La felicidad de los Katakuris

Un luchador de sumo muere mientras hace el amor en el hotel regentado en las montañas por la familia Katakuri. Son muchas las sorpresas que les espera a tan peculiar familia a lo largo de The Happiness of the Katakuris (Takashi Miike, 2001), un delirante e irresistible musical que ahora cumple veinte años. Si aún no lo has visto, búscalo. Lo vas a disfrutar. Palabra de oso.

Entrevistas Palabra de Oso: Alexis Cortijos-Lesté

Gianorso ©

Cualquier amante de los osos que frecuente redes sociales como Instagram, estará familiarizado con la figura de Alexis Cortijos-Lesté. No se me ocurre una persona más entrañable a la hora de poner su cuerpo al servicio del arte y de la belleza fuera de los cánones oficiales. Nunca he conocido a ningún modelo artístico tan vocacional y entregado como Alexis, siempre dispuesto a explorar nuevos terrenos de sensualidad delante de la cámara, en la superficie de un lienzo o en las formas de una escultura. Llevaba mucho tiempo con ganas de saber más de él y no me ha sorprendido nada descubrir que Alexis es un reflejo diáfano de lo que transmiten las obras en las que aparece. Bonito, sensual, apacible, creativo, inquieto y al alcance de cualquiera. Así que ha sido todo un gustazo compartir un rato con él.

¿Quién es Alexis Cortijos-Lesté? ¿Cómo te definirías? 

Me definiría como un oso francés, militando por la visibilidad de los osos en la Comunidad LGBT y en la vida en general.

Vives en Francia pero hablas muy bien español. Cuéntanos.

Soy francés. Pero mis abuelos paternos eran republicanos españoles refugiados en Francia. Además, mi abuelo materno, francés, era profesor de español. Yo estudié castellano desde el colegio durante 13 años. 

Olivier Parent ©

¿Cómo empieza tu carrera de modelo artístico? 

Por casualidad. Un día vi una foto en Facebook, con una mujer enorme y muy sexy. El artista buscaba personas con físicos de todo tipo para su obra.Y así acabé posando desnudo por primera vez. De eso hace diez años. 

La desnudez te resulta muy natural, ¿siempre ha sido así? ¿qué es lo que más te gusta de posar para un artista? 

Sí, ahora es natural, pero al principio me resultaba mucho más difícil, sobre todo con mujeres artistas. Lo que me gusta más es posar para nuevas obras, encontrar nuevos artistas, atravesar nuevos universos artísticos.

Mehdi Khalvati ©

También has modelado para pintores y escultores, ¿cómo llevas lo de posar durante largas sesiones? Me han dicho que es más duro de lo que parece.

Sí, es muy duro. Tienes que mantener poses incómodas durante largo tiempo (entre 5 min y una hora). A veces, el dolor es increíble. Pero pienso en el resultado y todo está bien. 

Eres todo un muso, has trabajado con muchos artistas. ¿Cómo surge tanta actividad? ¿Es que todos tus amigos son artistas?

Sí, he trabajado con más de cien artistas. No sé exactamente con cuantos y ahora muchos son mis amigos. Pero no puedo explicarte su interés por trabajar con un gordo oso como yo. 

¿Cómo es la química con los artistas? ¿Qué esperan de ti? 

Los artistas son diversos. Algunos son amigos y otros no. En la vida la química se da con determinadas personas. Pasa lo mismo en esta relación artista/modelo y, en mi opinión, es algo que se nota en la obras. La química se ve, se lee en la obra.

Fred ©

Has posado con flores en la barba, con mariposas en las nalgas, disfrazado de vikingo, de Capitán America, de dios griego, ¿qué es lo más extraño o inesperado que has vivido durante una sesión?

Nada me parece extraño. Casa artista tiene su universo y me encanta cambiar de universo cada día, cada semana. A veces soy yo quien propone cosas extrañas y los frutos de esa colaboración muchas veces son increíbles. 

¿Te han propuesto (o has hecho) alguna vez una sesión abiertamente erótica? ¿Te animarías a hacerla?

Todas las obras me parecen eróticas. Depende del público, ¿no?Lo que no quiero hacer es pornografia sin que resulte estética. Pero el erotismo, por supuesto, es mi universo, en cada obra…

Bel Photo ©

Sin duda, la sensualidad es una constante en muchos de tus trabajos. ¿Has encontrado el amor durante alguna sesión de fotos? 

Sensualidad y erotismo forman parte de mi vida y de mi trabajo. Muchos artistas con los que trabajo lo tienen muy presente. El amor lo encontré hace ya veinte años. 

¿Hay más facetas artísticas en tu vida? Me parecería muy natural que también fueses actor. Me gustaría verte en una película de Alain Guiraudieu. 

Sí, hay muchas… Figurante en películas, cantante, bailarín. Por ejemplo, pueden ver en YouTube una creación de 2017 (TDB Let’s get crazy) en la que aparezco cantando y bailando. Si quieres reír, sonreír y montar una fiesta entre osos y amadores de osos, cuenta conmigo. Y si conoces a Alain Guiraudie, dile que estoy de acuerdo y que quiero hacer una película con él.

Tienes un tatuaje de un oso en la nalga derecha, ¿frecuentas los bares o fiestas de ositos?

A veces sí, en situación normal, sin Covid… En París siempre me paso por el famoso Bear’s Den. Son mis amigos, mi familia, mis compañeros de lucha por la visibilidad y por la causa LGBT en general.

¿Cómo es el hombre ideal para Alexis Cortijos?

Un hombre como tú… educado, inteligente, abierto, curioso. Un hombre al que le gustan los osos. Un hombre que acepta mis actividades artísticas. Un hombre como mi marido.

Olivier Autissier ©

Muchas de tus fotografías celebran la sensualidad en plena naturaleza. ¿Te gusta hacer el amor al aire libre?

Sí, mucho, las caricias del aire, del viento, del sol, de la lluvia, del hielo o de las flores, de la hojas de árboles, todas estas caricias tienen algo terrible, erótico, libre, excitante. ¿No te parece?

De hecho, me acabo de excitar. Quiero decirte que me gusta mucho tu cuerpo, tu torso, tu culo y la geometría de tus formas, a veces me recuerdas al Dios Neptuno pero en versión terrenal. ¿Crees que ser modelo fotográfico es una buena manera de aceptarse uno mismo? 

Sí, y la campaña #BodyPositivity lo demuestra. Aceptar tu cuerpo es aceptarte a ti mismo. A veces, me encuentro bonito o sexy y eso me gusta, eso me da fuerza. 

Catherine Vaes ©

Me imagino que la gente te escribe a menudo para comentar tus fotos. ¿Qué reacciones despiertan tus trabajos entre tus seguidores?

Sí, tengo muchos seguidores.En realidad, hay una mitad que mira mi cuerpo como objeto de culto, se enamoran de este cuerpo, de este personaje creado por los artistas. Pero hay otra mitad que se fija más en la obra, en lo artístico. Sin embargo, pocos conocen a Alexis, el tímido y secreto Alexis.Hay que leer las reacciones en mi Instagram @cortijosleste para darse cuenta.

Muchas gracias por dedicarme unos minutos, Alexis. No sé si conoces mis novelas de osos, pero sería bonito hacer una colaboración algún día y tenerte en alguna de mis portadas. ¿Te apetece el plan?

Por supuesto que me apetece. Me encantaría trabajar contigo y ser uno de tus personajes. Tenemos que encontrarnos y te contaré mi vida secreta y… íntima… de oso francés militante.

Mmmm, sí, cuéntaselo al viejo Bob. Un beso enorme, Alexis.

Alexis Cortijos-Lesté Instagram

Recordando a Gianfranco Ferré

Polaroid by Andy Warhol

Gianfranco Ferré (Legnano, 1944- Milán, 2007) fue un diseñador y empresario de éxito dentro del mundo de la moda. Arquitecto de formación, esteta consumado, muy celoso de su vida privada y con un fuerte carácter, su carisma estaba a la altura de su imponente corpulencia. Diseñador italiano de referencia junto a Armani o Valentino, lo recordamos como todo un icono que no tenía reparos en hablar de su orondo físico en un contexto vendido a la delgadez como norma estética oficial. A modo de homenaje, recuperamos una entrevista publicada en el año 2003 que sigue suponiendo toda declaración intenciones en estos tiempos de #BodyPositivity

[Entrevista extraída de aquí]

Vanidad y narcisismo. Gianfranco Ferré, 55 años, arquitecto de profesión, diseñador de carrera, 118 kilos llevados con gran facilidad, 1.520 mil millones de liras de facturación, 7.800 metros cuadrados de sede en el centro de Milán. Sí, es vanidoso y narcisista. Tiene una relación de gran afecto con el espejo. “Soy narcisista porque tengo un sentido innato del placer de la calidad. A menudo me miro en el espejo, sin problemas. Me gusto a mí mismo aunque esté fuera de la norma. Me llevo bien conmigo mismo. Hay complacencia en mí cada vez que veo mi imagen”.

Narcisista en última instancia.

Soy uno de esos a los que les gusta mirarse desnudo.

Y te gusta.

Me gusto a mí mismo, me gusta mi carne, me gusta la forma en que estoy hecho, me toco, me acaricio, me pellizco, estoy satisfecho de mí mismo.

Te gustas aunque estés fuera de la norma. ¿Ser grande no es un problema para ti?

Nunca ha sido un problema. No es como si hubiera nacido grande. Nací grande.

¿De buenas a primeras?

No, había etapas. Tuve un accidente antes. Me rompí la tibia, el peroné y el calcáneo y estuve enyesado durante un año y medio. Entonces dejé de fumar. Así que me fortalecí. Por otro lado, en mi familia, por parte de mi madre, hay una tradición de hombres fuertes. Y por parte de mi padre, hay una tradición de hombres atléticos y guapos.

Polaroid by Andy Warhol

¿Te gustan los hombres delgados?

No demasiado. Apenas aprecio a los hombres que son demasiado delgados. Me gustan los físicos con cierta solidez.

Eras aún más robusto de lo que eres ahora.

He cambiado mi tipo de dieta. Hago ejercicio.

La gimnasia es una tortura.

No. Es parte de la diversión de la vida. Sé que dentro de un tiempo seré un poco más ligero por este lado, un poco más delgado por el otro. Hago gimnasia tres veces a la semana. Tengo un joven entrenador que me dice todo, qué hacer, por qué, cómo. Ahora llevo tres semanas atrapado por una lesión en el brazo y es un dolor no hacerlo.

¿Te miras en el espejo sólo para complacerte?

No, incluso en tiempos de crisis.

¿Y qué es lo que haces?

Me miro a mí mismo, pienso, reflexiono.

¿Y habláis?

Sí, hablamos. Hablo mucho con el espejo y conmigo mismo.

Cuando habláis, ¿también decís cosas desagradables?

Me cabreo, digo: “Gianfranco, eres un idiota”, sigue, espera, los valores de la vida son diferentes, piensa en las penas reales.

Pero también es vanidoso.

Sí. Tuve la educación de un padre que era un hombre hermoso, siempre bien vestido. Aprendí lo que significa llevar una chaqueta, ir al sastre, elegir la corbata adecuada. Colecciono ropa, la guardo bien, soy exigente, preciso.

Si sales con la corbata equivocada…

No puedo salir con la corbata equivocada.

Cualquiera puede cometer un error.

No, es difícil para mí. Me miro en el espejo.

¿Qué llevas puesto?

Compro cachemir en Francia e Inglaterra, las telas y camisas son mías, tengo un sastre muy bueno.

¿Tienes un sastre?

Soy grande. Tengo un hombro más alto que el otro. Tengo un cuello cuadrado, detrás del cuello. Encuentro inapropiado que mi propia marca me haga un traje a medida.

¿Qué hay de los accesorios?

Los zapatos están más o menos hechos a medida en Lob’s o Berlutti’s, un italiano-francés. Me duran 20 años porque soy un conservador. Como todos los hombres, me apego física y emocionalmente a los zapatos, cinturones, corbatas. Tengo 15 corbatas.

¿También eres megalómano?

No. Creo que todo tiene que tener el tamaño apropiado.

¿El edificio en el que estamos tiene el tamaño apropiado?

Si este espacio es tan grande, es porque debería serlo. Sería absurdo que vinieras a Ferré y encontraras un espacio que no coincidiera con el nombre y el papel que Ferré tiene en la moda.

Natalia Aspesi lo llamó “sibarítico”.

El léxico de Natalia Aspesi tiene mucho de manipulador.

Pero la fiesta de inauguración fue sibarita.

Era un partido con un espíritu internacional, inadecuado para una burguesía milanesa. Pero nada sibarítico.

Una fiesta que cuesta mucho dinero.

Como las fiestas de otras personas. Aún menos.

800 millones.

Todo incluido, incluso la exposición que nos permitió hacer el libro sobre los veinte años de la compañía Ferré.

El hecho de que haya gente caminando con el nombre de Ferré, ¿es un estímulo para ti?

Ver un vestido mío que cubre diferentes superficies con diferentes caras y diferentes almas y que vive en el tiempo, porque a menudo sigue siendo hermoso y la gente sabe cómo usarlo, es una gran satisfacción. Ciertamente no me hace sentir como un arquitecto. Es el otro lado de mi narcisismo.

¿Te vestirías como Armani?

No. No pertenezco a esa clase de hombre. Soy una persona más emocional, menos estática. Armani es el uniforme adecuado para la gente que es más fría, menos apasionada.

¿Quizá de otro diseñador?

Sí. Pero con mezclas locas.

¿Haciéndole olvidar?

Haciéndolo Ferré.

Eres aclamado, celebrado, halagado.

No. Los momentos de alabanza y énfasis fueron en el pasado.

El bigote de Wilford Brimley

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Se confirma que el 2020 está siendo un año funesto para algunos de los referentes fundamentales de Palabra de oso. Tras las recientes bajas de Allen Garfield o Brian Dennehy, el pasado sábado 1 de agosto nos dejó el actor Wilford Brimley a los 85 años de edad. Para la comunidad osa Wilford era todo un Bear Icon por encarnar esa masculinidad protobear que alimentará su estética desde sus primeros años. Nacido en el estado de Utah, Wilford parecía un vaquero rudo de pocas palabras esculpido por los sólidos principios tradicionales del pueblo americano, no en vano apoyó la causa repúblicana en alguna ocasión. Con todo, creo que se lo podemos perdonar porque resultaba más achuchable que extremista.

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El síndrome de China, 1979

Antiguo marine, educado como mormón, rodeo man, herrador de caballos, guardaespaldas de Howard Hughes, padre de una numerosa prole, cantante country ocasional, diabético y embajador de dicha enfermedad en los USA, Wilford poseía un hermoso y viril bigote que funcionaba a la manera de ‘trademark’ para el respetable público. Su trayectoria como actor de carácter representa la quintaesencia del actor secundario visto aquí y allá en numerosos hitos de la cultura popular, desde la serie de TV ‘Los Waltons’ a éxitos como Cocoon (donde coincidió con el gran Brian Dennehy), The Firm o In&Out, comedia gay emblemática en la que su personaje llevaba a cabo un outing público muy recordado por sus seguidores. Su vocación fue tardía y fruto del azar. En el año 1977, cuando ya había tenido alguna experiencia (tirando a frustrante) en TV en la serie “Los Waltons” viajó a Los Angeles para transportar caballos y visitar a unos amigos, momento en el que los productores de El síndrome de China, en plena fase de elaboración del elenco, lo reclamarán para una audición. El éxito de la película (nominada a varios Oscar y ganadora de la Palma de Oro en Cannes) le aupará a una nueva condición de secundario con pedigrí que le permitirá trabajar en numerosas películas de prestigio y en muchas producciones comerciales de serie B.

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A menudo, Wilford interpretaba papeles de sheriff de pueblo dándole la réplica a actores machotes como Clint Eastwood, Charles Bronson, Robert Duvall (con quien le unía una gran amistad) e incluso Van Damme. Su rostro también era habitual en platós televisivos y su popularidad le convirtió en pasto de memes a costa de su intensísima labor de prevención de la diabetes o de su ruda condición de vaquero más auténtico que los Fritos Barbacoa.

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A mí esa masculinidad country western me pone bruto y cerdo a rabiar y quiero recordarlo como el icono y estupendo actor que fue. Lo he dicho muchas veces, I fucking adore a los actores secundarios con carácter, carreras azarosas, irregulares y prolíficas. Hoy le decimos adiós pero como todo icono está destinado a ser recordado a través de su legado, que vivirá para siempre, adiós Wilford, gracias por todo. Como nota final, no os perdáis este video extraído de un magazine norteamericano en el que rememora algunas anécdotas de su carrera e interpreta el clásico country Won’t You Ride in My Little Red Wagon. 

El Italo Disco fue grande con Gepy & Gepy

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Uno de mis más fieles seguidores, el Dr. Insermini, colaborador ocasional de esta web, me ha puesto tras la pista de una figura mítica del Italo Disco que desconocía. Se trata de Gepy, un portento de hombre, compositor, cantante y arreglista que gozó de sus quince minutos de fama durante la década de los setenta en Italia a través de éxitos menores -aunque inmortales- de la entonces incipiente música disco (Italo Disco en su vertiente italiana), un género que me embelesa y cuyo sonido me sigue seduciendo hoy en día.

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Wikipedia nos dice lo siguiente sobre su figura:

«Giampiero Scalamogna (13 junio 1943-3 julio 2010), más conocido como Gepy y Gepy, fue un cantante italiano, compositor, productor y arreglista. Por su potente voz combinada visualmente a su físico robusto fue emparejado a Barry White y Demis Roussos.

Nacido en Roma, Scalamogna debutó en 1965, cuando fundó el dúo Dany & Gepy con Daniela Casa, y poco después comenzó su carrera en solitario como Gepy y Gepy. En los años setenta se convirtió en productor de Ornella Vanoni con la que tuvo una canción a dúo de gran éxito, “Più”. A finales de los años 70 se centró en el género de la disco music, a través de la composición e interpretación de varias canciones como “Cuerpo a Cuerpo” (canción de apertura de la RAI programa de televisión Discoring) y “Blu” que se convirtieron en éxitos menores a través de listas europeas. Su canción “African Love Song” fue parte de la lista de reproducción Nicky Siano, DJ residente en el Studio 54. Murió a los 67 años de una forma grave de neumonía.»

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Y hasta aquí lo que nos dice Wikipedia. Nos parece natural que dada su condición de coloso, el bueno de Gepy, optara por duplicarse en su nombre artístico y pasara a llamarse Gepy & Gepy, un talento como el suyo siempre será al cuadrado. Siempre me hace feliz descubrir estrellas de la cultura popular que escapan de la norma física oficial y me provoca cierto regocijo admirar las portadas sexys de sus discos acompañado de bellas señoritas en esa sensualidad típicamente setentas. Esto nos demuestra que hubo un momento histórico en el que figuras como Gepy o el también portentoso Demis Roussos, pese a sus orondos físicos, eran capaces de colarse en el mainstream y en las listas de éxitos de Occidente. ¿Qué queréis que os diga? Echo de menos esa flexibilidad. En algunas cosas avanzamos pero en otras retrocedemos.

Para terminar, os dejo con uno de los temazos de Gepy & Gepy, su apoteósico Chi Io? (1978). Dale al play y ponte a bailar. ¡Viva Gepy, viva el Italo Disco!