Ridiculosos, el libro

Uno de nuestros ilustradores favoritos viene de la France y sabe acercarse a la figura de los osos de una manera sexy, humorística y absolutamente personal. Afincado en Barcelona, nuestro artista se oculta bajo el alias de Estocafich y se ha colado en alguna ocasión por esta web por sus colaboraciones con el colectivo Studio Bara o en el exquisito calendario Bears-illustrated comisariado por Christian Fernández Mirón. Ahora estamos de enhorabuena porque nos presenta su libro Ridiculosos en una edición preciosa de serie limitada, donde recoge una selección de sus dibujos, un festín para cualquier amante de los osos y de la ilustración que viene a redondear su imaginario personal. Estocafich es la mitad de la editorial francesa dedicada al cómic Misma Éditions, y sus Ridiculosos vienen pisando fuerte fuera de los cauces habituales. Bob Flesh ha querido charlar con él sobre lo ridículo y lo sublime, y sobre esa asombrosa capacidad que tiene para humanizar a través del humor. Ah! y si tienes algo de buen gusto no dudes de hacerte con su Ridiculosos, el libro, o con alguna de sus serigrafías porque son un auténtico tesoro. Palabra de oso.

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La mayoría de los dibujos incluidos en tu libro están basados en tu colección de selfies recopilados de la era dorada de Tumblr. Aunque ya no es lo que era, confieso que sigo mirando esa red social, ¿y tú?

La verdad es que no. Sigo teniendo la cuenta activa, creo, pero desde que llegó la censura y desaparecieron casi todas la cuentas «amateur» que seguía, dejé de encontrarle el interés… Y tengo que decir que intento también reducir el número de app de redes sociales que sigo, para intentar perder menos tiempo vagueando y trabajar mas, jaja.

Tal como explicas en el prólogo de tu libro, el término “ridiculoso” no tiene un sentido peyorativo. A mi parecer, un ridiculoso es un buen antídoto contra el divismo que a menudo nos rodea en la vida, en los bares, en las redes, ¿me equivoco o no vas por ahí?

Exacto, para mí no tiene nada de peyorativo. Ya sé que el juego de palabra es muy malo pero me hacía gracia. Hay una expresión famosa en Francia que dice «Le ridicule ne tue pas» (el ridículo no mata), es decir, no tener miedo a parecer ridículo, a reírse de sí mismo. La gente suele tomarse muy en serio su imagen o las fotos en sus perfiles. Con esa serie de Ridiculosos me interesaba elegir fotos con poses o detalles absurdos. 

Creo que compartimos un gusto por lo imperfecto, lo casual o lo que puede salir mal en un selfie, aunque a veces también puede ser el contexto o el ambiente de la foto. ¿Puede ser dicha imperfección una manera de encontrar la verdad, lo auténtico en tiempos de postureos o imágenes deepfake?

Totalmente. Y esa era la autenticidad que encontraba en esas cuentas de Tumblr (o ahora en X o Bluesky). Las echo de menos. Un selfie amateur cuenta mucho sobre la persona (por el entorno, los objetos en la foto…) y me gustaba montarme mis propias historias. Y cada vez es más complicado encontrar esto. Estamos en un tiempo en que todo está perfecto, controlado, liso, retocado con IA… ¡Viva la imperfección!

Yo a veces llego más lejos y digo que en esa imperfección encuentro algo de poesía. De hecho los osos más guapos son los que veo por la calle, currantes, del tipo común, lejos de los escaparates de las redes sociales. 

¡Me pasa igual! Y seguramente es por eso que muchos osos de mi libro están en el jardín, o en el garaje rodeado de herramientas… Y de hecho pasa mucho que sigues gente guapa en redes, y cuando los encuentras en la vida real, no se parecen. Y es que para mí, más allá de la foto de perfil perfecta, la poesía está en la vida real, en el encuentro, en la forma de exprimirse (oralmente y corporalmente) o en la timidez del otro.

Tu galería de ridiculosos parece habitar en un mundo propio, entre el humor y la esfera doméstica, cotidiana. Supongo que tiene mucho que ver con tu manera de ver las cosas. 

No sé… Supongo. Me gusta la gente que tiene sentido del humor. También, al ser dibujante, me gusta observar y fijarme en los detalles de una escena. Me gusta mucho buscar la fantasía en lo cotidiano, evadirme. 

Tu estilo resulta inconfundible y no se parece en nada a las típicas ilustraciones de osos que uno encuentra por ahí, parece más próximo al cómic o a la ilustración humorística de un periódico o revista con fundamento tipo New Yorker. ¿Puedes contarnos algo sobre tus influencias?

Para empezar, viniendo del cómic, no lo puedo evitar, mis hombres tienen una cara muy «cartoon», aunque con esta serie Ridiculosos, intento llegar a un dibujo un poco más detallado y realista. Eso se añade al humor que ya había en la foto original, creo. Y es curioso porque con mis tebeos me pasa al contrario, evitan la realidad, mis personajes son muy estilizados, la perspectiva no existe o acaso es muy mala, distorsionada…. Algo que también aparece en esta serie de dibujos Ridiculosos, creo: los cuerpos no están muy bien conseguidos, si te fijas bien, tienen proporciones raras… Pero del mismo modo que me gustan los hombres imperfectos, me gustan las imperfecciones y los accidentes en el dibujo. De hecho, nunca hago bocetos, me pongo directamente a dibujar en el papel, si sale muy mal, pongo un poco de corrector o incluso tiro la hoja y vuelvo a empezar. Me interesa más la fuerza del primer trazo. Esto me viene de mis primeras lecturas con Lewis Trondheim, o Joann Sfar. Y también, en cuanto a influencias, el trabajo de Julie Doucet o Anouk Ricard, que son dos de mis autoras favoritas.

Serigrafía a la venta

Me gusta mucho el término “nounours” (oso de peluche) pero creo que en Francia se prefiere el término “ours” (oso) para referirse al típico oso de manual, ¿me puedes ayudar con esto?

A mí me encanta el término «nounours». Justamente porque hace referencia a ese peluche de la infancia que abrazabas y con el que dormías. Yo creo que a muchos osos el término les parece demasiado ñoño. No les gusta el toque infantil o tierno que tiene esa palabra, sobre todo a los osos machos alfa, que no asumen su pluma y su feminidad, diría. «Nounours» es también el nombre de un personaje famoso de una serie para niños de los 60-70. A mí me encanta, pero me imagino que ha sido un trauma infantil para muchos niños de esa época, jajaja. Dejó aquí el enlace por si alguien tiene curiosidad.

Me encantan tus dibujos y los de paisanos tuyos como el tándem Studio Bara (Antoine Maillard y Paul Burckel), creo que tenéis algo que os hace únicos, y la cosa es que os conocéis, colaboráis y compartís una cierta sensibilidad. No sé si podemos hablar de pequeña escena francesa, o si me olvido de algún artista más o de dónde surgen estas sintonías.

Pasa algo con todos esos autores franceses, y es que la mayoría hemos pasado por una escuela de arte. Nos dedicamos al cómic o a la ilustración y nos conocemos de las ferias, del mundillo del cómic. Y para muchos, esos dibujos son un extra, un pequeño jardín secreto y muy personal que tenemos más allá de nuestros encargos profesionales. También hay que decir que, en nuestro entorno, no hay mucha gente haciendo dibujos eróticos de osos. Esto hace que nos conozcamos todos, que sea como una mini familia. De hecho, empecé esta serie porque Antoine y Paul crearon el Tumblr Studio Bara e invitaron a amigos dibujantes a desarrollar su visión del oso (muchos como yo nunca se habían planteado hacer dibujos eróticos antes). Por eso, les agradezco mucho esa primera invitación; me lo pasé genial así que decidí seguir y hacer más.

Dime un par de iconos de adolescencia, de esos que te hacían pensar en que los hombres grandes y comunes eran sexys. 

Mi primer crush de adolescencia fue Sergi López. Solía aparecer en muchas películas francesas de los 90. Sus mejillas, su cuerpo velludo, su acento… Había algo muy exótico al verle en la pantalla. Creo que es cuando se despertó mi obsesión por los osos ibéricos y también el porqué decidí venirme a vivir a España.

Pero si remontamos más en la infancia, Carlos es un cantante que estaba en todos los programas de televisión para niños… Y me encantaban sus canciones (y seguramente algo más sin saberlo aún, jaja).

Sé que estás trabajando en un proyecto narrativo de cómic, me pregunto si tiene algún punto de conexión con la dimensión ridiculosa y si podremos verlo próximamente. 

El cómic en el que llevo años trabajando se llama LES FUFURIOUS. Ya puedes ver que en el titulo hay algo de pelo, jajaja. El prota es un oso tuerto con mala leche y adicto a las drogas. Luego están una «Ricitos de oro» obesa y enamorada de él, unos «Hansel y Gretel» camellos, los Beatles en modo esqueletos… Es como coger un cuento de Disney y bombardearlo con napalm. Es muy estúpido y a la vez liberador al dibujarlo.

Página de Les Fufurious

Para terminar, tengo que preguntarte por mi director de cine favorito. Las mejores películas queer contemporáneas las está haciendo Alain Guiraudie. Creo que si cualquiera de sus personajes nounours se hiciera un selfie entraría de lleno en una categoría ridiculosa. ¿Has visto sus películas? ¿Por qué resultan tan sexys?

Si no las he visto todas, me faltan muy pocas. Lo sigo desde el principio. Y es que es un cineasta de mi región, del sur de Francia. Los actores tienen mi acento, son los paisajes que conozco… Me hablan mucho sus películas. Y es el primer cineasta en mostrarnos un mundo gay rural. La mayoría de las películas con temática gay en Francia se centraban en el típico mundo gay de París, pijo, cualquiera diría que no había gays fuera de la capital.

Gracias a Guiraudie, los gays sabemos que podemos asumir nuestra sexualidad en los pueblos, en el campo, en los bosques… De repente, es algo real y natural. Y si a esto añades que siempre consigue poner un poco de fantasía en sus historias y colocar unos actores buenorros como David Ayala o Ludovic Berthillot, tu verás, ¡cómo no va a ser el mejor director de cine del universo!

Definitivamente Herminio

Los habituales de esta web ya conocéis de sobra el trabajo de la factoría creativa Mari-Records: por aquí hemos hablado de sus fanzines y cómics, tales como su Cancaneo vacacionil o su imprescindible Marjal, o de la novela ilustrada Pobre Herminio.

Precisamente, hoy volvemos a ocuparnos de Herminio, en lo que supone la culminación de su historia: la nueva versión de Pobre Herminio vuelve a incluir su primer relato para desarrollarlo ampliamente hasta alcanzar la categoría de una historia de amor y sexo sudoroso mucho más ambiciosa de lo que su primera entrega parecía prometer. Lo que empezó como un señor polvazo entre dos personajes azarosos, Otto y Herminio, un polvo fruto de un encuentro casual en áreas de servicio, deriva en una historia personal en la que el sexo, el amor y el desamor lo vuelve todo nítidamente real. Puede que las expectativas de nuestro protagonista Otto se tiñan de fantasía en pleno incendio de los sentidos, pero lo que encontraremos en esta señora novela habla tanto del deseo como de la hiel de sus consecuencias.

No está de más señalar que la edición también se presenta ampliada y mejorada, con portada especial para la ocasión a cargo de nuestro ilustrador predilecto José Manuel Hortelano y disponible para todo el mundo en formato digital y físico desde este enlace.

Nada mejor que hablar con el propio autor de la novela, en esta ocasión parapetado tras el alias de Otto Ordóñez, para conocer un poco mejor la cocción de esta edición definitiva, una cocción que, como los mejores guisos, se ha tomado su tiempo en completar.

¿Qué vamos a encontrar en esta versión definitiva de Pobre Herminio, cómo se lo podrías explicar al lector despistado?

En esta versión definitiva vamos a encontrar una historia más desarrollada. La primera fue un relato ilustrado que dejó ganas de más. Muchas gracias desde aquí por la respuesta de todos los seguidores en aquel momento. Ahora, después de tanto tiempo, he conseguido dar a la historia lo que merecía de una manera más madura creo…

¿Podemos esperar una nueva novela con sus personajes o con esta versión dejas cerrada su historia?

Otra novela? Ahora mismo no. Creo que su historia queda bien cerrada, además he arrastrado mucho todo el proceso durante bastante tiempo, como bien tú sabes. A nivel creativo ha sido toda una experiencia. Quizás más adelante otras historias pero la relación entre éstas dos hormigoneras creo que ya está.

¿Has empezado a recibir las primeras reacciones? ¿Qué te dicen tus lectores?

Aún no he recibido muchas, pero entre ellas, hay gente que le gusta el detalle en el sexo, cómo se desarrolla su relación durante tanto tiempo en la distancia o incluso lo duro que se hacen los celos y la toxicidad. 

Para mí, el gran tema de las historias que han salido de tu factoría creativa Marirecords es el drama cotidiano que vivimos los humanos al forjarnos unas expectativas elevadas (follar a lo grande, encontrar al osazo definitivo del que colgarnos) y una realidad que suele chamuscar nuestro culo con el fuego de su miseria, ¿crees que van por ahí los tiros?

Si, yo creo que es la cotidianidad, básicamente. Que te quieras tirar al borracho de tu barrio, al cocinero del restaurante de dos calles más abajo o al obrero rumano que está tremendo, babeas cada vez que lo ves paseando a su perro, que vive en el edificio de enfrente y que sabes que ninguno de éstos sacos de portland es objeto de deseo de sus parejas (éste prejuicio está en mi cabeza y alimenta mis celos) y que seguramente sean rechazados a diario, cuando nosotros les daríamos amor y les llevaríamos en bandeja. La sociedad cree que las personas lgtbi lo tenemos más facil o que tenemos más posibilidades de tener sexo: ERROR.

De hecho, en Pobre Herminio encontramos —más que nunca— una amplia paleta de tonos. Empieza como una aventura sexual de gasolinera, entre lo macarra, lo humorístico y el alto voltaje erótico, pero progresivamente la historia se vuelve oscura y, por momentos, dolorosamente real. ¿De dónde viene esta variedad de tonos?

Pues viene del día a día más básico, de lo real. Algo como lo que te comentaba antes. Te vas de fin de semana con tus colegas y de repente pasa algo que te cambia el día totalmente. Conoces a alguien que te vuelve loco. Pero no sabes y en ningún momento te figuras ni planteas qué función va a jugar ésta persona en tu vida. No te imaginas nada, simplemente vas haciendo. Una historia que se desarrolla a lo largo de X tiempo, son capítulos de nuestras vidas, historias que nos han pasado a todos y que podríamos narrar.

Algo me dice que esta historia tiene un poderoso trasfondo biográfico o de cosas vividas, si es así, ¿dirías que ponerla por escrito resulta terapéutico?

Absolutamente. Es una realidad ficcionada. Creo que para mi todo ha de tener parte de verdad, necesito crear a partir de una realidad porque necesito creerme lo que hago y lo que muestro. Sacar sea lo que sea, para cualquier artista, creo que es terapeutico y por eso lo hacemos, para sanarnos o intentar sanar. Hay gente que puede crear sin necesidad de una experiencia vivida, pero yo necesito esa realidad. Para mi es también a nivel recordatorio como un tatuaje: «Aquí tienes tu mierda, no vuelvas a caer en algo así». 

Siempre me ha asombrado la creatividad de tu factoría, lo mismo sacas un comic, que un disco, que un fanzine de fotos, que una novela.  ¿Qué vendrá luego de este Pobre Herminio? 

Pues siempre tengo un proyecto en mente lo único que me cuesta mucho tiempo. La dificultad también la aumenta la edición y distribución. El «Hazlo tu mismo» se vuelve un poco cuesta arriba en ese sentido. Pero tengo material como para sacar 8 cosas, por decirte algo, pero lo que me falta es el tiempo. Quizás un mapa de ruta no me iría nada mal… Pero bueno, para manteneros un poco en vilo, debería de haber nuevo comic o un EP de  Porkera. Veremos….

Mi merienda eres tú: una novela de gorditos divertida, adictiva y muy spicy

Desde que leí las primeras páginas de la novela Mi merienda eres tú, sentí deseos de charlar con su autor, Víctor Montol. Me gustó ese aire alegre que transmite, el cariño que se percibe en la construcción de una historia ambiciosa (muchos personajes, diferentes puntos de vista, un enfoque coral) y las ganas de captar una realidad cotidiana que nos llegue a todos… especialmente a todos los que estamos interesados en ese mundo poblado por gorditos, osos y demás fauna habitual de la comunidad bear. Por no hablar del erotismo, porque a todo esto no solo de Palabra de oso vive el hombre, y tenemos que celebrar que Mi merienda eres tú es una muy recomendable aportación a este imaginario erótico literario del que venimos ocupándonos desde esta web.

Dicho esto, veamos qué nos cuenta el propio Víctor de su novela. Leedla hasta el final porque tiene recompensa.

Hola, Víctor, hasta donde sé, eres un hombre de muchas facetas, entre ellas la de informático y desarrollador de videojuegos, y no sé si el vicio de la escritura había llamado a tu puerta ya desde tus años jóvenes. ¿En qué momento te propones sentarte a escribir una novela erótica sobre gorditos? ¿Cuál fue el catalizador?

Aciertas en que le doy al lápiz desde antes de que me saliera la barba, y no he parado desde entonces. (Oye, qué sincera me ha quedado esa respuesta). Soy un friki del cómic, así que en su momento soñé con dedicarme al noveno arte y escribí argumentos y guiones para proyectos que nunca cuajaron. Luego la vida laboral me llevó por otros derroteros más realistas. Mi faceta de escritor se limitó a redactar aburridos manuales técnicos y hacer algo de ghostwriting para novela romántica spicy. También soy autor de un puñado de relatos muy hot que, si buscas en los sitios correctos —guiño, guiño—, seguro que encuentras. Me tuve que olvidar de las pajas mentales (solo esas) y dejar que fueran otros los que se hicieran las… ilusiones.

Hace un par de años le presté mi portátil a un buen amigo por unos días. Cuando me lo devolvió, me contó cómo había encontrado mi carpeta de “Proyectos frustrados”. Supongo que estaba buscando algo  “por**” y se le fue una tecla. La cuestión es que acabó leyendo los borradores de “Mi Merienda…”. Me aseguró que le habían gustado y me animó a continuarla y a tomármelo en serio. Yo tenía dudas: por un lado quería acabar esta historia y compartirla con mi círculo de amistades, pero por otro ya me estoy haciendo mayor y el sofá cada vez tiene más autoridad en mi casa. Así que mi amigo me dijo lo peor que se le puede decir a una persona en mi situación: «Lo que pasa es que no tienes huevos para publicarla»

Ese fue el verdadero desencadenante. Aquella ofensa contra mi masculinidad tóxica me sirvió para dejarme de excusas y ponerme manos a la obra.

Dime cómo le presentarías tu novela a alguien que está buscando algo de lectura sobre tema de osos y gorditos. 

Uno de mis lectores beta me dijo, entre risas: “Tío, has escrito una sitcom pornobear”. Yo no tengo ni idea de si ese subgénero literario existe o si la RAE lo tiene pendiente en la agenda 2030, pero describe a la perfección lo que te vas a encontrar dentro: una historia slice of life, de la vida cotidiana, desenfadada, divertida y muy cachonda, donde todo gira en torno al sexo.

Sus protagonistas son chicos grandotes de distintas generaciones. Personas normales y corrientes, un poco desastres, con sus manías, defectos e inseguridades. Se van a meter en los típicos enredos absurdos que le dan vidilla a todo este tinglado. Y como estos chicos son así de básicos, durante su aventura van a visitar todos los escenarios exóticos imaginables: cruising en áreas de servicio, los vestuarios de una piscina, el parking de un centro comercial, una playa nudista, la última fila de una sala de cine… Creo que no me he dejado muchos por visitar. Sus historias tienen un punto común y no te puedo contar más sin soltar un spoiler como una casa.

Pero voy a ser honesto: Lo que de verdad quería contar es la historia de amor que siempre hay detrás de estos relatos. Aquí hay varias distintas, cada una narrada desde el punto de vista de cada personaje. Porque, si me tocas en el fondo (tiene que ser muy en el fondo, aclaro), yo también soy un romántico empedernido.

Me gusta mucho el tono de la historia, sobre todo porque no excluye el humor y en ocasiones das con soluciones narrativas originales. ¿Dirías que ese tono te representa?

Definitivamente. El título ya es toda una declaración de intenciones. Quería tener libertad total para contar lo que me saliera de las narices y hacerlo como me apeteciera; romper las reglas de la escritura y pasármelo bien durante el proceso. Y, de paso, arrancarle una sonrisa a los lectores con un humor irónico y, a la vez, absurdo. Aquí hay sexo desde el principio. Antes de acabar el primer párrafo ya sabemos lo que tiene entre las manos Alex, el chico protagonista que es una auténtica bomba de hormonas adolescente con toda la sangre concentrada en una sola cabeza. Te lo puedes encontrar peleándose con el narrador durante el primer episodio. Y si eso te parece original, espera a llegar al capítulo en el que le corrige los textos al mismísimo escritor para dejarlo todo más clarito.

Debo admitir que también me encanta trolear a los lectores con giros inesperados, desquiciarlos en la medida de lo posible, tergiversar las palabras y dejar caer cliffhangers al final de cada episodio. Si en algún momento de la lectura tienes esa sensación de “What The Fuck?!” no te preocupes: es completamente intencionado.

 ¿Qué es lo que querías que estuviera en tu novela y qué es lo que definitivamente querías dejar fuera? 

Las escenas de sexo no eran negociables. Se pueden escribir relatos eróticos que no tengan un componente amoroso asociado, pero no pasa lo mismo a la inversa: no se puede escribir una historia de amor real entre chicos grandotes sin que haya folleteo. Simplemente, no me resulta nada creíble. Podría darse un caso en alguna galaxia lejana, muy lejana, gobernada por algún emperador vestido de blanco… pero no es lo que me encuentro en la vida real. 

No quería escribir un sucedáneo descafeinado de Heartstopper en donde los protagonistas están predestinados a enamorarse desde el título y luego tardan tres temporadas en darse un revolcón ¡y con los calzoncillos puestos!… ¿En serio? ¡Venga, vamos! Esta novela es mucho más realista en cuanto al sexo. Aquí nos atenemos a las leyes de la naturaleza que dicen que, con el nivel de testosterona adecuado, no aguantamos más de cinco minutos.

Lo que no quería escribir era otro drama intenso. En la novela hablo de superación personal, de salir del armario; también toco temas como la ansiedad, los miedos al rechazo o las vejaciones, pero siempre desde el lado más luminoso y optimista.

Más cosas que me gustan de “Mi merienda eres tú”: 1) que se ocupe del tema de la sexualidad en edades tempranas, eso que ahora llaman historias de iniciación o “coming of age” y 2) que transcurra en unos ambientes cotidianos más locales fuera del glamour de las grandes ciudades. Supongo que estos dos puntos los tenías muy claros desde el principio.

Clarísimos. Esta es una historia de orígenes y de primeras experiencias, de esos amores de verano que tanto nos gustan; de adolescentes que buscan su primera vez y quieren romper armarios (aunque yo diría que, más que un coming out, ellos lo que quieren hacer es un cumming in en toda regla). 

Y también habla de hombres cuarentones que no tuvieron la oportunidad de ser libres en su momento y que van a descubrir nuevas sensaciones con unos años de retraso. También sale alguna drag barbuda y se ha colado algún hetero, pero tranquilo, es inofensivo y tiene puestas sus vacunas. La historia se sitúa en una pequeña ciudad de la que nunca se dice el nombre: solo se sabe que esta situada cerca de una capital de provincia. En este escenario es casi imposible esconderse: está repleto de cotillas dispuestos a darle a la lengua, así que va a ser difícil (muy difícil) guardar cualquier secreto. Este pueblo podría ser el tuyo, el mío o el de cualquier lector. ¡Es el lugar perfecto para una comedia de enredos!

¿Crees que para tratarse de una primera novela te metiste en camisa de once varas, más que nada por tratarse de una novela coral, con muchos personajes y muchas situaciones? 

¡Ay! Es que me encanta complicarme la vida. Te voy a contar un secreto: una parte de la historia está basada en personas y hechos reales —y hasta aquí puedo leer sin romper mi inexistente contrato de confidencialidad—. Eso era una ventaja, ya que no tenía muchos problemas para “perderme” con el relato. Además, todas las historias convergen al final de manera orgánica, así que no me resultó muy difícil.

¿En qué momento descubres que la historia que te llevas entre manos acabará siendo un novelón de 500 páginas? ¿Algún problema de vértigo puntual? ¿Es verdad que te ha llevado diez años terminarla?

La historia de “Mi merienda…” lleva mucho tiempo cociéndose. El borrador original se escribió en el verano de 2012. Mi intención era publicarla por entregas en un blog, un capítulo cada poco tiempo, así que no me preocupaba mucho por la extensión de la misma. El problema llegó cuando quise hacer una edición en papel. Cuando terminé la maquetación, me llevé un buen susto al ver el número de páginas: intenté recortar todo lo posible, pero la historia ya estaba escrita. Así que seguimos adelante. Gajes del oficio.

Has planteado tu historia de una manera que me recuerda a aquellos libros juguetones de “Elige tu propia aventura”, le das al lector la opción de leer o de saltarse las escenas de sexo explícito. ¿Es por afán de llegar a más lectores?

Me pareció divertido lo de marcar el inicio de las escenas hot con un signo de Warning! para prevenir al lector. Y utilizar otro simbolito cuqui para señalar la vuelta a una “lectura segura”. Me preguntaba en que mood me podía encontrar al posible lector: lo mismo estaba por la labor de “yo solo quiero reírme y saber si Fulanito y Menganito al final se enrollan”, que en plan “¡Arf, arf! ¡Dame más fuerte, azótame con tu mano libre, que estoy como una perra en celo!” Luego me di cuenta de que se puede utilizar este sistema a la inversa y apareció un diablillo sonriente encima de mi hombro agitando su colita y diciéndome: “Hazlo”.¿Y… sabes qué? Creo que… funciona.

¿Cómo abordaste el tema de las escenas eróticas? A menudo se dice que resultan difíciles de escribir, aunque yo nunca he estado de acuerdo, no sé qué pensarás tú al respecto. 

Opino como tú. Me encanta narrar este tipo de escenas. Recrearme en los detalles, intentar plasmar las sensaciones de manera realista e ir encendiendo el ambiente hasta que al lector le salga humo por las orejas. Me costó mucho más encontrar el punto exacto dónde me sentía cómodo, y me parece bastante más difícil desarrollar a los personajes y lograr que la química entre ellos sea creíble. Espero haberlo logrado.

Llevo años intentando hacerme millonario con mis novelas de osos y tú autoeditas tu novela y la pones en libre descarga para los lectores interesados. Creo que eres todo un ejemplo, ¿cómo llegas a tomar esa decisión?

Desde el principio tenía claro que esta novela iba a tener una versión digital 100% free al alcance de todo el mundo. Por desgracia, el formato blog que tenía pensado y funcionaba bien hace diez años, ahora esta muerto, y es impensable publicarlo en redes sociales por culpa de la censura, así que hacer un eBook me pareció lo más cómodo y viable. 

Conozco el mundillo del marketing digital y también he publicado antes con editoriales. No es lo que quería conseguir con esta novela. No me cansaré de decirlo: después de tantos años como lector, yo también quería aportar mi granito de arena a toda esta comunidad bear que tantos buenos ratos me ha aportado. Así que decidí quitar todas las barreras y facilitar que llegue a todas las personas interesadas.

¿Te has quedado tan exhausto después de este proyecto que abandonas el mundo literario o seguirás tramando nuevas historias?

¡Para nada, todo lo contrario! Ahora que he cogido el ritmo, no paran de surgir nuevas historias. Sigo escribiendo a diario, así que siento comunicarte que las bizarras homoaventuras de Mi Merienda Eres Tú continuarán, eso sí, en un formato más breve. Ya hay un Especial Navidad preparado que no creo que supere las trescientas páginas.

Al inicio de tu novela nos garantizas que no has usado la IA para su elaboración. Es triste pero creo que estamos iniciando una etapa en la que este tipo de mensajes se volverán necesarios. ¿Cómo ves tú el tema? 

Debo reconocer que yo mismo estoy en una relación de amor-odio según el día. Mi trabajo como informático ya no lo puedo concebir como hace cuatro años. No me ha quedado otra que adaptarme. Mi faceta creativa ha sido completamente abolida y delegada en un ChatGPT que finge ser simpático conmigo después de concederle acceso total a mi disco duro. En cambio, ahora produzco mucho más rápido, y eso me ha servido para ganar un tiempo precioso que ahora puedo dedicarle a la escritura. ¿Eso es bueno o malo? Yo he optado por no usar la IA a la hora de escribir, y creo que se nota. 

Primero, porque gran parte de esta novela está escrita antes de que cualquiera de estas inteligencias naciera. Segundo, porque en cuanto escriba en un prompt  las palabras “sexo” y  “adolescente”, me huelo que van a saltar todas las alertas rojas del FBI y me van a durar los baneos hasta que me jubile.

Te voy a contar una anécdota. Encontré a un autor que prometía “increíbles historias románticas entre chicos de talla XXL”. A mi me pones la palabra chubby o bear en un libro y soy así de básico: compro seguro. Además, ese autor ya había publicado otras tres de la misma temática y las añadí al carrito sin pensarlo. Cuando las leí saltó a la vista que ahí fallaba algo. Me parecieron todas iguales. Correctas, bien escritas, pero a la vez frías y sin alma. Como el beso que me da mi suegro en mi cumpleaños. Se notaba a kilómetros que las había escrito una máquina. Lo que tengo claro es que no es ESO lo que yo quiero para mis lectores.

Pero ya basta de hablar de tu libro, hablemos de mis novelas de osos, cuéntame algo, no sé, cómo las descubriste, si te engancharon desde un primer momento, si hirieron tu sensibilidad, no sé, cualquier cosa. 

Vengo de un pueblo, así que encontrar algo de literatura LGTBI en los kioscos en mi juventud ya era una odisea imposible. Encontré en un rastro la novela El día que murió Chanquete de José L. Collado y me llevé una alegría. ¡Era una novela con osos donde se follaba sin tapujos! Me pareció encontrar un tesoro y me propuse buscar más libros dentro de ese género. 

Durante años no encontré nada parecido. Un día, en algún rinconcito sórdido de Tumblr, asomó la portada de Todo empieza en Nueva York y me lleve una buena sorpresa. ¡Al fin, la novela que iba buscando! Humor, sexo sin dramas, referencias pulp, una tierna historia de amor… ¡y encima con un “Continuará” en la última página! ¿Por qué me haces esto? ¿Tú sabes que me crié viendo telenovelas? ¡Soy un chico fácil, me enganché con la primera lectura! Lo que heriste fueron mis córneas y mi economía.

Ahora parece algo relativamente sencillo, porque hay más oferta de literatura bear y hay sitios donde comprar on-line, pero hace más de diez años fuiste todo un pionero con tus novelas y aprovecho para felicitarte y agradecértelo.

Además de todo lo que hemos hablado, ¿alguna recomendación más, algo que te apetezca mencionar?

Si has llegado hasta este punto de la entrevista sin arrancarte las uñas, ya me doy por contento. ¿Puedo dejar un mensaje para tus lectores? Que os invito a leer mi novela y compartirla con vuestros conocidos. O con vuestro peor enemigo, lo que consideréis oportuno. Y que si Bob me deja y no me mete en su lista negra después de esta entrevista, ya lo iré avisando de mis novedades. Un besote donde más os guste.

Y otro para ti, Víctor. Claro que sí, seguiremos muy atentos a tus novedades y daremos cuenta de todas ellas desde esta web. Para terminar, el regalo prometido para los que habéis llegado hasta aquí: podéis descargar la novela Mi merienda eres tú de manera gratuita y en formato electrónico desde la web de alelos.es

A pèl, una exposición de Polleiro

El pasado sábado 7 de junio se inauguró una exposición de originales del ilustrador y dibujante Ismael Ferrer, más conocido por su alias artístico Polleiro. La muestra estará abierta al público hasta el próximo 30 de junio en la Galería Taller Balam de Barcelona (a dos minutos de la parada de metro Lesseps) y en ella se recoge una buena selección de dibujos perfecta para iniciarse en el trabajo del artista. Además, la exposición se presenta como un oportuno complemento a la reciente publicación de su nuevo libro The Big Book of Polleiro [Chaumington Ed.], una recopilación del trabajo realizado durante estos últimos años que resume primorosamente el aliento erótico-festivo de su proyecto. Cuerpos de gran envergadura capturados por un trazo inconfundible que logra un difícil equilibrio entre la modalidad cartoon y el realismo. Nadie hubiese pensado que unas viñetas que recuerdan lejanamente al arte de maestros consagrados como un Ralf König acabasen por resultar tan sexys.

En las obras reunidas en esta muestra se aprecia ese gusto de Polleiro por la expresividad del trazo, por las envergaduras rotundas, por el sensual uso del color a través de las acuarelas y sobre todo por esa naturalidad con la que pasamos del boceto a la obra acabada. Algunas de las obras escogidas son bosquejos extraídos de las numerosos cuadernos que acumula el artista, un trabajo que transmite esa sensación efervescente de constante work in progress, de la belleza de lo inacabado o de la materialidad del propio proceso artístico. A la postre, la exposición transmite la idea de que la obra está terminada cuando así lo decide el artista.

Para los que desconozcáis su trabajo, podéis haceros con un ejemplar del mencionado The Big Book of Polleiro. Un festín para los ojos de todos aquellos amantes del erotismo protagonizado por hombres grandes. Dividido en siete apartados (Homo, Duo, Anal, Many, Fantasies, Oral, Sketch), el libro se recrea en un sinfín de situaciones eróticas donde se presta tanta atención a la fisicidad de los cuerpos como a la misma idea de morbo. En definitiva, el antídoto perfecto para los aburridos físicos normativos con los que nos saturan la publicidad y el mainstream de cada día. Como reza la contraportada: Forget the abs!