Mirando a Cannes

Estos días se anunciaba el cartel de la Quincena de realizadores del próximo Festival de cine de Cannes y mira por donde nos ha encantado. La imagen es de un viejo conocido de la sección del festival, nuestro querido Alain Guiraudie, de quien precisamente hablábamos en el post anterior y cuyo cine no nos cansaremos nunca de recomendar. La imagen pertenece a la reciente exposición de fotografías que el cineasta ha mostrado en la galería parisina Crèvecouer.

Quien esté familiarizado con la obra de Alain Guiraudie sabrá que sus películas, como sus fotografías, se fijan en rostros y fisonomías de los habitantes de la zona sur de Francia, ambientes rurales alejados del ruido de las urbes donde a menudo el detalle erótico aparece de manera inesperada, y donde felizmente la envergadura de los hombres grandes se filtra en su imaginario propio.

Ridiculosos, el libro

Uno de nuestros ilustradores favoritos viene de la France y sabe acercarse a la figura de los osos de una manera sexy, humorística y absolutamente personal. Afincado en Barcelona, nuestro artista se oculta bajo el alias de Estocafich y se ha colado en alguna ocasión por esta web por sus colaboraciones con el colectivo Studio Bara o en el exquisito calendario Bears-illustrated comisariado por Christian Fernández Mirón. Ahora estamos de enhorabuena porque nos presenta su libro Ridiculosos en una edición preciosa de serie limitada, donde recoge una selección de sus dibujos, un festín para cualquier amante de los osos y de la ilustración que viene a redondear su imaginario personal. Estocafich es la mitad de la editorial francesa dedicada al cómic Misma Éditions, y sus Ridiculosos vienen pisando fuerte fuera de los cauces habituales. Bob Flesh ha querido charlar con él sobre lo ridículo y lo sublime, y sobre esa asombrosa capacidad que tiene para humanizar a través del humor. Ah! y si tienes algo de buen gusto no dudes de hacerte con su Ridiculosos, el libro, o con alguna de sus serigrafías porque son un auténtico tesoro. Palabra de oso.

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La mayoría de los dibujos incluidos en tu libro están basados en tu colección de selfies recopilados de la era dorada de Tumblr. Aunque ya no es lo que era, confieso que sigo mirando esa red social, ¿y tú?

La verdad es que no. Sigo teniendo la cuenta activa, creo, pero desde que llegó la censura y desaparecieron casi todas la cuentas «amateur» que seguía, dejé de encontrarle el interés… Y tengo que decir que intento también reducir el número de app de redes sociales que sigo, para intentar perder menos tiempo vagueando y trabajar mas, jaja.

Tal como explicas en el prólogo de tu libro, el término “ridiculoso” no tiene un sentido peyorativo. A mi parecer, un ridiculoso es un buen antídoto contra el divismo que a menudo nos rodea en la vida, en los bares, en las redes, ¿me equivoco o no vas por ahí?

Exacto, para mí no tiene nada de peyorativo. Ya sé que el juego de palabra es muy malo pero me hacía gracia. Hay una expresión famosa en Francia que dice «Le ridicule ne tue pas» (el ridículo no mata), es decir, no tener miedo a parecer ridículo, a reírse de sí mismo. La gente suele tomarse muy en serio su imagen o las fotos en sus perfiles. Con esa serie de Ridiculosos me interesaba elegir fotos con poses o detalles absurdos. 

Creo que compartimos un gusto por lo imperfecto, lo casual o lo que puede salir mal en un selfie, aunque a veces también puede ser el contexto o el ambiente de la foto. ¿Puede ser dicha imperfección una manera de encontrar la verdad, lo auténtico en tiempos de postureos o imágenes deepfake?

Totalmente. Y esa era la autenticidad que encontraba en esas cuentas de Tumblr (o ahora en X o Bluesky). Las echo de menos. Un selfie amateur cuenta mucho sobre la persona (por el entorno, los objetos en la foto…) y me gustaba montarme mis propias historias. Y cada vez es más complicado encontrar esto. Estamos en un tiempo en que todo está perfecto, controlado, liso, retocado con IA… ¡Viva la imperfección!

Yo a veces llego más lejos y digo que en esa imperfección encuentro algo de poesía. De hecho los osos más guapos son los que veo por la calle, currantes, del tipo común, lejos de los escaparates de las redes sociales. 

¡Me pasa igual! Y seguramente es por eso que muchos osos de mi libro están en el jardín, o en el garaje rodeado de herramientas… Y de hecho pasa mucho que sigues gente guapa en redes, y cuando los encuentras en la vida real, no se parecen. Y es que para mí, más allá de la foto de perfil perfecta, la poesía está en la vida real, en el encuentro, en la forma de exprimirse (oralmente y corporalmente) o en la timidez del otro.

Tu galería de ridiculosos parece habitar en un mundo propio, entre el humor y la esfera doméstica, cotidiana. Supongo que tiene mucho que ver con tu manera de ver las cosas. 

No sé… Supongo. Me gusta la gente que tiene sentido del humor. También, al ser dibujante, me gusta observar y fijarme en los detalles de una escena. Me gusta mucho buscar la fantasía en lo cotidiano, evadirme. 

Tu estilo resulta inconfundible y no se parece en nada a las típicas ilustraciones de osos que uno encuentra por ahí, parece más próximo al cómic o a la ilustración humorística de un periódico o revista con fundamento tipo New Yorker. ¿Puedes contarnos algo sobre tus influencias?

Para empezar, viniendo del cómic, no lo puedo evitar, mis hombres tienen una cara muy «cartoon», aunque con esta serie Ridiculosos, intento llegar a un dibujo un poco más detallado y realista. Eso se añade al humor que ya había en la foto original, creo. Y es curioso porque con mis tebeos me pasa al contrario, evitan la realidad, mis personajes son muy estilizados, la perspectiva no existe o acaso es muy mala, distorsionada…. Algo que también aparece en esta serie de dibujos Ridiculosos, creo: los cuerpos no están muy bien conseguidos, si te fijas bien, tienen proporciones raras… Pero del mismo modo que me gustan los hombres imperfectos, me gustan las imperfecciones y los accidentes en el dibujo. De hecho, nunca hago bocetos, me pongo directamente a dibujar en el papel, si sale muy mal, pongo un poco de corrector o incluso tiro la hoja y vuelvo a empezar. Me interesa más la fuerza del primer trazo. Esto me viene de mis primeras lecturas con Lewis Trondheim, o Joann Sfar. Y también, en cuanto a influencias, el trabajo de Julie Doucet o Anouk Ricard, que son dos de mis autoras favoritas.

Serigrafía a la venta

Me gusta mucho el término “nounours” (oso de peluche) pero creo que en Francia se prefiere el término “ours” (oso) para referirse al típico oso de manual, ¿me puedes ayudar con esto?

A mí me encanta el término «nounours». Justamente porque hace referencia a ese peluche de la infancia que abrazabas y con el que dormías. Yo creo que a muchos osos el término les parece demasiado ñoño. No les gusta el toque infantil o tierno que tiene esa palabra, sobre todo a los osos machos alfa, que no asumen su pluma y su feminidad, diría. «Nounours» es también el nombre de un personaje famoso de una serie para niños de los 60-70. A mí me encanta, pero me imagino que ha sido un trauma infantil para muchos niños de esa época, jajaja. Dejó aquí el enlace por si alguien tiene curiosidad.

Me encantan tus dibujos y los de paisanos tuyos como el tándem Studio Bara (Antoine Maillard y Paul Burckel), creo que tenéis algo que os hace únicos, y la cosa es que os conocéis, colaboráis y compartís una cierta sensibilidad. No sé si podemos hablar de pequeña escena francesa, o si me olvido de algún artista más o de dónde surgen estas sintonías.

Pasa algo con todos esos autores franceses, y es que la mayoría hemos pasado por una escuela de arte. Nos dedicamos al cómic o a la ilustración y nos conocemos de las ferias, del mundillo del cómic. Y para muchos, esos dibujos son un extra, un pequeño jardín secreto y muy personal que tenemos más allá de nuestros encargos profesionales. También hay que decir que, en nuestro entorno, no hay mucha gente haciendo dibujos eróticos de osos. Esto hace que nos conozcamos todos, que sea como una mini familia. De hecho, empecé esta serie porque Antoine y Paul crearon el Tumblr Studio Bara e invitaron a amigos dibujantes a desarrollar su visión del oso (muchos como yo nunca se habían planteado hacer dibujos eróticos antes). Por eso, les agradezco mucho esa primera invitación; me lo pasé genial así que decidí seguir y hacer más.

Dime un par de iconos de adolescencia, de esos que te hacían pensar en que los hombres grandes y comunes eran sexys. 

Mi primer crush de adolescencia fue Sergi López. Solía aparecer en muchas películas francesas de los 90. Sus mejillas, su cuerpo velludo, su acento… Había algo muy exótico al verle en la pantalla. Creo que es cuando se despertó mi obsesión por los osos ibéricos y también el porqué decidí venirme a vivir a España.

Pero si remontamos más en la infancia, Carlos es un cantante que estaba en todos los programas de televisión para niños… Y me encantaban sus canciones (y seguramente algo más sin saberlo aún, jaja).

Sé que estás trabajando en un proyecto narrativo de cómic, me pregunto si tiene algún punto de conexión con la dimensión ridiculosa y si podremos verlo próximamente. 

El cómic en el que llevo años trabajando se llama LES FUFURIOUS. Ya puedes ver que en el titulo hay algo de pelo, jajaja. El prota es un oso tuerto con mala leche y adicto a las drogas. Luego están una «Ricitos de oro» obesa y enamorada de él, unos «Hansel y Gretel» camellos, los Beatles en modo esqueletos… Es como coger un cuento de Disney y bombardearlo con napalm. Es muy estúpido y a la vez liberador al dibujarlo.

Página de Les Fufurious

Para terminar, tengo que preguntarte por mi director de cine favorito. Las mejores películas queer contemporáneas las está haciendo Alain Guiraudie. Creo que si cualquiera de sus personajes nounours se hiciera un selfie entraría de lleno en una categoría ridiculosa. ¿Has visto sus películas? ¿Por qué resultan tan sexys?

Si no las he visto todas, me faltan muy pocas. Lo sigo desde el principio. Y es que es un cineasta de mi región, del sur de Francia. Los actores tienen mi acento, son los paisajes que conozco… Me hablan mucho sus películas. Y es el primer cineasta en mostrarnos un mundo gay rural. La mayoría de las películas con temática gay en Francia se centraban en el típico mundo gay de París, pijo, cualquiera diría que no había gays fuera de la capital.

Gracias a Guiraudie, los gays sabemos que podemos asumir nuestra sexualidad en los pueblos, en el campo, en los bosques… De repente, es algo real y natural. Y si a esto añades que siempre consigue poner un poco de fantasía en sus historias y colocar unos actores buenorros como David Ayala o Ludovic Berthillot, tu verás, ¡cómo no va a ser el mejor director de cine del universo!

Abrazar a Rob Reiner

La muerte de Rob Reiner nos ha dejado a todos sus seguidores un poco tocados por varios motivos. En primer lugar porque nadie merece morir así y en segundo lugar por el poso de tristeza que arroja sobre una trayectoria personal y profesional luminosa como la de Rob Reiner, un tipo sensato, talentoso, amable e importante para muchos de nosotros, para todos aquellos que hemos crecido amando el cine, amando sus películas.

Porque hubo un momento en nuestras vidas que fue iluminado por su talento como realizador, ocurrió durante la segunda mitad de los años ochenta, durante lo que solo podemos calificar como su etapa de esplendor como director de cine. Desde Cuenta conmigo (Stand By Me, 1986) hasta su obra maestra Misery (1990) pasando por hitos de la cultura popular como Cuando Harry encontró a Sally (1989) o el gran clásico de aventuras La princesa prometida (The Princess Bride, 1987). Durante esta época Rob Reiner nos demostró que atesoraba lo mejor de Hollywood, no solo era un portentoso narrador de historias sino que tenía una sensibilidad propia. Sus comedias resultaban frescas porque sabían eludir los lugares comunes del momento, sus dramas sabían sortean lo facilón y lo sensiblero, sus coqueteos con el thriller de terror elevaron la materia prima del Stephen King de Misery a la categoría de clásico mayúsculo. Despedir a Rob Reiner supone despedir a un Hollywood de vieja escuela del que él fue uno de sus últimos alumnos aventajados. Le venía de familia. Su padre Carl Reiner era toda una institución en la tradición de la comedia netamente estadounidense, y el propio Rob empezó su trayectoria delante de las cámaras en la célebre sitcom All In The Family.

Su carisma resultaba desbordante y eso le llevaba a menudo a ser reclamado como actor por colegas de profesión. Nosotros siempre lo agradecíamos. Nos encantaba que se colase en títulos predilectos como Postales desde el filo (Postcards From The Edge, 1990) o El lobo de Wall Street. Porque además de ser uno de nuestros directores favoritos, caíamos rendidos ante su aplomo personal y su irresistible constitución física de gran oso polar. Tropezarse con una imagen de Rob Reiner nos daba ganas de abrazarle, así era de adorable. Bastaba con ver sus películas para comprender que este hombre era un gran humanista, bastaba asomarse a la franqueza de su mirada para que se te cayeran las bragas al suelo.

Siempre he pensado en él cuando estoy escribiendo una novela de Palabra de oso. Sin ir más lejos, la gran fantasía encarnada en el personaje de Theodor Kaplan tiene mucho del propio Rob. En cierta manera, Theo es la versión gay de Rob Reiner. Ambos están esculpidos por las hechuras del amor, de la lealtad, de la sensibilidad artística. Y despedir a Rob Reiner supone decir adiós a muchas cosas, todas ellas muy queridas. Leíamos en el Instagram del podcast Vigilante que su trágico fin supone también el fin de una era, la de un Hollywood en extinción, en plena absorción por la era del streaming y sus adocenadas maneras. Pasó lo mismo a finales de los años sesenta con la atroz muerte de Sharon Tate. Sus titulares sensacionalistas actuaron como punto final de aquel Hollywood joven y revulsivo destinado a cambiarlo todo. La despedida de Rob nos deja el cuerpo con una turbia sensación igual de premonitoria. Es el final de una era y no estamos muy seguros de que nos guste la que tenemos por delante. Porque todo aquello que encarnaba la figura de Rob Reiner, su cine, su sencillez, su manera de hacer, su condición de artesano, de repente nos parece ya de otra época. Pero una época en la que nos quedaríamos a vivir para siempre, y lo haremos en cierto modo volviendo a sus películas, invocando el espíritu de las cosas bonitas. Gracias por todo, Rob.

Definitivamente Herminio

Los habituales de esta web ya conocéis de sobra el trabajo de la factoría creativa Mari-Records: por aquí hemos hablado de sus fanzines y cómics, tales como su Cancaneo vacacionil o su imprescindible Marjal, o de la novela ilustrada Pobre Herminio.

Precisamente, hoy volvemos a ocuparnos de Herminio, en lo que supone la culminación de su historia: la nueva versión de Pobre Herminio vuelve a incluir su primer relato para desarrollarlo ampliamente hasta alcanzar la categoría de una historia de amor y sexo sudoroso mucho más ambiciosa de lo que su primera entrega parecía prometer. Lo que empezó como un señor polvazo entre dos personajes azarosos, Otto y Herminio, un polvo fruto de un encuentro casual en áreas de servicio, deriva en una historia personal en la que el sexo, el amor y el desamor lo vuelve todo nítidamente real. Puede que las expectativas de nuestro protagonista Otto se tiñan de fantasía en pleno incendio de los sentidos, pero lo que encontraremos en esta señora novela habla tanto del deseo como de la hiel de sus consecuencias.

No está de más señalar que la edición también se presenta ampliada y mejorada, con portada especial para la ocasión a cargo de nuestro ilustrador predilecto José Manuel Hortelano y disponible para todo el mundo en formato digital y físico desde este enlace.

Nada mejor que hablar con el propio autor de la novela, en esta ocasión parapetado tras el alias de Otto Ordóñez, para conocer un poco mejor la cocción de esta edición definitiva, una cocción que, como los mejores guisos, se ha tomado su tiempo en completar.

¿Qué vamos a encontrar en esta versión definitiva de Pobre Herminio, cómo se lo podrías explicar al lector despistado?

En esta versión definitiva vamos a encontrar una historia más desarrollada. La primera fue un relato ilustrado que dejó ganas de más. Muchas gracias desde aquí por la respuesta de todos los seguidores en aquel momento. Ahora, después de tanto tiempo, he conseguido dar a la historia lo que merecía de una manera más madura creo…

¿Podemos esperar una nueva novela con sus personajes o con esta versión dejas cerrada su historia?

Otra novela? Ahora mismo no. Creo que su historia queda bien cerrada, además he arrastrado mucho todo el proceso durante bastante tiempo, como bien tú sabes. A nivel creativo ha sido toda una experiencia. Quizás más adelante otras historias pero la relación entre éstas dos hormigoneras creo que ya está.

¿Has empezado a recibir las primeras reacciones? ¿Qué te dicen tus lectores?

Aún no he recibido muchas, pero entre ellas, hay gente que le gusta el detalle en el sexo, cómo se desarrolla su relación durante tanto tiempo en la distancia o incluso lo duro que se hacen los celos y la toxicidad. 

Para mí, el gran tema de las historias que han salido de tu factoría creativa Marirecords es el drama cotidiano que vivimos los humanos al forjarnos unas expectativas elevadas (follar a lo grande, encontrar al osazo definitivo del que colgarnos) y una realidad que suele chamuscar nuestro culo con el fuego de su miseria, ¿crees que van por ahí los tiros?

Si, yo creo que es la cotidianidad, básicamente. Que te quieras tirar al borracho de tu barrio, al cocinero del restaurante de dos calles más abajo o al obrero rumano que está tremendo, babeas cada vez que lo ves paseando a su perro, que vive en el edificio de enfrente y que sabes que ninguno de éstos sacos de portland es objeto de deseo de sus parejas (éste prejuicio está en mi cabeza y alimenta mis celos) y que seguramente sean rechazados a diario, cuando nosotros les daríamos amor y les llevaríamos en bandeja. La sociedad cree que las personas lgtbi lo tenemos más facil o que tenemos más posibilidades de tener sexo: ERROR.

De hecho, en Pobre Herminio encontramos —más que nunca— una amplia paleta de tonos. Empieza como una aventura sexual de gasolinera, entre lo macarra, lo humorístico y el alto voltaje erótico, pero progresivamente la historia se vuelve oscura y, por momentos, dolorosamente real. ¿De dónde viene esta variedad de tonos?

Pues viene del día a día más básico, de lo real. Algo como lo que te comentaba antes. Te vas de fin de semana con tus colegas y de repente pasa algo que te cambia el día totalmente. Conoces a alguien que te vuelve loco. Pero no sabes y en ningún momento te figuras ni planteas qué función va a jugar ésta persona en tu vida. No te imaginas nada, simplemente vas haciendo. Una historia que se desarrolla a lo largo de X tiempo, son capítulos de nuestras vidas, historias que nos han pasado a todos y que podríamos narrar.

Algo me dice que esta historia tiene un poderoso trasfondo biográfico o de cosas vividas, si es así, ¿dirías que ponerla por escrito resulta terapéutico?

Absolutamente. Es una realidad ficcionada. Creo que para mi todo ha de tener parte de verdad, necesito crear a partir de una realidad porque necesito creerme lo que hago y lo que muestro. Sacar sea lo que sea, para cualquier artista, creo que es terapeutico y por eso lo hacemos, para sanarnos o intentar sanar. Hay gente que puede crear sin necesidad de una experiencia vivida, pero yo necesito esa realidad. Para mi es también a nivel recordatorio como un tatuaje: «Aquí tienes tu mierda, no vuelvas a caer en algo así». 

Siempre me ha asombrado la creatividad de tu factoría, lo mismo sacas un comic, que un disco, que un fanzine de fotos, que una novela.  ¿Qué vendrá luego de este Pobre Herminio? 

Pues siempre tengo un proyecto en mente lo único que me cuesta mucho tiempo. La dificultad también la aumenta la edición y distribución. El «Hazlo tu mismo» se vuelve un poco cuesta arriba en ese sentido. Pero tengo material como para sacar 8 cosas, por decirte algo, pero lo que me falta es el tiempo. Quizás un mapa de ruta no me iría nada mal… Pero bueno, para manteneros un poco en vilo, debería de haber nuevo comic o un EP de  Porkera. Veremos….