The Buttcrack Chronicles

Aún no sabemos si la era Bluesky 🦋 está aquí para quedarse pero de momento seguimos dándole un voto de confianza. De entre las cosas que hemos visto por su infinito scroll nos han gustado en particular los contenidos ofrecidos por The Buttcrack Chronicles, una cuenta dedicada a rendir homenaje a algo que nos gusta mucho: las huchas de los hombres grandes. En la presentación de su perfil dice así:

«This is a place where connoisseurs of the Buttcrack, or Plumber’s Crack, or Bumcrack, can enjoy their fetish. I have loved the fatter man’s buttcrack cleavage since I was a toddler!

If you have a buttcrack shot you’d like me to feature, let me know!»

Vamos, esta cuenta de Bluesky [@buttcrack.bsky.social] hace lo que se dice toda una labor social. Si te acabas de abrir un perfil en esta red social no dudes en echarle un vistazo, sabemos que también te puede interesar. Y aprovechamos para recordarte que puedes seguir también nuestro perfil: @palabradeoso.bsky.social 🦋

Hairy Magazine Issue#5 ya a la venta

El nuevo número de la revista más peluda de tu quiosco marica de referencia se ha hecho esperar pero viene cargadita de belleza osuna, maromos irresistibles y contenidos de primera. En el nuevo número encontrarás un nuevo relato de un servidor, Bob Flesh, titulado El más bravo entre nosotros, más caliente que una hoguera de campamento, ilustrado por el gran Stanley Sunday, además de golosas colaboraciones de firmas de relumbrón como mi tocayo Bob Pop, Juan Flahn, Estrella Xtravaganza, Mista Studio, Lluís Mosquera o un precioso artículo de Eduardo Gión sobre las ilustraciones eróticas del mítico cineasta under Mike Kuchar. Además de todo esto, dos portadas diferentes a elegir, muchos cuerpazos, numerosos culos peludos y toda la belleza de la escena bear de estas latitudes captada por la cámara del alma máter del proyecto, el maestro Alberto Torres Ibarzo aka Albertoto. Ahora en serio, ¿te la vas a perder?

¡Quiero mi ejemplar!

Algoritmo gordi a tu medida

Instagram es una red social detestable, mojigata y estúpida, aunque supongo que los adjetivos pueden extrapolarse al resto, no lo sé. Un contexto robotizado en manos del criterio de las máquinas, de lo que las máquinas aprenden de ti. No sé cómo será en el futuro pero ahora todo sigue resultando bastante estúpido. La censura y la estrechez de miras del dichoso algoritmo provoca más irritación que otra cosa, aunque hoy vengo aquí a hablar de otro de sus efectos, el de la publicidad que te coloca en tu cuenta, ya sea en el feed o en los stories. Por momentos, diría que es una cosa positiva, aunque ciertamente también resulta estúpida y sobre todo irreal, pero la naturaleza de esa irrealidad tiene su punto. La mayoría de anuncios que me muestra Instagram están protagonizados por hombres gordos a los que me gustaría follarme. Claro, si lo piensas, esto tiene bastante tela, parecemos ya instalados en la era definitiva de la superficialidad. ¿Es que el mundo se ha vuelto completamente loco (felizmente)? Pues no, una vez más es el algoritmo. Lo mismo viene un señor a contarme las bondades de un seguro médico en vuelos internacionales, que una línea de ropa deportiva, unos colchones viscolásticos o, yo qué sé, un concierto señalado de los Magnetic Fields. Tooodo ello tiene una sola cosa en común: las imágenes de los anuncios están protagonizadas por hombres gordos.

Algo así puede crear una ilusión de normalidad, de aceptación definitiva por parte del mainstream de los cuerpos no normativos, pero claro, como toda ilusión, es falsa. Sin embargo, por muy falsa que resulte no de deja de divertirme este microcosmos que se ha montado el algoritmo en el imparable scroll de mi móvil. Hombres gordos anunciando seguros de viaje o seguros del hogar recibiendo comentarios subidos de tono, con invitaciones a compartir algo más que una propuesta comercial. Así es el absurdo en el que vivimos, en esta era primera de advenimiento de las nuevas tecnologías y de los primeros pasitos del machine learning. Intentaré no reírme demasiado fuerte por lo que pueda ser. Quién sabe. No tengo ni idea de los refinamientos futuros que nos esperan. De momento, si tengo que tener publicidad obligatoriamente aceptaré la cuota gordi con mucho gusto. Ojalá ese refinamiento se traduzca en el futuro en una verdadera apertura de miras por lo que se refiere a las normas que regulan los contenidos, porque de lo contrario estamos condenados a un entorno aséptico, insustancial, vacío de intención, sin espacio para la reflexión ni la transgresión, donde lo único rescatable seguirán siendo los simpáticos videos de nuestras mascotas. Si me dan un poco de soma versión Aldous Huxley estoy dispuesto a habitar en esa realidad, de lo contrario no creo que tarde mucho en bajarme del tren.