Heteros como Gavin

Vivimos días revueltos en los que el odio por el otro, por el diferente, sigue ganando enteros. La herencia patriarcal y su homofobia siguen enquistadas en la estructura mental de muchos gilipollas y los logros conquistados con tanto esfuerzo parecen muy poca cosa cuando surgen debates mediáticos como el que ha provocado el asesinato de Samuel Luiz. Esto nos recuerda dolorosamente algo que por momentos –en ese cómodo entorno afín que nos hemos construido– olvidamos, que la norma mental mayoritaria sigue siendo rabiosamente antigua y heteropatriarcal. Quizá por eso desde los colectivos LGTBi se está lanzando un SOS y una llamada a la acción solidaria hacia la población heterosexual. Algo que tiene mucho sentido cuando descubrimos que los medios, los periodistas, los ciudadanos y las fuerzas vivas heterosexuales de la sociedad son absolutamente incapaces de ponerse en la piel del otro y siguen alimentándose de rancios topicazos más propios de épocas oscuras que de la modernidad que se le presupone a los tiempos actuales.

Todo esto me hace soñar con una mayoría de población heterosexual cortada a la medida de Gavin Queen, heterosexual, orgulloso papá, comprometido con movimientos como el de #BodyPositivity y muy especialmente con la causa LGTBi. Queremos nuevas masculinidades libres del oxido machista, abiertas a la diferencia y capaces de empatizar con los demás. Queremos más Gavin Queen y menos gilipollas fascistas, valga la redundancia. Abajo el odio, viva el amor.

Gavin Queen Instagram

Todos queremos a Ned Beatty

Nos dejó la semana, el 13 de junio, pero esto no es una despedida. Siempre recordaremos a Ned Beatty (1937-2021), uno de nuestros actores favoritos y un rostro imprescindible en el cine y la TV de los setenta en adelante. De voz grave y gran versatilidad, a Ned lo mismo lo vimos explorando su vis cómica como su lado más duro. De entre sus muchos trabajos destacamos títulos míticos como Deliverance (1970), Network (1976), Superman (1980), Todos los hombres del presidente (1976), Nashville (1975) o Querido detective (1986). Su participación en Deliverance resulta dura y cruda y será recordada por muchos seguidores de esta web como la primera vez que una película mainstream muestra en pantalla la violación homosexual de un hombre gordo y rudo, en una escena antológica que pocos actores hubiesen sido capaces de afrontar.

Con Brad Dourif en Sangre sabia (Wise Blood, 1979)

Su filmografía se compone de más de doscientos títulos, una carrera que en sí misma supone un capítulo inolvidable de la cultura pop. Ned siempre le restó importancia a su condición de actor secundario, con cada una de sus actuaciones demostraba aquello de que no había papeles pequeños sino grandes oportunidades. Sin ir más lejos, su participación en la visionaria Network se rodó en un solo día, un total de seis minutos en pantalla en la piel de Arthur Jensen, el prepotente pez gordo de un conglomerado mediático, una interpretación de altura que le valió su única nominación al Oscar. De voz portentosa, llegó a grabar discos y a desarrollar una carrera paralela sobre las tablas. Tras muchos años de hiperactividad empezó relajar el ritmo. “Las películas te vuelven un poco perezoso. Si estás con un papel secundario o un cameo, haces un buen dinero y no tienes que trabajar demasiado. Adoro el teatro, pero es curro: seis días por semana, ocho funciones a la semana. A cierta edad quieres levantarte, tomarte un café y volverte a la cama”, explicaba en una entrevista. Su última película, la comedia Baggage Claim, es del 2013. Tenía más que merecida la jubilación. Y como decíamos al principio, esto no es un adiós, muchas de sus películas ya forman parte de nuestro ADN y seguiremos revisándolas una y otra vez. Buen viaje, Ned.

Network, 1976

Ya disponible el disco de MAN ON MAN

Hace casi un año hablábamos por aquí del lanzamiento del single Daddy del tándem MAN ON MAN, formado por el veterano Roddy Bottum (Faith No More, Imperial Teen) y su novio Joey Holman. Y casi un año después ya está disponible su álbum homónimo, una colección de canciones que se alimenta de la tradición del indie rock 90s y que se nutre de la propia experiencia gay de ambos, tanto en lo personal como en lo político, algo que siempre es bienvenido, especialmente en una escena tradicionalmente masculina y heteruza. La edición física del disco les ha quedado preciosa y podemos avanzar que el disco contiene poco relleno y sí bastantes canciones adictivas.

Nunca se me ha dado bien esto de hacer crítica musical, así que os dejo con la reseña que le dedicaron los amigos argentinos de la Brutus MAG en su cuenta de Instagram, palabras que suscribo de principio a fin.

«Después de varios sencillos adelantos durante los últimos meses llegó el álbum debut de MAN ON MAN, el dúo formado por Joey Holman y Roddy Bottum. En total 11 canciones que van de la oscuridad grunge a la claridad pop sin ningún tipo de inconvenientes y en las cuales la pareja muestra una versatilidad musical maravillosa. Canciones impregnadas del espíritu adolescente de los años noventa que nos hacen volver a ésa década ecléctica.

Por un lado tenemos el sonido más duro y oscuro que recuerda a bandas como Alice in Chain, Hole o My Bloody Valentine, que aparece en temas como “Stohner”, “Daddy” y “1983”, ofreciendo el costado más rockero del álbum. Por otro, está el sonido más indiepop de “It’s So Fun (To Be Gay) o la exquisita “Beach House” en la cuales salen a la luz y nos invitan a ser felices sonriendo en un fogón entre amigos en la playa. Y genera la esperanza de una colaboración con Jhon Grant, nuestro Oso favorito.

Pero el encierro de cuarentena también les dió tiempo a los muchachos para componer baladas hermosas como la extraña “Please Be Friends”, la acústica “Lover” o la increíble “Kamikaze”, en la cual los arreglos de cuerdas se combinan perfectamente entre la voz susurrante y el piano. 

Dejan lo mejor para el final, porque en “It Floated”, suenan tan sutiles como los franceses de AIR, en donde un piano y un secuenciador son los únicos que acompañan la voz, que es modulada de un modo tan cuir que es perfección pura.

Un disco debut inclasificable pero que refleja los estados de ánimo de una pareja en tiempos de pandemia traducido en bellas canciones. Recomendado para pasar el otoño, si es con un Oso mejor, porque éstos dos ya aportan lo suyo.»

Fuente: Brutus MAG MAN ON MAN Music

Keep It Simple: el arte de Dindrawslines

A veces llega a resultar mareante la cantidad de dibujantes e ilustradores entregados a la causa Bearotica. A menudo los estilos resultan exagerados o repetitivos debido a la magnitud y omnipresencia de este Boom de Ilustración Bear en el que seguimos inmersos. Quizá por eso, una de las cuentas de Instagram que mayor interés ha despertado en mí y en muchos otros, es la de Dindrawslines, una apuesta por distinguirse a través de la simplicidad. Un mero trazo, un sencillo contorno para atrapar un momento erótico. Quizá no ha inventado nada pero Dani, el autor de estos dibujos, demuestra un buen ojo para alcanzar lo esencial, en un contexto que a veces incurre en lo peor cuando busca una estética del exceso, colorida, abigarrada o involuntariamente kitsch. Dindrawslines sigue la máxima de mantenerlo simple y nos recuerda una vez más el poder del menos es más. No estamos diciendo que este es el único camino, ni de coña, pero en esta ocasión sí tenemos algo que celebrar.

Instagram: @dindrawslines // Twitter: @dindrawings

Follar en el Majestic

Había una serie de protocolos que seguir antes de llegar a la suite del ático. Pregunté en recepción y alguien hizo una llamada en voz muy baja, como si le hablase al cuello de la camisa. Un minuto después me confirmó que alguien me podía acompañar hasta el final del pasillo para empezar el recorrido ascendente. Mientras avanzaba reparaba en detalles que me hablaban de lujo. La moqueta bajo mis pies me hacía sentir que flotaba, que me deslizaba entre algodones: todo era silencio y confort. Tanta pompa me parecía excesiva, ni siquiera tengo el vocabulario para describirlo, yo solo quería llegar de A a B y, una vez allí, pasar un buen rato. 
Unos pisos después golpeé la puerta con los nudillos. El hombre que me abrió la puerta era maduro, poseía un frondoso bigote oscuro y, a través de su bata de seda, atisbé un apetecible cuerpo neumático aunque depilado. Un punto menos para él. Quise darle un beso pero la rigidez de su lenguaje corporal lo echó por tierra. Atravesamos el salón de su majestuosa suite y llegamos hasta el dormitorio. A la derecha, un gran ventanal y la terraza con vistas al Paseo de Gracia. Se quitó la bata y se quedó en calzoncillos. Parecían salidos del vestuario de una película del espacio, con ese acabado dorado que redondeaba las nalgas hasta convertirlas en algo puramente artificial. Mi polla empezó a sumirse en la indiferencia. 
Aquel hombre era un analfabeto sexual. Desconozco el motivo. Era un prestigioso editor de moda y había alcanzado el éxito. Pero no le servía de nada. La rigidez de su cuerpo era lo contrario de un afrodisiaco, su inseguridad aniquilaba todo asomo de deseo. No tenía ninguna iniciativa ni picardía. Todo aquel lujo para qué. Los calzoncillos espaciales debían de costar un riñón. Por alguna razón pensé en ellos mientras trataba de estimular sus pezones con mi juego de lengua. Nada ocurrió. O mejor dicho, sí. La certeza de estar perdiendo el tiempo. Le dije: “esto no está funcionando, me largo”. Él asintió bovinamente. Por sus venas no corría sangre sino alguna bebida vegetal. Me vestí deprisa y suspiré con enfado mientras me ataba los cordones de las zapatillas. Él se había vuelto a poner sus calzoncillos dorados. Cuando salí a la calle me calé las gafas de sol para amortiguar la hiperrealidad. El lenguaje universal del amor no siempre es tan universal, del mismo modo que un hotel de cinco estrellas no tiene por qué garantizarte un polvo de cinco estrellas.