos hombres de piel de banqueta y que no es nada serio, pero otros aman verdaderamente los cuerpos grandes y duros, ásperos, aunque tengan problemas de erección, o que vivan con un tufo aún a comida grasosa. Ellos dicen que les resulta más estimulante para la acción un cuerpo obeso que un tipo flaco. Quizá para muchos resulte extraña y excesiva la mayoría de las respuestas que leerán, pero creo que no hay otra manera más honesta de acercarse a la experiencia de los cogegordos que a través de una gruesa fila de ideas sobre el tema. Incluso, quizá alguno de ustedes termine por intentar seducir a un gordito en los próximos días. Abran la boca grande, pues.”

Leer el artículo completo. 

Los osos y la imposibilidad de expresar el deseo

Captura de pantalla 2015-06-07 a la(s) 19.32.57

Lazy Bear Weekend – Photo by L. S. Ludwig

Mirad, son malos tiempos para expresar el deseo. Poneos en la piel de un creador o de un escritor, como es mi caso. Si desarrollas ficciones protagonizadas por personajes creados a la medida del canon estético universal estás contribuyendo al odioso afán simplificador del mainstream, a su odiosa dependencia del estereotipo y al culto a los cuerpos imposibles. Si, por contra, apuestas por otro tipo de cánones, aquellos que huyen de la irritante perfección del anuncio de calzoncillos, en favor de cuerpos robustos, redondos y sobrados de kilos, también parece que la cuestión se convierte en problemática.

la-esfera-cultural1

Meses atrás una revista literaria online publicaba un breve artículo sobre el subgénero de Literatura Bear a colación de mi serie de novelas eróticas Palabra de Oso. En los comentarios, podía leerse la opinión de una internauta en la que decía lo siguiente: “Conocía la corriente “oso”, lo que no conocía era el subgénero literario. No me vuelve loca la idea de una glorificación de la obesidad, sinceramente. Creo que no es sano. Tampoco me lo parece la glorificación de los cuerpos perfectos y la eterna juventud, vampiros aparte.”

Captura de pantalla 2015-06-07 a la(s) 19.50.23

Semejante afirmación resulta especialmente reveladora del momento actual. Para bien o para mal, seguimos viviendo en la era de lo políticamente correcto. Supuestamente, hay un interés creciente entre lxs creadorxs por no caer en el estereotipo ni herir susceptibilidades por razón de raza, físico u orientación sexual. Pero si suscribimos las palabras de la internauta (que firma como Ana J.), llegamos a la conclusión de que, yo, Bob Flesh, no puedo expresar el deseo sexual que siento hacia los hombres gordos y fornidos. En definitiva, como escritor, debo renunciar a él como material literario para no caer en lo “políticamente incorrecto”.

Arde París

Portada de “Arde París”, una de mis novelas políticamente incorrectas.

La conclusión que saco de todo esto es que las consecuencias de la era de lo políticamente correcto (recordemos que dicha noción empieza a usarse a finales ochenta/primeros noventa) son tan bienintencionadas como nefastas. ¿Por qué? Porque a menudo las buenas intenciones, más que cargarlas el diablo, las carga la estupidez más extrema. Resumiendo, lo que me están diciendo es que no puedo escribir una novela erótica en la que aparezcan personajes gordos haciendo el amor entre ellos porque estoy llevando a cabo una celebración de la obesidad, y eso no es sano.

Fragmento de la serie “El Ósculo hirsuto” – Guibu ©

Comentarios como el de Ana J. son tan necios y peligrosos como las típicas afirmaciones hechas desde una esfera patriarcal, rancia y heteronormativa. Es preciso darse cuenta de estas contradicciones, reflexionar sobre ellas y evolucionar. Hay un hecho, muchos hechos, hay autores y artistas que hablan de cuerpos perfectos y se alimentan del sempiterno canon estético universal. Y luego hay escritores como yo, o como Guibu (con su serie El Ósculo Hirsuto), o como Daniel Mainé (con su Bearton City), o como Victorvanupp (con sus relatos sobre la Madurez Gay), que nos sentimos motivados por otro tipo de cuerpos, redondos, confortables, rotundos. El debate de si esta vertiente de la creación artística es sana o no, resulta prepotente, equivocado, desfasado y sobre todo ridículo.

548058_10151128293548859_781309898_n

Imagen promocional de Bearton City – Daniel Mainé ©

Ya está bien de afirmaciones ociosas y dañinas. Abrámonos a la diversidad, porque de eso se trata. No de glorificar un solo tipo de cuerpo sino la amplia variedad que nos ofrece la naturaleza humana. ¡Por supuesto que podemos glorificar! Escribir escenas eróticas protagonizadas por hombres gordos tiene que ver con la expresión del deseo, con algo sincero, verdadero, profundo y compartido por otros muchos lectores (¿lo pillas Ana J.?). Negarnos esta posibilidad significa censurar, silenciar y condenar de la manera más descerebrada, poco menos que regresar a un régimen totalitario. Dicho esto, mi reflexión del día es la que sigue: expresemos el deseo, claro que sí, y a ser posible abrazando la diversidad de cuerpos. De hecho, casi todos ellos tienen cabida en mi serie Palabra de Oso: osos polares, chubbies lampiños, chasers esbeltos, daddies canosos, etc, etc. Apostemos por la variedad y dejemos de condenar con clichés de tertulia de sobremesa. Porque llegados a este punto es preciso que sepas algo que te afecta directamente: la estupidez nos rodea y en tus manos está detectarla.

Hipsters maricas Versus Osos con camisa de cuadros

tumblr_nm4aap1coh1r5j2pmo1_1280

La evolución del movimiento bear describe una curva perfectamente paralela a la de tantos otras subculturas. Rise and fall, dirán los más agoreros, auge y caída. Es lo mismo que le pasó al punk, al rocanrol y a otras movidas. De repente, el mercado lo ha engullido todo, parece que la esencia se diluye en la construcción de un nuevo estereotipo que se sumara a la gran marea del mainstream.

tumblr_n6tae0epgb1r85vhao1_500

¿Que tiene que ver todo esto con los osos? Mirad, desde los años noventa hasta la actualidad han transcurrido ya más de dos décadas. Las voces críticas que señalan que el movimiento oso ha perdido su autenticidad pueden tener parte de razón, pero, como me gusta decir, no podemos pretender que las cosas permanezcan inmutables a lo largo de los siglos, básicamente, porque la inmutabilidad no existe.

tumblr_lhtwe0KsU61qb0jijo1_500

La lectura que hago de todo esto no es la típica que cabe esperar de un abuelo cebolleta, de aquel que se aferra al mantra de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Ni mejor ni peor, en todo caso diferente. La figura del oso ha evolucionado del bear primigenio, con barba asilvestrada, aires de leñador y camisa de cuadros a la del oso hipsterizado, elegante, sofisticado, preocupado por el vestir y practicante de una fina ironía marica que le distancia de su entorno y de la herencia de un pasado con el que no se identifica necesariamente.

tumblr_mkitqqaSQI1rfvxbco1_500

Puede que se trate de una lectura superficial, quizá lo sea y me permito recordar que me muevo en el terreno de la especulación, no pretendo sentar cátedra en absoluto. Desde este punto de vista podríamos decir que el movimiento bear se halla inmerso en su segunda ola, por usar la jerga de los feminismos. Una segunda ola que se distancia de la primera, a la vez que queda solapada con la misma (no nos engañemos ambas olas siguen coexistiendo, independientemente de cuestiones secundarias como la edad).

tumblr_mnrmvuYjeb1rkacsqo1_500

Hipsters maricas versus osos con camisa de cuadros. Durante este tiempo han pasado muchas cosas. Los osos han llegado al mainstream marica (han sido fagocitados y transformados, más bien) y los nuevos cachorros se han encontrado con un contexto muy diferente. No parece tener demasiado sentido de hablar de un “orgullo bear”. Cualquiera diría que los osos han existido desde siempre, no hay gran cosa que celebrar. Los jóvenes cachorros vienen pisando fuerte y se preocupan más por llevar una barba soberbiamente cultivada (el componente hirsuto del rollo oso se ha concentrado en el poder y las posibilidades del vello facial) que por participar de otras rutinas. Atención, quiero que se me entienda bien, no busquéis reproche en mis palabras, a mí todo esto me parece de lo más natural. Es algo consustancial a las nuevas generaciones (por algo son nuevas, porque se distancian del pasado).

tumblr_nced036CdM1tpk08wo1_1280

El oso de inspiración leñadora y asilvestrada sigue acudiendo a eventos osunos naturistas, mientras que el oso hipster prefiere escaparse a ver un concierto de Antony and The Johnsons, Perfume Genius o de Hot Chip. El oso de antes recurría al tatuaje tribal, a la pezuña del oso y demás variantes. El oso hipster se interesa por el tattoo como algo que va más allá del componente tribal. De hecho, jamás se tatuará un tribal sino algo más elaborado. La asunción de los tatuajes por parte de la modernidad hipster tiene más que ver con la caída de unas barreras culturales que con otra cosa, supone la consolidación de un proceso que empezó hace ya unos cuantos años (ojo, no estoy diciendo que los hipsters hayan dignificado los tatuajes sino que los han democratizado aún más). Si antes poseía ese carácter tribal o de subcultura ahora prima su carácter meramente estético. Las malas lenguas dirían que las connotaciones low culture del tattoo taleguero o de subcultura han sido redimidas por una concepción reloaded y preciosista, propia de la movida hipster. Hoy en día resulta difícil encontrarse con alguien que no lleve algún tatuaje. Ya no es patrimonio de unos pocos sino de la cultura pop en toda su extensión. Nunca en mi vida había conocido a tantos tatuadores. Lo juro. Y eso que Bob Flesh no lleva ningún tattoo (ni siquiera en su rolliza nalga izquierda, como algunos se han atrevido a rumorear).

Captura de pantalla 2015-06-19 a la(s) 00.22.42

Más cosas. El hipster marica está más cerca de los hipsters heteros que de los osos Old School. Esto puede crear confusión. Y créanme, a veces resulta muy difícil (por no decir imposible) distinguir a un oso hipster de un hipster hetero. Todos parecen igual de maricas e igual de masculinos. A mí esto me gusta, en mi opinión recupera cierta parte del misterio, de la ambigüedad y de la excitación deseada. Tengo un amigo chaser que suele decirme que le disgusta (y que le parece poco erótico) encontrar zarpas de oso en la anatomía de sus amantes. Puedo entenderlo.

LeyendaOsocomprimida

En mi novela La leyenda del oso polar (Palabra de Oso#5) aparece un oso hipster descrito en clave de humor. Básicamente, lo que quería hacer era plantear la confusión que pueden experimentar las nuevas generaciones de osos en un contexto estético tan cool, tan alejado del desgarbado estilo de leñador de Nebraska. Las coordenadas estéticas han cambiado y han afectado a una parte de la comunidad bear, no a todos, ni siquiera a una mayoría, pero sí a la visibilidad de un colectivo amplificada por la difusión mediática, bloguera y 2.0. El oso hipster parece resultar más fotogénico (ay, también más delgado) y adaptarse cómodamente a la estética de un mundo Instagram en el que los filtros proporcionan un baño inmediato de sofisticación. En general, todo mola bastante, aunque ahora que lo pienso, quizá demasiado.

tumblr_n4p2kxL0Ye1tn3kt4o1_500

Y la cosa es que a la segunda ola del movimiento bear le sucederá una tercera, a la que —a lo mejor— llamaremos Era Post-Bear. Entonces las cosas serán muy diferentes, y los osos hipsters ya convertidos en daddies de pelo cano mirarán con extrañeza a los nuevos cachorros. Correrá el año 2042 y alguien, en la soledad de su acogedor salón, estará escribiendo un artículo muy parecido a este. Los ciclos se seguirán sucediendo como si no hubieran existido antes y, en ese preciso momento, alguien bostezará desde la penumbra de un rincón.