Entrevistas Palabra de Oso: Benjamin Koll

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Un día Bob Flesh se encontró follando en la penumbra de una sauna de osos y por los altavoces lo mismo sonaba un viejo éxito de The Human League que una diva serie B a lo Kate Ryan que Ismael Serrano (cien por cien verídico, podéis tiraros de los pelos hasta que asomen la raíces). Creedme, estas fechorías son capaces de arruinar las erecciones más gloriosas. Es preciso refinar los gustos musicales asociados a la comunidad osa y encontrar nuevas referencias con las que podamos ponernos a tono y disfrutar del sexo, de nuestra soledad o de una cerveza fría en buena compañía, lo mismo me da.

Benjamin Koll, el nuevo proyecto del veterano DJ, productor y músico Juan Belmonte, está aquí para ayudarnos. Con ese irresistible look de osazo interesante a medias entre una Bear Convergence y un Congreso de Literatura Comparada, no es un tipo que haya surgido de la nada. Tiene un pasado tumultuoso, un futuro rutilante y una propuesta que nos gana tras cada escucha. Muchos ya conocéis su álbum doble titulado Songs for a Better Future con el que se ha dado el gustazo de hacer lo que siempre había deseado y plasmar en un buen puñado de canciones toda una declaración de intenciones. Con la inestimable ayuda de su marido, el reputado productor musical, DJ, y fotógrafo José Spinnin Cortés, Benjamin Koll nos habla de un futuro esperanzador a la medida de todo hombre que quiera sacudirse los miedos y abrirse a un nuevo mundo repleto de estímulos y de sensualidad. Bob Flesh ha charlado con él y ha confirmado una vez más que las cosas hechas con amor nunca salen mal.

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Hola Benjamin, lo primero, enhorabuena por el disco. Diría que esta nueva experiencia posee un cierto carácter pionero con el riesgo que eso conlleva, más que nada por tratarse de un proyecto que se mueve en terrenos universales como el soul, el funk o el house pero claramente orientado a la escena bear. ¿Cómo está funcionando?

Muchas gracias. Es un disco que llevaba queriendo grabar desde hace muchos años, pero hizo falta que pasasen muchas cosas para tener la suficiente confianza como músico (y persona) para abordarlo. Pero no creas que está pensado para la escena bear, acaso te diría que lo que sí es, de hecho, es un disco hecho por un músico gay y oso. Como mi marido define muy bien, no es un álbum hecho para los osos, si no un disco hecho por un artista que resulta ser oso.

En todo momento huí de escenarios comunes, no escucharás la palabra bear, ni onomatopeyas como Woof en ninguna de las letras, pero lo que sí encontrarás en todas las canciones es a un hombre gay hablando de lo que le interesa. No sé si eso reduce su alcance, ya no me gusta pensar en marketing cuando hago música, pero es lo que siento al crear las canciones.

La recepción del disco está siendo maravillosa en todo el mundo, los países que por ahora más han conectado con nuestro proyecto son por orden aproximado USA, México, Canada, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Brasil, de todos ellos recibimos feedback constante. España, Francia y los demás países europeos van a otra velocidad pero también se van enganchando, y es muy curiosa la recepción en países como India, donde los vídeos reciben mucha atención. La verdad es que no estamos haciendo ningún esfuerzo promocional tradicional, quiero que todo fluya orgánicamente, de manera natural. Recibo muchos emails y mensajes de todo el mundo y de todo tipo de personas, y hay anécdotas muy tiernas, experiencias emocionantes. Es bonito comprobar que conectas con tantas personas de una manera tan intensa, te da energías para seguir, cada mes parece que empecemos de nuevo, que saltemos una nueva barrera. Hemos conseguido cosas que creía imposibles.

Me da la impresión de que esta aventura de Benjamin Koll tiene el entusiasmo de un reset creativo absoluto y especialmente feliz, ¿se puede hablar de Songs for a Better Future como de un sueño cumplido o incluso de una fantasía hecha realidad? ¿Se corresponde el resultado con la idea previa que te impulsó a grabar el disco?

Totalmente. Este disco es lo más sincero que he hecho en mi vida. Es el único que puedo escuchar a todas horas, el único que me gusta, que es fiel a mí mismo.

Hasta que llegó este momento siempre había hecho lo que yo pensaba que la gente esperaba de mí. De alguna manera había intentado agradar, seguir la corriente, tener éxito.

Cuando me planteé seguir adelante como Benjamin Koll, mostrarme como artista, decidí desprenderme de todo eso. Ha sido un viaje hacia la coherencia, hacia mi verdad, y me hace tremendamente feliz, disfruto con cada canción, con cada letra y cada vez que me pongo a cantar. Las canciones están vivas, y he descubierto dentro de mí muchas historias por contar. Es a lo que me dedico totalmente ahora. Ver que funciona me ha dado la seguridad para olvidarme del pasado y enfrentarme al futuro con nuevas fuerzas. De hecho por eso muchas de las fotos que hacemos se acercan al desnudo, es porque me parece que muchas veces la imagen más sincera que puedo ofrecer de mí mismo es esa, sin nada que ocultar. Es una vuelta de tuerca a lo conceptual jaja.

En cuanto al resultado… a mí me gusta. No hubo plan, simplemente fluir y ver hasta donde podía llegar. Yo esperaba y me conformaba con poder conseguir grabarlo, terminarlo y que sonase coherente y bien. Sabía que podía cantar, pero me faltaba demostrarme a mí mismo que podía defender un álbum entero. Creo que va bien 🙂

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Por lo que sé, tu amplia trayectoria al frente de otros proyectos siempre ha estado más orientada a la edición de remezclas o singles ya sea propios o para otros artistas, sin embargo, tu puesta de largo con Benjamin Koll se materializa en un disco de formato clásico y setenta minutazos de duración, ¿quieres comentar algo al respecto?

En efecto, casi toda mi carrera hasta la fecha la pasé a la sombra de otros, produciendo, remezclando, escribiendo… todo porque en su día, al principio, no me atreví a seguir adelante como artista. Me lancé al ruedo cantando mis propias canciones en 1994, actué con más éxito del que esperaba en varios lugares en poco tiempo y me asusté. Me asustaba la fama, pues me parecía que era muy fácil perderte en ella, así que me enfoqué totalmente en las carreras de otros, y como me fue muy bien, mi gusto personal terminó quedando relegado.

Trabajar para otros te da libertad de movimientos, pero no de expresión, pues al final lo que haces es darles voz a ellos, no a ti mismo. Por eso, al plantearme hacer algo que realmente me gustase quise mostrarme tal como soy.

Trabajo en nuevas canciones constantemente, soy muy prolífico, así que no me puse límites, en el disco terminarían todas las canciones que estuviesen acabadas cuando decidiese que el repertorio resultaba coherente.

Quiero recuperar la ilusión que sentíamos hace años cuando nuestro artista favorito sacaba un disco doble, que cada álbum sea una celebración, algo donde sumergirte, un nuevo universo que descubrir, y que tengas canciones para un año entero o más. Mi idea es que cuando te pongas a escuchar el álbum sientas que es un viaje. No está pensado como producto de consumo rápido, se aproxima más a una experiencia, de ahí el libro que publicamos como acompañante de escucha, las nuevas fotos y materiales gráficos que posteo cada semana y los vídeos musicales.

Mi idea es que conforme vayan saliendo álbumes cada uno aborde un concepto, un momento vital diferente, y que así puedas “viajar” de un universo a otro según te apetezca.

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Sorprende la cuidadísima edición del disco en estos tiempos de mixtapes y formatos digitales, con edición en cd y libro incluido. Si a eso sumamos el nivel de las canciones, su acabado, su sonido, los vídeos que las acompañan, me parece que es toda una llamada de atención de que esto va muy en serio.

Va totalmente en serio, es esto o nada, a vida o muerte jaja. Estoy muy harto de la pobreza artística a la que nos fuerzan las compañías discográficas tradicionales. Por eso éste es un proyecto independiente, nunca se me pasó por la cabeza ofrecérselo a nadie, tengo claro que no lo entenderían, y ¿para qué perder tiempo o energías en ellos?

Lo que ves es lo que hay, bueno o malo es la pura verdad, y eso es algo que en mi opinión se ha perdido, de ahí que me apeteciese recuperarlo. Todos los instrumentos y voces que escuchas en las canciones (menos una guitarra y dos colaboraciones) los interpreté yo. Las canciones están escritas, grabadas, mezcladas y masterizadas por mí. Las fotos están hechas por mi marido (la mayoría de ellas), y el concepto del arte lo hicimos en equipo con Pablo Vázquez, pero toda la maquetación y textos son míos. Los vídeos los hacemos también nosotros, los créditos aparecen en cada uno de ellos. Todo queda en casa, te llega sin filtro, no hay ni una sola decisión dictada por el marketing, todo está hecho por el puro amor de hacerlo, de compartir la experiencia creativa, con ganas de emocionar y de que te unas al viaje.

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Una propuesta ambiciosa pero muy Do It Yourself.

Totalmente de acuerdo, estoy empeñado en que se mantenga así de crudo y real, creo que eso le aporta encanto. Esa honestidad bruta me resulta muy sexy.

Por ejemplo, en el caso de la fotografía, dudo que un fotógrafo ajeno a nuestro mundo hubiese sabido captar lo que buscábamos. Siempre te intentan adelgazar, o hacerte parecer más joven, o retocan las fotos hasta que quedas irreconocible. Y yo no quería nada de eso, estoy muy feliz con mi aspecto y me gusta lo que me gusta, y es lo que quería mostrar. José supo captar todo ello y juntos, con la confianza que da saber que quien te mira lo hace con cariño (y deseo, por que negarlo jaja), creo que conseguimos crear una imagen adecuada.

¿Cómo fue la gestación del disco? ¿Lo trabajasteis juntos en el estudio José Spinnin Cortés y tú desde un principio o llegaste con un puñado de canciones que fuisteis desarrollando a lo largo del tiempo? ¿Cómo es vuestra dinámica de trabajo? Los dos tenéis mucha experiencia y un criterio muy definido, ¿os cuesta alcanzar un consenso?

Pues todo empieza en 2014 más o menos. Acababa de superar la fase crítica de una enfermedad que casi me deja en la cuneta y se me abrió una nueva oportunidad para vivir y crecer como creativo. Lo primero que hice fue terminar mi primera novela y publicarla, lo segundo ponerme a grabar el que yo pensaba sería mi tercer y último álbum como Juan Belmonte, pues no estaba claro que mi recuperación fuese permanente.

Me puse a terminar canciones que había dejado a medio hacer y a escribir nuevas, y escuchando demos antiguas me topé con varias cantadas por mí. Se las puse a Carlos [J. Bauti] (mi ex) en plan “mira qué gracia”, y pese a que yo esperaba que se riese de mí, me propuso muy en serio que grabase algo nuevo, que le encantaba mi voz.

Así que me puse a ello y surgió “Beautiful Nothing”. Yo mismo me sorprendí, de pronto me di cuenta que tal vez podría volver a cantar. Le mandé la demo a José, con quien ya llevaba un tiempo trabajando desde mi sello, y le encantó. Con el apoyo moral de los dos me puse a escribir canciones y a buscar mi camino.

Al poco tiempo el cuerpo de canciones cantadas se empezó a distanciar mucho de lo que ya había escrito para el álbum, que era instrumental y más obscuro. Algo nuevo comenzó a tomar forma, y no sonaba para nada a Juan Belmonte.

Viajé a México por primera vez para verme con José en abril de 2015. La idea era componer juntos alguna canción, que me dirigiese la voz para sentar las bases de la interpretación, y realizar una sesión de fotos para buscar la nueva imagen, una coherente con aquel nuevo sonido, así que allá me fui con las demos de unas cinco o seis canciones ya maquetadas y por revisar, y unos tirantes rojos.

Fue en esas sesiones de grabación cuando realmente “coloqué” la voz y sentamos las bases del estilo interpretativo. José me ayudó con el acento y juntos compusimos “2 Become 1”, donde canta conmigo en el álbum.

En la sesión de fotos también nos encontramos varios nuevos matices y con un personaje que empezaba a tomar forma. Tanto Carlos, José como yo empezamos a ser conscientes de que el proyecto era algo nuevo, que no se terminaría de entender como Juan Belmonte. La distancia estilística entre los dos grupos de canciones hicieron que incluso me plantease un álbum doble.

Yo mismo no me sentía cómodo ya ni con mi nombre, así que meses después, cuando se me ocurrió el nuevo, empecé a hacer una transición que resultó vital y completa, a muchos niveles.

El año siguiente compuse una primera versión de “Something About This Beat” y decidí publicar el single “I’ll Be Good” y al principio no dije que era yo el que estaba detrás, ni tenía claro si querría hacerlo posteriormente, pues no quería contaminar el nuevo proyecto de mi imagen anterior. De ahí la portada de espaldas. Quería empezar de cero, saber si realmente podría interesarle a alguien mi música sin tener más información que la pura canción.

Como ves, mi dinámica de trabajo con José es bastante curiosa. En ciertos aspectos funciona como productor ejecutivo, ayudándome con las decisiones prácticas, de negocio, en otras facetas es el encargado de la fotografía, y de filmarme en los vídeos (aunque en dos de ellos ya hemos contado con Eduardo Luján, pues José tenía que aparecer en plano). También es quien graba mis voces, y ante todo, es mi consultor, junto con Carlos son las dos únicas personas cuya opinión recabo para casi todo. Pero quiero mantener el corazón creativo intacto, por ahora lo que escuchas está todo interpretado por mí. No sé si admitiré colaboraciones en un futuro. Lo que sí te aseguro es que si surgen será por el bien de la canción, para amplificar su mensaje, no por otra razón.

Sobre el consenso… ambos somos tremendamente perfeccionistas y workaholics. Tenemos algunas discusiones creativas y vivimos en un constante brainstorming, pero esto es algo que sucede en las dos direcciones, él me ayuda a valorar mis decisiones, yo le ayudo en las suyas. Siempre adelante.

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Cuéntame algo sobre el concepto que articula el disco, aquel que te sirvió para hilvanar tus ideas y que refleja la carátula del disco, a través de su título y de su apuesta por una estética retrofuturista.

El concepto se fue formando a medida que el proyecto fue creciendo y acaparando toda mi atención. “I’ll Be Good” supuso un golpe de confianza e ilusión. Estaba harto de mi trabajo como Juan Belmonte, así que empecé a cerrar todo lo que tenía que ver con él y a enfocarme en escribir nuevas canciones para Benjamin Koll. Mi consigna era “voy a hacer solo lo que me guste y apetezca, sin importar modas ni nada mas”.

En mi novela Ayer ya había tocado aspectos del retrofuturismo, y en las nuevas canciones, en su sonido, de alguna forma también se estaba manifestando esa inquietud. Es algo que siempre me ha gustado, mezclar lo nuevo con lo viejo y con lo futuro, con lo que nos gustaría que fuese ese tiempo por venir.

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Así fue que seguí publicando singles. El siguiente fue “2menkiss” inspirado por la tragedia de Pulse en Orlando, y el siguiente “Changes”, con un guiño político. A esas alturas estaba claro que había un público para mi nuevo proyecto, así que decidimos ir adelante con el álbum, invertir todo mi tiempo en él.

En un principio el concepto general fue el viaje en el tiempo. Un viajero en el tiempo se encuentra con un escenario apocalíptico y decide hacer algo al respecto, construir un mejor futuro desde el pasado.

De ahí el título del álbum “Canciones para un mejor futuro”. Cuando era adolescente, pese a mi adicción a la música, encontré muy pocos artistas que realmente hablasen de lo que me inquietaba como persona (Prince se acercaba, pero no llegaba). Así que me dije “voy a hacer las canciones que me hubiese gustado escuchar en aquel entonces, ser el artista que me hubiese fascinado encontrar”.

En mi adolescencia me volvían loco Orson Welles, Peter Ustinov, la elegancia de David Niven o el humor de Roger Moore. Hay un poco de todos ellos en lo que estoy intentando hacer, más varios ingredientes que me hubiese gustado encontrar pero nunca vi. Musicalmente siento que es lo mejor que he hecho, tiene que ver con aquello que muchas veces me contaron mis amigos acerca de la madurez, y que la verdad sienta genial, pues la soltura que te da la seguridad de conocer tu oficio te permite disfrutar mucho del proceso.

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Peter Ustinov Forever

Caería fulminado por un rayo si no te pregunto algo sobre Jeremy Morse aka J Mobear, gogo bear por excelencia visto en innumerables vídeos virales y protagonista de algunos de los videoclips que has presentado de momento. ¿Cómo surge la idea de contar con él? ¿Habrá más colaboraciones, quizá alguna aparición en algún show en directo? Me gustan mucho los videoclips, pero mi mente calenturienta me hace fantasear con alguno más NSFW

Jeremy es un encanto de persona, nos hemos terminando haciendo muy buenos amigos, además de ser una de mis mayores fuentes de inspiración. Nos conocimos por Facebook hace unos años hablando de nuestros problemas de salud. Los dos sufríamos por entonces de dolores crónicos.

Un día grabó un video bailando en su casa, después otro en un hotel para celebrar que de pronto no le dolía nada, y sin buscarlo se viralizaron. A los pocos meses estaba terminando “I’ll Be Good” y hablando con José se nos ocurrió que podríamos pedirle que bailase en el vídeo, pues entonces yo todavía no tenía clara la imagen del proyecto. Como iban a coincidir en Chicago lo organizamos, y con la ayuda de los chicos de Macho Events pasaron un día rodando por las calles, ante la sorpresa de los viandantes.

Cuando todavía estaba montando el vídeo salió un nuevo single de Justin Timberlake, y Jeremy, es súper fan, grabó un vídeo bailando la canción frente a su piscina. Por esos días estrenamos nuestro vídeo. A la semana siguiente Justin twitteó acerca de él y ahí fue la explosión, de golpe todas las cadenas americanas se hicieron eco del fenómeno. Fue un momento surrealista y divertido.

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Después le pedí que colaborase en el vídeo de “2menkiss” y me mandó un vídeo besándose con Tom, su marido, y con el paso del tiempo fuimos hablando más.

Cuando estaba terminando el álbum hice un limitado focus group (le mandé el álbum tal y como estaba a varias personas junto con un extenso test para aprender de sus reacciones), y Jeremy formaba parte de él. Para nuestra sorpresa uno de los temas que más les gustó a todos fue “Tell Me Why”, así que me puse a pensar en un vídeo para ella.

Queríamos grabar con él, pero esta vez teníamos que coincidir los dos, así que esperamos la ocasión que nos resultase rentable a todos. José organizó con Qbo Bearwear una fiesta 90’s en Guadalajara y lo llevaron de go go, en ese viaje aprovechamos para grabarlo todo.

El guión del vídeo dio muchas vueltas, pues para mí era crucial que el mensaje que enviásemos fuese positivo y adulto a la vez, sin aburrir. Quería mostrar que un hombre gay puede tener cierta edad, cierto físico, y que eso no le impediría tener éxito a diferentes niveles. Un mensaje sencillo. Al principio era un homenaje muy textual a una escena de la película “True Lies”, pero poco a poco fue evolucionando hasta lo que ves.

Aunque… la verdad es que la versión estrenada no es la que rodamos. La historia que rodamos tenía escenas de cama mucho más explícitas, pues se me ocurrió que podíamos, a la vez que mostrábamos algo sexy y divertido, mandar un mensaje muy definido a la comunidad sobre la necesidad del uso de los preservativos. El problema fue que después de rodar nos dimos cuenta que tendríamos que montar dos versiones, una para YouTube (la que se ha estrenado), y la otra… pues ya veremos para donde, todavía no ha surgido la ocasión adecuada, pues no queremos que se vulgarice.

Esa versión, NSFW como tú dices, es mucho más explícita y sexy, y en un mundo ideal ya la habríamos publicado, pero creo que hemos de esperar al momento y plataforma adecuados si no queremos fomentar la preocupante objetificación a la que llevamos un tiempo siendo sometidos los osos.

Ahora tengo en preparación varios vídeos, en uno de ellos volverá a aparecer Jeremy, me encantaría que pudiésemos hacer muchos más juntos. Hemos hablado sobre la posibilidad de actuar juntos sobre un escenario en algún momento y es algo que nos ilusiona, ahora falta que se anime algún promotor y nos contrate 🙂

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Me encanta el sonido del disco, cuando escucho Songs for a Better Future se me ponen duros los pezones, por lo bien que suena, por la textura tu voz y por la sensualidad del conjunto, lo que me lleva a preguntarme, ¿es el funk el género musical más follador del planeta Tierra? Recomiéndame un disco de funk que sea referencia máxima para ti.

Desde luego para mí es de lo mejor que hay, es uno de mis géneros favoritos desde siempre, junto con el disco, varios tipos de electrónica y el jazz, la música clásica, y algunas cositas de rock sinfónico.

Lo de las referencias es complicado resumirlo, pues soy un comprador ávido de lo que me gusta y te diría que cada mes descubro algo que me alucina. De hecho hace poco descubrí un álbum de Aretha Franklin (“Get It Right” 1983) que no sé cómo se me pasó en su día y me la paso escuchando la canción que le da título al álbum. Es complicado resumir, pero en mi perfil de Spotify tengo una playlist pública donde añado canciones que me gustan regularmente (aunque he de confesar que odio Spotify, me parece muy dañino para la industria musical. Lo tengo porque sé que muchos lo usan y hay que cuidar en lo que se pueda la experiencia de cada oyente, pero no es para mí, yo sigo comprando lo que me gusta pues sé que es la manera de apoyarlo realmente).

Te puedo enumerar artistas imprescindibles para mí (sin orden concreto): Patrice Rushen, Chic, Prince, Barkays, Cameo, The Whispers, Shalamar, Barry White, Earth Wind & Fire, Delegation, The Real Thing, cualquier producción de Quincy Jones, Luther Vandross, The Commodores y después varias cosas de Lionel Ritchie en solitario, D. Train, SOS Band, BB&Q Band, Change… y tantos otros.

Es un género en el que abundan también los “one hit wonders” debido a lo caras que eran las producciones, lo marginal de muchos proyectos, pues su imagen (o mensaje) no solían ser aptos para el gran público, y al poco interés de las grandes corporaciones por preservarlo. Pero en efecto, es un género tremendamente sexy.

Me encantaría una realidad en la que canciones como “2menkiss” fuesen hits a escala planetaria y sus videoclips apareciesen hasta en la sopa. ¿No sería eso maravilloso? ¿No va siendo hora de ponerle freno a la heteronormatividad imperante y romper de una vez con los cánones de belleza establecidos? ¿Tienes que explicar continuamente este proyecto a todas aquellas mentes profanas con las que te tropiezas en el día a día?

Pues estaría genial, pero ese no es el mundo en el que vivimos, aunque podemos dar gracias por seguir conservando todavía la capacidad de expresarnos independientemente y de poder poner a disposición de quien lo desee nuestras propuestas, le pese a quien le pese.

Es muy complicado hacerse notar hoy en día, pues hay una saturación constante de propuestas. Es impensable competir e intentar hacer carrera en el mismo terreno que las multinacionales pues ellas funcionan “a pérdidas”, que se suele decir. Invierten muchísimo en sus lanzamientos, muchas veces demasiado, hasta lo irrecuperable, pues su negocio en la actualidad tiene más que ver con la omnipresencia que con productos determinados.

Ante ese panorama, yo decidí (hablando mal y pronto) mandarlo todo a tomar por culo y por una vez en mi vida hacer lo que me diese la gana.

Sé mucho de marketing, no te voy a engañar, soy experto en ello y trabajé durante años en ese terreno en el entorno del comercio electrónico y la venta directa como directivo y creativo de cierto nivel. Precisamente ese insight me permitió darme cuenta de que a mi edad y con mi aspecto, no tenía ninguna posibilidad en el mainstream. Hubiese tenido que hacer concesiones para las que ya no tengo paciencia ni fuerzas.

Mi propuesta es lo que ves, lo que me gusta, sin maquillaje ni falsos decorados. Todo está hecho en casa, lo que no hago yo, lo hace mi marido, y cuando ni los dos damos abasto y nos lo podemos permitir, contamos con otras dos personas para que nos ayuden. Y entre todos producimos todo lo que ves, la música, los vídeos, las fotos e ilustraciones. Y eso me encanta, pues es real, y es bonito, y me flipa cada vez que vendemos un disco, porque significa que hemos conectado con una persona más, y eso me hace sentir muy agradecido y con fuerzas para seguir creando, no porque de pronto quiera ser Lady Gaga, si no porque comprobar que conecto le aporta sentido y significado a lo que hago.

De ahí que tampoco me preocupe en explicarle a nadie nada. Si te apetece escucharme, hazlo, si te mola, compra el disco, si quieres más, pues tengo un libro con el que podremos iniciar un diálogo más personal y una relación más íntima por así decirlo, si encima quieres que sigamos trabajando, compra el CD, pues es con lo único que realmente ganamos algo de pasta. Y así en adelante. Y con ganas de seguir grabando y haciendo camino.

Nunca he tenido muy claro si existe una escena musical o un gusto musical vinculado a la subcultura bear, ¿me puedes ayudar a aclarar mis dudas? ¿Existe un contexto en el que surge Benjamin Koll?

Creo que cuando nace un grupo social siempre hay puntos comunes de referencia iniciales, después surgen quienes van imponiendo criterios estéticos como seña de identidad, unos se aceptan y asimilan, otros no. Creo que un sociólogo podría explicarlo mejor que yo, pero esa dinámica existe, en efecto.

El asunto es que yo no siento que haga mi música para nadie en particular. Pero no puedo negar que soy un oso, que me gustan los osos y me mueven muchas de las cosas que nos mueven como grupo o comunidad. Pero sería como decir que hago música solo para hombres. No es así. No me planteo mis canciones como algo corporativo ni como representación más que de mis emociones e inquietudes. Y dichas canciones, una vez grabadas, adquieren vida propia, y espero que cada cual se identifique con ellas a su manera y las haga suyas, osos, hombres, mujeres y/o quién quiera.

Cuéntame algo sobre los directos, futuros conciertos, sobre cómo será la experiencia de llevar al escenario Songs for a Better Future.

Es algo que nos hace mucha ilusión. José ha estado trabajando a fondo en el diseño de las luces del espectáculo y ha ido marcando el camino para en el caso que crezca. También en adaptar sus remixes al escenario. Yo trabajo constantemente en generar contenido visual para las proyecciones y arreglos diferentes de cada canción con las que crear una experiencia única. Nuestra idea es empezar a proponer gira en 2018, aunque no tengo ni idea de si lo conseguiremos pues es un mundo difícil.

Por otro lado he de decirte que yo ante todo me considero músico de estudio, me encanta el proceso de construir el sonido y crear texturas que sería casi imposibles de emular en el mundo real, creo que esa es parte de mi identidad como productor, me encanta ofrecer fantasía y algo con lo que evadirte. Así que no es una prioridad, pero estamos trabajando ya en ello, pues igual que me gusta conseguir algo mágico en el estudio, me encantaría que eso sucediese sobre un escenario y poder compartirlo. El futuro (y los promotores) lo dirán. Lo que te puedo asegurar con certeza es que no será una experiencia convencional.

Llevas un año instalado en México. ¿Cómo has vivido ese cambio? Dime una cosa que eches mucho de menos de España y otra que te entusiasme de tu país de adopción.

Pues al principio fue todo un salto sin paracaídas, pero estoy súper feliz de haberlo dado. México me tiene enamorado, cada día descubro algo nuevo que me sorprende y fascina. He hecho muchos amigos aquí y la verdad me tratan muy bien. Al principio me costó habituarme a algunas de sus idiosincrasias, pero a medida que le pillo el ritmo casi te diría que me siento más identificado con su manera de ver las cosas y de vivir la vida. Me parece un país con un futuro brillante y con gente muy valiosa.

De España echo de menos la variedad de verduras y el pescado, y tal vez el pan, aunque aquí ya voy encontrando sitios donde me gusta como lo preparan. Echo de menos a mis amigos, y me encantaría podérmelos llevar a todos y enseñarles Guadalajara y Puerto Vallarta, sé que lo pasaríamos genial.

¿Algo que me entusiasma de México? Mi marido, jajaja, después todo lo demás. De Guadalajara su clima, su comida y su gente. Pero creo que lo que más me gusta es que se respira optimismo y prosperidad. Me gusta la actitud que me encuentro a diario, medio presumida, orgullosa de su país y su ciudad, y esas ganas de que les dejen prosperar tranquilos. Me motiva mucho mi día a día en México.

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Tengo mucho cariño por México, entre otras cosas porque es el país que mejor acogida le ha dispensado a mi serie de novelas de osos, me da la impresión de que allí el fenómeno bear se vive de una manera especial, ¿me equivoco o algo pasa con México?

Bueno, la respuesta a esta pregunta es compleja pues nos lleva a comparaciones. Hace dos años y algo estuve a punto de estrenar un programa de TV sobre osos y ya llevaba unos pocos meses grabando entrevistas cuando lo tuve que cancelar por asuntos de salud, pero ahí fue donde me di cuenta de las grandes diferencias entre España y México al respecto.

México en general está mucho mejor organizado, y la influencia que reciben desde Canadá y USA es muy beneficiosa, les ha hecho acostumbrarse a hacer las cosas bien, a ofrecer calidad en sus propuestas.

En ese sentido, ¿qué diferencias señalarías entre la movida de los osos en España y en México?

En mi opinión, como te comentaba, están mejor organizados, hay (tal vez) más sentido de comunidad y ganas de hacerlo bien. Las propuestas suelen estar muy bien cuidadas, ya sean bares, clubes, reuniones, o diseñadores de ropa, ilustradores, dibujantes, disc jockeys… hay un gusto por la excelencia. Y por crear industria. La gente cobra por su trabajo, se les valora, y se apoyan entre ellos, y el público responde con entusiasmo apoyando a su vez.

Eso hace que sus eventos rezumen orgullo por su comunidad, se nota el esfuerzo por que se sostenga, crezca y les cobije. Hay también mucho trabajo social, casi constante, ya sea de recaudación o concienciación. Son una pasada, yo me quito el sombrero, y me parece admirable lo que consiguen.

En España hay una comunidad de osos muy interesante, creo que somos grandes embajadores de nuestro país y nuestras costumbres en el mundo, ya sea en redes sociales o como anfitriones cuando llegan turistas a visitarnos. Pero fuera de eso, puestos a analizar propuestas como quedadas y tal, pues da todo un poquito de pena. Alguien de vez en cuando lo ha intentado hacer bien, pero hay un cinismo, una negatividad y un montón de envidia que no permiten que se cree una escena mínimamente interesante. Y hay mucha mediocridad que llama a más mediocridad, y ese círculo vicioso lleva en marcha muchos años. Es una pena.

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Hace poco escribí un pequeño artículo sobre la realidad que se han encontrado los osos millenials, muy diferente a la que conocimos nosotros en nuestras edades tempranas, ¿crees que lo van a pasar mejor que nosotros? ¿Van a follar más o se van a saturar del sexo si es que tal cosa es posible?

Lo primero que me viene a la mente con tu pregunta es que hoy en día ser oso ya no es una desventaja. Durante muchos años lo fue pero mi sensación es que ahora ya no lo es.

Ser gay, gordo o delgado y que te gustasen los osos en 1995, era considerado una parafilia, algo feo, malo. Y de ahí para abajo, hasta la aparición del SIDA, nuestra mayor lacra como comunidad y una de las causas del fuerte resurgimiento de la homofobia en occidente.

Ser oso a finales de los ochenta era lo peor. Menos mal que en USA y Canadá unos pocos se organizaron y a golpe de normalización y talento nos pusieron en el mapa, de no ser por páginas como Chubnet a mediados/finales de los noventa, o ciertas publicaciones, seguiríamos en la sombra.

Ahora hay mil cosas que hacer, comunidades enteras en las que poder integrarte si te apetece, y la identidad de género ya no es un problema. Y si no te apetece meterte en una dinámica social, puedes vivir tu vida a tu aire, que tu vecina considerará “adorable” tener a un osito cerca. Y chico, antes prefiero ser “adorable” que insultado, que quieres que te diga… desde esa posición, uno puede trabajar y conseguir que te conozcan.

Con respecto al sexo… pues me preocupa el PREP, que se crea que tomando eso se acaban los problemas. No se en España, pero en México el tratamiento más barato de PREP no baja de los 6000 pesos al mes, y eso es de por vida. No quiero ni imaginarme qué puede pasarle a todos esos chavales que ya lo toman como algún día tengan problemas económicos… es una pesadilla en ciernes. El SIDA no es una buena idea. Te aseguro que después de haber enterrado a varios amigos por su culpa no me hace ni puta gracia que se le intente quitar importancia, eso me suena a estrategia comercial de alguna compañía farmacéutica y me da miedo. Creo que hay que llevar cuidado, tomar precauciones, y divertirse, follar como conejos, pero con cabeza.

¿Y porque te digo todo esto? Porque benditos los osos que viven este momento jaja tienen de todo a su alcance, material audiovisual, apps para ligar, redes sociales, yo qué sé… encima ¡no tienen que esconderse! Me parece lo más.

Yo mismo soy súper feliz con todas esas posibilidades, me encanta conocer osos de todo el mundo, he hecho más amigos en los últimos quince años que en toda mi vida, incluso conocí a mi marido por Facebook. Me encanta el momento actual con respecto a eso. Yo cuando tenía quince años me tenía que jugar la vida para verle la barriga a un gordo, ellos lo tienen ya ahí, natural, como la vida misma. Yo doy gracias por eso.

Por supuesto esta nueva realidad tiene sus contrapartidas, pero creo que como todo en la vida, es una cuestión de adaptación, y sobre todo de aprender a convivir, de tenerle respeto a la persona que tienes delante. Es algo que tendrá que integrarse en la educación, pues ha causado ya más de un disgusto, pero creo que nos irá bien.

Con respecto al sexo, y en particular gay y oso, lo que me gusta es que poco a poco vamos perdiendo la vergüenza y siendo como somos, olvidándonos del pudor y de las reglas del mundo heterosexual. Creo que los gays (sean de la letra que sean) tenemos la asignatura pendiente de redescubrir nuestros propios roles, redefinir el pudor, e incluso los valores morales, pero a nuestra medida. Llámame hedonista (de hecho hazlo, que solo se vive una vez), pero soy de los que creen que en la vida uno debe moverse y tomar decisiones encaminadas a ser feliz. Y si te hace feliz follar, hazlo ¡pero con cabeza!

Quiero pedirte que hagas un pequeño ejercicio. Cierra los ojos y haz un flashback, retrocede 20 años atrás en tu carrera, y desde el punto de vista del joven que eras en aquella época, ¿cómo hubieras reaccionado si hubieses podido vislumbrar la aparición futura de Benjamin Koll?

Uffff, jajaja, si queda alguien leyendo, que se ponga cómodo, pues esta va a ser una respuesta difícil de simplificar.

Creo que si el día que cumplí 30 años, el uno de octubre de 1997, hubiese podido mirar por un momento el día que cumplí 50, en 2017, hubiese roto a llorar de emoción y felicidad.

Solo yo sé lo que sufrí en aquellos días, lo difícil que fue todo, sobrevivir en medio de aquella jungla.

En ese momento ya hacía unos tres años que había enterrado la posibilidad de ser artista, y pese a que mi música vendía miles de discos al día, yo estaba arruinado, estafado por gente a la que entregué mi trabajo y creatividad a cambio de casi nada. Gente que me engañó con contratos que me quitaron derechos y que me impidieron componer una sola canción en solitario durante 10 años (de ahí que apenas hiciese otra cosa que remixes).

En ese momento hacía pocos meses que había tenido que renunciar al 50% de los beneficios de mi trabajo futuro a cambio de una asociación que me protegería ante el veto que me impusieron y traería contratos regulares… todo ello haciendo una música que rara vez me interesaba, eso sí, aplicándome al máximo por ser el mejor para poder seguir haciendo música, con el sueño de tal vez, un día, ser libre para poder volver a componer y hacer mis propias canciones…

En definitiva, la definición bíblica de una torre dorada, bonita por fuera, solitaria y tortuosa por dentro.

Pero sobreviví a todo aquello, me costó pero me volví a encontrar, casi sin querer, a través de la mirada de otros. Y volví a ser libre de nuevo, esta vez sin presiones ni expectativas, solo por el placer de hacer música, de compartir la emoción de las canciones, y con la ilusión de volver a vivir de ello.

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Me gustaría que compartieras con nuestros lectores algo que te haya enseñado la vida ahora que estás disfrutando de tu estupenda madurez.

Que no necesitas ni siquiera la ropa para ser feliz. Crees que lo necesitas, te pasas media vida intentando tener de todo, pero al final lo único que cuenta es lo que tienes en tu cabeza, y lo que sabes hacer con tus manos. El resto es pura decoración.

No quiero terminar sin que me digas un mito sexual de adolescencia. El mío era Bob Hoskins, ¿el tuyo cuál era?

Orson Welles, a quien tuve la suerte de ver en Ibiza cuando yo tenía siete años. Le vi salir desnudo del mar en Espalmador cogido de la mano de una mujer y es una imagen que se me ha quedado clavada en la memoria por siempre. Yo creo que me gustan los hombres desde entonces jaja. También estuve loco por Dan Aykroyd en la época de Cazafantasmas, y de cualquier gordo que se me pusiese por delante con cara de buena persona. Yo era muy tímido y reservado entonces para esas cosas, pero tremendamente enamoradizo.

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Te equivocas, Orson, We All Love You

Honestamente, creo que me llevará mucho tiempo dejar de recrear mentalmente  esa imagen del viejo Orson emergiendo de las aguas ibicencas cual Neptuno, grrrr… En fin, para terminar, ya sé que conoces mis novelas, pero no sé si has leído alguna de ellas. ¿Qué piensas de la serie Palabra de Oso?

Solo he podido leer un par de ellas (las secuelas de mis cataratas me hacen complicado leer tanto como antes), pero mi marido sí que se las ha leído completas y ¡le encantan! Las guarda en su lugar especial en nuestra habitación donde las muestra con orgullo. A mí me parecen muy entretenidas pues mezclan realidad con fantasía, pero bien documentadas (un poco al estilo de Dan Brown, si me permites la comparación), con una parte erótica muy detallada y sexy, sin resultar grotesca sino todo lo contrario; logra evocar imágenes muy vívidas con las que es fácil identificarse y que tanto osos como no osos pueden disfrutar mucho al leer. Mi marido me dice que siente en momentos (sobre todo con la primera entrega) que yo soy como su Theodor, pues hay mucho paralelismo entre la historia de Theodor y Mark y el cómo nos conocimos y cómo fue que terminamos estando juntos.

Creo que eso demuestra que forman ya parte de un lenguaje universal y una cultura común. Y creo que es así, desde nuestras coincidencias, que construimos esa cultura, y me encanta. ¡Felicidades!

Felicidades a ti, hermoso, por tu disco y por compartir este momento con los lectores de mi web. Un fuerte abrazo del viejo Bob.

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+ Benjamin Koll:

Songs for a Better Future CD/Digital

Spotify

Youtube

Web

Instagram: @benjaminkollmusic

 

 

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