La dimensión erótica de «No soy emergente»

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“Mirar detrás del lente de una cámara, me ha permitido reconocerme y reconocer el cuerpo del otro, así como explorar mi inquietud y afinidad por las corporalidades robustas.

Mi trabajo fotográfico cuestiona los cánones de belleza masculina convencionales y explora el deseo homoerótico manifiesto en el encuentro con cuerpos alejados de la norma.”

Así es como describe su trabajo Orlando Torres (Jalisco, 1978) a través de su proyecto «No soy emergente», un fotógrafo que entiende el cuerpo masculino tanto desde su dimensión erótica como desde su condición de “campo de batalla político”. De su obra, cabe destacar su alejamiento de los lugares comunes de la subcultura osa para trascenderla y armar un discurso que cuestiona cánones y explora la sensualidad de los hombres gordos desde nuevos ángulos. Su interés por el componente doméstico resulta fundamental, tanto como la inclusión en la naturaleza de un cuerpo que de modo inesperado, en su extrañeza, resulta doblemente erótico.

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Se agradece una labor como la que desarrolla Orlando Torres, interesada en explorar un camino propio al margen de modas y con un estimulante interés por interrogarse sobre el erotismo en todos aquellos cuerpos masculinos fuera de la norma estética oficial.

Puedes seguir su trabajo en su web, en su Tumblr y también a través de su cuenta de Instagram.

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#febarary by Studio Bara

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By @antoinemaillardcomics

Instagram sigue dándonos alegrías con retos como el de #febarary, animando a ilustradores a postear un dibujo cada día del mes de febrero. Esto ha provocado una nueva explosión de creatividad por parte de los chicos del colectivo de Studio Bara, dibujantes galos conocidos y admirados por esta web, quienes se han sumado a la iniciativa compartiendo nuevos trabajos. Si aún no conoces su trabajo, no dudes en darle al follow de su cuenta de Instagram. Os dejamos con una pequeña selección de su #febararychallenge.

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By @antoinemaillardcomics

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By @estocafich

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By @antoinemaillardcomics

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By @gamberoussette

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By @estocafich

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By @gamberoussette

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By @antoinemaillardcomics

El pantalón de chándal

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«Sabía a lo que venía y apenas pudo esperar, ni siquiera aceptó el vaso de agua que le ofrecí. Yo llevaba puesto un pantalón de chándal y resultó ser un acierto. Su mano tanteó mi polla a través del algodón y cuando la atrapó con sus cinco dedos sintió el despertar de la bestia. Se le escapó un suspiro de satisfacción. Le metí la lengua en la boca y mi mazo duro palpitó en su mano. Para entonces las cosas ya estaban definidas. Lamí su oreja y la mordí. Gemía como un cerdito. Le di la vuelta y le bajé los pantalones. Su culo era ancho y carnoso, pálido como una luna fosforescente. Abrí sus rollizas nalgas y encajé mi rabo sobre su raja. Allí se estaba bien pero lo que palpitó entonces fue su ojete. Supongo que estaba adelantándose a los acontecimientos, pero yo tenía claro que no quería que las cosas se precipitaran de cualquier manera. Dosificar la espera, posponer la gratificación resultaba esencial para llegar más lejos. No soy un tipo impaciente, si el sexo no me lleva lejos no me interesa».

Más microrrelatos

Novelas Palabra de oso

Noticias sobre el nuevo Palabra de oso

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Estoy feliz de anunciar que ya he terminado la próxima novela de la serie Palabra de oso, la undécima (¡undécima!), y que no puedo estar más satisfecho con el resultado. Después de darme el gusto de celebrar mis primeros diez títulos con Diez gorditos, mi novela más carnosa, peluda y Agatha Christie, título que está gozando de una gran acogida entre mis lectores, sigo con las miras puestas en el misterio y en el sexo entre hombres grandes, redondos y sensuales. La próxima historia vendrá bien cargada de erotismo marca de la casa (siempre digo lo mismo, pero ¿puede ser que se trate de la entrega más erótica?), con buenas dosis de humor y, cómo no, muchas sorpresas. Ahora mismo estoy preparando la edición digital y en papel y si todo va según lo previsto el lanzamiento será para finales del mes de abril. La cosa va de logias secretas, cultos dionisiacos y de obsesiones sexuales difíciles de alcanzar. Una vez más, Marc Kaplan y su marido Theodor vivirán una aventura de altura que no dejará a nadie indiferente. Próximamente más noticias, permanezcan en sintonía.

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Novelas

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A propósito del culo de Zacki Noy

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Zacki Noy es uno de esos actores de reparto en los que nos gusta fijarnos, de nombre raro, olvidado, pasto del encasillamiento y de los fenómenos de temporada. Zacki nació el 8 de julio de 1953 en Haifa, Israel. Su constitución rolliza, su rostro vulgar y su pasión por el teatro le situaron desde su tierna juventud en el momento y en el lugar preciso para cultivar una carrera dentro de la peculiar farándula cinematográfica israelí.

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Y más de uno se preguntará, ¿farándula cinematográfica israelí? ¿Pero qué me estás contando? En efecto, las circunstancias quisieron que el bueno de Zacki fuese escogido para protagonizar uno de los capítulos más sonados y exportables de la exótica industria cinematográfica israelí, al convertirse en uno de los tres chavales protagonistas de uno de sus mayores éxitos, la película Lemon Popsicle (1978), así como de sus innumerables secuelas (la última, la número nueve, se rodó en el año 2001 con el subtítulo de «La fiesta continúa», glups). 

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Lemon Popsicle, estrenada en países de habla hispana con diferentes títulos, a saber, Polo de limón (España), Chicle caliente (Perú) o Barquillo de limón (México) debe ser considerada como un capítulo fundamental dentro de la cultura pop mundial por su carácter pionero dentro de aquella moda de comedias cafres adolescentes sobre el despertar sexual, tales como la serie “Porky’s” y demás sucedáneos. Un dudoso honor puesto que se trata de un género meramente coyuntural y de muy difícil digestión fuera de su condición de producto picante para un público dominado por la represión sexual más enfermiza.

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La premisa argumental de este Lemon Popsicle no va más allá de las correrías de tres chavales (básicamente, hormonas con patas) con muchas ganas de follar, en un momento en el que la permisividad hacía posible mostrar tetas y culos para un público sediento de nuevas sensaciones. Todo ello aderezado con la comicidad del chiste verde más sonrojante y el costumbrismo de trazo grueso. Ambientada en la década de los cincuenta, en plena era del rocanrol (siempre que hay una escena cómico-picantona suena el Yakety Yak de Leiber y Stoller), cabe recordar que el éxito de esta primera entrega la encumbró como taquillazo mundial procurando su inclusión en Festivales serios como la Berlinale y optando al Globo de Oro en su categoría de mejor película extranjera. No nos sorprende que la propia industria USA animase a su director Boaz Davidson a rodar de nuevo la película para el público norteamericano con el título de El último americano virgen (1982).

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Visto hoy, el conjunto no puede resultar más bizarro, sin embargo, nos llama la atención la importancia que se le otorga al personaje gordito interpretado por Zacki Noy a lo largo de toda la serie. Algo que sí merece un aplauso y algo más. Porque no deja de sorprendernos la importancia que tiene, no ya su personaje, sino su rollizo culo a lo largo de cada una de las entregas.

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¿Podemos ponernos las gafas contemporáneas y afirmar que se trata de todo un elemento queer en un conjunto eminentemente dirigido al público masculino? Revisadas todas las películas con la indispensable ayuda del flashforward no nos parece una pregunta tan descabellada. Descubrimos que en ninguna de ellas podía faltar un momento estelar dedicado a las lozanas nalgas de Zacki expuestas para deleite y risas lúbricas de los espectadores. ¿Potenciaban sus artífices estos momentos? ¿Esperaban los espectadores este ‘momento culazo de Zacki’? Las preguntas quedan en el aire, pero tanta insistencia resulta intrigante, sin olvidar que en Lemon Popsicle 4 los tres mozos ingresan en el ejército y nuestro sufrido Zacki será el objeto de deseo de uno de los militares de la base, hecho que por supuesto dará pie a numerosas escenas de tono subido y rara comicidad (o comicidad queer, como se quiera). 

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A decir verdad, ver hoy en día todas estas películas de principio a fin resulta una prueba de valientes o un dudoso entretenimiento solo apto para mentes muy viciosas. Eso sí, el culazo de Zacki merece este post y nos alegramos de que hoy en día siga en activo participando en series de éxito de la televisión israelí. Por cierto, esta exclusiva de Palabra de Oso no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda del poderoso radar del Dr. Insermini. Así, que agradecidos y bendecidos por ello y por este par de nalgotas. Yuuum.