Bear Art: Sven Oliver

No conocía el trabajo del dibujante alemán Sven Oliver (Stuttgart, 1974) pero me ha encantado. Sus ilustraciones tienen una ternura y un candor inconfundibles. Además suponen una sincera y conmovedora declaración de amor por los chicos gorditos de piel suave. Lástima que no tengamos noticias sobre sus nuevos trabajos. Queremos más de Sven Oliver.

+ Sven Oliver en su web

Su gran premio


Llevaba un buen rato disfrutando de aquella polla, devorándola y saboreándola sin prisas, engullendo todo el tronco hasta sofocarse. Había conseguido despertarla y proporcionarle una envergadura asombrosa. Tras robarle unas nuevas gotas de precum, degustó el delicioso licor y decidió que la necesitaba en lo más profundo de su culo, la quería ya, en ese preciso momento, sin excusas, por el ojete, toda entera, cuan larga era, penetrando su culo gordo y agradecido. Una vez dentro apretaría las nalgas hasta endurecerlas como el metal y ceñiría su gran premio con ellas, lo atraparía, ¡estaba en su poder!, y le exigiría toda esa leche caliente que —honestamente— le pertenecía a él y solo a él. Joder, ¡se la había ganado!

El arte de James Unsworth

James Unsworth

James Unsworth (Liverpool, 1979) es un artista y activista queer que lleva más de una década explorando las posibilidades de diferentes formatos, desde la fotografía al video, pasando por la ilustración o las instalaciones en galerías de arte. En su trabajo se percibe un interés por abordar los excesos de la sociedad de consumo a través de una visión irónica que oscila entre lo kitsch y lo bizarro. Si hablamos hoy de su trabajo es porque ahora mismo nos parece uno de los artistas más interesantes a la hora de incorporar en sus obras elementos propios de la cultura bear desde un prisma excitante y original.

En enero de 2019 puso en marcha un proyecto de lo más sugestivo que llevará a cabo a lo largo de todo el año. Se trata de una serie de 52 ilustraciones inspiradas por el ancestral arte cerámico griego protagonizada por hombres gorditos de sexualidad no normativa. El artista se ha comprometido ha realizar un dibujo por semana en su iPad con la intención de completar la serie el próximo mes de diciembre. De momento ya podemos ver los primeros frutos de su trabajo a través de su Instagram.


La belleza de las imágenes y la estética tan reconocible en la que se ampara plantea un diálogo entre pasado y presente muy deudora de lo que algunos críticos han denominado urpop, una etiqueta surgida de la necesidad contemporánea de incorporar lo atávico en nuestros relatos culturales.

Si todo va según lo previsto, una vez completada la serie, James Unsworth contempla la posibilidad de dar un paso más con la realización de cerámicas que incorporen las imágenes elaboradas durante estos meses. Mucha suerte, James. Bob Flesh necesita urgentemente una de tus vasijas griegas para presidir su salón.

James Unsworth Web

Instagram @james.unsworth

La única certeza en el mundo

Una hermosa polla tiesa era una certeza y esa era una cuestión que había que valorar en toda su importancia. En otras palabras, un pollón largo y grueso surcado por venas oscuras y tejido sensible. Por momentos su mente académica casi se había visto reducida a la nada. Todo resultaba abstracto, dudoso o indemostrable. Allí era donde le había dejado la resaca de la posmodernidad. En medio de un desierto. Por eso había decidido echarse en manos de un amante tras otro. Él era un hombre gordo en la madurez de su vida cuyos principios científicos se evaporaban en la aridez del terreno. Pero él era un hombre todavía atractivo capaz de despertar erecciones rotundas en sus amantes. Porque, vale la pena insistir, aquellas pollas estaban así de duras y tiesas por él, por sus carnes generosas y armoniosas, y también por ese rostro tosco esculpido por el escepticismo. De modo que antes de ser penetrado por una de aquellas hermosas pollas se recreaba en el sabor de la certeza. ¿Estaba dura aquella polla? Cierto. ¿Se encontraba en ese estado por su causa, debido a su atractivo? Más que cierto. Cuando la dureza se abría paso a través de su carne y le provocaba aquella sensación de intenso placer su cuerpo rechoncho se estremecía como nunca, hasta el punto de eyacular unas gotas de bienvenida. Pero tal y como él lo veía, aquella bienvenida no era tanto para recibir aquella hermosa polla tiesa como para celebrar el poder y la gloria de la única certeza que existía.

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