HairyMag#4 For The Lovers of Hairy Men

Calentita, recién salida del horno de la factoría Torres Ibarzo Estudio, ya está aquí el número #4 de Hairy Magazine, la revista más furry del mercado, el homenaje definitivo a los hombres peludos de todos los tamaños. No encontrarás culos más apetitosos ni torsos tan poblados como estos, una guía erótica festiva imprescindible para el hombre moderno.

Según nos cuentan desde su web: «176 páginas rebosantes de fotografías exclusivas, textos cargados de referentes y morbo, arte, color (mucho color), furrylicious, barbas y pelo, hairy backs… Todo lo ortod-oso que siempre has encontrado en Hairy Mag. Editada en un formato de lujo, más grande y voluminoso, e impresa en distintos tipos de papel deluxe; el magazine incluye, por primera vez, la traducción de todos los textos al inglés; y se publica con dos portadas diferentes a elegir.». 

Todo un festín de imágenes y colaboraciones que no descuida la palabra escrita. Junto a textos de Bob Pop, Juan Flahn, Paco Tomás, Cachorro Lozano o La Terremoto de Alcorcón, también podrás encontrar «Un culo formidable», un relato inédito de un servidor, Bob Flesh, ilustrado con un magnífico dibujo del artista José Manuel Hortelano-Pi. Con este calor, combate el fuego con el fuego. HairyMag te quiere ayudar.

Quiero mi HairyMag

El fabuloso mundo de Stanley Sunday

Stanley Sunday (Valencia, 1973) es un artista cuyo trabajo variado y amplitud de inquietudes y formatos lo convierte en una figura inclasificable. Maestro del cine experimental en formatos de paso estrecho (Súper 8 y 16mm), autor de innumerables videoclips (Hidrogenesse, Fangoria, Doble Pletina, Javiera Mena, La bienquerida y largo etc) y director del largometraje Stop, resulta difícil sintetizar su larga trayectoria en un solo párrafo.

Su cuenta de Instagram supone una auténtica caja de sorpresas donde uno realmente puede apreciar aquello que articula su variedad de trabajos, a saber, su gusto por el humor absurdo y por la creación de mundos delirantes.

Aunque su campo natural de expresión es el formato audiovisual, a menudo Stanley Sunday se interesa por otros formatos como pueden ser el collage o la ilustración. Y en la variada muestra de ilustraciones que aparece en su cuenta de Instagram, encontramos el motivo por el que hoy lo invocamos en esta web.

Nos llama la atención ese mundo de fantasía que recrea en el que aparecen hombres de diferentes envergaduras, ligeros de ropa, en situaciones claramente homoeróticas. Una de las cosas más destacables de esta serie de estampas es su condición de rara avis dentro del contexto de ilustración bearotica. Se trata de una muestra inesperada, al margen de modas, recorrida por un gran sentido del humor y por un refrescante gusto por la cultura pop.

Si aún no conocías su trabajo te animo a descubrir sus mundos, muchos de los cuales podrás rastrear a través de su Instagram. Y ahora, con vuestro permiso, voy a desplegar mis alas y a surcar los cielos en busca de nuevas maravillas.

El Panzine que necesitas

Aladro, ilustrador argentino habitual de Instagram, ha puesto en marcha el fanzine bear que alguien tenía que hacer, el Panzine, espontáneo, grapado, underground, como debe ser. Incluye fotos de ositos guapos y colaboraciones varias, ilustraciones, microrrelatos y mucho chub power. Por cierto, participo en el número 5 con un microrrelato inédito basado en hechos reales, todo muy hot, muy panzine.

La frecuencia de los números es apabullante, esto acaba de empezar y ya vamos por el número 8. Sí, señor, así da gusto. Por suerte, además de su edición en papel también puedes hacerte con su versión digital a través de la página del Panzine. Descárgatelos y rodéate de belleza underground. Larga vida a los fanzines.

Keep It Simple: el arte de Dindrawslines

A veces llega a resultar mareante la cantidad de dibujantes e ilustradores entregados a la causa Bearotica. A menudo los estilos resultan exagerados o repetitivos debido a la magnitud y omnipresencia de este Boom de Ilustración Bear en el que seguimos inmersos. Quizá por eso, una de las cuentas de Instagram que mayor interés ha despertado en mí y en muchos otros, es la de Dindrawslines, una apuesta por distinguirse a través de la simplicidad. Un mero trazo, un sencillo contorno para atrapar un momento erótico. Quizá no ha inventado nada pero Dani, el autor de estos dibujos, demuestra un buen ojo para alcanzar lo esencial, en un contexto que a veces incurre en lo peor cuando busca una estética del exceso, colorida, abigarrada o involuntariamente kitsch. Dindrawslines sigue la máxima de mantenerlo simple y nos recuerda una vez más el poder del menos es más. No estamos diciendo que este es el único camino, ni de coña, pero en esta ocasión sí tenemos algo que celebrar.

Instagram: @dindrawslines // Twitter: @dindrawings

Follar en el Majestic

Había una serie de protocolos que seguir antes de llegar a la suite del ático. Pregunté en recepción y alguien hizo una llamada en voz muy baja, como si le hablase al cuello de la camisa. Un minuto después me confirmó que alguien me podía acompañar hasta el final del pasillo para empezar el recorrido ascendente. Mientras avanzaba reparaba en detalles que me hablaban de lujo. La moqueta bajo mis pies me hacía sentir que flotaba, que me deslizaba entre algodones: todo era silencio y confort. Tanta pompa me parecía excesiva, ni siquiera tengo el vocabulario para describirlo, yo solo quería llegar de A a B y, una vez allí, pasar un buen rato. 
Unos pisos después golpeé la puerta con los nudillos. El hombre que me abrió la puerta era maduro, poseía un frondoso bigote oscuro y, a través de su bata de seda, atisbé un apetecible cuerpo neumático aunque depilado. Un punto menos para él. Quise darle un beso pero la rigidez de su lenguaje corporal lo echó por tierra. Atravesamos el salón de su majestuosa suite y llegamos hasta el dormitorio. A la derecha, un gran ventanal y la terraza con vistas al Paseo de Gracia. Se quitó la bata y se quedó en calzoncillos. Parecían salidos del vestuario de una película del espacio, con ese acabado dorado que redondeaba las nalgas hasta convertirlas en algo puramente artificial. Mi polla empezó a sumirse en la indiferencia. 
Aquel hombre era un analfabeto sexual. Desconozco el motivo. Era un prestigioso editor de moda y había alcanzado el éxito. Pero no le servía de nada. La rigidez de su cuerpo era lo contrario de un afrodisiaco, su inseguridad aniquilaba todo asomo de deseo. No tenía ninguna iniciativa ni picardía. Todo aquel lujo para qué. Los calzoncillos espaciales debían de costar un riñón. Por alguna razón pensé en ellos mientras trataba de estimular sus pezones con mi juego de lengua. Nada ocurrió. O mejor dicho, sí. La certeza de estar perdiendo el tiempo. Le dije: «esto no está funcionando, me largo». Él asintió bovinamente. Por sus venas no corría sangre sino alguna bebida vegetal. Me vestí deprisa y suspiré con enfado mientras me ataba los cordones de las zapatillas. Él se había vuelto a poner sus calzoncillos dorados. Cuando salí a la calle me calé las gafas de sol para amortiguar la hiperrealidad. El lenguaje universal del amor no siempre es tan universal, del mismo modo que un hotel de cinco estrellas no tiene por qué garantizarte un polvo de cinco estrellas.