Ridiculosos, el libro

Uno de nuestros ilustradores favoritos viene de la France y sabe acercarse a la figura de los osos de una manera sexy, humorística y absolutamente personal. Afincado en Barcelona, nuestro artista se oculta bajo el alias de Estocafich y se ha colado en alguna ocasión por esta web por sus colaboraciones con el colectivo Studio Bara o en el exquisito calendario Bears-illustrated comisariado por Christian Fernández Mirón. Ahora estamos de enhorabuena porque nos presenta su libro Ridiculosos en una edición preciosa de serie limitada, donde recoge una selección de sus dibujos, un festín para cualquier amante de los osos y de la ilustración que viene a redondear su imaginario personal. Estocafich es la mitad de la editorial francesa dedicada al cómic Misma Éditions, y sus Ridiculosos vienen pisando fuerte fuera de los cauces habituales. Bob Flesh ha querido charlar con él sobre lo ridículo y lo sublime, y sobre esa asombrosa capacidad que tiene para humanizar a través del humor. Ah! y si tienes algo de buen gusto no dudes de hacerte con su Ridiculosos, el libro, o con alguna de sus serigrafías porque son un auténtico tesoro. Palabra de oso.

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La mayoría de los dibujos incluidos en tu libro están basados en tu colección de selfies recopilados de la era dorada de Tumblr. Aunque ya no es lo que era, confieso que sigo mirando esa red social, ¿y tú?

La verdad es que no. Sigo teniendo la cuenta activa, creo, pero desde que llegó la censura y desaparecieron casi todas la cuentas «amateur» que seguía, dejé de encontrarle el interés… Y tengo que decir que intento también reducir el número de app de redes sociales que sigo, para intentar perder menos tiempo vagueando y trabajar mas, jaja.

Tal como explicas en el prólogo de tu libro, el término “ridiculoso” no tiene un sentido peyorativo. A mi parecer, un ridiculoso es un buen antídoto contra el divismo que a menudo nos rodea en la vida, en los bares, en las redes, ¿me equivoco o no vas por ahí?

Exacto, para mí no tiene nada de peyorativo. Ya sé que el juego de palabra es muy malo pero me hacía gracia. Hay una expresión famosa en Francia que dice «Le ridicule ne tue pas» (el ridículo no mata), es decir, no tener miedo a parecer ridículo, a reírse de sí mismo. La gente suele tomarse muy en serio su imagen o las fotos en sus perfiles. Con esa serie de Ridiculosos me interesaba elegir fotos con poses o detalles absurdos. 

Creo que compartimos un gusto por lo imperfecto, lo casual o lo que puede salir mal en un selfie, aunque a veces también puede ser el contexto o el ambiente de la foto. ¿Puede ser dicha imperfección una manera de encontrar la verdad, lo auténtico en tiempos de postureos o imágenes deepfake?

Totalmente. Y esa era la autenticidad que encontraba en esas cuentas de Tumblr (o ahora en X o Bluesky). Las echo de menos. Un selfie amateur cuenta mucho sobre la persona (por el entorno, los objetos en la foto…) y me gustaba montarme mis propias historias. Y cada vez es más complicado encontrar esto. Estamos en un tiempo en que todo está perfecto, controlado, liso, retocado con IA… ¡Viva la imperfección!

Yo a veces llego más lejos y digo que en esa imperfección encuentro algo de poesía. De hecho los osos más guapos son los que veo por la calle, currantes, del tipo común, lejos de los escaparates de las redes sociales. 

¡Me pasa igual! Y seguramente es por eso que muchos osos de mi libro están en el jardín, o en el garaje rodeado de herramientas… Y de hecho pasa mucho que sigues gente guapa en redes, y cuando los encuentras en la vida real, no se parecen. Y es que para mí, más allá de la foto de perfil perfecta, la poesía está en la vida real, en el encuentro, en la forma de exprimirse (oralmente y corporalmente) o en la timidez del otro.

Tu galería de ridiculosos parece habitar en un mundo propio, entre el humor y la esfera doméstica, cotidiana. Supongo que tiene mucho que ver con tu manera de ver las cosas. 

No sé… Supongo. Me gusta la gente que tiene sentido del humor. También, al ser dibujante, me gusta observar y fijarme en los detalles de una escena. Me gusta mucho buscar la fantasía en lo cotidiano, evadirme. 

Tu estilo resulta inconfundible y no se parece en nada a las típicas ilustraciones de osos que uno encuentra por ahí, parece más próximo al cómic o a la ilustración humorística de un periódico o revista con fundamento tipo New Yorker. ¿Puedes contarnos algo sobre tus influencias?

Para empezar, viniendo del cómic, no lo puedo evitar, mis hombres tienen una cara muy «cartoon», aunque con esta serie Ridiculosos, intento llegar a un dibujo un poco más detallado y realista. Eso se añade al humor que ya había en la foto original, creo. Y es curioso porque con mis tebeos me pasa al contrario, evitan la realidad, mis personajes son muy estilizados, la perspectiva no existe o acaso es muy mala, distorsionada…. Algo que también aparece en esta serie de dibujos Ridiculosos, creo: los cuerpos no están muy bien conseguidos, si te fijas bien, tienen proporciones raras… Pero del mismo modo que me gustan los hombres imperfectos, me gustan las imperfecciones y los accidentes en el dibujo. De hecho, nunca hago bocetos, me pongo directamente a dibujar en el papel, si sale muy mal, pongo un poco de corrector o incluso tiro la hoja y vuelvo a empezar. Me interesa más la fuerza del primer trazo. Esto me viene de mis primeras lecturas con Lewis Trondheim, o Joann Sfar. Y también, en cuanto a influencias, el trabajo de Julie Doucet o Anouk Ricard, que son dos de mis autoras favoritas.

Serigrafía a la venta

Me gusta mucho el término “nounours” (oso de peluche) pero creo que en Francia se prefiere el término “ours” (oso) para referirse al típico oso de manual, ¿me puedes ayudar con esto?

A mí me encanta el término «nounours». Justamente porque hace referencia a ese peluche de la infancia que abrazabas y con el que dormías. Yo creo que a muchos osos el término les parece demasiado ñoño. No les gusta el toque infantil o tierno que tiene esa palabra, sobre todo a los osos machos alfa, que no asumen su pluma y su feminidad, diría. «Nounours» es también el nombre de un personaje famoso de una serie para niños de los 60-70. A mí me encanta, pero me imagino que ha sido un trauma infantil para muchos niños de esa época, jajaja. Dejó aquí el enlace por si alguien tiene curiosidad.

Me encantan tus dibujos y los de paisanos tuyos como el tándem Studio Bara (Antoine Maillard y Paul Burckel), creo que tenéis algo que os hace únicos, y la cosa es que os conocéis, colaboráis y compartís una cierta sensibilidad. No sé si podemos hablar de pequeña escena francesa, o si me olvido de algún artista más o de dónde surgen estas sintonías.

Pasa algo con todos esos autores franceses, y es que la mayoría hemos pasado por una escuela de arte. Nos dedicamos al cómic o a la ilustración y nos conocemos de las ferias, del mundillo del cómic. Y para muchos, esos dibujos son un extra, un pequeño jardín secreto y muy personal que tenemos más allá de nuestros encargos profesionales. También hay que decir que, en nuestro entorno, no hay mucha gente haciendo dibujos eróticos de osos. Esto hace que nos conozcamos todos, que sea como una mini familia. De hecho, empecé esta serie porque Antoine y Paul crearon el Tumblr Studio Bara e invitaron a amigos dibujantes a desarrollar su visión del oso (muchos como yo nunca se habían planteado hacer dibujos eróticos antes). Por eso, les agradezco mucho esa primera invitación; me lo pasé genial así que decidí seguir y hacer más.

Dime un par de iconos de adolescencia, de esos que te hacían pensar en que los hombres grandes y comunes eran sexys. 

Mi primer crush de adolescencia fue Sergi López. Solía aparecer en muchas películas francesas de los 90. Sus mejillas, su cuerpo velludo, su acento… Había algo muy exótico al verle en la pantalla. Creo que es cuando se despertó mi obsesión por los osos ibéricos y también el porqué decidí venirme a vivir a España.

Pero si remontamos más en la infancia, Carlos es un cantante que estaba en todos los programas de televisión para niños… Y me encantaban sus canciones (y seguramente algo más sin saberlo aún, jaja).

Sé que estás trabajando en un proyecto narrativo de cómic, me pregunto si tiene algún punto de conexión con la dimensión ridiculosa y si podremos verlo próximamente. 

El cómic en el que llevo años trabajando se llama LES FUFURIOUS. Ya puedes ver que en el titulo hay algo de pelo, jajaja. El prota es un oso tuerto con mala leche y adicto a las drogas. Luego están una «Ricitos de oro» obesa y enamorada de él, unos «Hansel y Gretel» camellos, los Beatles en modo esqueletos… Es como coger un cuento de Disney y bombardearlo con napalm. Es muy estúpido y a la vez liberador al dibujarlo.

Página de Les Fufurious

Para terminar, tengo que preguntarte por mi director de cine favorito. Las mejores películas queer contemporáneas las está haciendo Alain Guiraudie. Creo que si cualquiera de sus personajes nounours se hiciera un selfie entraría de lleno en una categoría ridiculosa. ¿Has visto sus películas? ¿Por qué resultan tan sexys?

Si no las he visto todas, me faltan muy pocas. Lo sigo desde el principio. Y es que es un cineasta de mi región, del sur de Francia. Los actores tienen mi acento, son los paisajes que conozco… Me hablan mucho sus películas. Y es el primer cineasta en mostrarnos un mundo gay rural. La mayoría de las películas con temática gay en Francia se centraban en el típico mundo gay de París, pijo, cualquiera diría que no había gays fuera de la capital.

Gracias a Guiraudie, los gays sabemos que podemos asumir nuestra sexualidad en los pueblos, en el campo, en los bosques… De repente, es algo real y natural. Y si a esto añades que siempre consigue poner un poco de fantasía en sus historias y colocar unos actores buenorros como David Ayala o Ludovic Berthillot, tu verás, ¡cómo no va a ser el mejor director de cine del universo!

Abrazar a Rob Reiner

La muerte de Rob Reiner nos ha dejado a todos sus seguidores un poco tocados por varios motivos. En primer lugar porque nadie merece morir así y en segundo lugar por el poso de tristeza que arroja sobre una trayectoria personal y profesional luminosa como la de Rob Reiner, un tipo sensato, talentoso, amable e importante para muchos de nosotros, para todos aquellos que hemos crecido amando el cine, amando sus películas.

Porque hubo un momento en nuestras vidas que fue iluminado por su talento como realizador, ocurrió durante la segunda mitad de los años ochenta, durante lo que solo podemos calificar como su etapa de esplendor como director de cine. Desde Cuenta conmigo (Stand By Me, 1986) hasta su obra maestra Misery (1990) pasando por hitos de la cultura popular como Cuando Harry encontró a Sally (1989) o el gran clásico de aventuras La princesa prometida (The Princess Bride, 1987). Durante esta época Rob Reiner nos demostró que atesoraba lo mejor de Hollywood, no solo era un portentoso narrador de historias sino que tenía una sensibilidad propia. Sus comedias resultaban frescas porque sabían eludir los lugares comunes del momento, sus dramas sabían sortean lo facilón y lo sensiblero, sus coqueteos con el thriller de terror elevaron la materia prima del Stephen King de Misery a la categoría de clásico mayúsculo. Despedir a Rob Reiner supone despedir a un Hollywood de vieja escuela del que él fue uno de sus últimos alumnos aventajados. Le venía de familia. Su padre Carl Reiner era toda una institución en la tradición de la comedia netamente estadounidense, y el propio Rob empezó su trayectoria delante de las cámaras en la célebre sitcom All In The Family.

Su carisma resultaba desbordante y eso le llevaba a menudo a ser reclamado como actor por colegas de profesión. Nosotros siempre lo agradecíamos. Nos encantaba que se colase en títulos predilectos como Postales desde el filo (Postcards From The Edge, 1990) o El lobo de Wall Street. Porque además de ser uno de nuestros directores favoritos, caíamos rendidos ante su aplomo personal y su irresistible constitución física de gran oso polar. Tropezarse con una imagen de Rob Reiner nos daba ganas de abrazarle, así era de adorable. Bastaba con ver sus películas para comprender que este hombre era un gran humanista, bastaba asomarse a la franqueza de su mirada para que se te cayeran las bragas al suelo.

Siempre he pensado en él cuando estoy escribiendo una novela de Palabra de oso. Sin ir más lejos, la gran fantasía encarnada en el personaje de Theodor Kaplan tiene mucho del propio Rob. En cierta manera, Theo es la versión gay de Rob Reiner. Ambos están esculpidos por las hechuras del amor, de la lealtad, de la sensibilidad artística. Y despedir a Rob Reiner supone decir adiós a muchas cosas, todas ellas muy queridas. Leíamos en el Instagram del podcast Vigilante que su trágico fin supone también el fin de una era, la de un Hollywood en extinción, en plena absorción por la era del streaming y sus adocenadas maneras. Pasó lo mismo a finales de los años sesenta con la atroz muerte de Sharon Tate. Sus titulares sensacionalistas actuaron como punto final de aquel Hollywood joven y revulsivo destinado a cambiarlo todo. La despedida de Rob nos deja el cuerpo con una turbia sensación igual de premonitoria. Es el final de una era y no estamos muy seguros de que nos guste la que tenemos por delante. Porque todo aquello que encarnaba la figura de Rob Reiner, su cine, su sencillez, su manera de hacer, su condición de artesano, de repente nos parece ya de otra época. Pero una época en la que nos quedaríamos a vivir para siempre, y lo haremos en cierto modo volviendo a sus películas, invocando el espíritu de las cosas bonitas. Gracias por todo, Rob.

Definitivamente Herminio

Los habituales de esta web ya conocéis de sobra el trabajo de la factoría creativa Mari-Records: por aquí hemos hablado de sus fanzines y cómics, tales como su Cancaneo vacacionil o su imprescindible Marjal, o de la novela ilustrada Pobre Herminio.

Precisamente, hoy volvemos a ocuparnos de Herminio, en lo que supone la culminación de su historia: la nueva versión de Pobre Herminio vuelve a incluir su primer relato para desarrollarlo ampliamente hasta alcanzar la categoría de una historia de amor y sexo sudoroso mucho más ambiciosa de lo que su primera entrega parecía prometer. Lo que empezó como un señor polvazo entre dos personajes azarosos, Otto y Herminio, un polvo fruto de un encuentro casual en áreas de servicio, deriva en una historia personal en la que el sexo, el amor y el desamor lo vuelve todo nítidamente real. Puede que las expectativas de nuestro protagonista Otto se tiñan de fantasía en pleno incendio de los sentidos, pero lo que encontraremos en esta señora novela habla tanto del deseo como de la hiel de sus consecuencias.

No está de más señalar que la edición también se presenta ampliada y mejorada, con portada especial para la ocasión a cargo de nuestro ilustrador predilecto José Manuel Hortelano y disponible para todo el mundo en formato digital y físico desde este enlace.

Nada mejor que hablar con el propio autor de la novela, en esta ocasión parapetado tras el alias de Otto Ordóñez, para conocer un poco mejor la cocción de esta edición definitiva, una cocción que, como los mejores guisos, se ha tomado su tiempo en completar.

¿Qué vamos a encontrar en esta versión definitiva de Pobre Herminio, cómo se lo podrías explicar al lector despistado?

En esta versión definitiva vamos a encontrar una historia más desarrollada. La primera fue un relato ilustrado que dejó ganas de más. Muchas gracias desde aquí por la respuesta de todos los seguidores en aquel momento. Ahora, después de tanto tiempo, he conseguido dar a la historia lo que merecía de una manera más madura creo…

¿Podemos esperar una nueva novela con sus personajes o con esta versión dejas cerrada su historia?

Otra novela? Ahora mismo no. Creo que su historia queda bien cerrada, además he arrastrado mucho todo el proceso durante bastante tiempo, como bien tú sabes. A nivel creativo ha sido toda una experiencia. Quizás más adelante otras historias pero la relación entre éstas dos hormigoneras creo que ya está.

¿Has empezado a recibir las primeras reacciones? ¿Qué te dicen tus lectores?

Aún no he recibido muchas, pero entre ellas, hay gente que le gusta el detalle en el sexo, cómo se desarrolla su relación durante tanto tiempo en la distancia o incluso lo duro que se hacen los celos y la toxicidad. 

Para mí, el gran tema de las historias que han salido de tu factoría creativa Marirecords es el drama cotidiano que vivimos los humanos al forjarnos unas expectativas elevadas (follar a lo grande, encontrar al osazo definitivo del que colgarnos) y una realidad que suele chamuscar nuestro culo con el fuego de su miseria, ¿crees que van por ahí los tiros?

Si, yo creo que es la cotidianidad, básicamente. Que te quieras tirar al borracho de tu barrio, al cocinero del restaurante de dos calles más abajo o al obrero rumano que está tremendo, babeas cada vez que lo ves paseando a su perro, que vive en el edificio de enfrente y que sabes que ninguno de éstos sacos de portland es objeto de deseo de sus parejas (éste prejuicio está en mi cabeza y alimenta mis celos) y que seguramente sean rechazados a diario, cuando nosotros les daríamos amor y les llevaríamos en bandeja. La sociedad cree que las personas lgtbi lo tenemos más facil o que tenemos más posibilidades de tener sexo: ERROR.

De hecho, en Pobre Herminio encontramos —más que nunca— una amplia paleta de tonos. Empieza como una aventura sexual de gasolinera, entre lo macarra, lo humorístico y el alto voltaje erótico, pero progresivamente la historia se vuelve oscura y, por momentos, dolorosamente real. ¿De dónde viene esta variedad de tonos?

Pues viene del día a día más básico, de lo real. Algo como lo que te comentaba antes. Te vas de fin de semana con tus colegas y de repente pasa algo que te cambia el día totalmente. Conoces a alguien que te vuelve loco. Pero no sabes y en ningún momento te figuras ni planteas qué función va a jugar ésta persona en tu vida. No te imaginas nada, simplemente vas haciendo. Una historia que se desarrolla a lo largo de X tiempo, son capítulos de nuestras vidas, historias que nos han pasado a todos y que podríamos narrar.

Algo me dice que esta historia tiene un poderoso trasfondo biográfico o de cosas vividas, si es así, ¿dirías que ponerla por escrito resulta terapéutico?

Absolutamente. Es una realidad ficcionada. Creo que para mi todo ha de tener parte de verdad, necesito crear a partir de una realidad porque necesito creerme lo que hago y lo que muestro. Sacar sea lo que sea, para cualquier artista, creo que es terapeutico y por eso lo hacemos, para sanarnos o intentar sanar. Hay gente que puede crear sin necesidad de una experiencia vivida, pero yo necesito esa realidad. Para mi es también a nivel recordatorio como un tatuaje: «Aquí tienes tu mierda, no vuelvas a caer en algo así». 

Siempre me ha asombrado la creatividad de tu factoría, lo mismo sacas un comic, que un disco, que un fanzine de fotos, que una novela.  ¿Qué vendrá luego de este Pobre Herminio? 

Pues siempre tengo un proyecto en mente lo único que me cuesta mucho tiempo. La dificultad también la aumenta la edición y distribución. El «Hazlo tu mismo» se vuelve un poco cuesta arriba en ese sentido. Pero tengo material como para sacar 8 cosas, por decirte algo, pero lo que me falta es el tiempo. Quizás un mapa de ruta no me iría nada mal… Pero bueno, para manteneros un poco en vilo, debería de haber nuevo comic o un EP de  Porkera. Veremos….

Butt Seriously: tu culo importa, y este libro es para todos

¿Estás traumatizado porque tu agujero es demasiado estrecho y ello te impide disfrutar las delicias de ser pasivo? ¿Ocurren cosas en torno a tu agujero que no te atreves a compartir con nadie, ni siquiera con tu médico? ¿Lo desconoces todo sobre esa parte de tu cuerpo, sobre su anatomía, peculiaridades, su salud sexual y buen funcionamiento? ¿Eres un activo maduro que se plantea seriamente —aunque lleno de temor— probar la fruta prohibida que tanto gusta al power bottom más pintado? En definitiva, ¿eres alguien necesitado de información sobre un tema que tras siglos y siglos de oscurantismo social, cultural y sexual sigue sepultado bajo el estigma del tabú? Bien, sea cuál sea tu sana curiosidad sobre el tema, estás de enhorabuena y podemos congratularnos —ahora sí— por vivir en el siglo XXI, porque, como mínimo, el libro del que te vamos a hablar puede resultarte extremadamente informativo y, en el mejor de los casos, puede incluso cambiarte la vida. Hablamos de Butt Seriously: The Definitive Guide to Anal Health, Pleasure, and Everything In Between, el libro divulgativo sobre todos estos asuntos escrito por el Dr. Evan Goldstein, publicado en el año 2024 por la editorial norteamericana Balance.

Imagen perteneciente a la entrevista publicada con el Dr. Goldstein en BUTT magazine 34 ©

Como no podía ser de otra forma, el empeño del doctor Goldstein a la hora de aportar luz sobre un tema tan marginal, y especialmente, desde la óptica de una sexualidad sana, absolutamente liberadora y enemiga del estigma, dicho empeño, decimos, tiene su origen en su propia historia personal. Como estudiante de medicina, Evan Goldstein, se interesó en primer lugar por la especialización en cirugía cardiovascular pero sus propios avatares en el terreno de la sexualidad le animaron pronto a cambiar de senda. O no tan pronto, teniendo en cuenta que no se decidió salir del armario hasta bien cumplidos los treinta, tras un matrimonio heterosexual y una imperiosa necesidad por explorar sus verdaderos deseos. Además, en su caso particular contaba con una buena mochila de traumas e inconvenientes. Durante su adolescencia el doctor Goldstein trabajó como voluntario en centros hospitalarios donde muchos homosexuales todavía morían por culpa del SIDA. La experiencia no ayudó precisamente al libre desarrollo de su propia sexualidad. Difícil reconocerse en aquel segmento de población marcado con la letra escarlata de la infamia por el imaginario social. Por otro lado, sus deseos de profundizar en los placeres del sexo homosexual, su interés en disfrutar del rol de pasivo en este contexto, se complicaban por culpa de las consecuencias que llevaba años arrastrando en su propias carnes: un par de cirugías mal resueltas durante su juventud le habían provocado innumerables molestias crónicas en su propia salud anal.

Ese es el momento en el que Evan se vuelve plenamente consciente sobre la nula información que existe sobre el tema desde una perspectiva puramente sexual. Tal y como él señala, ni siquiera entre los médicos especialistas existe una comunicación clara, ni mucho menos un afán profesional por determinar de qué manera se pueden mejorar las cosas para alcanzar una vida sexual saludable y, sobre todo, disfrutable. Porque en el ámbito médico sigue privando la hipocresía, el tabú o la incomodidad. Es decir, si te duele el culo cuando tienes sexo anal, te dirán, simplemente deja de tener sexo anal.

Imagen perteneciente a la entrevista con el Dr. Goldstein publicada en BUTT magazine 34 ©

Y esa no es una respuesta que merezca nadie, de modo que el doctor Goldstein está aquí para poner fin a tanto oscurantismo milenario. Su libro Butt Seriously se alimenta de su propia experiencia. Reconvertido en cirujano anal, especializado en todo aquello que compete a nuestros culos, entrenado por la experiencia de años de trabajo en su propia consulta, el doctor Goldstein se revela como esa persona rabiosamente empática que, en un mundo ideal, debería guiar a la profesión médica en todos sus frentes.

Te lo digo en serio, no hay aspecto sobre el tema que deje sin tratar a lo largo de sus páginas, y si falta alguno, todavía no lo he encontrado. De acuerdo, el objetivo primero de Butt Seriously en convertirte a ti, si así lo deseas, en un power bottom, en alguien capaz de alcanzar y de disfrutar de todos los placeres afines a dicho rol. Ahora bien, teniendo en cuenta todas las implicaciones del tema, durante el camino aprenderás un montón de cosas sobre tus músculos anales, su entrenamiento, sus cuidados, pero también sobre tu alimentación, el buen funcionamiento de tu intestino, consejos para mantener una buena flora, para ir al baño sin dañar tu agujero, etc.

Otras de las cosas que debemos agradecer al propósito de Butt Seriously es su afán por derribar falsos mitos y sobre todo —algo fundamental— el sano tono divulgativo con el que están escritas sus páginas. No importa la parafilia de la que vengas, ya sea el fist, el scat, la técnica masturbatoria más insospechada o la más vainilla dentro del sexo anal, porque todas ellas son bienvenidas dentro de la consulta del doctor Goldstein. Asombra esa capacidad suya para desdramatizar, por naturalizar y despojar de todo prejuicio cualquier asunto relacionado con la sexualidad. ¡Aquí no hay nada vergonzoso! ¡Absolutamente nada! Tal y como dice el doctor Goldstein, lo que a él le interesa por encima de todo es que tu culo esté en las mejores condiciones para disfrutar de una buena sesión de sexo y, ya de paso, que tu agujero luzca bello y atractivo para tu amante. ¡Queremos ojetes limpios y preparados!

Son tantos los consejos que desgrana a lo largo de su libro que renuncio a sintetizarlos en este humilde post. Me conformo con señalar la categorización que nuestro doctor establece sobre los tres tipos diferentes de pasivos con los que le ha familiarizado su propia experiencia médica. En primer lugar están los pasivos, ejem, todo terreno, podríamos decir. Aquellos que pueden tomar lo que quieran con su culo, así alegremente sin mayor preparación ni traumas y que en palabras de nuestro doctor constituyen un alto porcentaje dentro de la comunidad homosexual, alrededor de un treinta por cien. Después vendrían los pasivos, digamos, con aptitudes, aquellos que apuntan buenas maneras aunque están necesitados de algo de educación y experiencia; y en tercer lugar, lo has adivinado, aquellos aspirantes traumatizados por tener un agujero terriblemente estrecho, o no solo estrecho, sino con condiciones delicadas de la índole que sea, ya sea a consecuencia de una enfermedad mal diagnosticada y peor tratada, etc.

Y no, Butt Seriously, no es un libro que se conforme con el aspecto teórico, informativo o divulgativo, todo lo contrario. Para ayudar a las dos últimas categorías mencionadas, el doctor Goldstein nos propone en su capítulo 5 una guía detallada para alcanzar nuestros propósitos: Booty Camp—Your Six Week Dilation Plan. El propio doctor garantiza que cualquiera que siga aplicadamente su plan de entrenamiento anal conseguirá, al cabo de seis semanas, empezar a gozar de su rol como pasivo.

El entrevistador de BUTT magazine no dudó en someterse a un buen chequeo con el Dr. Goldstein

Y poco más cabe añadir. Butt Seriously viene a llenar ese gran agujero bibliográfico que había sobre el tema y además lo hace de la mejor manera posible: con el tono adecuado, la seriedad del enfoque médico y, sobre todo, con su carácter eminentemente práctico, destinado a la búsqueda del bien común.

Por supuesto, solo una cosa que lamentar: por el momento el libro del doctor Goldstein aún no cuenta con una edición en español. Esperemos que esa laguna sea subsanada muy pronto. Cuando uno piensa que un libro tan necesario como este no ha sido publicado hasta el año 2024 se le ponen los pelos de punta. Así que agradezcamos de momento su versión original en lengua inglesa y a follar todos lo mejor posible. Salgamos de la oscuridad de una vez por todas. Pongamos el culo en el lugar que se merece.

Puedes hacerte con tu ejemplar de Butt Seriously aquí.

Butt Seriously Web

Por el culo: políticas anales, libro de Javier Sáez y Sejo Carrascosa