ESTOY DURO

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Le pregunté si me dejaría follarle y me respondió con su indiferencia habitual. “Claro que sí”, dijo sin darle ninguna importancia. La vida es una víbora bien retorcida, porque era esa manera de encogerse de hombros ante la sucia pregunta lo que me calentaba como a un depredador en celo. Por supuesto, yo ya conocía la respuesta. Era ese desapego lo que buscaba, esa manera de negarle toda importancia al hecho de ofrecerme ese culo veterano y tragón para ser disfrutado por mi polla traviesa. Supongo que el siguiente paso lógico sería pedirle que hiciese un crucigrama mientras lo tenía a cuatro patas. Casi puedo verlo rellenar el 4 vertical. A decir verdad, estoy duro.

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Sentirse perra

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Decía que todo se limitaba al placer de “sentirse perra”, de entregarse a los deseos del otro y ponerte a cuatro patas para sentir su polla furiosa taladrando tu ojete, dejarte follar hasta que tu cuerpo no fuese más que un apetitoso neumático para un sucio fin, el de dar placer y vaciar los cojones de tu hombre mientras sus piernas se ponen rígidas y sus caderas te sacuden como un puto animal. Esos segundos de profunda oscuridad tenían raros destellos de éxtasis que no puedes encontrar en otro lado, decía, un exquisito fundido a negro que rebosaba de satisfacción, la satisfacción de sentirse perra.

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Novelas de osos para el Día del Libro

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Este año la pandemia ha arruinado la gran celebración del Día del Libro en las calles y en las librerías pero a grandes males grandes remedios. La tecnología nos permite maneras alternativas de celebrar la ocasión y parece que ahora más que nunca el libro digital puede ser un excelente recurso para sumergir tus narices en la lectura, la aventura, y en este caso en particular, en el erotismo más caliente.

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La serie Palabra de oso está compuesta por un total de once novelas que ofrecen al lector un no parar de excitantes aventuras protagonizadas por el intrépido cazador Marc Kaplan, pintor de fama internacional, y su marido Theodor, un fabuloso oso polar tan interesado por el mundo del arte como por vivir el sexo de una manera natural y desenfadada. Son novelas cortas, que se leen del tirón, con toneladas de sexo explícito y un extra de morbo, especialmente indicadas si te sientes atraído por los osos, los gorditos y los tipos masculinos de todo pelaje y condición. A su autor, Bob Flesh, le gusta decir que leerlas es como follar, coger o como quieras llamarlo. Una vez descubres la Palabra de oso caerás rendido a sus encantos.

Si quieres el antídoto perfecto para sobrellevar del confinamiento y celebrar este gran Día del Libro, ahora tienes la ocasión perfecta. Y recuerda, en formato digital a un precio increíble.

En el enlace de abajo puedes acceder al primer capítulo de cada una de las novelas de la serie y más abajo tienes el acceso directo a la info sobre tiendas online.

Novelas de osos [Lee el primer capítulo]

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El pantalón de chándal

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“Sabía a lo que venía y apenas pudo esperar, ni siquiera aceptó el vaso de agua que le ofrecí. Yo llevaba puesto un pantalón de chándal y resultó ser un acierto. Su mano tanteó mi polla a través del algodón y cuando la atrapó con sus cinco dedos sintió el despertar de la bestia. Se le escapó un suspiro de satisfacción. Le metí la lengua en la boca y mi mazo duro palpitó en su mano. Para entonces las cosas ya estaban definidas. Lamí su oreja y la mordí. Gemía como un cerdito. Le di la vuelta y le bajé los pantalones. Su culo era ancho y carnoso, pálido como una luna fosforescente. Abrí sus rollizas nalgas y encajé mi rabo sobre su raja. Allí se estaba bien pero lo que palpitó entonces fue su ojete. Supongo que estaba adelantándose a los acontecimientos, pero yo tenía claro que no quería que las cosas se precipitaran de cualquier manera. Dosificar la espera, posponer la gratificación resultaba esencial para llegar más lejos. No soy un tipo impaciente, si el sexo no me lleva lejos no me interesa”.

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