Hubiese jurado que era mi nombre

Su cuerpo redondeado era el mejor instrumento en manos de un virtuoso. En aquella ocasión el virtuoso fui yo pero el mérito era todo suyo, tenía la sabiduría que aporta la edad. Su cama era de las de antes, allí se habían pegado polvos decimonónicos después de suculentos almuerzos. Su desnudez hablaba el lenguaje del amor y no me resultaba desconocido, solo había que dejarse llevar. Estimulé las profundidades de su hermoso culo con mis dedos, la nuez del placer respondía con descargas de intensidad eléctrica que tensaban su espalda y lo animaban a mover sus nalgas con movimientos salvajes. Supongo que fuimos subiendo la apuesta. Nuestros cuerpos estaban empapados de sudor y chapoteaban en plena fiesta. En aquel momento su cama ya era todo un cosmos sin esquinas ni límites visibles. Mis dedos seguían afinando aquella obra de ingeniería erótica. Ahora mi mano era un puño que tonteaba con penetrar aquel húmedo torbellino. Claro que podía entrar — joder, batía palmas por recibirme—, pero mi polla estaba a plena asta y no necesitaba banderas para anunciarlo. Cuando se la clavé murmuró algo sucio que no pude oír. Hubiese jurado que era mi nombre. 

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Novelas de osos

Leer nunca fue tan sexy

Hoy quiero darte un consejo. Recétate una buena dosis de dolce far niente estival y entrégate a los placeres inmediatos. Mis novelas de osos te proporcionarán grandes alegrías por muy poco. Alguien me dijo una vez que leer la serie Palabra de Oso se parece mucho a follar. A mí eso me parece pura crítica literaria. Quiero hacerte gozar y volar muy alto. Y tengo la conciencia tranquila, son ya muchos los lectores que manifiestan su amor y su adicción por las historias de Marc y Theodor. Aquí hay Palabra de Oso para rato. Date el gustazo, ya estás tardando.

Consíguelas en formato físico o digital aquí

Tirantes

Llevaba tirantes y eso puntuaba doble, su barriga era desafiante y casi geométrica. Sentí el deseo de recostar mi cansada cabeza sobre ella. Todo en él me hablaba de armonía, mullidez y sexo del bueno. Una caída de ojos, un encogimiento de hombros y unos antebrazos peludos tostados por el sol. Al pasar por la estrechez del pasillo del tren, mi hermosa polla rozó su muslo y adquirió la contundencia de la certeza de un modo inmediato. Él me miró con aquellos ojos del color del océano y yo me quedé hechizado por la magia del momento. Ah, la certeza, otra vez había tropezado con ella.

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Novelas de osos

Ya disponible mi nueva novela de osos: ‘Diez gorditos’

Una extraña invitación. 

Una mansión aislada. 

Una improbable reunión de viejos amigos. 

Un peligro invisible. 

Un misterio que resolver. 

Palabra de Oso celebra su décimo volumen con un irresistible enredo erótico-festivo, un homenaje travieso y desenfadado a la gran Agatha Christie y a las clásicas novelas de misterio. Diez gorditos es el número más especial de toda la colección: más páginas, más carne, más sexo y un inesperado reencuentro con un montón de adorables personajes que regresan del pasado para poner a prueba la resistencia del incombustible Marc Kaplan.

Quiero mostrar mi más sincero agradecimiento a Gianorso por la preciosa fotografía que ha servido de base a esta portada tan especial. Grazie Gianni!

Puedes comprarla en formato digital y en papel a través de Amazon y iTunes.

Lee el primer capítulo de Diez gorditos.