Entrevistas Palabra de Oso: Er Javi

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En la entrevista anterior, el fotógrafo Carlos J. Bauti mencionaba la figura de Er Javi (Sevilla, 1971) como fundamental a la hora de descubrir la existencia de un mundo paralelo de admiradores de osos y gorditos. Por este motivo, somos muchos los que estamos en deuda con él. Su labor como webmaster, promotor de eventos de osos y difusor de porno en la era pre-xtube lo ha convertido en una persona de referencia para conocer la evolución de la movida de osos y gorditos en España. Bob Flesh ha conversado con él y ha tomado buena nota de sus palabras. Este hombre es un pedazo de historia.

Una curiosidad para empezar, ¿tus colegas te conocen como Javi o como Er Javi?

Los de la infancia, algunos, me llaman Cento, pero los de ahora casi todos me llaman Javi.

Somos tantos los que te conocemos como Er Javi, me imagino que es un guiño a tu ciudad, Sevilla.

Sí, bueno, claro, aquí por internet se me conoce como Er Javi. Sí, justo, es por lo de «er beti» y tal.

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Me pregunto si eres consciente de tu importancia a la hora de difundir la movida de los osos y gorditos en España y en muchos otros países de habla hispana, muchos seguimos recordándote a día de hoy.

Sí, es curioso porque ya casi nadie escribe por la web, pero sí me voy reencontrando con todos vosotros por Facebook y me siguen diciendo lo mismo, «yo veía tu web, fue la primera que vi, también estaba casado, me ayudó a entender las cosas…», y la verdad es que es muy agradable que después de tanto tiempo algunas personas te saluden y todo eso.

Respecto a la importancia, no creo que este tipo de cosas sean reconocidas ni tampoco es lo que espero, pero sí se puede decir que estoy orgulloso de haber atendido a mucha gente, unos te pedían una película, otros una dirección web para ver fotos gratis, otros te contaban que se querían suicidar o que querían salir del armario y, bueno, yo nunca le he dicho a nadie lo que tenía que hacer, sólo les decía lo que había hecho yo, cómo lo hice y un poco mi experiencia y la de la gente que conocía. En aquella época salimos un montón de casados y/o con hijos del armario, éramos como un club de casados gays con hijos, je je… y además, nos gustaban los gorditos.

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Vamos, que en su momento fuiste poco menos que una ONG sexual/sentimental, cosa que sospechaba. Iremos retomando algunas de las cuestiones que mencionas a lo largo de la entrevista. No iba a preguntarte por tu historia personal pero me lo has puesto a huevo, tú estabas casado (con una mujer), rompiste con todo, e iniciaste toda una nueva andadura existencial. ¿Se puede resumir en unas pocas frases cómo fue esa revelación?

Había mucha gente atrapada en una vida que no quería y se le abrió la ventana de internet, donde además de encontrar a otros gays, también encontraba gente con sus mismos gustos «raros» y lo mejor de todo, gorditos preciosos y maduros a tu alcance con un solo clic. Era un sueño. Y sí, yo me casé con mi novia de toda la vida porque pensaba que era Bi o algo así, y por aquel entonces tenía un hijo pequeño. Encontrar un chat donde había gorditos maduros era impensable, yo creía que los gorditos maduros que a mí me gustaban eran sólo heteros…

Claro, Internet fue el gran detonador de esta movida, ¿en qué año situarías tu descubrimiento del mundo bear? ¿Fue a través de alguna web concreta, chat, …?

La primera noticia que tuve sobre este rollo era un chat en el IRC HISPANO (era un programa de chats) que se llamaba #Gay_joven_busca_maduro, me lo dijo un amigo y fue como… «¿¿Qué dices?? ¡¡que hay un chat de gente que busca maduros!!» Era como mi sueño hecho realidad, de ahí pase al #gay_gorditos y al #gay_osos

¿De qué años hablamos? Me interesan mucho las fechas.

Me bailan las cifras, tengo que usar los años que llevamos de GuadalkiBear (15) como referencia. Pues eso, sería como en el 99. Y por cierto, me parece muy injusto que gente como Javier Saéz cuando escribe del rollo Bear en España o la Wiki no haga ninguna mención ni al canal Gay_osos, ni a La cueva del oso, que es la web donde se publicitaron las primeras Kddas e historias del mundo Bear en nuestro país, y parece que para algunos no significa nada, y es gracias a las personas que trabajaron en ellos, totalmente desinteresadas, lo que nos facilitó la vida a muchos.

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Me interesaba mucho hablar contigo para que me ayudases a establecer una cronología, parece que muchos hechos decisivos se pierden en la noche de los tiempos.

Oh, sí, es que yo soy un poco justiciero, me gusta mucho cortar cabezas, je je je, y eso de que hagan historia diciendo que tal movimiento se creó porque la juventud estaba en paro y oprimida me parece muy de catálogo del Venca. Todo esto tuvo lugar en nuestro país a finales de los noventa gracias a La cueva del oso, todo todo todo, lo demás llegó después. Y la persona que estaba al frente, por cierto, era Juan Biocorp, un tipo que siempre iba un paso por delante del resto y con el que espero volverme a cruzar alguna vez en la vida, porque seguro que ahora está haciendo algo que a mí me va a interesar dentro de 5 años.

No te preocupes porque aquí está Bob Flesh y te cede este espacio para que nos cuentes tu punto de vista de la historia. Pero tengamos en cuenta que mucha gente no sabe de qué estamos hablando, así que te pregunto, ¿qué fue exactamente La cueva del oso ?

 La cueva del oso era una web que llevaba el administrador del canal de chat #gay_osos, esta persona incluía las noticias que iban surgiendo en el mundo Bear, lo que nos mantenía al tanto de las primeras Kddas y ese tipo de cosas, además de galerías, entrevistas, etc.

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¿Y las primeras Kddas dónde tenían lugar? ¿en Sevilla ? ¿Madrid ?

El primer encuentro de osos que se celebró en España fue en Barcelona y ya por entonces lo llamaron Bearcelona, mucho antes de que se creara el club con ese nombre. Lo organizaron la gente de Girth and Mirth-Belgium con ayuda de Alfonso Bearonso. Recuerdo haber visto una camiseta del evento bastante chula. Luego hubo otro encuentro parecido en Mallorca, pero estamos hablando de cosas muy puntuales que tampoco eran una Kdda de varios días ni nada de eso. Al principio todo era un grupo de amigos que se reunían para conocerse en persona después de haberlo hecho en el ciberespacio.

El primer evento como Kdda en nuestro país, organizado por gente de aquí, se celebró en Madrid y estaba organizado por gente de Valencia, gente como Vicente Astrobear, y no fueron más de 14 ó 15 personas los dos primeros años.

Y luego, aunque ya se celebraron en el mismo año las primeras de varias ciudades, si no recuerdo mal fue Zaragoza la primera, hablando ya de un evento bien organizado. Ahí estaba Carlos, un tío que había viajado mucho y sabía cómo funcionaban las de fuera, así que la montaron al estilo USA con piscina y todo eso.

Me gustaría que me dijeras algo sobre los clubes Girth and Mirth. Tengo entendido que funcionaron como un precedente de la movida Bear pero ellos ponían el acento en los gorditos y en sus admiradores antes que en la cuestión de ser más o menos peludo, ¿no?

Sí, así es, en España tuvimos Girth and Mirth Gorditos que lo llevaba José María -Chema- Jaia con su pareja de aquel momento, y ya llevaban años funcionando los belgas. Era más para gente que le gustaban los Chubbies. Aquí está un poco más mezclado todo, pero en USA la gente a la que les gusta los Bears pasa de los gordos, porque también es verdad que los gordos allí son mega gordos y de ese problema surgieron otros clubs y eventos más para los Chubs.

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Chema – Jaia

Mmmm, muy interesante la distinción entre Bears y Chubbies, porque eso enlaza con algunas cuestiones sobre las que reflexiono desde esta web. Una curiosidad, ¿eres informático? Lo digo porque todo tu imperio web surge un poco en los albores de Internet en España.

Je je, bueno ahora no lo soy, aunque sí estudié diseño web, pero eso fue después, en aquel primer momento la página estaba hecha con Microsoft FrontPage que era como el Word pero para hacer webs, y bueno, a base de echarle muchas horas pues conseguías colgar algo medianamente decente.

Una vez tuve un amante parisino, un fabuloso oso polar, que me decía que conocía a docenas de chasers informáticos, hasta el punto de que se sorprendía si conocía a alguno que no lo fuera. Estoy armando mi propia teoría…

Ah, bueno, sí hay un montón de chasers informáticos, ¡eso sí es verdad!

Es que yo también conozco a unos cuantos, dejo ahí la cuestión para futuros investigadores, es decir, la importancia de los chasers (y también osos) informáticos a la hora de desarrollar webs, aplicaciones, etc, en definitiva, para difundir la movida Bear por el ancho mundo. 
Cambiando de tema, necesito preguntarte por el tema de las pelis de osos y gorditos que vendías en tu web en plan casi como labor difusora desinteresada, en aquel momento yo también te compré una cinta vhs de 240 minutos que me «llenaste» con las pelis que te pedí. Te enrollabas tanto que “rellanabas” hasta el último minuto con lo que se te pedía.

Je je je.

Qué tiempos, luego se las copiaba a mis colegas y les hacía felices a ellos también, no veas la que liaste, la de pajas de las que eres responsable. Recuerdo que esas películas en vhs, las originales, costaban un cojón… y tú tenías una buena colección.

Sí, eso fue curiOso, je je. A mí lo cierto es que nunca me interesaron mucho esas películas, sobre todo porque la mayoría de tíos que salían no me gustaban, pero bueno, todo comenzó porque un amigo me grabó una y otro me prestó otra, otro me regaló las dos que había comprado en NY, etc. Cuando lo puse en la web todo el mundo me pedía copias, así que se me ocurrió vender copias a buen precio… Como conozco a tanta gente y se me da bien eso del alterne, al poco ya tenía la colección más grande de películas de toda Europa y casi del mundo, aún tengo incluso «películas» o grabaciones caseras que la gente me mandaba y que nunca fueron ni editadas. Imagínate cuando iba adonde la Expo de Sevilla, que eran de los pocos que pasaban de sistema americano o francés al nuestro, je je, fueron años de muy poca vergüenza porque ya hay que tener cara para presentarse en una oficina para que te pasen una película casera de gordos japoneses follando, ja ja ja.

Qué bueno, aunque más que cara hay que tener unos huevos bastante grandes. Me encanta que me hayas contado la historia, muchos como yo lo agradecerán. ¿Nunca tuviste problemas por esta labor de difusión del porno chubby/bear en plan pirata analógico, es decir, copiando las películas en cintas vhs y mandándolas por correo postal?

El único problema que tuve fue con un belga, el del club Girth and Mirth Belgium que hemos mencionado antes. Se cabreó muchísimo porque me pusiera a hacer lo mismo que él, es decir, vender películas sin ningún tipo de permiso legal, ni registro, pero vamos no llegó a mayores… Dejé de vender las que había «producido» él y ya está. Luego me llegó un correo de los abogados de BulkMale, aunque no recuerdo si era por eso o por poner sus fotos gratis en la web.

Era realmente complicado porque, además, las que comprabas fuera luego no podías ni reproducirlas porque estaban en otro sistema, tenían otro codex, para que me entendáis los más jóvenes.

Todo ha cambiado mucho desde entonces, ¿crees que vivimos tiempos de saturación de porno? A mí por momentos empieza a aburrirme, he refinado tanto mi gusto que muy pocas cosas me sorprenden…

Como era todo tan difícil de conseguir se disfrutaba mucho más, pasa con muchas cosas, a mí me ocurría con la música, pasaba semanas esperando que me llegara una copia por correo, así que cuando llegaba o me compraba un vinilo lo gastaba de tanto ponerlo. Ahora estoy tan saturado, es tanta la cantidad, que terminas empachado y sin disfrutar cosas muy buenas que se te pasan por la misma saturación. Digamos que antes sólo llegaba lo bueno musicalmente hablando, ahora llega todo, y de ahí tienes que sacar qué es lo bueno, y sin tiempo para ello… Ahora bien, no estoy diciendo que antes fuese mejor, era distinto.

Tengo un amigo que ha terminado tan saturado del porno que ya sólo se guarda las fotos donde aparece la cara del tío, ¿te imaginas? Al final es así, no valoras una buena polla más que una buena conversación o un buen cerebro, si no hay nada no te interesa.

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¿Crees que el hecho de descubrir que la movida de los osos puede generar negocio ha sido una especie de detonante para ciertos malos rollos entre diferentes colectivos de osos?

Cuando empezamos con esto nunca pensamos que fuese a generar dinero, al menos yo y la gente que conozco nunca lo vimos de esa forma. Era algo altruista, para hacer amigos y pasarlo bien, pero se puso de moda y ya no había forma de canalizar ese trabajo y esa responsabilidad si no era cobrando o pagando por ello. Nadie quería hacerse cargo de organizar un evento para 100 personas con la responsabilidad y el trabajo que conllevaba, así que tuvo que pasar de amateur a profesional porque no había más remedio. Respecto al mal rollo, desde luego que en gran parte se debe a la competencia y todo eso, ¿pero sabes de dónde venía el mal rollo antes del negocio? De tu ex y del ex de tu ex, je je, recuerdo que en Barcelona nadie quería ir a Metro(disco) por no encontrarse a su ex o al ex de su ex. Había un mal rollo de la hostia.

Muy interesante… Dime una cosa, ¿te dedicas profesionalmente al mundo de la noche bear — kddas, bares, fiestas, eventos, etc.?

Hicimos un par de eventos antes de comenzar con GuadalkiBear, el encuentro de Osos y Gorditos de Sevilla. Como movía a mucha gente y conocía a muchos más, mi pareja de aquel entonces me dijo que tenía que montar un bar de osos, yo no lo tenía muy claro porque estaba dedicado al diseño y no me gustan (es más, siguen sin gustarme) los bares, pero se empeñó y se lo fue diciendo a todos mis amigos, así que al final estaba ya casi obligado y abrimos MEN TO MEN, y justo ese año me hice cargo del tema hostelero de GuadalkiBear. Así que se puede decir que me dedico al mundo Bear «profesionalmente». Yo antes decía que me salía más barato montar un bar para que los gorditos viniesen aquí que ir yo a conocerles…

Si es que tu vida está muuuy ligada a la movida de los gorditos, me encanta.

Bueno, a mi pareja de ahora no le hace tanta gracia no te creas, je je je.

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Bearcelona, 2008

En una entrevista que le hiciste a Biocorp años atrás (creo que en el 2006), manifestabas tus dudas respecto a la movida de los osos, en el sentido de si era una moda pasajera condenada a desaparecer. ¿Qué opinas ahora casi diez años después?

Bueno nunca he pensado que esto vaya a desaparecer, me refería a que mucha gente que está aquí porque está de moda no lo va a seguir estando cuando deje de estarlo. Pero yo en concreto siempre he defendido que seguiré aquí porque es mi mundo, el mundo en el que quiero vivir y con el que me siento más identificado. Otra cosa es que me siga apeteciendo ir a los bares o a eventos o no, eso va en función de otras cuestiones personales. Pero ya te digo, me refería a la gente más que a mí. Yo escucho heavy desde que tenía 13 años y ha pasado lo mismo, hay gente que va y viene en función de la moda o algo así, ni te imaginas la cantidad de gente que va a ver AC/DC porque al parecer es algo como de moda ahora, yo es que voy a mi aire, no me van las modas.

Está calando el mito de que en un principio la movida de los osos se caracterizaba por principios de armonía y tolerancia mientras que ahora todo parece segmentado, elitista y excluyente. ¿cuál es tu opinión?

A ver, una cosa es la idea en sí y otra muy distinta en lo que acaba resultando en su contacto con la “gente”. La idea originaria del mundo Bear era armonía y tolerancia, pero dentro de esa tolerancia estaba la gran plumofobia, quizá el gran problema del mundo Bear, algunos bears no quieren ni maricas ni tías a su lado, más allá de la mariliendre de turno, eso, el sector más radikal del mundo bear. Luego están los demás, los que no tenemos problema con la pluma, ni hacemos mofa de ello… ¿Elitista y excluyente ahora más que antes? El mundo bear es sectario, o sea, muy excluyente. Pero no más que el mundo real, donde no tiene cabida todo lo que sea diferente, o el mundo gay en general, donde los gordos y los que nos gustan los gordos no encontramos nuestro sitio, lo hemos tenido que crear.

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¿Estás enamorado o eres un lobo de mar y te espera un gordito en cada puerto?

Je je je, el lobo de mar como tal no existe, somos de querer y de que nos quieran. Lejos de lo que pueda parecer, creo que todo el mundo quiere tener pareja, que la tenga o no se puede deber a otros temas, pero como querer, todo el mundo querría tenerla, sobre todo cuando terminas yéndote con cualquiera que pillas por ahí «porque no hay otra cosa…». Yo la he tenido casi todos estos años, pero ahora por fin puedo usar la frase que le vengo escuchando en reiteradas ocasiones a algunos amigos míos, eso de «eres el hombre de mi vida…». Pues yo por fin pude hacer uso de la frase hace ahora 6 años, y lo cierto es que me considero muy afortunado por haber tenido la gran suerte de cruzarme y de poder estar con el hombre de mi vida.

Vaya, brindo por eso, por ti y por el hombre de tu vida. Y la pregunta final. Anda, dime algún mito sexual de adolescencia.

Bueno, como decía la amiga de un amigo «lo que menos se puede pensar ese señor es que le estáis mirando porque os gusta». Je je, pues eso, todos esos gorditos guapos de las series y de las películas que nadie se puede imaginar que a ti te puedan gustar.

Y de los que iremos dando cuenta desde esta web.

Malestar Bear

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A raíz de la entrada anterior, dedicada a la cuestión del Narcisismo bear, se ha ido evidenciando un tema de fondo que exige ser tratado, analizado y, sobre todo, debatido. Me refiero al malestar experimentado por muchos de aquellos que forman parte (de manera directa o indirecta) de la Comunidad Bear. Uno puede imaginar tal comunidad como un lugar donde la belleza de sus habitantes los osos y las relaciones que entre estos se establecen están marcadas por la armonía, la bondad y las mejores intenciones. Bien, pues no se engañen, tal cosa pertenece exclusivamente al campo de la fantasía. No importa el país, no importa el continente, a menudo los osos no nos entendemos entre nosotros y más que una fraternidad universal que articule esta comunidad global se perciben fisuras claras que nos hablan de división de opiniones y actitudes enfrentadas.

Colectivos de osos peleados con sus homólogos de otras ciudades, kdadas alternativas surgidas del enfado de unos cuantos, rencillas, celos y envidias en el contexto de la boyante escena bear, actitudes despreciativas y excluyentes por parte de bares emblemáticos, divismo mal asimilado por parte de unos cuantos, en fin, la lista de las señales que nos habla de tal malestar no para de crecer.

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Acaso la efervescencia del propio movimiento bear se nos está yendo de las manos. Nos lo tenemos muy creído. Molamos un montón. Hemos creado una subcultura. Woof, woof, estamos aquí para quedarnos. Incluso uno puede hacerse rico a golpe de evento bear. Woof, woof.

Peligro.

Uno echa la vista atrás y, en efecto, hemos creado algo. Tenemos nuestras propias películas y series de TV, nuestros propios monólogos, nuestros propios cómics, nuestras propias novelas, nuestros propios documentales, nuestra propia jerga, nuestros propios resorts, nuestros propias fiestas y nuestra propia parafernalia y merchandising e incluso nuestras propias barberías. En fin, un cúmulo de cosas que nos distinguen de nuestros amigos y vecinos gays más generalistas y que, aunque presumidos, no poseen una subcultura tan joven y efervescente de la que enorgullecerse. A menudo uno oso está doblemente orgullOso. Por marica y por oso, naturalmente

Malestar.

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Francamente, yo no sé muy bien de dónde proviene tal malestar. Me gustaría animar al debate desde aquí y aprender con vosotros, disfrutar de vuestras aportaciones. A ver si entre todos conseguimos llegar a algún sitio. En mi entrada anterior dedicada al Narcisismo bear hablaba del final de una etapa dentro de la reciente historiografía ursina y de una necesidad de reflexión y cambio posterior deseable. Se percibe como algo necesario. Así me lo demostró el generoso feedback originado por dicha entrada. Algo me llamó la atención. Los comentarios albergaban un claro desencanto con la evolución de la comunidad bear. Un enfado, una rabia apenas contenida, acaso a punto de explotar. Se condenaban actitudes excluyentes y el divismo de la escena (según me cuentan, el nivel de postureo en el mundo oso está alcanzando niveles nunca imaginados).

Exclusión.

Precisamente, el factor excluyente se hace notar con intensidad en el momento actual. Tradicionalmente se hablaba del movimiento bear como un submundo del colectivo gay que contaba con el singular (y sin duda atractivo) aliciente de no estar tan fundamentado en la importancia de la estética y de la imagen de cada uno. Presuntamente, los osos no somos tan esclavos de ningún estereotipo, somos libres de vestir y alcanzar el peso que deseemos. Si eres flaco puedes ser un cazador o un otter, si eres gordo eres un chubby, si eres fornido eres un muscle. En fin, presuntamente, se trata de un movimiento aglutinador, armonioso y de carácter francamente abierto.

Mentira.

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Un lector de este blog me habló de este artículo, titulado meridianamente ‘¿Por qué finge la gente que la escena gay de osos no está tan basada en el aspecto físico como cualquier otra escena gay?’. El texto resulta demoledor y supone una llamada de atención (otra más) sobre la necesidad de reflexionar sobre los mismos presupuestos de la comunidad bear. La conclusión del mismo está contenida en su mismo enunciado: el mundo oso no solo se fija muy especialmente en el físico, sino que por momentos resulta excluyente. Como señala el autor del artículo, Rich Juzwiak, al fin y al cabo hablamos de un vasto grupo de gente, de todo un colectivo y, siguiendo sus palabras, “si la cultura bear fuera realmente tan abierta —hasta el punto de que no necesitara existir como tal—, simplemente sería una amorfa batalla campal en la que cabríamos todos”.

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En fin, no quiero hacer un chiste malo, pero en algunos lugares del fabuloso mundo de los osos te pueden caer puñales por activa o por pasiva. Quiero pensar en un modelo válido para todos y que no resulte polémico, excluyente o antipático y que no perezca en manos de la mercantilización o del gusto por el lucro de unos pocos. A lo mejor es algo consustancial a toda subcultura, en cuyo caso deberemos aprender a lidiar con ello o a refugiarnos en nuestros hogares. Tiremos de bibliografía, ¿quién dijo que la evolución de toda subcultura es un camino de rosas?

Narcisismo Bear

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En cierto modo, la historia del movimiento bear puede ser leída en clave de un ejercicio de autoafirmación de tintes narcisistas. Su progresiva consolidación como subcultura con la llegada de la fabulosa internet y su difusión masiva a nivel mundial tiene un efecto inmediato sobre aquellos homosexuales que se siente marginados por el mainstream en tanto son gordos, peludos y distan de semejarse al dichoso canon estético universal.

En este contexto, la impronta de internet posee una consecuencia clara sobre el colectivo homosexual: amplía el canon estético para incluir en él a todos aquellos que tradicionalmente se habían visto excluidos por el mismo. La repercusión de este hecho posee vastas consecuencias cuyo epicentro localizamos en un subidón inmediato de la autoestima. Ha nacido el narcisismo bear.

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La proliferación de portales y revistas sobre temática bear construye paso a paso una estética propia que sirva de unidad de medida para la nueva figura del “oso” como tal. Parámetros como las maneras masculinas, el sobrepeso, las camisas de cuadros y lucir con orgullo la edad serán algunos de los más notables en este nuevo contexto homosexual. De aquí se derivarán nuevas banderas (bear flag), nuevos rituales (eventos varios, kdadas), nuevas categorías (chub, chaser, cub, otter) y nuevas nomenclaturas (husbear) que sembrarán las semillas de un efervescente e imparable orgullo bear.

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La ruidosa irrupción de todo ello en el contexto homosexual hará que voces autorizadas como la del cineasta John Waters se rasguen las vestiduras en clave humorística ante tanto revuelo y tanta dramatización. Al director de Pink Flamingos la segunda salida del armario asociada a la subcultura bear le parece excesiva (mamá, me gustan los hombres, pero es que además soy un oso…). Me parece muy bien que se haga humor con todo esto pero creo que para comprender el momento actual es preciso posicionarse y vivirlo desde dentro. Todos aquellos que hemos detestado el imperio del canon estético universal no podemos sino celebrar la diferencia… una diferencia que empieza a convertirse en algo homogéneo a base de autoafirmación y difusión en ascenso.

Hablamos de la aparición de los primeros estereotipos, de la consolidación de un modelo oficial de oso, que como tal deviene en referencia estética y en última instancia se torna excluyente. No importa, esto es algo que se percibirá con mayor claridad en un futuro inmediato. De momento, seguimos instalados en lo que podemos considerar como una primera etapa de la subcultura bear, y dicha etapa, como vengo sosteniendo, sigue fundamentada sobre nociones referidas a algo así como el narcisismo bear. 

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El narcisismo bear estalla en el preciso momento en el que un oso adquiere conciencia de ser un oso, de pertenecer a una comunidad que lo acoge y lo valora, de dejar de sentirse de una vez por todas el patito feo. El narcisismo bear es el grito inesperado frente a un espejo: ¡soy guapo, soy un sex symbol! ¿Alguien recuerda a aquel grupo tecnopop bautizado oportunamente como Vanity Bear? Dame narcisismo y vanidad, a toneladas, por favor.

Este grito se amplificará a través de los perfiles personales de las páginas de contactos y sobre todo de las redes sociales. Desde este punto de vista, la confluencia de estas últimas con la recién inaugurada era del ‘selfie’ suponen un momento álgido dentro de esta celebración de la belleza osuna. Demos la bienvenida al oso 2.0. Flash. Dame glamour. Flash. Dame mis quince minutos de fama.

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¿Qué opina Bob Flesh de todo esto? Mirad, si alguien espera que critique el divismo y lo machacón de determinados personajes del Facebook y otras redes sociales se equivoca. Considero que no hay que darle muchas vueltas: nos encontramos en una primera fase de la subcultura osuna y dicha fase se define por el ruido y el orgullo exacerbado. Los osos deben visibilizarse y exhibir rotundamente sus redondeces. Es preciso que lo hagan, en cierto modo es el grito de guerra que te permite hacerte un hueco en un contexto hostil.

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También es verdad que empieza a percibirse un cierto tufo a final de etapa. A lo largo de estas dos últimas décadas los osos han evolucionado y han ido diseñando su propio modelo oficial y todo modelo oficial está sujeto a críticas y a deconstrucciones varias. Incluimos esto en el capítulo de lo que nos vendrá en el futuro, pero recordad que el viejo Bob os avisó antes que nadie: el modelo de oso oficial y la subcultura bear en general debe ser revisada a la luz de nuevas necesidades y/o realidades.

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A lo largo del camino nos queda una evolución indiscutible. El oso se está volviendo algo más sofisticado que los modelos primitivos. De un modelo oso leñador de Nebraska hemos pasado a un modelo oso hipster cosmopolita y universal. Esta es una afirmación que me hizo un fan de mis libros y pienso sinceramente que no va desencaminado. Las barbas se vuelven más hirsutas y los peinados adoptan formas imposibles. Mientras tanto el dashboard de mi Facebook sigue plagado de fotos de osos narcisistas que aspiran a superar sus marcas de megusta. Me parece totalmente lícito y participo de su belleza, es más, te pondré un megusta si lo mereces. Para mí todos esos ositos son el equivalente a las pin-ups de antaño, chicas de calendario, osos de calendario a pie de calle. Viva la democratización 2.0. Usted puede ser un sex symbol, ¿acaso no lo había pensado?

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Lo único negativo de la función tiene que ver con lo que los amiguitos de Bebearmyfriend han bautizado como divas del coño, osos inalcanzables que habitan una nube de narcisismo bear mal asimilado. Las divas del coño están de mal humor y quieren tu admiración pero poco más. Las divas del coño quieren follar pero no saben cómo conducirse. Las divas del coño te lanzarán un cebo y te lastimarán con el anzuelo. Permaneced atentos. Reconoced las señales. Observad cómo se mueven.

La vida sexual de los actores gordos

Como amante del cine y de la subcultura bear, siempre me han interesado las mitologías desarrolladas en torno a la figura del actor secundario, especialmente al actor secundario entrado en carnes, orondo, carismático y rotundo. A lo largo de la historia del cine localizamos una amplia galería en la que figuran nombres de la talla de Sidney Greenstreet, Burl Ives, Broderick Crawford, Peter Ustinov, Victor Buono, Raymond Burr, hasta llegar a nombres como Ned Beatty, Charles Durning, Allen Garfield, Richard Riehle, George Dzundza o el recientemente fallecido, James Gandolfini. En fin, un amplio elenco de actores que por su redonda figura se ha visto desplazado al campo de los roles secundarios. Es la lógica del mainstream, si tu cintura excede las medidas estándar, prepárate para entrar en la liga de los actores de reparto. Si alguien desea más información sobre este universo paralelo de actores con maneras de oso, recomiendo los dos especiales que los chicos de Con Pelos TV les dedicaron en sus primeros programas.

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En fin, retomando el sensacionalista titular de esta entrada, hoy me gustaría hablaros de un libro de reciente publicación en España que se ocupa tangencialmente de tales menesteres. Se trata de “Servicio completo”, las memorias eróticas de Scotty Bowers, redactadas con la ayuda de Lionel Friedberg. Nacido en 1923, Scotty Bowers se enroló con los marines durante la Segunda Guerra Mundial para aterrizar a continuación en el dorado Hollywood de la década de los cuarenta. Su llegada a la meca del cine le pilla trabajando en una gasolinera que, por su estratégica ubicación y generosos horarios, se convertirá en un privilegiado lugar de celestineo homosexual en el contexto de un Hollywood babilónico sediento de sexo rápido y chicos guapos gustosos de ganarse unos pavos en las piscinas de Beverly Hills. Scotty Bowers se encontraba allí en medio de este lupanar, y a la sazón era un chico apuesto, con una enorme polla y un apetito sexual insaciable que no distinguía entre hombres y mujeres. En este sentido su bisexualidad resulta modélica, su hedonismo a prueba de bombas le llevará a aceptar toda propuesta de folleteo que se le presente, sea o no remunerada, ya provenga de actores, actrices, directores artísticos, escritores o guionistas.

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Leído hoy día, “Servicio completo” puede definirse poco menos que como una auténtica bomba informativa, en razón a la muy suculenta información que proporciona. Nombres de estrellas incuestionables se vinculan con orgías privadas, mamadas furtivas, noches de amor inesperado y parafilias que quitan el hipo del más osado. Lo sorprendente de la función es que Scotty Bowers se hace querer y, a medida que avanzamos en sus páginas, su voz va ganando autoridad. Sus recuerdos están recorridos por un cariño hacia todos sus amantes y una sensatez que se agradece muy sinceramente. Scotty no es una marica mala. De hecho, hablando con propiedad, ni siquiera era marica, como preferir, prefería follar con mujeres. Otra virtud del libro es su hábil estructura narrativa. A todas luces esto se debe al buen trabajo de Lionel Friedberg, redactor de las memorias, que sabe cómo arrancar la historia con nervio (¡y con tomate!) desde el principio e ir hilvanando astutamente episodios del pasado de Scotty con los momentos que más nos interesan, a saber, los que tienen que ver su experiencia en Hollywood.

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Como podéis imaginar, la vida de Scotty es muy rica en anécdotas, ya trabajase como chico de gasolinera o de maestro coctelero en fiestas privadas de lujosas mansiones. Prácticamente conoció a todo el mundo, especialmente a la comunidad homosexual hollywoodiense, por ahí desfilan Cary Grant, Randolph Scott, Katherine Hepburn, Cecil Beaton, George Cukor, Nöel Coward, James Dean, Tennessee Williams, Montgomery Cliff, Walter Pidgeon, Tyrone Power y un largo etcétera. A lo largo de su relato, desgrana apuntes sociológicos de cierto interés para el aficionado, a saber, en el muy estratificado sistema de los estudios cinematográficos, los diferentes departamentos se volvían más maricas cuanto menos técnicos y más creativos se volvían. Es decir, la movida gay se concentraba en los sectores de vestuario, dirección artística y sobre todo de interpretación. Mientras que los departamentos puramente técnicos de pesadas grúas, material de rodaje y demás logística era patrimonio de rudos y fornidos operarios que al terminar su dura jornada laboral regresaban al calor de sus hogares junto a sus mujeres, que aprovechaban el aire fresco de las tardes para reposar sus pasteles recién horneados en el alféizar de la ventana.

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Más de un actor gordo desfila por las páginas de “Servicio completo”. Yo me quedo con dos episodios notables, aquel que tiene que ver con Spencer Tracy, un actor atormentado, tirando a heterosexual pero con momentos en los que se deja lleva por la confusión de sus emociones y los vapores del alcohol; y aquel otro protagonizado por uno de los fetiches de Palabra de Oso, el gran histrión británico afincado en Hollywood Charles Laughton. Francamente, no me esperaba yo, a estas alturas de la vida, leer con tanto detalle sobre los gustos sexuales de Laughton, os lo digo con la mano en el pecho. Scotty Bowers nos lo cuenta sin pelos en la lengua y con esa levedad hedonista que le caracteriza. El voluminoso y genial intérprete protagoniza una de las escenas más hilarantes y asombrosas del libro. Eso sí, si queréis saber más, deberéis acudir a la librería más próxima y haceros con un ejemplar de “Servicio completo”, porque no estoy aquí para hacer spoilers. Estaría muy feo. Definitivamente, eso os lo tiene que contar el viejo Scotty.

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Y Balzac creó al oso

Uno de los propósitos principales de palabradeoso.com es el de llevar a cabo una labor de arqueología de la subcultura bear, rastreando antecedentes históricos que enlazan con las figuras contemporáneas del oso y del chaser. Me siento muy honrado de presentar el siguiente post, firmado no por mí, Bob Flesh, sino por una pluma invitada de alto nivel, el experto en cultura pop Dr. Insermini. En su artículo nos habla de la importancia del escritor decimonónico Honoré de Balzac en el contexto bear que nos ocupa. No perdáis detalle. Más de uno se llevará una grata sorpresa.

balzacHonoré de Balzac (1799-1850)

En la parte final de su famosa novela Las ilusiones perdidas, Balzac narra la caída en desgracia de Lucien de Rumbempré, encarnación del joven poeta provinciano que abandona su ciudad natal y marcha a París en busca de fama y gloria. Una vez allí, es víctima de su propia vanidad y termina siendo engullido y vomitado por la implacable sociedad parisina. En las páginas finales, el bello y desgraciado Rubempré regresa a su Angulema natal dispuesto a cerrar el círculo de su miserable existencia arrojándose a las aguas del Charente. Es entonces cuando entra en escena un extraño personaje: un sacerdote español, de nombre Carlos Herrera, testigo de las intenciones suicidas del joven, que seducido por su desarmante belleza se ofrece graciosamente a él como confesor y protector. Toda la escena tiene una carga homoerótica evidente y por otra parte, las promesas que el cura le hace al joven Rubempré suenan bastante poco cristianas.

El padre Carlos es descrito como un hombre de mediana edad “grueso y de pequeña talla, manos grandes, ancho tórax cubierto por una tupida capa de vello, fuerza hercúlea y mirada terrible”. Es un oso en toda regla. Mientras que Rubempré es un joven de veinte años, de constitución atlética, mirada inocente y maneras delicadas. Entre los dos se firma un pacto según el cual ambos regresarán a París, con Rubempré convertido en secretario del falso sacerdote español (porque evidentemente el hábito no es más que un disfraz). Como parte del contrato, el falso cura le entrega una importante cantidad de dinero y le pide al joven trasladarse a una fonda donde este pueda darle una prueba de su obediencia…

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Es natural que al terminar la lectura de Las ilusiones perdidas uno se encuentre desconcertado… y también algo cachondo. El anti-héroe de Balzac, que se declara amante de las mujeres durante todo el libro y al que sus líos de faldas ocasionan no pocas desgracias, termina convertido en el querido de un señor mayor, en una suerte de chapero resignado. Como bien le explica a su hermana en una carta: “Me he vendido. Ya no me pertenezco, no soy más que el secretario de un diplomático español, soy su criatura”.

Es entonces cuando uno se pone a investigar y descubre que no ha sido un engaño de sus sentidos, que el subtexto homosexual está ahí, que muchos otros antes que tú lo han visto y, lo mejor de todo, que el fascinante personaje del oso amoral, marica, putero y corruptor que es el padre Carlos Herrera aparece en otras novelas de Balzac. (Recordemos que el escritor se impuso a sí mismo el titánico esfuerzo de retratar en una serie de novelas, conocida como La Comedia Humana, todos los estratos y facetas de la sociedad francesa). Si uno ha disfrutado de la lectura de Las ilusiones perdidas y se ha sentido intrigado por su ambiguo desenlace, le queda lo mejor, porque en su continuación, Esplendores y miserias de las cortesanas, se narra el regreso a París de Rubempré y el padre Herrera, donde descubriremos la verdadera naturaleza del misterioso sacerdote y donde -siempre de forma muy sutil- Balzac nos da pistas sobre el vínculo que une a los dos personajes. El lenguaje propio de la época, que no le permitía ser muy explícito en estos temas, no le impidió abordar sentimientos homoeróticos y relatar en vivos colores lo que puede ser la pasión entre dos hombres. La que Vautrin siente por Lucien de Rubempré.

Lo que parece claro es que Balzac creó al personaje del padre Carlos Herrera a imagen y semejanza propia. Físicamente se parecen mucho, y también Balzac, pese a haber mantenido desde muy joven relaciones con mujeres -es lo que dictaba la sociedad de la época- disfrutaba en la intimidad de relaciones con jóvenes a los que protegía. Podemos imaginar que en un ejercicio habitual en muchos escritores, Balzac se proyectó en el personaje de Herrera, también conocido por el nombre de Vautrin, y lo aprovechó para exponer unas ideas y reflexiones que hubieran resultado escandalosas pronunciadas en cualquier otro contexto. Porque Herrera, o Vautrin, es un personaje absolutamente moderno y fascinante. No sólo resulta muy atractivo físicamente sino que ejemplifica un tipo de masculinidad audaz, adelantada a su tiempo y con ciertos puntos en común con la actual cultura bear. Vautrin no es un marica con plumas, sino todo lo contrario. Su presencia, brutal, masculina, no revela en absoluto su verdadera inclinación. No está tampoco armarizado, se trata de alguien que comprende muy bien las convenciones de su época y actúa en consecuencia. Vautrin es un visionario. Su moralidad, si es que la tiene, no es peor que la que esgrime la viciosa y maniquea sociedad francesa; y cuando habla, parece que es el mismo demonio quien está hablando. Es esto lo que lo hace definitivamente irresistible. Vautrin habita en una dimensión superior y uno sólo quiere mudarse allí con él. Si Nietzsche creó al superhombre, Balzac creó al superoso. También se adelantó a Genet a la hora de asociar criminalidad y homosexualidad, un binomio que resulta siempre excitante. En su rechazo a los valores de la época, Vautrin sólo admite la delincuencia como forma de vida.

En el mundo de los osos, Vautrin debería ser el gran icono, al menos literario. Sin embargo, mientras que en el mundo gay no está de moda hablar de Balzac, los expertos en literatura están más interesados en otros aspectos de su obra. El cine, que tiene un filón en Vautrin y no lo sabe, se ha centrado siempre exclusivamente en su faceta criminal y lo que es peor, no ha encontrado nunca al actor adecuado. En 1943, un Michel Simon corpulento pero demasiado flaco protagonizó la más famosa adaptación del personaje en Vautrin.

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Queda por hacer la gran película que merece Vautrin, con los actores y el director adecuados. Para Vautrin, que suele recurrir a su disfraz de cura español, sería perfecto Sergi López. Está en la edad adecuada y ni siquiera tendría que disimular su acento español. Sólo le pediría que durante la preparación del personaje se entregase sin reparo a la buena mesa y nos regalara un Vautrin rotundo, gordote y masculino, como debe ser. Para dirigir la película estaría bien François Ozon, que ya conoce a López por sus anteriores colaboraciones y que aportaría ese toque moderno y sexy que está presente en la obra de Balzac.

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Si todo esto os ha resultado interesante os animo que leáis este artículo en el que se explica más y mejor muchas de las cosas apuntadas aquí, y sobre todo ofrece una guía para el lector interesado en seguir al personaje de Vautrin en la obra de Balzac.

Sobre el autor de esta entrada: El Dr. Insermini es escritor, blogger de referencia para todos aquellos gourmets de joyas cinematográficas olvidadas. Su tarea a la hora de recuperar oscuros rincones de la cultura pop resulta fundamental en estos tiempos de amnesia generalizada y dictadura de la actualidad. Acaba de terminar un libro monográfico sobre la figura del escritor y guionista norteamericano Richard Matheson (de próxima aparición) y actualmente trabaja en uno nuevo sobre el siempre fascinante tema de los gansters maricas, publicación que -como comprenderán- esperamos con ansiedad mal disimulada.