
Uno de nuestros ilustradores favoritos viene de la France y sabe acercarse a la figura de los osos de una manera sexy, humorística y absolutamente personal. Afincado en Barcelona, nuestro artista se oculta bajo el alias de Estocafich y se ha colado en alguna ocasión por esta web por sus colaboraciones con el colectivo Studio Bara o en el exquisito calendario Bears-illustrated comisariado por Christian Fernández Mirón. Ahora estamos de enhorabuena porque nos presenta su libro Ridiculosos en una edición preciosa de serie limitada, donde recoge una selección de sus dibujos, un festín para cualquier amante de los osos y de la ilustración que viene a redondear su imaginario personal. Estocafich es la mitad de la editorial francesa dedicada al cómic Misma Éditions, y sus Ridiculosos vienen pisando fuerte fuera de los cauces habituales. Bob Flesh ha querido charlar con él sobre lo ridículo y lo sublime, y sobre esa asombrosa capacidad que tiene para humanizar a través del humor. Ah! y si tienes algo de buen gusto no dudes de hacerte con su Ridiculosos, el libro, o con alguna de sus serigrafías porque son un auténtico tesoro. Palabra de oso.
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La mayoría de los dibujos incluidos en tu libro están basados en tu colección de selfies recopilados de la era dorada de Tumblr. Aunque ya no es lo que era, confieso que sigo mirando esa red social, ¿y tú?
La verdad es que no. Sigo teniendo la cuenta activa, creo, pero desde que llegó la censura y desaparecieron casi todas la cuentas «amateur» que seguía, dejé de encontrarle el interés… Y tengo que decir que intento también reducir el número de app de redes sociales que sigo, para intentar perder menos tiempo vagueando y trabajar mas, jaja.
Tal como explicas en el prólogo de tu libro, el término “ridiculoso” no tiene un sentido peyorativo. A mi parecer, un ridiculoso es un buen antídoto contra el divismo que a menudo nos rodea en la vida, en los bares, en las redes, ¿me equivoco o no vas por ahí?
Exacto, para mí no tiene nada de peyorativo. Ya sé que el juego de palabra es muy malo pero me hacía gracia. Hay una expresión famosa en Francia que dice «Le ridicule ne tue pas» (el ridículo no mata), es decir, no tener miedo a parecer ridículo, a reírse de sí mismo. La gente suele tomarse muy en serio su imagen o las fotos en sus perfiles. Con esa serie de Ridiculosos me interesaba elegir fotos con poses o detalles absurdos.
Creo que compartimos un gusto por lo imperfecto, lo casual o lo que puede salir mal en un selfie, aunque a veces también puede ser el contexto o el ambiente de la foto. ¿Puede ser dicha imperfección una manera de encontrar la verdad, lo auténtico en tiempos de postureos o imágenes deepfake?
Totalmente. Y esa era la autenticidad que encontraba en esas cuentas de Tumblr (o ahora en X o Bluesky). Las echo de menos. Un selfie amateur cuenta mucho sobre la persona (por el entorno, los objetos en la foto…) y me gustaba montarme mis propias historias. Y cada vez es más complicado encontrar esto. Estamos en un tiempo en que todo está perfecto, controlado, liso, retocado con IA… ¡Viva la imperfección!
Yo a veces llego más lejos y digo que en esa imperfección encuentro algo de poesía. De hecho los osos más guapos son los que veo por la calle, currantes, del tipo común, lejos de los escaparates de las redes sociales.
¡Me pasa igual! Y seguramente es por eso que muchos osos de mi libro están en el jardín, o en el garaje rodeado de herramientas… Y de hecho pasa mucho que sigues gente guapa en redes, y cuando los encuentras en la vida real, no se parecen. Y es que para mí, más allá de la foto de perfil perfecta, la poesía está en la vida real, en el encuentro, en la forma de exprimirse (oralmente y corporalmente) o en la timidez del otro.




Tu galería de ridiculosos parece habitar en un mundo propio, entre el humor y la esfera doméstica, cotidiana. Supongo que tiene mucho que ver con tu manera de ver las cosas.
No sé… Supongo. Me gusta la gente que tiene sentido del humor. También, al ser dibujante, me gusta observar y fijarme en los detalles de una escena. Me gusta mucho buscar la fantasía en lo cotidiano, evadirme.
Tu estilo resulta inconfundible y no se parece en nada a las típicas ilustraciones de osos que uno encuentra por ahí, parece más próximo al cómic o a la ilustración humorística de un periódico o revista con fundamento tipo New Yorker. ¿Puedes contarnos algo sobre tus influencias?
Para empezar, viniendo del cómic, no lo puedo evitar, mis hombres tienen una cara muy «cartoon», aunque con esta serie Ridiculosos, intento llegar a un dibujo un poco más detallado y realista. Eso se añade al humor que ya había en la foto original, creo. Y es curioso porque con mis tebeos me pasa al contrario, evitan la realidad, mis personajes son muy estilizados, la perspectiva no existe o acaso es muy mala, distorsionada…. Algo que también aparece en esta serie de dibujos Ridiculosos, creo: los cuerpos no están muy bien conseguidos, si te fijas bien, tienen proporciones raras… Pero del mismo modo que me gustan los hombres imperfectos, me gustan las imperfecciones y los accidentes en el dibujo. De hecho, nunca hago bocetos, me pongo directamente a dibujar en el papel, si sale muy mal, pongo un poco de corrector o incluso tiro la hoja y vuelvo a empezar. Me interesa más la fuerza del primer trazo. Esto me viene de mis primeras lecturas con Lewis Trondheim, o Joann Sfar. Y también, en cuanto a influencias, el trabajo de Julie Doucet o Anouk Ricard, que son dos de mis autoras favoritas.

Me gusta mucho el término “nounours” (oso de peluche) pero creo que en Francia se prefiere el término “ours” (oso) para referirse al típico oso de manual, ¿me puedes ayudar con esto?
A mí me encanta el término «nounours». Justamente porque hace referencia a ese peluche de la infancia que abrazabas y con el que dormías. Yo creo que a muchos osos el término les parece demasiado ñoño. No les gusta el toque infantil o tierno que tiene esa palabra, sobre todo a los osos machos alfa, que no asumen su pluma y su feminidad, diría. «Nounours» es también el nombre de un personaje famoso de una serie para niños de los 60-70. A mí me encanta, pero me imagino que ha sido un trauma infantil para muchos niños de esa época, jajaja. Dejó aquí el enlace por si alguien tiene curiosidad.
Me encantan tus dibujos y los de paisanos tuyos como el tándem Studio Bara (Antoine Maillard y Paul Burckel), creo que tenéis algo que os hace únicos, y la cosa es que os conocéis, colaboráis y compartís una cierta sensibilidad. No sé si podemos hablar de pequeña escena francesa, o si me olvido de algún artista más o de dónde surgen estas sintonías.
Pasa algo con todos esos autores franceses, y es que la mayoría hemos pasado por una escuela de arte. Nos dedicamos al cómic o a la ilustración y nos conocemos de las ferias, del mundillo del cómic. Y para muchos, esos dibujos son un extra, un pequeño jardín secreto y muy personal que tenemos más allá de nuestros encargos profesionales. También hay que decir que, en nuestro entorno, no hay mucha gente haciendo dibujos eróticos de osos. Esto hace que nos conozcamos todos, que sea como una mini familia. De hecho, empecé esta serie porque Antoine y Paul crearon el Tumblr Studio Bara e invitaron a amigos dibujantes a desarrollar su visión del oso (muchos como yo nunca se habían planteado hacer dibujos eróticos antes). Por eso, les agradezco mucho esa primera invitación; me lo pasé genial así que decidí seguir y hacer más.

Dime un par de iconos de adolescencia, de esos que te hacían pensar en que los hombres grandes y comunes eran sexys.
Mi primer crush de adolescencia fue Sergi López. Solía aparecer en muchas películas francesas de los 90. Sus mejillas, su cuerpo velludo, su acento… Había algo muy exótico al verle en la pantalla. Creo que es cuando se despertó mi obsesión por los osos ibéricos y también el porqué decidí venirme a vivir a España.
Pero si remontamos más en la infancia, Carlos es un cantante que estaba en todos los programas de televisión para niños… Y me encantaban sus canciones (y seguramente algo más sin saberlo aún, jaja).
Sé que estás trabajando en un proyecto narrativo de cómic, me pregunto si tiene algún punto de conexión con la dimensión ridiculosa y si podremos verlo próximamente.
El cómic en el que llevo años trabajando se llama LES FUFURIOUS. Ya puedes ver que en el titulo hay algo de pelo, jajaja. El prota es un oso tuerto con mala leche y adicto a las drogas. Luego están una «Ricitos de oro» obesa y enamorada de él, unos «Hansel y Gretel» camellos, los Beatles en modo esqueletos… Es como coger un cuento de Disney y bombardearlo con napalm. Es muy estúpido y a la vez liberador al dibujarlo.
Para terminar, tengo que preguntarte por mi director de cine favorito. Las mejores películas queer contemporáneas las está haciendo Alain Guiraudie. Creo que si cualquiera de sus personajes nounours se hiciera un selfie entraría de lleno en una categoría ridiculosa. ¿Has visto sus películas? ¿Por qué resultan tan sexys?
Si no las he visto todas, me faltan muy pocas. Lo sigo desde el principio. Y es que es un cineasta de mi región, del sur de Francia. Los actores tienen mi acento, son los paisajes que conozco… Me hablan mucho sus películas. Y es el primer cineasta en mostrarnos un mundo gay rural. La mayoría de las películas con temática gay en Francia se centraban en el típico mundo gay de París, pijo, cualquiera diría que no había gays fuera de la capital.
Gracias a Guiraudie, los gays sabemos que podemos asumir nuestra sexualidad en los pueblos, en el campo, en los bosques… De repente, es algo real y natural. Y si a esto añades que siempre consigue poner un poco de fantasía en sus historias y colocar unos actores buenorros como David Ayala o Ludovic Berthillot, tu verás, ¡cómo no va a ser el mejor director de cine del universo!



















