Vuelve la revista Hairy

Nuevo número de la revista Hairy ya disponible. Esta tercera entrega nos llega con más páginas, en edición aún más cuidada, con más variedad de cuerpos y, por supuesto, con lo hirsuto como hilo conductor, todo un festival furry repleto de chulazos esculturales, pollas tiesas, culos neumáticos y un rollo abiertamente puti para ponerte bien palote. Además del erotismo desplegado por los Hairy Boys también incluye contenidos como entrevistas a artistas como Mel Odom, Cachorro Lozano o ButchDick, ilustraciones de Stanley Sunday, textos de Hidroboy, Juan Flahn o un servidor, Bob Flesh. Todas las fotografías son obra de la factoría Torres Ibarzo y todo el conjunto posee el inconfundible sabor y desparpajo de las fiestas PopAir, Dicks, Bananas y toda esa escuela de la farra Bear de Barcelona. Un número imprescindible para cualquier amante del homoerotismo entre hombres de pelo en pecho. Consigue tu ejemplar a través de la web de quefantasia.com

Enamorarse en zonas de cruising: Pobre Herminio

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Hace ya tiempo que venimos hablando de la factoría Marirecords, un sello editorial muy DIY y muy under que viene publicando a buen ritmo diferentes fanzines que van de lo musical (Guapa!) al cómic (Cancaneo Vacionil). Su último lanzamiento es este Pobre Herminio, una novela por entregas escrita e ilustrada por J. M. Juan, alma mater del sello, que supone una valiosa aportación a la tradición de ficción bear.

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A lo largo de las páginas de esta primera entrega, su autor va desgranando la historia de amor y seducción entre Otto y Herminio, dos animales rústicos de talla XXXL a la búsqueda de algo más que un polvo en un contexto que no se lo pone fácil. En este Pobre Herminio encontramos una buena ración de morbo, erotismo y sudorosos cuerpos hirsutos pero también una historia emocionante de las que tocan la fibra. Un relato que se ocupa de la sexualidad y del amor entre hombres fuera de la norma oficial, sin dejar de lado el espíritu punk y metalero de Marirecords con sus guiños musicales y su gusto por el cancaneo asilvestrado.

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Cabe destacar la belleza de sus ilustraciones y la esmerada edición en papel, en un paso cualitativo que va más allá del fanzine y que supone la apuesta más ambiciosa del sello hasta el momento (sin desmerecer al entrañable fanzine punk grapado al que nos tenía acostumbrado).

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Para mí ha sido un honor colaborar en este primer número de Pobre Herminio elaborando el prólogo y espero ansioso su continuación. Son muchos los que ya tienen su ejemplar, si no es tu caso, ya tardas. Puedes conseguirlo a través de la tienda online de Marirecords tanto en papel como en pdf. Imprescindible.  

Consigue tu Herminio aquí

Facultad del Folleteo

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Me licencié en la Facultad del Folleteo sin grandes aspavientos, lo tomé tal como venía, mi polla improvisaba, sabía comportarse, tú siempre obedecías (aunque ahora que lo pienso, era yo el que acudía). Hubo semanas de oro —de las del pleno al quince— y algún polvo olvidable, no malgastaré energías en maldecir a nadie. Me licencié con excelencia aunque siempre se puede llegar más lejos, me decía alguien. Cum Laude, Cum Load, Big Load, mucha cum y cómo conseguirla. Lo de ‘dame tu leche’ ya era un estribillo a estas alturas, música de ascensor o la casilla de salida. Yo me doy por satisfecho, las camas eran blandas y los culos, entrenados, se adaptaban a mi idioma. Más te vale tener reflejos, el mal aliento te expulsará de más de un lecho y harás bien en salir corriendo, también aprendí eso. Follar o no follar, tanto da la cosa, si no había risas me abstenía. A ti te encantaba, cómo lo gozabas, siempre suplicando, mendigando bola extra, cómo te pasabas. Aquí tienes la piscina, precipítate si te apetece, la medida es desmedida, pura maravilla —pero también— posible pesadilla, es preciso que lo sepas. La conclusión viene sola, quema el boletín de notas y no esperes demasiado, todo lo demás viene regalado.

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Novelas de osos

Novelas de osos para el Día del Libro

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Este año la pandemia ha arruinado la gran celebración del Día del Libro en las calles y en las librerías pero a grandes males grandes remedios. La tecnología nos permite maneras alternativas de celebrar la ocasión y parece que ahora más que nunca el libro digital puede ser un excelente recurso para sumergir tus narices en la lectura, la aventura, y en este caso en particular, en el erotismo más caliente.

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La serie Palabra de oso está compuesta por un total de once novelas que ofrecen al lector un no parar de excitantes aventuras protagonizadas por el intrépido cazador Marc Kaplan, pintor de fama internacional, y su marido Theodor, un fabuloso oso polar tan interesado por el mundo del arte como por vivir el sexo de una manera natural y desenfadada. Son novelas cortas, que se leen del tirón, con toneladas de sexo explícito y un extra de morbo, especialmente indicadas si te sientes atraído por los osos, los gorditos y los tipos masculinos de todo pelaje y condición. A su autor, Bob Flesh, le gusta decir que leerlas es como follar, coger o como quieras llamarlo. Una vez descubres la Palabra de oso caerás rendido a sus encantos.

Si quieres el antídoto perfecto para sobrellevar del confinamiento y celebrar este gran Día del Libro, ahora tienes la ocasión perfecta. Y recuerda, en formato digital a un precio increíble.

En el enlace de abajo puedes acceder al primer capítulo de cada una de las novelas de la serie y más abajo tienes el acceso directo a la info sobre tiendas online.

Novelas de osos [Lee el primer capítulo]

Tienda

El pantalón de chándal

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«Sabía a lo que venía y apenas pudo esperar, ni siquiera aceptó el vaso de agua que le ofrecí. Yo llevaba puesto un pantalón de chándal y resultó ser un acierto. Su mano tanteó mi polla a través del algodón y cuando la atrapó con sus cinco dedos sintió el despertar de la bestia. Se le escapó un suspiro de satisfacción. Le metí la lengua en la boca y mi mazo duro palpitó en su mano. Para entonces las cosas ya estaban definidas. Lamí su oreja y la mordí. Gemía como un cerdito. Le di la vuelta y le bajé los pantalones. Su culo era ancho y carnoso, pálido como una luna fosforescente. Abrí sus rollizas nalgas y encajé mi rabo sobre su raja. Allí se estaba bien pero lo que palpitó entonces fue su ojete. Supongo que estaba adelantándose a los acontecimientos, pero yo tenía claro que no quería que las cosas se precipitaran de cualquier manera. Dosificar la espera, posponer la gratificación resultaba esencial para llegar más lejos. No soy un tipo impaciente, si el sexo no me lleva lejos no me interesa».

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