Codex Carnalis, la magia hecha carne según Copper Head Magick


No puedo expresar las ganas que tenía de charlar con el dibujante italiano Vasco Brighi sobre arte, magia y erotismo. Felizmente, la reciente publicación de su Codex Carnalis (Moom Comics) me ha proporcionado la ocasión perfecta. Vasco Brighi aka Copper Head Magick posee un estilo inconfundible que se alimenta tanto de las estéticas del underground como de las tradiciones esotéricas o los tratados de magia. Sus dibujos resultan exuberantes, poderosos y cargados del simbolismo asociado a las artes ocultas. En su marmita de artista, el erotismo, los rituales mágicos, el viaje interior, la iluminación propia de los estados expandidos de conciencia y el desafío a la mediocridad que nos rodea se transforman en un guiso inesperado, en una suerte de poción gráfica que nos seduce y nos fascina a partes iguales. Como comprenderéis, se imponía de una vez por todas esta charla.

Warlock

Tu Codex Carnalis es mucho más que una simple colección de dibujos e ilustraciones de una época concreta. ¿Cuál es la idea principal del libro? ¿Un diario mágico? ¿Un manual práctico?

En primer lugar, ¡muchas gracias! Digamos que el Codex Carnalis no viene con manual de instrucciones. Cada uno puede usarlo como quiera. Empecé este proyecto hace muchos años y, sobre todo al principio, dibujaba de forma muy instintiva. Mi intención principal era crear una representación del mundo gay masculino que se sintiera diferente a la corriente principal (mainstream), la cual siempre me pareció limitada, con sus divas del pop y su estética de purpurina brillante.

Con los años, pasé por un viaje muy profundo de trabajo de sombras (shadow work) y por muchas prácticas mágicas diferentes que cambiaron y se transformaron constantemente. La alquimia es una transformación continua.

Mis dibujos están llenos de símbolos y sigilos que pueden funcionar a nivel inconsciente, si decides conectar con ellos de esa manera. La gente puede perderse en los detalles y absorber su poder a través de la contemplación y la meditación. Algunas imágenes incluso se pueden utilizar para la manifestación.

Al mismo tiempo, sé que mucha gente que sigue mi trabajo no cree en ninguna de estas cosas, y eso está perfectamente bien. Pueden disfrutarlo simplemente como un libro de arte lleno de hombres cachas, sexis y desnudos. Tanto en la vida como en el arte, no creo que haya reglas estrictas, así que la gente debería sentirse libre de usar el libro de la manera que mejor encaje con su estilo de vida y su visión del mundo.

CHAote

Lo primero que llama la atención de tus dibujos es su diálogo con otras épocas: con los grabados medievales, las ilustraciones de polvorientos códices o las cartas del tarot. ¿Es así? ¿Qué nos puedes contar de esta preferencia estética?

Tienes toda la razón. Estéticamente, siempre me he sentido profundamente conectado con los grabados medievales. Hay algo en la ilustración en blanco y negro que me llena a un nivel muy profundo. También es una limitación en cierto modo porque, si hablamos de algoritmos, el arte a color funciona mucho mejor en internet. Aun así, soy bastante cabezota y suelo pensar que el color es innecesario la mayoría de las veces.

De todos modos, cada uno de nosotros podría percibir los colores de forma completamente diferente, así que me gusta la idea de que el espectador se vea obligado a colorear los dibujos mentalmente con su propia imaginación. De hecho, el Codex Carnalis podría funcionar perfectamente como un libro para colorear. Técnicamente, el blanco y el negro ni siquiera son colores. Uno es la totalidad del color y el otro es la ausencia de este. Es un concepto dualista muy simple, pero también intensamente alquímico. También me encantan las obras de arte que representan temas modernos a través de estilos y técnicas antiguas. Es como viajar en el tiempo.

Entiendo que, como persona interesada en lo esotérico y seguidora de la Magia del Caos, sentiste la necesidad imperiosa de trasladar tu mundo estético y tu gusto por el erotismo a un terreno donde ambos planos, la tradición mágica y la sensualidad, se unen.

Mi viaje espiritual ha cambiado mucho a lo largo de los años. Como mucha gente, primero me acerqué al neopaganismo y luego a la brujería tradicional. Más tarde practiqué rituales de Alta Magia casi todos los días durante cerca de un año. A la Magia del Caos llegué después, porque para mí es la forma de esoterismo más punk y artística que existe.

El dibujo y las artes visuales, pero también la música, siempre han sido extremadamente importantes para mí, y la Magia del Caos viene como anillo al dedo tanto para artistas como para anarquistas. En ella encontré la clave para vivir la espiritualidad de una manera más libre y personal, sin agobiarme demasiado con sistemas rígidos, manuales interminables o estilos de vida opresivos. La Magia del Caos te permite construir tu propio sistema mágico, con tus propios rituales, símbolos y métodos, pero respetando los principios desarrollados a lo largo de la historia por ocultistas y pensadores esotéricos mucho más sabios y poderosos que yo.

God Is F2M

La Magia del Caos es relativamente reciente, nació en la Inglaterra de los años 70, y tiene un carácter eminentemente práctico, basado más en los resultados que en el respeto a la tradición. Seguro que te lo preguntan a menudo, pero ¿algún consejo para principiantes?

Como he dicho antes, mi camino ha sido muy variado a lo largo de los años, así que no sé si me siento cómodo dando pautas estrictas a los principiantes. Lo que sí puedo decir es que, al principio, estudiar es muy importante. Leer libros, obviamente, pero hoy en día también tenemos podcasts, vídeos de YouTube, conferencias, audiolibros… Yo consumí incontables horas de todo eso mientras dibujaba. Aunque los libros reales siempre se sienten diferentes y más profundos.

Desde pequeño me ha encantado la mitología y la fantasía, así que adentrarme en estos temas me resultó muy natural. Mi consejo es lanzarse a la práctica sin demasiado miedo ni inseguridad. Redescubre al niño que llevas dentro y déjate jugar con la imaginación. Una cosa que aprendí por experiencia propia es que no puedes ser perezoso con estas prácticas. Requieren tiempo, sacrificio, constancia y disciplina si quieres resultados tangibles. La Magia del Caos puede parecer «perezosa» en comparación con otras tradiciones más estructuradas, pero sinceramente, creo que acercarse a ella sin una base de práctica diaria, meditación y estudio es un error.

En mi propio sistema mágico, por ejemplo, sigo practicando muchas formas de Alta y Baja Magia que aprendí tras años de estudio y disciplina. Luego, una vez que entiendes los cimientos, crear tus propios hechizos, fórmulas y tu propio panteón personal se vuelve mucho más natural.

También creo que la magia suele llegar a la vida de las personas de forma espontánea. A mí me inició un brujo hace muchos años, durante una época muy oscura de mi vida, tanto física como mentalmente. Apareció en mi vida desde la otra punta del mundo tras descubrir mis dibujos en Tumblr. Así empezó mi viaje, sin que yo lo buscara activamente.

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¿Qué beneficios concretos puede aportar a nuestro día a día?

Depende de lo que busques. La magia también requiere paciencia e imaginación. Yo empecé a practicar en serio en una época en la que me sentía fatal física y mentalmente. Cuando era más joven, escapaba de la realidad a través de los métodos clásicos que usan los adolescentes problemáticos o rebeldes: los paraísos artificiales. En un momento dado hice una desintoxicación completa y empecé a tratar mi mente y mi cuerpo como si fueran mi templo. Meditaba durante horas y construí un templo interior real en mi imaginación; una cueva escondida dentro de un bosque de robles donde pasaba tiempo mentalmente.

La magia me ayudó a descubrir formas de evasión que no destruyen el sistema cuerpo/mente, sino que lo nutren, como la meditación y el trabajo de sombras. Aprendí a alcanzar la gnosis sin dañar mi salud mental o física. Por supuesto, no me convertí en un monje tibetano. Sigo teniendo mis vicios y mis momentos de desenfreno. Pero encontré un equilibrio que me va bien.

Para mí, la magia es un estilo de vida. Una mentalidad que me ayuda a organizar las múltiples capas de la existencia, tanto la ordinaria como la paranormal. Desde niño también tuve muchas experiencias aterradoras relacionadas con la oscuridad, los sueños, los terrores nocturnos y la parálisis del sueño. Vi y sentí cosas que eran realmente horribles e imposibles de explicar.

Desde que empecé a practicar, esas experiencias ya no me controlan. Si quiero mirar más allá del velo, ahora tengo las herramientas para hacerlo voluntariamente. Sé cómo protegerme de las energías negativas, pero también cómo acercarme a ellas e incluso formar alianzas. En mi habitación tengo un altar donde a menudo agradezco al espíritu protector del lugar, el Genius Loci. Me comunico con él, le ofrezco regalos y, a cambio, él me ofrece su protección y su presencia.

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En el libro de Arthur Evans, Brujería y contracultura gay, la persecución de la brujería se vincula históricamente con la persecución de la homosexualidad. No sé cómo lo ves tú, pero supongo que en ambos campos tuvimos que lidiar con la estupidez de las clases dominantes y sus estúpidas instituciones.

Ese libro fue extremadamente importante para mí cuando empecé a acercarme a estos temas, tanto a nivel práctico como artístico. Lo leí hace muchos años, pero tuvo una gran influencia en mí, sobre todo en lo que respecta a la figura de Cernunnos.

Creo que la magia, al menos tal y como yo la entiendo, es intrínsecamente queer y fluida en su esencia. Incluso el símbolo de Baphomet contiene elementos tanto masculinos como femeninos. Representa una identidad totalmente queer, la dualidad y un equilibrio anárquico. Conceptos como lo masculino y lo femenino en la magia se entienden a menudo como energías universales que existen dentro de todo, incluidos nosotros mismos. Incluso la propia palabra «bruja» (witch) puede aplicarse a hombres, mujeres y a cualquier persona que esté en medio.

En un momento determinado de la historia, las brujas se convirtieron en representaciones simbólicas de todo lo que asustaba al patriarcado. En las religiones monoteístas que actualmente destruyen el mundo, casi siempre hay una figura divina masculina: un padre, un gobernante y una autoridad. Un modelo de masculinidad que suele ser autoritario, manipulador, emocionalmente ausente y violento. Practicar formas alternativas de espiritualidad, o crear otras nuevas, se convierte en una forma de resistir a esa estructura e imaginar una masculinidad diferente: algo más queer, más armonioso con el universo y más constructivo en lugar de destructivo.

Alan Moore, seguidor de la Magia del Caos, identifica la esfera mágica con el acto de creación. ¿Crees que el artista es, por necesidad, un poco mago?

Definitivamente creo que el arte está profundamente conectado con la magia. Por supuesto, cada artista tiene intenciones diferentes. Algunas personas simplemente se toman el arte como una profesión, y no hay absolutamente nada de malo en ello. Pero para mí, el dibujo y el contar historias siempre han tenido un papel mucho más profundo. Me permiten desconectar de la conciencia ordinaria y explorar rincones ocultos del inconsciente con una pequeña linterna, como la carta del Ermitaño en el Tarot.

Alan Moore es sin duda un genio, aunque a mí personalmente su escritura no siempre me resulta intuitiva. Me siento más alineado con la obra de Grant Morrison, especialmente con The Invisibles. Su estilo me parece más punk, visceral, caótico y emocionalmente directo. Dicho esto, creo que tanto Moore como Morrison pueden ser autores bastante difíciles de abordar.

¿Cómo empezó tu interés por la magia? ¿Te topaste con algún libro de Aleister Crowley? ¿O fue a través de alguna experiencia en particular? Tengo curiosidad.

No estoy muy seguro de cómo responder a esto porque mi fascinación por lo paranormal empezó desde muy pequeño. De niño ya estaba obsesionado con el terror, la mitología, los cómics oscuros, los fenómenos extraños y lo sobrenatural, en parte debido a las aterradoras experiencias nocturnas que mencioné antes.

Aún recuerdo la primera vez que leí sobre la diosa Hécate. Debía de tener unos siete años, estaba leyendo un libro de mitología para niños y me quedé fascinado al instante con ella. Durante mi adolescencia estuve muy involucrado en colectivos políticos de extrema izquierda, así que durante mucho tiempo mantuve una actitud muy agnóstica, casi atea, hacia la espiritualidad, a pesar de que seguía teniendo experiencias extrañas relacionadas con los sueños y la parálisis del sueño. Los sucesos inexplicables siempre me han acompañado a lo largo de la vida.

Luego, hacia los treinta años, durante una racha física y psicológica difícil, empecé a estudiar y practicar en serio, y realmente me ayudó. Hoy en día practico con menos constancia, debo admitirlo. Este tipo de estilo de vida no encaja precisamente bien con la sociedad capitalista, por lo que mantener la disciplina puede ser difícil. Pero intento hacer lo que puedo sin agobiarme por ello. Mi relación con Crowley es complicada. Reconozco su enorme contribución al ocultismo y, objetivamente, era un personaje increíble, casi cinematográfico. Sinceramente, me sorprende que nadie haya hecho todavía una gran película biográfica o una serie sobre él.

Al mismo tiempo, no me gustan las dinámicas sectarias, los aquelarres (covens), las organizaciones rígidas ni los sistemas jerárquicos construidos en torno a gurús y figuras de autoridad espiritual. Soy un lobo solitario en este aspecto de la vida, como en muchos otros. Me siento mucho más conectado con Austin Osman Spare, tanto filosófica como artísticamente. Su genio creativo y su enfoque más individualista resuenan con mucha fuerza en mí.

Full Moon Witches

Me gustan tus dibujos porque, a pesar de la oscuridad que uno asocia con las tradiciones esotéricas, los atraviesa un tema constante: la celebración, lo dionisíaco y el placer compartido.

Creo que la celebración y la fiesta colectiva son formas rituales de magia increíblemente poderosas. A nivel tribal, los seres humanos siempre han practicado este tipo de experiencias extáticas comunitarias. Una rave moderna, con su música atronadora, cuerpos sudorosos, bebidas destiladas o fermentadas y gente experimentando con estados expandidos de conciencia, sinceramente no es tan diferente de las antiguas bacanales griegas o romanas. De hecho, ahora mismo estoy dibujando un cómic sobre un sabbat-rave que tiene lugar en el plano astral.

Y el propio Dioniso también podía ser una deidad muy oscura. En algunas tradiciones es un dios ctonio (del inframundo) asociado con la muerte y la resurrección, e hijo de Perséfone, la reina del inframundo. Puede parecer el dios del vino y la fiesta, pero en realidad es una entidad extremadamente compleja. Las propias bacantes eran famosas no solo por las orgías y el éxtasis, sino también por actos de violencia terroríficos.

Por lo que he leído, tus años en Berlín fueron decisivos para desarrollar tu arte. ¿Dirías que en Berlín encontraste el entorno adecuado (bares, la comunidad bear, subculturas, etc.) para que esto surgiera, o tus años allí fueron simplemente algo circunstancial?

Mi relación con Berlín también es una mezcla de amor y odio. Me mudé allí a los 24 años y probablemente fue la mejor decisión que pude haber tomado. Crecí en un pueblo muy provinciano cerca de Roma y, básicamente, me escapé de casa a los 19. Viví en Roma durante cinco años estudiando en la Academia de Bellas Artes, pero aun así me sentía incómodo conmigo mismo y me costaba aceptar que era queer. Incluso mi atracción por los bears (osos) y los hombres mayores me hacía sentir avergonzado en ese momento.

Cuando me gradué en 2010, en plena crisis económica, irme de Italia parecía la única opción. En Berlín encontré por fin un entorno donde ser queer no era simplemente algo que se toleraba, sino que a menudo se consideraba algo valioso e interesante. Una vez que entendí a qué lugar pertenecía socialmente como hombre gay y me acepté por completo, empecé a dibujar arte erótico y pornográfico y a subirlo a internet, a Tumblr. Ver que gente de todo el mundo lo apreciaba me dio un subidón enorme de confianza. Irónicamente, no solía frecuentar mucho los bares o las fiestas de osos en aquella época. Prefería ambientes más mixtos y alternativos porque por entonces yo era bastante delgado y, como soy introvertido, no me sentía muy apreciado dentro del ambiente bear. De hecho, me acerqué más a la cultura bear más adelante en la vida, pasados los treinta, cuando regresé a Italia.

Berlín era una ciudad increíblemente caótica y más bien de paso, al menos cuando yo vivía allí. Había un flujo constante de gente que iba y venía, mucho turismo gay de discotecas (techno tourism). Podías conocer al hombre más guapo del mundo durante el fin de semana y el lunes ya estaba de vuelta en la otra punta del planeta. También fue una ciudad donde pasé mucho tiempo a solas con mi perro. Incluso las amistades a menudo se sentían inestables y pasajeras.

En Bolonia, en cambio, encontré un ambiente mucho más humano. Más pequeño y limitado en algunos aspectos, obviamente, pero emocionalmente más cálido y con los pies en la tierra. Incluso a nivel político, aunque siempre he estado cerca de entornos antifascistas (ANTIFA), me siento más conectado con el espíritu mediterráneo que con el alemán.

Me fascinan las formas de los hombres que dibujas. Esos culos son de una perfección divina. ¿Cómo consigues un trazo tan perfecto?

¡Pigofilia! Estoy obsesionado con los culos masculinos. Estudié anatomía masculina a fondo para alcanzar este nivel superior de destreza artística. Y no es broma: dibujar culos enormes sin que el personaje pierda el equilibrio es verdaderamente difícil. Por eso suelen necesitar también una gran barriga, o unas tetas peludas y musculosas gigantescas, para mantener equilibrado el peso visual. Recuerdo que en las clases de dibujo te suelen enseñar que el cuerpo femenino debe verse suave, curvilíneo y fluido, mientras que el masculino debe parecer anguloso y rígido. Me encanta romper por completo con esa idea binaria. Por eso los bears me parecen tan sexis. Son voluptuosos.

Por último, sabemos que tienes un Patreon donde desarrollas varios proyectos, incluidos cómics con un enfoque más narrativo. ¿Podemos esperar un cómic o una recopilación de tus historias en el futuro? ¿Hasta qué punto te interesa la narrativa?

Sinceramente, creo que el cómic es uno de los mejores medios artísticos para expresarme por completo. Claro que es difícil. No me considero un escritor especialmente fuerte, ni tampoco rápido, y el coloreado sigue siendo un reto para mí. Pero tengo una cantidad enorme de ideas y mundos que quiero explorar.

Así que sí, me encantaría publicar un cómic más extenso o una novela gráfica en el futuro. He intentado varios proyectos narrativos en Patreon a lo largo de los años, pero ninguno ha terminado de despegar del todo todavía. Ahora mismo estoy trabajando en una serie de cómics para una revista estadounidense fantástica llamada HORNS (https://hornsmagazine.com/).

Como la revista sale en cada solsticio y equinoccio, las historias son necesariamente cortas, pero poco a poco estoy transformando la idea en algo mucho más grande. La serie se llama Undercurrent y el protagonista es un «caota» (practicante de la Magia del Caos) de 33 años llamado Niko Varga, que vive en una megaciudad distópica con su perro familiar, Boira. Es ciencia ficción, fantasía, terror, ocultismo, queer, erótico y profundamente extraño. Pero todavía está en una fase demasiado embrionaria como para revelar mucho más.

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Copper Head Magick IG

Moom Comics

Bear radar: Eric K. Boulianne

La comedia quebequense «Folichonneries» (2025) nos ha descubierto a todo un portento actoral como Eric K. Boulianne. La película se centra en la crisis de una pareja heterosexual deseosa de abrir su relación en la era de las aplicaciones de contactos y demás. Un tema que se hubiese prestado a lo chusco en las manos equivocadas, se trata aquí con cierta sensibilidad, saludable comicidad y, lo mejor de todo, con cierta amplitud de miras. Nuestro Eric K. Boulianne no solo aparece como protagonista sino que se ocupa también del guion de la cinta junto a Alexandre Auger, además de asumir la silla del director.

Formado como guionista en la edición canadiense de Saturday Night Live, entre otros programas, cortometrajes y largometrajes, Eric es un guionista prolífico que asume en «Folichonneries» un personaje perfectamente construido con visos de autenticidad, probablemente también de cierta vulgaridad. Un hombre atrapado en las rutinas de una pareja heterosexual, que solo ha conocido a una mujer en su vida y alejado de los estímulos prometidos por el sexo con terceras personas.

Entre las múltiples virtudes de la película: la honestidad con la que se tratan las contradicciones de la pareja, la ausencia de momentos discursivos típicamente asociados a esta clase de propuestas, y sobre todo la audacia de presentar a un protagonista con un físico que dinamita con la mayor naturalidad los moldes normativos. Su personaje, François, no duda en desnudarse en cuerpo y alma y acepta sin aspavientos las situaciones queer por las que le llevan sus avatares amatorios. Un aplauso muy grande para nuestro Eric, que aquí nos demuestra que el punto de vista heterosexual puede ser algo muy diferente de aquella masculinidad tóxica que tantas veces nos toca soportar, en otras palabras, que lo hetero no siempre se corresponde con lo heteruzo.

Mirando a Cannes

Estos días se anunciaba el cartel de la Quincena de realizadores del próximo Festival de cine de Cannes y mira por donde nos ha encantado. La imagen es de un viejo conocido de la sección del festival, nuestro querido Alain Guiraudie, de quien precisamente hablábamos en el post anterior y cuyo cine no nos cansaremos nunca de recomendar. La imagen pertenece a la reciente exposición de fotografías que el cineasta ha mostrado en la galería parisina Crèvecouer.

Quien esté familiarizado con la obra de Alain Guiraudie sabrá que sus películas, como sus fotografías, se fijan en rostros y fisonomías de los habitantes de la zona sur de Francia, ambientes rurales alejados del ruido de las urbes donde a menudo el detalle erótico aparece de manera inesperada, y donde felizmente la envergadura de los hombres grandes se filtra en su imaginario propio.

Ridiculosos, el libro

Uno de nuestros ilustradores favoritos viene de la France y sabe acercarse a la figura de los osos de una manera sexy, humorística y absolutamente personal. Afincado en Barcelona, nuestro artista se oculta bajo el alias de Estocafich y se ha colado en alguna ocasión por esta web por sus colaboraciones con el colectivo Studio Bara o en el exquisito calendario Bears-illustrated comisariado por Christian Fernández Mirón. Ahora estamos de enhorabuena porque nos presenta su libro Ridiculosos en una edición preciosa de serie limitada, donde recoge una selección de sus dibujos, un festín para cualquier amante de los osos y de la ilustración que viene a redondear su imaginario personal. Estocafich es la mitad de la editorial francesa dedicada al cómic Misma Éditions, y sus Ridiculosos vienen pisando fuerte fuera de los cauces habituales. Bob Flesh ha querido charlar con él sobre lo ridículo y lo sublime, y sobre esa asombrosa capacidad que tiene para humanizar a través del humor. Ah! y si tienes algo de buen gusto no dudes de hacerte con su Ridiculosos, el libro, o con alguna de sus serigrafías porque son un auténtico tesoro. Palabra de oso.

Estocafich Instagram

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La mayoría de los dibujos incluidos en tu libro están basados en tu colección de selfies recopilados de la era dorada de Tumblr. Aunque ya no es lo que era, confieso que sigo mirando esa red social, ¿y tú?

La verdad es que no. Sigo teniendo la cuenta activa, creo, pero desde que llegó la censura y desaparecieron casi todas la cuentas «amateur» que seguía, dejé de encontrarle el interés… Y tengo que decir que intento también reducir el número de app de redes sociales que sigo, para intentar perder menos tiempo vagueando y trabajar mas, jaja.

Tal como explicas en el prólogo de tu libro, el término “ridiculoso” no tiene un sentido peyorativo. A mi parecer, un ridiculoso es un buen antídoto contra el divismo que a menudo nos rodea en la vida, en los bares, en las redes, ¿me equivoco o no vas por ahí?

Exacto, para mí no tiene nada de peyorativo. Ya sé que el juego de palabra es muy malo pero me hacía gracia. Hay una expresión famosa en Francia que dice «Le ridicule ne tue pas» (el ridículo no mata), es decir, no tener miedo a parecer ridículo, a reírse de sí mismo. La gente suele tomarse muy en serio su imagen o las fotos en sus perfiles. Con esa serie de Ridiculosos me interesaba elegir fotos con poses o detalles absurdos. 

Creo que compartimos un gusto por lo imperfecto, lo casual o lo que puede salir mal en un selfie, aunque a veces también puede ser el contexto o el ambiente de la foto. ¿Puede ser dicha imperfección una manera de encontrar la verdad, lo auténtico en tiempos de postureos o imágenes deepfake?

Totalmente. Y esa era la autenticidad que encontraba en esas cuentas de Tumblr (o ahora en X o Bluesky). Las echo de menos. Un selfie amateur cuenta mucho sobre la persona (por el entorno, los objetos en la foto…) y me gustaba montarme mis propias historias. Y cada vez es más complicado encontrar esto. Estamos en un tiempo en que todo está perfecto, controlado, liso, retocado con IA… ¡Viva la imperfección!

Yo a veces llego más lejos y digo que en esa imperfección encuentro algo de poesía. De hecho los osos más guapos son los que veo por la calle, currantes, del tipo común, lejos de los escaparates de las redes sociales. 

¡Me pasa igual! Y seguramente es por eso que muchos osos de mi libro están en el jardín, o en el garaje rodeado de herramientas… Y de hecho pasa mucho que sigues gente guapa en redes, y cuando los encuentras en la vida real, no se parecen. Y es que para mí, más allá de la foto de perfil perfecta, la poesía está en la vida real, en el encuentro, en la forma de exprimirse (oralmente y corporalmente) o en la timidez del otro.

Tu galería de ridiculosos parece habitar en un mundo propio, entre el humor y la esfera doméstica, cotidiana. Supongo que tiene mucho que ver con tu manera de ver las cosas. 

No sé… Supongo. Me gusta la gente que tiene sentido del humor. También, al ser dibujante, me gusta observar y fijarme en los detalles de una escena. Me gusta mucho buscar la fantasía en lo cotidiano, evadirme. 

Tu estilo resulta inconfundible y no se parece en nada a las típicas ilustraciones de osos que uno encuentra por ahí, parece más próximo al cómic o a la ilustración humorística de un periódico o revista con fundamento tipo New Yorker. ¿Puedes contarnos algo sobre tus influencias?

Para empezar, viniendo del cómic, no lo puedo evitar, mis hombres tienen una cara muy «cartoon», aunque con esta serie Ridiculosos, intento llegar a un dibujo un poco más detallado y realista. Eso se añade al humor que ya había en la foto original, creo. Y es curioso porque con mis tebeos me pasa al contrario, evitan la realidad, mis personajes son muy estilizados, la perspectiva no existe o acaso es muy mala, distorsionada…. Algo que también aparece en esta serie de dibujos Ridiculosos, creo: los cuerpos no están muy bien conseguidos, si te fijas bien, tienen proporciones raras… Pero del mismo modo que me gustan los hombres imperfectos, me gustan las imperfecciones y los accidentes en el dibujo. De hecho, nunca hago bocetos, me pongo directamente a dibujar en el papel, si sale muy mal, pongo un poco de corrector o incluso tiro la hoja y vuelvo a empezar. Me interesa más la fuerza del primer trazo. Esto me viene de mis primeras lecturas con Lewis Trondheim, o Joann Sfar. Y también, en cuanto a influencias, el trabajo de Julie Doucet o Anouk Ricard, que son dos de mis autoras favoritas.

Serigrafía a la venta

Me gusta mucho el término “nounours” (oso de peluche) pero creo que en Francia se prefiere el término “ours” (oso) para referirse al típico oso de manual, ¿me puedes ayudar con esto?

A mí me encanta el término «nounours». Justamente porque hace referencia a ese peluche de la infancia que abrazabas y con el que dormías. Yo creo que a muchos osos el término les parece demasiado ñoño. No les gusta el toque infantil o tierno que tiene esa palabra, sobre todo a los osos machos alfa, que no asumen su pluma y su feminidad, diría. «Nounours» es también el nombre de un personaje famoso de una serie para niños de los 60-70. A mí me encanta, pero me imagino que ha sido un trauma infantil para muchos niños de esa época, jajaja. Dejó aquí el enlace por si alguien tiene curiosidad.

Me encantan tus dibujos y los de paisanos tuyos como el tándem Studio Bara (Antoine Maillard y Paul Burckel), creo que tenéis algo que os hace únicos, y la cosa es que os conocéis, colaboráis y compartís una cierta sensibilidad. No sé si podemos hablar de pequeña escena francesa, o si me olvido de algún artista más o de dónde surgen estas sintonías.

Pasa algo con todos esos autores franceses, y es que la mayoría hemos pasado por una escuela de arte. Nos dedicamos al cómic o a la ilustración y nos conocemos de las ferias, del mundillo del cómic. Y para muchos, esos dibujos son un extra, un pequeño jardín secreto y muy personal que tenemos más allá de nuestros encargos profesionales. También hay que decir que, en nuestro entorno, no hay mucha gente haciendo dibujos eróticos de osos. Esto hace que nos conozcamos todos, que sea como una mini familia. De hecho, empecé esta serie porque Antoine y Paul crearon el Tumblr Studio Bara e invitaron a amigos dibujantes a desarrollar su visión del oso (muchos como yo nunca se habían planteado hacer dibujos eróticos antes). Por eso, les agradezco mucho esa primera invitación; me lo pasé genial así que decidí seguir y hacer más.

Dime un par de iconos de adolescencia, de esos que te hacían pensar en que los hombres grandes y comunes eran sexys. 

Mi primer crush de adolescencia fue Sergi López. Solía aparecer en muchas películas francesas de los 90. Sus mejillas, su cuerpo velludo, su acento… Había algo muy exótico al verle en la pantalla. Creo que es cuando se despertó mi obsesión por los osos ibéricos y también el porqué decidí venirme a vivir a España.

Pero si remontamos más en la infancia, Carlos es un cantante que estaba en todos los programas de televisión para niños… Y me encantaban sus canciones (y seguramente algo más sin saberlo aún, jaja).

Sé que estás trabajando en un proyecto narrativo de cómic, me pregunto si tiene algún punto de conexión con la dimensión ridiculosa y si podremos verlo próximamente. 

El cómic en el que llevo años trabajando se llama LES FUFURIOUS. Ya puedes ver que en el titulo hay algo de pelo, jajaja. El prota es un oso tuerto con mala leche y adicto a las drogas. Luego están una «Ricitos de oro» obesa y enamorada de él, unos «Hansel y Gretel» camellos, los Beatles en modo esqueletos… Es como coger un cuento de Disney y bombardearlo con napalm. Es muy estúpido y a la vez liberador al dibujarlo.

Página de Les Fufurious

Para terminar, tengo que preguntarte por mi director de cine favorito. Las mejores películas queer contemporáneas las está haciendo Alain Guiraudie. Creo que si cualquiera de sus personajes nounours se hiciera un selfie entraría de lleno en una categoría ridiculosa. ¿Has visto sus películas? ¿Por qué resultan tan sexys?

Si no las he visto todas, me faltan muy pocas. Lo sigo desde el principio. Y es que es un cineasta de mi región, del sur de Francia. Los actores tienen mi acento, son los paisajes que conozco… Me hablan mucho sus películas. Y es el primer cineasta en mostrarnos un mundo gay rural. La mayoría de las películas con temática gay en Francia se centraban en el típico mundo gay de París, pijo, cualquiera diría que no había gays fuera de la capital.

Gracias a Guiraudie, los gays sabemos que podemos asumir nuestra sexualidad en los pueblos, en el campo, en los bosques… De repente, es algo real y natural. Y si a esto añades que siempre consigue poner un poco de fantasía en sus historias y colocar unos actores buenorros como David Ayala o Ludovic Berthillot, tu verás, ¡cómo no va a ser el mejor director de cine del universo!

Abrazar a Rob Reiner

La muerte de Rob Reiner nos ha dejado a todos sus seguidores un poco tocados por varios motivos. En primer lugar porque nadie merece morir así y en segundo lugar por el poso de tristeza que arroja sobre una trayectoria personal y profesional luminosa como la de Rob Reiner, un tipo sensato, talentoso, amable e importante para muchos de nosotros, para todos aquellos que hemos crecido amando el cine, amando sus películas.

Porque hubo un momento en nuestras vidas que fue iluminado por su talento como realizador, ocurrió durante la segunda mitad de los años ochenta, durante lo que solo podemos calificar como su etapa de esplendor como director de cine. Desde Cuenta conmigo (Stand By Me, 1986) hasta su obra maestra Misery (1990) pasando por hitos de la cultura popular como Cuando Harry encontró a Sally (1989) o el gran clásico de aventuras La princesa prometida (The Princess Bride, 1987). Durante esta época Rob Reiner nos demostró que atesoraba lo mejor de Hollywood, no solo era un portentoso narrador de historias sino que tenía una sensibilidad propia. Sus comedias resultaban frescas porque sabían eludir los lugares comunes del momento, sus dramas sabían sortean lo facilón y lo sensiblero, sus coqueteos con el thriller de terror elevaron la materia prima del Stephen King de Misery a la categoría de clásico mayúsculo. Despedir a Rob Reiner supone despedir a un Hollywood de vieja escuela del que él fue uno de sus últimos alumnos aventajados. Le venía de familia. Su padre Carl Reiner era toda una institución en la tradición de la comedia netamente estadounidense, y el propio Rob empezó su trayectoria delante de las cámaras en la célebre sitcom All In The Family.

Su carisma resultaba desbordante y eso le llevaba a menudo a ser reclamado como actor por colegas de profesión. Nosotros siempre lo agradecíamos. Nos encantaba que se colase en títulos predilectos como Postales desde el filo (Postcards From The Edge, 1990) o El lobo de Wall Street. Porque además de ser uno de nuestros directores favoritos, caíamos rendidos ante su aplomo personal y su irresistible constitución física de gran oso polar. Tropezarse con una imagen de Rob Reiner nos daba ganas de abrazarle, así era de adorable. Bastaba con ver sus películas para comprender que este hombre era un gran humanista, bastaba asomarse a la franqueza de su mirada para que se te cayeran las bragas al suelo.

Siempre he pensado en él cuando estoy escribiendo una novela de Palabra de oso. Sin ir más lejos, la gran fantasía encarnada en el personaje de Theodor Kaplan tiene mucho del propio Rob. En cierta manera, Theo es la versión gay de Rob Reiner. Ambos están esculpidos por las hechuras del amor, de la lealtad, de la sensibilidad artística. Y despedir a Rob Reiner supone decir adiós a muchas cosas, todas ellas muy queridas. Leíamos en el Instagram del podcast Vigilante que su trágico fin supone también el fin de una era, la de un Hollywood en extinción, en plena absorción por la era del streaming y sus adocenadas maneras. Pasó lo mismo a finales de los años sesenta con la atroz muerte de Sharon Tate. Sus titulares sensacionalistas actuaron como punto final de aquel Hollywood joven y revulsivo destinado a cambiarlo todo. La despedida de Rob nos deja el cuerpo con una turbia sensación igual de premonitoria. Es el final de una era y no estamos muy seguros de que nos guste la que tenemos por delante. Porque todo aquello que encarnaba la figura de Rob Reiner, su cine, su sencillez, su manera de hacer, su condición de artesano, de repente nos parece ya de otra época. Pero una época en la que nos quedaríamos a vivir para siempre, y lo haremos en cierto modo volviendo a sus películas, invocando el espíritu de las cosas bonitas. Gracias por todo, Rob.