No subestimar el poder de un chándal

Esta imagen ha revolucionado mi Instagram durante una semana hasta un nivel que ha desbancado al propio algoritmo, así que nada mejor que postearla también aquí en la web con todos los honores. «Ya no los hacen como antes», decía alguien en los comentarios, y acaso tenga razón, no lo sé. Yo nunca fui partidario de usar chándal, nunca lo encontré sexy ni estético, pero la vida es sabia y te enseña a mirar las cosas desde otras perspectivas. Ahora observo a este semental que parece sacado de la gloriosa década de los superseventies y me rindo a sex appeal a flor de piel. Madre de dios, debe de ser verdad, ya no los hacen como antes.

La bestia interior de Peter von Kant

La conjunción entre Fassbinder, François Ozon y Denis Ménochet solo podía saldarse con una película destinada a perdurar en la memoria de un espectador como yo, o como tú, interesado en historias maricas que escapen del adocenamiento habitual. El resultado, Peter von Kant, es una pieza breve de apenas ochenta minutos, aunque arisca e incómoda como ella sola. No podía ser de otro modo partiendo del libreto de Las amargas lágrimas de Petra von Kant.

Ozon se embarra hasta las orejas, o mejor dicho, embarra hasta las orejas la personalidad de ese trasunto del propio Fassbinder que es su protagonista Peter von Kant, para exponer a la vista de todos un retrato descarnado de un tipo excesivo, egoísta, manipulador y adicto al drama. Probablemente sea la frase que pronuncia Sidonie (Isabelle Adjani) la que más duele, cuando le reprocha a su amigo cineasta: «En tus películas siempre te sitúas con el más débil, pero en la realidad, todo lo contrario».

No es una experiencia agradable asomar las narices a ese pequeño mundo claustrofóbico de adicciones y tormentos que es el apartamento de Peter von Kant, aunque, una vez pasado el trago, salpimentado eso sí con toques de humor afilado, se agradece una descripción tan cruda y visceral de las tramoyas vitales de un portento creativo como el propio Fassbinder. El narcisismo, la ebriedad, las adicciones, la obsesión amorosa entendida como un peligroso equilibrio de fuerzas dominantes, son los mimbres que articulan la existencia del protagonista de esta historia. Me imagino que si Fassbinder levantara la cabeza es probable que le diese una buena hostia a Ozon por resultar tan transparente en sus intenciones, o no lo sé, porque no creo que al realizador alemán le importase demasiado su imagen pública.

Debates inanes aparte, quiero destacar el auténtico festival interpretativo que lleva a cabo Denis Ménochet, actor de talento formidable, que con este Peter von Kant viene a añadir otro logro a una carrera sustanciosa y arriesgada que le está permitiendo trabajar con lo mejorcito del panorama internacional. Tiempo atrás, ya apareció por esta web con motivo del estreno de la extraordinaria Solo las bestias (2019) y, sin alejarnos de las bestias, muy pronto, le tendremos de nuevo en el thriller rural As bestas (2022, Rodrigo Sorogoyen). Coincidencias todas ellas que nos parecen de lo más lógico y natural, porque si ahora mismo hay una bestia actoral que nos pone brutos, esa es Denis Ménochet. Y su entrega a un papel complejo y desinhibido como del de Peter von Kant es algo que le agradeceremos siempre.

Canción para hombres grandes, de Rafa Cervera

Precisamente, una vez pegué un polvo [del montón] con un hombre [muy hermoso aunque atormentado] que vivía en la avenida Roma de Barcelona, una avenida marcada con una chincheta roja en el itinerario erótico-sentimental del protagonista de la novela Canción para hombres grandes (Jekyll & Jill, 2022). Su autor, el periodista musical y escritor valenciano Rafa Cervera, del que empecé a leer reseñas de discos cuando estaba en el insti, nos ofrece una de esas historias biográficas que se leen y se disfrutan como un pedazo de vida, como un relato verdadero y emocionante que, a buen seguro, interesará a los seguidores de esta web.

¿Por qué? Para empezar por lo bien que escribe su autor, capaz de atrapar sentimientos complejos mediante un verbo vívido y sencillo. No soy muy de marcar fragmentos con lápiz, pero mi ejemplar de Canción de para hombres grandes tiene unos cuantos párrafos señalados, momentos en los que la voz de su autor da de pleno en la diana existencial. Como muestra un botón: “Abandoné el piso conyugal convencido de que cualquier cambio vital sería lícito. A continuación, tuve que combatir la aplastante sensación de culpa que me asaltó al dejar de ser el hombre que todos, yo incluido, creían que era”. Una frase que, como no quiere la cosa, resume a la perfección el tema principal del libro.

En segundo lugar, resulta especialmente sugestivo el punto de vista de su narrador, una voz subjetiva poco habitual por estos lares, la del converso; en este caso, la de un hombre heterosexual recién divorciado que se entrega a los placeres homosexuales en plena madurez. Alguien dirá que semejante tema siempre merece una novela, y dirá bien, especialmente si incluye reflexiones sobre el sexo, el amor o la maleabilidad del deseo como las que contiene este pedazo de vida. 

Otra cosa que me gusta mucho de la novela es que en ningún momento se mencione la palabra “oso” ni se alimente de los lugares habituales de la subcultura osa. Estamos tan empapados de las coordenadas habituales, que una voz nueva, ajena al contexto conocido, resulta refrescante y, de manera indirecta, nos recuerda principios básicos de sensualidad que casi teníamos olvidados.  

Canto esta canción para hombres grandes

de cara amable y mirada sosegada,

sus espaldas anchas como armarios,

hombres de grandes abrazos,

hombres que te mecen en sus brazos

Así reza la canción del grupo Single de la que Rafa Cervera ha extraído el título para su novela, unos versos que sintetizan la condición de homenaje que articula esta Canción para hombres grandes, una reivindicación de los placeres a tres bandas, de los gozos de la reinvención y de la gratitud por las experiencias compartidas, que a lo largo de sus ligeros peros sustanciosos capítulos (mención especial para su repaso de cuerpos acumulados) deviene en una suerte de manual estético y existencial bastante imprescindible para tus años de madurez. Date el gusto. Palabra de oso.

Nueva entrega del cómic Pellizco en la nuca

Se ha hecho esperar, pero ya está aquí el nuevo número del cómic por entregas Pellizco en la nuca. Si no sabes de qué va esta historia puedes echar un vistazo al post que le dediqué con motivo del lanzamiento del primer número. El número dos se presenta con más páginas, nuevos personajes y una bonita edición presentada nuevamente en formato grapado.

El dibujo de José Manuel Hortelano-Pi vuelve a ofrecernos escenas de gran sensualidad y el guion de Manolo Dos se adentra en territorios donde el misterio y el erotismo van de la mano. Pellizco en la nuca es un proyecto de cuatro entregas que serán recopiladas en una sola novela gráfica una vez esté terminada. Cuenta la historia de Juan, un hombre en su madurez que pasa por un momento complicado y que acoge en su casa a un hombre sin pasado que le hace experimentar eso que él llama el pellizco en la nuca, la sensación inequívoca de que esa persona será determinante en su vida por algún motivo.

Un cómic que gustará a cualquiera en busca de una buena historia protagonizada por gays alejados del estereotipo que viven su sexualidad de una manera libre, enfrentados a cuestiones cotidianas como las tuyas o las mías.

Si aún no tienes tu ejemplar, puedes darte una vuelta por su Instagram o visitar su tienda. Ya estás tardando.

Una conversación con El chico de los ojos azules

En el scroll infinito de los tiempos modernos las imágenes se abaratan por mera sobreacumulación y parece que nada nos llama la atención. Sin embargo, de tanto en tanto aparece algo, un gesto, una actitud, un criterio estético que consigue destacar entre el resto para captar la atención de nuestros ojos perezosos. Esto es lo que me pasó desde un principio con la cuenta de Instagram de BoyOfTheBlueEyes o lo que es lo mismo, de Jaume Monllau, un joven afincado en Barcelona con un talento especial para ir más allá del consabido selfie, un creador que partiendo de su propio cuerpo como tema principal, ha sido capaz de elaborar una propuesta estética única y personal que dialoga con temas como la autoafirmación, el cuestionamiento de la norma estética oficial o lo queerBob Flesh se ha dado el gusto de hablar con él y, como ya sospechaba, el placer ha sido mayúsculo.

Me gustan tus fotos por dos motivos, primero, porque te sirves del autorretrato más que del selfie al uso, y segundo, porque lo haces con una elaboración estética exquisita. ¿Qué fue lo que te animó a tomarte como objeto de tus propias fotos?
Me animé al uso el autorretrato cuando era un adolescente, como un instrumento para autoconocerme, una forma de exponerme y que manifiesta un mapa de mí, una declaración de intenciones, un testimonio sobre quién soy y cómo me muestro al resto. No pretendo mentir, ni decir la más verdadera de las verdades, solo expresarme. 

Por una parte, el autorretrato tiene algo que ver con esa parte de ego y narcisismo que hay dentro de cada uno de nosotros, pero para mí, y para muchos también, tiene que ver con el autoconocimiento, con el análisis exhaustivo y crítico de la imagen de uno mismo, con su expresión. Eso sí, el producto final solo puede ser rematado con el impacto de la mirada de los demás en nosotros, algo que forma parte de ese proceso de autocreación. 

Para mí es un trabajo que implica tanto al rostro como al resto del cuerpo, ya que no existe ningún otro elemento a lo largo de nuestra vida que esté siempre tan expuesto a la evaluación pública o privada, algo que termina definiendo quiénes somos y cómo actuamos. 

¿Se te ocurre algún referente que por obra o espíritu nos ayude a visibilizar lo gordi con descaro y auto-afirmación? 

Histriónica, llamativa, voluminosa, feroz y exuberante, no ha dejado a nadie indiferente este año y se ha convertido en un personaje mediático demoledor. Así ha sido para mí ver a la cantante Lizzo en las redes, una mujer que se ha autodefinido como un nuevo icono del cuerpo. Me encanta cómo se mueve, cómo canta y cómo les enseña un dedo a todas las personas gordofóbicas que se han dedicado a demonizarla por su cuerpo. Con un discurso que no solo habla de aceptar tu cuerpo, sino de quererte a ti mismo. Pienso que es una persona cuyo trabajo nos ayuda a nosotros y a los que están por venir. 

Lizzo está aquí para quedarse y hacerte bailar

Esto que voy a decir envejece mucho, pero Bob Flesh tiene una edad y está muy interesado en conocer los gustos y referentes de jóvenes creadores como tú, ¿qué programas, películas o series consideras que han ayudado más a crecer en libertad a tu generación?
Somos una generación que reivindicamos sobre todo el hablar sobre la diversidad, la sexualidad y la identidad individual. Creo que en muchos casos buscamos reflexionar sobre el peso que las generaciones anteriores han tenido sobre la nuestra y plantear problemas propios de los que no se ocuparon.

En el ámbito de las series, algunas de las que más me han influenciado se ocupan de muchas de las inquietudes mencionadas anteriormente, tenemos ejemplos como Euphoria o Sex Education, o, yéndonos más atrás, Skins, producciones que hablan de nosotros, de nuestras épocas más inquietas, sobre cuestiones que han impactado a mi generación, desde la ropa y la estética hasta nuestra personalidad. O Westworld, por ejemplo, que es una reflexión constante sobre la identidad y el futuro de nuestros datos en un mundo distópico. 

Si nos vamos a la gran pantalla, podemos ir desde El viaje de Chihiro (2001) a Harry Potter(2001-2011), historias que empezaban con tonos infantiles para culminar con un matiz adulto, hasta las que para mí son odas a la diferencia: Pequeña Miss Sunshine (2006) o The Perks of Being a Wallflower (2012). 

A veces tengo la impresión de que el mainstream considera gordi a cualquiera al que le sobre un kilo y que eso deja en muy mal lugar (cuando no excluye directamente) a mucha gente está verdaderamente fuera de la norma estética oficial. ¿Estás de acuerdo? Si es así, ¿cómo podemos cambiar esto? 

Cuando en la sociedad surge una corriente alternativa, disruptiva o que desmonta estereotipos, en el momento en que esta adquiere nombre y fuerza, termina creando una normatividad aceptada por el mainstream para que los media puedan utilizarlo y sea aceptable para todos. 

El bodypositive, y lo alternativo respecto al cuerpo en sí, ha terminado siendo un conjunto de características normativizadas asociadas con un hashtag o etiqueta que muchos utilizan para autopromocionarse y potenciar discursos que no son sustanciosos ni reales. 

El problema es que finalmente esto genera una percepción deformada de lo que, como has dicho tú, se refiere a la gente con físicos verdaderamente fuera de la norma estética oficial y aumenta la estigmatización que estos pueden sufrir. Todos, y más nosotros como personas excluidas de la normatividad estética, debemos tener un ojo más crítico a la hora de consumir contenido y no dejar que un discurso nos ciegue por muy bien articulado que esté o por mucha purpurina que lo recubra. En muchos casos, nos están vendiendo como alternativo y fuera de la norma un producto perfectamente hegemónico y aceptable. 

Lo queer y la era no binaria parece que han dinamitado muchas de las etiquetas habituales. En el texto del perfil de tu Instagram dices que definir significa limitar. En este contexto, ¿crees que sigue teniendo sentido hablar de comunidad bear? ¿Te ayudó a ti en algún momento?
Creo que hemos creado tantas etiquetas que las posibilidades de combinarlas, o de crear otras nuevas combinando las ya existentes, son infinitas. Las etiquetas pueden ser una guía práctica para uno mismo en esos momentos en los que te sientes perdido. Te ayudan a saber con qué identificarse, con qué no, o bien te abren puertas a nuevos grupos o realidades distintas. 

Si hablamos de la comunidad bear, nos puede ayudar a encontrarnos y a definirnos a nosotros mismos, necesitamos tener un sentido de pertenencia e identificación de uno mismo con un grupo o con un ambiente a lo largo de nuestra vida. 

La comunidad bear hace que mucha gente se identifique porque, en muchos sentidos, va en contra de la sociedad, no respeta los cánones de belleza en su mayoría y acepta todo tipo de físicos y edades que en otros sectores de la sociedad son estigmatizados. Descubrir un grupo en el que tener un cuerpo distinto, un cuerpo grande, tenga la forma que tenga, y que eso no sea un problema a la hora de poder relacionarte con quien quieras, eso es lo que nos une, todos somos distintos y vamos en contra de lo establecido. 

¿Dirías que hay una negociación estética con uno mismo de un modo permanente? Si es así, ¿tú cómo lo has llevado? 

Pienso que la convivencia de uno con su propio cuerpo supone una negociación y una evolución constante tirando a compleja, tal como lo veo y experimento, vivimos en un enfrentamiento constante entre la persona que somos, la que queremos ser y la que aún no sabemos que seremos. 

Sospecho que tras ese hermoso par de ojos azules hay algo de timidez, sin embargo, a través de tu Instagram construyes una actitud chula y echada pa’lante con la colaboración de tus canciones favoritas e iconos predilectos. ¿Cómo nos empodera el pop?
La fuerza de la cultura del pop nos ha dado miles de nuevas disrupciones y diálogos con los que sentirnos identificados, para cambiar la manera de ver las cosas. Nos ha hecho sentir fantásticos, invencibles y especiales. 

Pero debemos tener todo eso en cuenta siempre que se haga desde una perspectiva crítica y razonable, pues el pop en su mayoría nos muestra un visión hegemónica, por un lado, debemos celebrar la lucha y logros del pop como un inicio positivo y, por otro, ver lo que falta por recorrer del camino: el empoderamiento que necesitamos debe ser cada vez más plural, abogar cada vez más por exponer la diversidad, y que no responda a los estándares habituales o hegemónicos. 

Diva pop favorita y otra que te parezca empeñada en hacer lo que no debe.
¡Bob! ¡Esto no puede preguntarse en pleno 2022! He visto terminarse amistades por preguntas así. 

Jajajaja.

Para mí, todas tienen su punto que las hace brillar y ser impresionantes, y todas tienen en común que han roto moldes y sentado nuevos precedentes, pero más que una diva que hace lo que no debe, y que siempre ha hecho lo que ha querido y cuando ha querido, es Lady Gaga, por supuesto, porque desde el principio ha hecho lo que ha querido, ha experimentado, ha saltado de un registro a otro, quizá con mayor o menor éxito, pero siendo fiel a sí misma y siempre buscándose.

Aprovecha este espacio como ventana para nuevos contactos y colaboraciones profesionales. ¿Qué clase de encargos aceptas y cómo pueden contactar contigo?
¡Me apunto a un bombardeo! Me encanta todo lo relacionado con la dirección de arte, tengo práctica en participar en casi todas las partes de cualquier proceso creativo, desde la ideación de conceptos, hasta los detalles a la hora de formalizarlo. Trabajo desde la realización de piezas artísticas o gráficas en múltiples formatos, la fotografía o la dirección y comunicación artística de proyectos. 

Me interesa colaborar con cualquier propuesta creativa y ver hasta dónde nos puede llevar, creo que cuando perteneces al campo de lo creativo nunca quieres dejar de experimentar y evolucionar en entornos diferentes. 

Se me puede contactar por mensaje a cualquiera de mis dos cuentas, ya sea @boyoftheblueeyes o mi cuenta profesional @jau.bril

Y el ambiente, ¿resulta estimulante o echas en falta fiestas más divertidas o una escena más atrevida? 

La verdad, últimamente veo una homogeneización generalizada, en la que hay algún intento de ser refrescante pero, como siempre, hay una corriente mayoritaria que hace complicado que surjan cosas nuevas y lleguen a buen puerto. Aunque sí que hay una escena alternativa alentadora llena de ilusión y nuevas vibraciones. 

Tengo la sensación de que muchos espacios seguros con públicos definidos se han abierto para abarcar más audiencia, dejando de ser en ocasiones lugares donde uno pueda sentirse o expresarse de manera tan cómoda como antes. 

Me ha dicho un pajarito que eres fan de mis novelas. Regálame los oídos, ¿cómo las descubriste y qué sensaciones te produjeron?
Como todo hoy en día, las descubrí por Instagram, y fue revelador. Desde que era pequeño, en el cine, la televisión y los libros, la gente grande siempre ha tenido unos roles y características muy marcados, algo que ha acabado dictando cómo nos ve la sociedad y cómo quiere que nos comportemos: graciosos, ridículos, poco inteligentes, por no decir tontos, solos… 

Se nos ha pintado siempre con los mismos colores cuando, como todos los seres humanos tenemos toda una paleta que mostrar. En tus novelas, usas todos los registros para contar tus historias, como en la vida misma, y a diferencia de lo que mucha gente no ve o no quiere ver, una persona con un cuerpo grande o fuera de la norma puede sentirse atractiva, sexy o deseada, sentirse bien consigo misma y gustarse, porque es lo que merecemos, como todo el mundo, amor, autoestima y respeto. 

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