«—Me han dicho, Sr. Maurice, que está usted esperando un bebé.
—Así es… pero, ¿tanto se nota?»
Viñeta de Abel Faivre para la portada del periódico parisino Le Rire (1906)
Cuántas alegrías nos da la autoedición en el terreno de las publicaciones LGTBIQ+ dedicadas a la representación de cuerpos de toda envergadura y condición. ¿Será que la representación de cuerpos no normativos tiene su lugar fuera de los cauces editoriales habituales? ¿Por qué será? Sea como sea, el número 3 del fanzine Onán, dedicado a la intimidad y al autoerotismo, está ya disponible en la mejor versión posible, es decir, con más páginas, mayor ambición en su edición y con un tremendo nivel por lo que se refiere a la selección de dibujos e ilustraciones.


Los habituales de esta web ya sabrán que el fanzine Onán es obra del dibujante José Manuel Hortelano-Pi, un proyecto de vida -me atrevería a decir- que desde su primer número publicado en el año 2007 nos viene ofreciendo toda una master class sobre el arte del desnudo. Y digo un proyecto de vida porque hay artistas que llevan su propio diario sobre sus procesos creativos o sobre sus desventuras cotidianas, en el caso de Pi parece claro que su particular dietario tiene la forma de este Onán, porque para él su amor por el erotismo y la práctica del dibujo de desnudos resulta tan natural como respirar.
Es decir, la publicación de cada uno de los capítulos de este proyecto tiene mucho de balance, de compartir con nosotros la respuesta a la típica pregunta de qué has estado haciendo estos últimos años. Cuando hay un nuevo Onán en la calle sabemos que el dibujante ha reunido una buena colección de dibujos que reclama su lugar. En esta ocasión han sido cinco años los que han transcurrido desde la publicación del número anterior, cinco años repletos de belleza que estalla a lo largo de las casi doscientas páginas de esta nueva entrega.
Con motivo de la publicación del primer número, hace ya casi veinte años, Pi se reconocía muy cómodo en el arte del dibujo de cuerpos desnudos pero se mostraba escéptico por lo que se refería al hallazgo de un estilo propio definitivo. Creo que la respuesta la podemos encontrar a lo largo de estas gozosas páginas, páginas en las que tropezamos con aproximaciones diferentes que van de la pura espontaneidad del boceto al riguroso acabado de corte naturalista, del libre tratamiento del color al elegante blanco y negro del grabado clásico, en definitiva, una inquietud, unas ganas de jugar, de ampliar el abanico de posibilidades que desafía cualquier clase de encorsetamiento. Quizá sea verdad lo que dijo el sabio, el estilo no debería dejarse definir fácilmente porque el verdadero estilo tiene más que ver con lo inasible, con el viaje, con lo mágico, con tu momento vital que con otra cosa fácilmente adjetivable. Porque sí, Onán es una celebración de la masculinidad y del erotismo, pero también de la libertad del artista.
Cosas que debes saber sobre el nuevo número:
Sabemos que los ciclos tecnológicos se suceden unos a otros cada vez a mayor velocidad y muchas veces, aunque los tambores anunciadores vengan sonando de lejos, una nueva app tecnológica viene a sacudir nuestra realidad.
En las últimas semanas de este año que termina, redes sociales como Instagram reflejaron el impacto que las nuevas aplicaciones de Inteligencia Artificial estaban teniendo en el ámbito de la ilustración y del diseño gráfico. El uso de apps como midjourney provocó un aluvión de imágenes que a su vez originó todo un debate en torno a las consecuencias que podemos esperar de este nuevo avance.
El debate se plantea de muchas formas, pero todas ellas implican preguntas del tipo “¿suponen estas aplicaciones una amenaza para los profesionales del diseño y la ilustración?”, así como otras relacionadas con la categoría artística o legítima de estas obras generadas por AI.


¿Por qué ahora y no antes? Sin duda, porque los progresos en este ámbito son notables, tal y como demuestran muchas de las imágenes compartidas en redes estos días, y en general parecen cumplir la promesa de poner el arte al alcance de cualquiera. Francamente, yo creo que el propio Andy Warhol hubiese dado su bendición a este tipo de herramientas. Pero el debate acaba de empezar y no parece un buen momento para arrojar conclusiones.


Por un lado, como señalan algunos, se trata de aplicaciones que están en su infancia, a menudo su resultado presenta imperfecciones o soluciones que lo aproximan a lo creepy, a lo bizarro o al consabido uncanny valley, es decir, es pronto para valorar su verdadera impronta. Por otro lado, la airada reacción de muchos pone en el punto de mira la verdadera naturaleza del debate, obligándonos a poner nuestras barbas en remojo, a saber, la creatividad de las máquinas empieza a competir con la creatividad de nuestras mentes —en efecto, esa cualidad humana por excelencia— y eso sí que resulta novedoso, excitante para algunos, y amenazador para otros. Para los primeros, no nos encontramos frente a una amenaza sino frente a un cambio de escenario, es decir, frente a un nuevo paradigma artístico-tecnológico con sus virtudes, defectos y su nuevo sistema de valores.


“Las profesiones que están en riesgo son las de los diseñadores de hoy, no las de los diseñadores de mañana”, comenta alguien al respecto. Lo que parece claro es que esta pequeña eclosión de retratos e imágenes generadas por AI está aquí para quedarse. “Pienso que con estas cosas no puedes estar a favor ni en contra, van a existir y tendrán éxito con o sin nuestra aprobación”, me comenta el amigo y veterano ilustrador y dibujante José Manuel Hortelano-Pi, y añade, “no voy a poner un post en plan ‘no uséis las AI para haceros retratos’, si las usas y te gustan, eso dice algo de ti”.


De momento, las voces más críticas también señalan que dicha tecnología se nutre de data previo obtenido a partir del trabajo de otros creadores y es verdad que, en estos albores en los que no encontramos, los pareceres de unos y otros están muy divididos.
Desde uno de los ámbitos que más nos interesa, el de la representación gráfica de escenas homoeróticas protagonizadas por hombres grandes, las muestras proliferan a toda velocidad. Algunas nos gustan más que otras y en algunos casos han conseguido sorprendernos. Sin embargo, no queremos pillarnos los dedos y de momento solo queremos dejar constancia de esos primeros días en los que la AI alumbró sus primeras muestras de ilustración bear. Dejamos para más adelante, un par de años quizá, una nueva reflexión sobre el estado de la cuestión. Eso sí, si te apetece compartir tu opinión, estaremos encantado de que lo hagas.
Imágenes utilizadas:


Aladro, ilustrador argentino habitual de Instagram, ha puesto en marcha el fanzine bear que alguien tenía que hacer, el Panzine, espontáneo, grapado, underground, como debe ser. Incluye fotos de ositos guapos y colaboraciones varias, ilustraciones, microrrelatos y mucho chub power. Por cierto, participo en el número 5 con un microrrelato inédito basado en hechos reales, todo muy hot, muy panzine.
La frecuencia de los números es apabullante, esto acaba de empezar y ya vamos por el número 8. Sí, señor, así da gusto. Por suerte, además de su edición en papel también puedes hacerte con su versión digital a través de la página del Panzine. Descárgatelos y rodéate de belleza underground. Larga vida a los fanzines.




No hay mejor forma de empezar el año. Ya está aquí la nueva edición 2022 de Bears, illustrated, el calendario más molón, completamente DIY, imprimible 100%, con una exquisita selección de artistas y dibujantes amantes de los tipos grandes y velludos. Un proyecto veterano del siempre inquieto Christian Fernández Mirón que puedes descargar fácilmente desde bears-illustrated.com • Feliz año bbs